Abr 4 2023
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Opini贸n

Situaci贸n mundial de emergencia: es imperativo actuar sin demora

La situaci贸n mundial ha alcanzado un grado de complejidad in茅dita y acuciante, y las tendencias actuales que deben reconducirse con apremio son, por su n煤mero y magnitud, mayores que en el pasado. Con una poblaci贸n mundial de 8.000 millones de seres humanos, las soluciones aplicadas hasta ahora para procurar una alimentaci贸n adecuada, unos servicios de salud eficientes, una educaci贸n para todos de calidad y, sobre todo, un 鈥渢rato humano鈥 a todos, han ido mostrando progresivamente su desgaste y carencia de idoneidad鈥 Los horizontes son muy sombr铆os, si seguimos pensando que 鈥渆sto no hay quien lo arregle鈥 y somos espectadores de lo que acontece en lugar de actores plenamente implicados en descubrir e inventar soluciones.

S铆: por primera vez en la historia, la especie humana se reconoce progresivamente igual en dignidad, sea cual sea su g茅nero, etnia, ideolog铆a, creencia, sensibilidad sexual鈥 y, adem谩s, es capaz de expresarse libremente gracias a la tecnolog铆a digital. Ahora, la ciudadan铆a, consciente de las amenazas globales, particularmente de las potencialmente irreversibles, ya puede actuar en favor de un multilateralismo eficaz a escala planetaria, ya puede cumplir sus inaplazables deberes intergeneracionales, ya puede asegurar la conservaci贸n de la habitabilidad de la tierra, ya puede cambiar la fuerza por la palabra鈥 La OMS caracteriza a COVID-19 como una pandemia - OPS/OMS | Organizaci贸n Panamericana de la Salud

Para todo ello es preciso saber, recordar y actuar. Deber de memoria鈥 Delito de silencio鈥, Lo he escrito muchas veces y lo repito ahora. Para inventar el futuro y sobreponernos a la inercia, es imperativo que 鈥淣osotros, los pueblos鈥︹ nos atrevamos a saber y sepamos atrevernos. Si seguimos de espectadores, impasibles, distra铆dos, abducidos por las redes sociales y la inteligencia 鈥渁rtificial鈥 no podremos 鈥渃ambiar de rumbo y nave鈥 como preconizaba el profesor Jos茅 Luis Sampedro.

Ahora ya podemos. Ahora debemos sin falta actuar, pensando en las generaciones venideras. De otro modo, merecer铆amos aquella terrible sentencia de Albert Camus, que cito con frecuencia: 鈥淟os desprecio, porque pudiendo tanto se atrevieron a tan poco鈥.

Otto Schermer, en su reciente y espl茅ndido art铆culo 鈥淧rotegiendo la llama鈥, pon铆a de manifiesto que ahora, por fin, tenemos pautas de conducta y referentes muy bien establecidos, como la Agenda 2030 y los ODS para orientar nuestro comportamiento cotidiano. 鈥淓s preciso鈥, escribe, 鈥渟aber lo que acontece, responder de manera creativa鈥 y una movilizaci贸n colectiva鈥. 隆Saber鈥 hacer! Ciencia, conciencia y pleno uso de las facultades distintivas de la especie humana鈥

Como ya he comentado en otras ocasiones, es urgente cambiar la confrontaci贸n por la mediaci贸n y el di谩logo. Pasar del 鈥減ara bellum鈥 al 鈥漰ara verbum鈥 implica alianzas intergeneracionales y con los medios de comunicaci贸n para que sea posible la democratizaci贸n del multilateralismo, comenzando por el Sistema de las Naciones Unidas -adoptando una Declaraci贸n Universal de Democracia, con eliminaci贸n de los cinco vetos inhabilitadores desde su propia creaci贸n- y siguiendo por la Uni贸n Europea, incapaz de decidir desde que cay贸 o la empujaron en la trampa de la 鈥渦nanimidad鈥.

Ciencia y conciencia para beneficio de la especie humana, asegur谩ndose que las decisiones pol铆ticas tendr谩n en el futuro el fundamento cient铆fico que es imprescindible para llevar a cabo las radicales transformaciones que exige la actual situaci贸n a escala planetaria. Se trata, como subrayaba Jos茅 Manuel Mor谩n, Vicepresidente del Cap铆tulo Espa帽ol del Club de Roma, 鈥渘o s贸lo de tener muy claro el qu茅 debe hacerse sino el c贸mo鈥.

Ya he apuntado que uno de los grandes retos a los que debe hacerse frente sin demora es el de la migraci贸n a escala global. Solo a las costas brit谩nicas han llegado desde el 1 de enero de este a帽o al 9 de marzo 4.500 inmigrantes. Todos los seres humanos iguales en dignidad y merecedores de igual trato. Es una aut茅ntica verg眉enza, no me canso de repetirlo, que cada d铆a se inviertan en armas y gastos militares 4.000 millones de d贸lares, al tiempo que mueren de hambre, pobreza extrema y brutal desarraigo鈥 miles de personas. La soluci贸n est谩 en un pacto mundial sobre la migraci贸n y la ampliaci贸n de la Convenci贸n de la ONU sobre los derechos de los refugiados. Debemos de una vez finalizar con las manos alzadas y armadas y hacer que proliferen las abiertas y tendidas. Ahora, adem谩s de la seguridad territorial, la seguridad humana, la de los seres humanos que habitan territorios tan bien protegidos.

HISTORIA DEL HABITAT: TERITORIO Imperio y Mare NostrumEs particularmente urgente ocuparse de que el Mare Nostrum deje de ser una infausta necr贸polis de tantos inmigrantes, en lugar de acordar -como lo han hecho recientemente Estados Unidos, el Reino Unido y Australia- la colocaci贸n de diversos submarinos nucleares en el Oc茅ano Pac铆fico, cada uno de los cuales cuesta alrededor de 3.500 millones de d贸lares鈥

Es preciso aprovechar el extraordinario desarrollo de la tecnolog铆a digital, pero cuidando que la robotizaci贸n no exceda nunca los l铆mites que le son propios y produzca una peligros铆sima deshumanizaci贸n, especialmente ante la adopci贸n de decisiones que deben utilizar siempre y al m谩ximo las fant谩sticas y esperanzadoras facultades que distinguen a la especie humana. Se trata de mejorar la calidad de vida y la capacidad productiva, con una ciudadan铆a, consciente y responsable, y el pilar fundamental es, y ser谩 siempre, la plena libertad, transformando los datos en saberes y los saberes en sabidur铆a.

Ahora, por fin -y esta es nuestra esperanza- ya podemos poner en pr谩ctica la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas: 鈥淣osotros, los pueblos鈥 hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra鈥. Hasta hace poco, 鈥渓os pueblos鈥 no exist铆an鈥 y el poder masculino era absoluto. Ahora, por fin, nos reconocemos iguales y podemos expresarnos libremente. Ahora podemos dejar de ser espectadores de lo que acontece y participar ya, sin demora, a transitar de una cultura desde enfrentamiento, imposici贸n, dominio y guerra, a una cultura de encuentro, di谩logo, mediaci贸n y paz, para que todos los conflictos, activos o latentes, se resuelvan por la palabra y no por la fuerza.

Es apremiante la sustituci贸n de la gobernanza de los grupos G, plutocr谩tica y supremacista, por la democr谩tica. El primer paso es conseguir una Uni贸n Europea sin el veto generalizado de la 鈥渦nanimidad鈥 y unas Naciones Unidas renovadas y plenamente multilaterales. En el 75 aniversario de la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, debemos activar grandes clamores populares en favor de su vigencia y respeto generalizado al tiempo que ponemos en marcha resueltamente los Acuerdos sobre el Cambio Clim谩tico y la Agenda 2030. 鈥淟as ventanas para asegurar un futuro sostenible se cierran鈥, acaban de anunciar las Naciones Unidas鈥 y 鈥淣osotros, los pueblos鈥 seguimos desoyendo los apremiantes llamamientos sobre la propia habitabilidad de la Tierra鈥, seguimos posponiendo nuestros deberes esenciales relativos al futuro de nuestros hijos y descendientes鈥 Las redes sociales y los medios de comunicaci贸n nos mantienen obedientes, silenciosos, distra铆dos鈥 隆mientras 鈥渓as ventanas se cierran鈥! El silencio de los intelectuales 鈥 CLAE

La visible irrupci贸n de los universitarios podr铆a iniciar este proceso. 鈥淓l silencio de los intelectuales鈥: as铆 se titula el excelente art铆culo de Boaventura de Sousa Santos en Other News el 28 de febrero, que nos advierte l煤cidamente sobre la actitud a adoptar.

Deber de memoria. 鈥淩ecordemos para seguir haciendo posible una vida mejor鈥, ha a帽adido Oscar Arias (dic. 2022)鈥 鈥淟as lecciones de nuestra historia, con las experiencias que nos han ense帽ado, nos muestran que no se llega a la paz ni por las armas ni por la guerra, ni por la muerte ni por el odio, ni por el olvido ni por la indiferencia鈥 Se llega a la paz poniendo al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones. Se llega a la paz defendiendo a la vida. Se llega a la paz invirtiendo en nuestros pueblos y no en nuestros ej茅rcitos; intercambiando ideas y no bombas; conservando bosques y no prejuicios. Se llega a ella cambiando la cultura de guerra por una cultura de paz en nuestras sociedades鈥.

Ahora ya sabemos. Ya podemos. 隆Ya debemos!

 

*Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), ha sido catedr谩tico en diferentes universidades espa帽olas y ha desempe帽ado numerosos cargos pol铆ticos, entre otros el de ministro de Educaci贸n y Ciencia (1981-82). Entre 1987 y 1999 fue director general de la Unesco. Actualmente preside la Fundaci贸n para una Cultura de Paz. Texto enviado a Other News por la oficina del autor el 4 de abril de 2023

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