Jun 13 2007
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Opini贸n

SEMI脫TICA Y PODER

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La decisi贸n del Presidente venezolano Hugo Ch谩vez, de suspender la concesi贸n de la frecuencia a RCTV, as铆 como aquella disputa en contra de algunos medios de comunicaci贸n del presidente ecuatoriano Rafael Correa, en un contexto de abierta confrontaci贸n con el modelo neoliberal de ambos presidentes, constata el hecho de que las fronteras de disputa al neoliberalismo atraviesan varias dimensiones, al tiempo que abren la posibilidad de debatir y problematizar algo que hace a帽os era parte del repertorio de la izquierda pol铆tica, pero que con el advenimiento de la posmodernidad y el fin de los metarrelatos, vale decir, la preeminencia del liberalismo, perdi贸 intensidad aunque no su importancia, se trata del papel de los medios de comunicaci贸n de masas, y el rol ideol贸gico que cumplen en la modernidad y el capitalismo, como mecanismos legitimadores del poder.

Tanto Ch谩vez como Correa, est谩n abriendo y posicionando un campo de disputa y confrontaci贸n en uno de los territorios m谩s complejos y vitales para el poder: aquel del control de la semi贸tica de los discursos y la simb贸lica del poder, que se enmascara en sus mecanismos de difusi贸n, vale decir, los medios de comunicaci贸n.

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El contexto del reclamo por libertad de expresi贸n y de prensa

La disputa que Ch谩vez y Correa este momento est谩n llevando adelante contra los medios de comunicaci贸n en manos del poder, en realidad, nada tienen que ver con las demandas de 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥, o de 鈥渓ibertad de prensa鈥, con las cuales el poder quiere mantener su control y hegemon铆a sobre la semi贸tica de los discursos, sino con la vigencia del modelo neoliberal, entendiendo a 茅ste en su sentido m谩s amplio y epistemol贸gico, es decir como un modelo hecho, de una parte, para alterar de manera profunda y radical las relaciones de poder en beneficio del capital financiero; y, de otra, para clausurar de manera definitiva los horizontes emancipatorios y posicionar al liberalismo como 煤nica perspectiva de las posibilidades humanas.

En efecto, si el modelo neoliberal pudo consolidarse y lograr legitimidad social fue, precisamente, por el trabajo cotidiano y sistem谩tico de los medios de comunicaci贸n que presentaron las estrategias del neoliberalismo como necesidades hist贸ricas. Fueron los medios de comunicaci贸n quienes abrieron el espacio social para que el discurso del ajuste y la estabilizaci贸n del FMI y del Banco Mundial puedan ser procesados sin generar resistencias que pongan en peligro al sistema. Fueron los medios de comunicaci贸n los que cerraron todos los espacios para los voces disidentes y los que impidieron toda cr铆tica al modelo neoliberal. El 鈥渃onsenso de W谩shington禄 habr铆a sido imposible sin la administraci贸n del disenso que hicieron los medios de comunicaci贸n.

Cuando se impusieron las duras pol铆ticas de ajuste, y se llev贸 adelante la subasta de los bienes p煤blicos bajo el pretexto de las privatizaciones, en un ambiente de corrupci贸n y ruptura de todos los marcos institucionales, los medios de comunicaci贸n generaron un silencio bastante parecido a la complicidad, cubriendo y encubriendo el atraco a los bienes p煤blicos, y no solo que lo permitieron sino que justificaron ese atraco present谩ndolo como un acto de transparencia, eficiencia y necesidad hist贸rica.

Cuando la crisis explot贸, los medios de comunicaci贸n la presentaron como un sino de la historia de la cual era imposible escapar, y legitimaron la socializaci贸n de los costos de la crisis a los sectores m谩s vulnerables, escondiendo los rostros de los culpables y muchas veces, exculp谩ndolos. Cuando la violencia del neoliberalismo hizo tabula rasa incluso de los derechos humanos m谩s elementales, los medios de comunicaci贸n miraron hacia otra parte y no dudaron en criminalizar a las organizaciones sociales y a sus l铆deres populares, cuando defend铆an sus leg铆timos derechos.

Por ello, si Ch谩vez y Correa no logran resquebrajar ese dominio ideol贸gico del capitalismo a trav茅s de los medios de comunicaci贸n, las posibilidades de sus propuestas de cambio social est谩n condenadas al fracaso. Ch谩vez pudo entenderlo de manera contundente durante el golpe de la derecha en contra de su gobierno en el a帽o 2002. Ah铆 fue transparente el rol movilizador y encubridor de los medios de comunicaci贸n venezolanos. En esa coyuntura pudo entenderse que detr谩s del espect谩culo y las mentiras que cotidianamente secretan, est谩 latente una estrategia pol铆tica del poder, que no duda en utilizar la violencia para defender sus privilegios.

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Carcaterizando los medios de comunicaci贸n

Gracias a los medios de comunicaci贸n y a su control exclusivo de las semiosis pol铆ticas producidas al interior de una sociedad, conceptos como 鈥渆stabilidad鈥, 鈥渞esponsabilidad fiscal鈥, 鈥渓ucha contra la pobreza鈥, 鈥渓ucha contra la corrupci贸n鈥, 鈥渢ransparencia fiscal鈥, 鈥済obernabilidad鈥, etc., se convirtieron en discursos movilizadores y legitimadores del modelo neoliberal. Al cerrar la cr铆tica al modelo neoliberal produjeron un pensamiento 煤nico y pr谩cticas fascistas de comunicaci贸n amparados en la 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥 y en la 鈥渓ibertad de prensa鈥.

Los medios de comunicaci贸n nunca han sido neutrales. Siempre han sido una de las dimensiones m谩s importantes del poder. La izquierda pol铆tica, sobre todo en Am茅rica Latina, siempre tuvo desconfianza en los medios de comunicaci贸n de masas, y de ese ambiguo y mentiroso concepto de 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥, y siempre utiliz贸 su epistemolog铆a anal铆tica para comprender las complejas relaciones entre el poder, sus discursos, sus s铆mbolos y sus significantes.

De hecho, son cl谩sicos los trabajos de Mattelart, por ejemplo, sobre los medios de comunicaci贸n y su rol durante la revoluci贸n chilena y, posteriormente, en la 茅poca de la dictadura. En esa misma direcci贸n vale retomar esa noci贸n de 鈥渇abricaci贸n del consenso鈥 (y administraci贸n pol铆tica del disenso), que hacen los medios de comunicaci贸n y que ha sido teorizada por el profesor Noam Chomsky.

Por ello, la desconfianza de la izquierda pol铆tica con respecto al rol legitimante del poder que tienen los medios de comunicaci贸n, proven铆a del hecho de que en el capitalismo nunca existi贸 una democracia alrededor de la comunicaci贸n, de que 茅sta siempre fue parte de sus estrategias de lucha y dominaci贸n, y que la 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥 era, en realidad, un simulacro y una coartada.

Los medios de comunicaci贸n imponen, a trav茅s de m煤ltiples formatos, la ideolog铆a del poder como ideolog铆a dominante. Los ideales de belleza del poder, se constituyen en los ideales de belleza de toda la sociedad. La verdad del poder, se convierte en verdades sociales. La ideolog铆a del 茅xito se vende como recurso de salvaci贸n individual en un sistema que es implacable con el fracaso.

De hecho, Marx alguna vez escribi贸 que las ideas dominantes de una 茅poca son las ideas de la clase dominante. Esas ideas dominantes luego se convierten en s贸lidas ideolog铆as que aseguran las relaciones de poder existentes en aquello que el pensador italiano Antonio Gramsci llamaba la hegemon铆a.

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La sociedad del espect谩culo

Mas, de todos aquellos textos cr铆ticos con la cultura y los medios de comunicaci贸n, quiz谩 sea el momento de reivindicar el rol cumplido por Guy Debord, y la Internacional Letrista (que m谩s tarde se convertir铆a en Internacional Situacionista). En esta coyuntura en que varios gobiernos latinoamericanos pretenden salir de la 鈥渓arga noche neoliberal鈥, disputando los sentidos de lo real en varios frentes, quiz谩 sea oportuno retomar esa lucidez de Guy Debord y su an谩lisis de lo que 茅l denominaba 鈥渓a sociedad del espect谩culo鈥.

Quiz谩 sea conveniente volver a procesar su cr铆tica al poder y a los medios de comunicaci贸n mediatizados por el espect谩culo, porque entre los medios de comunicaci贸n, la 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥, y las estrategias semi贸ticas del poder, est谩n los seres humanos y la intervenci贸n sobre la conciencia humana y la vida misma, a trav茅s de aquello que Hardt y Negri denominan el 鈥渂iopoder鈥. El espect谩culo, entonces, no es solamente la tramoya y el escenario de las falsificaciones de la historia hechas desde el poder; el espect谩culo, en realidad, somos nosotros mismos. Liberarnos del espect谩culo equivaldr铆a a liberar nuestra subjetividad y desafiar las estrategias del biopoder.

En efecto, para Guy Debord, el espect谩culo es no es un conjunto de im谩genes, sino una relaci贸n social entre personas mediatizadas por las im谩genes. El espect谩culo es la falsificaci贸n del mundo por los medios de comunicaci贸n de masas, es la construcci贸n pol铆tica de la figura del espectador, del voyerista de la historia a trav茅s de la pantalla del televisor, que mira al mundo desde la condici贸n de homo economicus, es decir, como consumidor, y que piensa en esa condici贸n como ontol贸gica y necesaria.

Es la transformaci贸n de la realidad en reality show, y la conversi贸n del pasado en funci贸n pol铆tica del olvido. Es la naturalizaci贸n de aquello que Baudrillard denominar谩 m谩s tarde como la 鈥減r贸tesis visual鈥. Es la banalizaci贸n de la historia, en funci贸n de la desvalorizaci贸n del presente. Es la fragmentaci贸n de la conciencia hist贸rica. 鈥淟a alienaci贸n del espectador禄, escribe Debord en La Sociedad del Espect谩culo, en beneficio del objeto contemplado … se expresa as铆: 芦mientras m谩s contempla menos ve, mientras m谩s acepta reconocerse en las im谩genes dominantes de la necesidad, comprende menos su propia existencia y sus propios deseos鈥漑i]. El espect谩culo es 鈥渆l capital a un grado tal de acumulaci贸n que deviene en imagen鈥漑ii]es decir, en simulacro.

Ego铆sta, individualista, profundamente solo, y desligado de su realidad, de su historia, de su presente y de su futuro, el hombre que el capital construye desde el espect谩culo se parece cada vez m谩s a esas mercanc铆as que vende: aisladas, numeradas, homog茅neas y en serie; prestas para servir, para ser consumidas, y, asimismo, desechadas una vez que han cumplido su funci贸n. Esa mercanc铆a llamada 鈥渉ombre鈥 que consumiendo se consume, fue el centro de las cr铆ticas de la Escuela de Frankfurt, y es tambi茅n el centro de preocupaci贸n de Debord y del grupo que iba a animar y constituir: la Internacional Situacionista.

En un texto que escribir铆a 20 a帽os despu茅s y que quiz谩 sea uno de sus escritos m谩s importantes (Comentarios sobre la Sociedad del Espect谩culo), Debord escribe: 鈥淟a preciosa ventaja que el espect谩culo ha extra铆do de esta puesta fuera de la ley de la historia, de haber condenado toda la historia actual a pasar a la clandestinidad, y de haber tenido 茅xito en hacer olvidar el devenir de la historia: es que en la sociedad se presenta ante todo encubriendo su propia historia, el movimiento de su reciente conquista del mundo. Su poder aparece como familiar, como existiendo desde siempre. Todos los usurpadores han querido hacer olvidar que en realidad son reci茅n llegados鈥漑iii].

Eternizarse. Inmovilizar el presente: tarea gigantesca pero posible. Todos los d铆as los mass media lo hacen, de hecho est谩n para eso. Debord denomina a este proceso como 鈥減asaje circular de la informaci贸n鈥. La historia se convierte en noticia gracias a la informaci贸n; se fragmenta en multitud de peque帽os trozos independientes unos de otros; hechos hist贸ricos que se presentan aislados, descontextualizados de la realidad que les otorga referentes y contenidos.

Gracias a los medios de comunicaci贸n, este presente hist贸rico desgarrado y doloroso circula como 鈥渘oticia-mercanc铆a鈥. En efecto: 鈥淟a primera intenci贸n 鈥揺scribe Debord鈥 de la dominaci贸n del espect谩culo es aquella de hacer desaparecer el conocimiento de la historia en general y de aquella en particular, sobre todo casi todas las informaciones y comentarios razonables hechos sobre el pasado m谩s reciente. Se trata de una evidencia tan flagrante que no hay necesidad de explicarla. El espect谩culo organiza con maestr铆a la ignorancia de todo lo que precede y sigue despu茅s de un hecho hist贸rico, y el olvido de aquello que, pese a todo, puede ser conocido inmediatamente. Lo m谩s importante es lo m谩s escondido, escamoteado鈥.

Esconder, manipular, mentir, descontextualizar, exagerar lo que conviene y callar lo que no debe conocerse, banalizar, crear el exceso de una informaci贸n que no tiene contexto, que se presenta sin referentes de decodificaci贸n, 驴no es acaso la pr谩ctica cotidiana de los medios de comunicaci贸n? 驴No estamos, acaso, sometidos al mundo que los medias nos presentan, y nos despliegan como espect谩culo? 驴No son nuestras opiniones sobre el mundo aquellas que han sido fundamentadas y creadas por los medios para nosotros? 驴No pensamos acaso en el formato que los medios han dado a nuestros pensamientos sobre nuestro presente y nuestra historia?

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La tenaza se cierra cuando la sociedad del espect谩culo no solo inmoviliza el presente y legitima el mundo burgu茅s; sino cuando aplasta, devora, disuelve toda capacidad de respuesta; cuando logra aquello que Marcuse denominaba la unidimensionalidad; cuando finalmente consigue el consentimiento voluntario.

Un proceso complejo, y en el cual la manifestaci贸n m谩s emp铆rica es la interiorizaci贸n de la l贸gica del poder en todos y cada uno de los miembros del sistema. Un proceso por el cual los elementos de la ret贸rica del espect谩culo se muestran como autoreferenciales y como c贸digos indispensables de interpretaci贸n de la historia. El espect谩culo del capitalismo, y el capitalismo del espect谩culo se convierten en la condici贸n de hermen茅utica del poder.

Debord lo expresa as铆 en los Commentaires: 鈥淓l individuo, gracias a que este limitado y pobre mundo del espect谩culo ha marcado en profundidad su formaci贸n y su ret贸rica, se coloca de entrada al servicio del orden establecido, aunque su intenci贸n subjetiva haya podido ser completamente contraria a este resultado. Este individuo seguir谩 en lo esencial el lenguaje del espect谩culo, porque 茅ste le resulta el m谩s familiar, es aquel en el cual ha aprendido a hablar. Querr谩 sin duda mostrarse enemigo de su ret贸rica, pero emplear谩 su sintaxis. Es, sin duda, uno de los puntos m谩s importantes del 茅xito obtenido por la dominaci贸n del espect谩culo鈥.

Debord escribe en los Commentaires: 芦Hace 100 a帽os el Nuevo Diccionario de Sin贸nimos Franceses de A.L. Sardou defin铆a los matices que es necesario distinguir entre: falaz, mentirosos, impostor, seductor, insidioso, capcioso, y que en conjunto constituyen ahora una suerte de paleta de colores que convienen a un retrato de la sociedad del espect谩culo禄.

Entonces, lo que realmente estar铆a en juego en la disputa que al momento hacen los gobiernos que pretenden superar al modelo neoliberal y mercantil, es descolonizar la subjetividad humana del control semi贸tico del poder. Es recuperar el sentido de la historia, y el sentido humano de esa historia recuperando la comunicaci贸n de su deriva mercantil y enajenante. Hay que decirlo, al momento de enfrentar a los medios de comunicaci贸n, en el territorio de la semi贸tica y desnudar los mecanismos del espect谩culo, se est谩 tambi茅n luchando por una forma de democracia, aquella de devolverle la voz a los que nunca la han tenido. Devolverles su dignidad y demostrar que el hombre-mercanc铆a que construyeron los medios de comunicaci贸n fue un artificio del poder en su simulacro de democracia.

Notas

[i] Debord, Guy : La societ茅 du spectacle, pp.19

[ii] Debord, La societ茅 …, pp. 20

[iii] Debord, Guy: Commentaires sur la soci茅t茅 du spectacle. Ed. G茅rard Levobi, Paris, 1988, pp. 16

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* Eeconomista, profesor universitario, asesor de la Confederacion de Nacionalidades Ind铆genas del Ecuador.

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