Abr 2 2006
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Sociedad

SIEMPRE CONTIGO. LA VIDA CHEVROLET

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Una pareja de familiares ‚Äďmi hijo menor y su esposa‚Äď tuvo la mala idea de comprar el a√Īo pasado una Chevrolet Meriva (izq.) cero kil√≥metros en la agencia Tolosa, del Km. 53 de la Panamericana ‚ÄďRamal a Pilar‚Äď. Nunca pudieron usar el aire acondicionado porque una falla de fabricaci√≥n les imped√≠a girar la perilla hacia el fr√≠o.

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Luego de muchos reclamos in√ļtiles ante la f√°brica y la agencia, optaron por hacerlo arreglar por su cuenta.

En menos de 10 meses se les rompi√≥ tres veces la polea del alternador. La General Motors y Tolosa reconocieron que era una falla de f√°brica, pero siempre se limitaron a cambiarles sin cargo, y como un gran favor, la polea da√Īada. En una oportunidad, dicho desperfecto afect√≥ seriamente la correa del distribuidor que, de haberse cortado, habr√≠a roto partes vitales del motor.

Ante ello, mis familiares optaron por cambiar de veh√≠culo. La General Motors se neg√≥ a reconocerles bonificaci√≥n alguna, mientras que Tolosa s√≥lo acept√≥ recibirles la unidad a precio de mercado, y entregarles una Zafira ‚Äďmodelo m√°s caro (der.)‚Äď con la √ļnica ventaja de no cobrarles los gastos de registro y patentamiento.

La Zafira anduvo bien 26 días. O mejor dicho nunca, porque de los ocho parlantes sólo funcionaban aceptablemente cuatro.

Pero la ma√Īana del 27¬ļ d√≠a de uso, mientras la manejaba mi nuera en plena Panamericana, se produjo un incendio espont√°neo en la zona del motor, que puso en peligro su vida y llen√≥ el habit√°culo de un humo oscuro e irrespirable. Afortunadamente iba sin sus 4 hijos menores ‚Äďcuatro √° 12 a√Īos‚Äď. Con el susto del caso y la ayuda de otros automovilistas, logr√≥ apagar el incendio para lo cual debieron descargar completamente tres matafuegos.

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Una gr√ļa llev√≥ la Zafira a la agencia Tolosa. La agencia y la General Motors se lavaron las manos: ¬ęNo encontramos la causa del incendio¬Ľ. Limpiaron los restos del matafuego y pidieron a mis familiares que retiraran la unidad, a√ļn cuando se observaban desperfectos en la pintura por acci√≥n del fuego. Entonces intervine yo como abogado.

Enviamos sendas cartas documentos. Ambos responsables ni siquiera se dignaron contestarlas. El propietario de la agencia Tolosa reconoció que General Motors debía entregar una Zafira nueva, sin cargo, y recibir la incendiada como estaba, y agregó:

¬ęSi fuera mi caso, yo no dejar√≠a a mi esposa manejar ese auto, y menos con mis hijos adentro¬Ľ.

Mis familiares perjudicados viven en el Km. 48 de la Panamericana, ella trabaja en la Capital, y él en el Km. 70 de esa ruta, y deben llevar sus 4 hijos a la escuela (Km. 13), a sus actividades deportivas, etc. Por ello, solicitamos que facilitaran una unidad usada hasta tanto se dirimiera el conflicto.

General Motors se neg√≥, y la agencia nos aconsej√≥ alquiler un auto mientras tanto pues, afirm√≥, ¬ęla f√°brica deber√° pagarlo¬Ľ. Pero pasaron los d√≠as, y result√≥ muy arriesgado seguir gastando en el alquiler de un auto, pues nadie nos asegura que ese dinero podr√° recuperarse alg√ļn d√≠a.

Mis familiares, pues, se vieron obligados a retirar la Zafira incendiada, y ahora están frente a un dilema: si la venden obtendrán un precio vil, debido al incendio sufrido; si la usan, y más con sus hijos y en la Panamericana, corren un riesgo enorme; comprar otro vehículo sin vender éste requiere una inversión que no están en condiciones de afrontar. Y la General Motors se mantiene muda como una esfinge.

Nos obligan a iniciar un juicio, que sabemos se prolongar√°. Recurriremos a la Comisi√≥n de Defensa del Consumidor, para que dentro de algunos meses… Est√°n jugando con nosotros, porque saben que ellos pueden resistir mucho m√°s que un particular.

Los estadounidenses suelen decir que ¬ęlo que es bueno para la General Motors es bueno para EEUU¬Ľ. Evidentemente, as√≠ anda la General Motors, y as√≠ anda EEUU: trampeando al resto de la humanidad.

En EEUU la General Motors jamás se habría animado a cometer un atropello de esta naturaleza. Acá lo hacen, e impunemente, por lo visto.

La √ļnica soluci√≥n est√° en nuestras manos: tratemos de no comprar productos de estos pulpos altaneros e insensibles. Quiz√°s los japoneses o los europeos sean m√°s civilizados.

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*Dirigente político, ex parlamentario.

Nota

Los vehículos mencionados tienen en Argentina, nuevos, los siguientes precios promedio:

‚Äď Meriva, motor 1.8, $ 47.060 (alrededor de US$ 15.500) m√°s gastos de patentamiento.

‚Äď Zafira, motor 2.0, $ 59.600 (alrededor de US$ 20.000) m√°s gastos de patentamiento.

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