Íñigo Domínguez-El País

Bannon

La campaña contra Francisco terminó de explotar en agosto de 2018 cuando el arzobispo Carlo Maria Viganò,

exnuncio en Washington, acusó al Papa de haber encubierto abuso del cardenal Theodore McCarrick y exigió su renuncia. Viganó acabó excomulgado en 2024, pero durante esos años fue la punta de lanza de una corriente que casi buscó un cisma y fue muy activa en el último cónclave.
Poder en la sombra
Entre marzo de 2018 y mayo de 2019 Bannon le fue contando a Epstein sus andanzas para que la ultraderecha triunfara en las elecciones europeas de mayo de 2019. “Estoy concentrado en recoger fondos para Marina Le Pen y Salvini, así pueden presentarse con listas completas”, le escribe el 5 de marzo. “Ahora soy consejero del Frente (Nacional, de Le Pen), de Salvini, de AFD, de Orbán, de Farage. Podemos subir de 92 a 200 escaños y bloquear cualquier ley sobre criptomonedas o sobre todo lo que queramos”., le comunicaba cinco días después.

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