May 30 2023
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Economía

Techo de deuda de EU: El repudio de deudas por el presidente Franklin Roosevelt, algo que ni se menciona

Cuando el presidente Joe Biden afirma que EU nunca ha denunciado ninguna deuda, es una mentira para convencer a la gente de que no hay alternativa a un mal acuerdo bipartidista.

Desempleados haciendo cola ante un comedor social de la Depresión abierto en Chicago por Al Capone, 1931

¬ŅAlguien aprendi√≥ a lo largo de sus estudios que en los a√Īos 30 el gobierno de EU pura y simplemente cancel√≥ una disposici√≥n central de los contratos de deuda que implicaban una cantidad fenomenal de dinero? ¬ŅEn qu√© libro de historia se analiza esto? La narrativa hist√≥rica est√° moldeada por el pensamiento dominante que intenta hacer creer que gobiernos como el estadounidense respetan la inviolabilidad de los contratos, especialmente en materia de deudas y propiedad. Esto dista mucho de ser as√≠. El repudio de la cl√°usula oro en los contratos de deuda en nombre del orden p√ļblico, el inter√©s general y la necesidad es un episodio importante de la historia ¬ęcontempor√°nea¬Ľ. Un episodio que no se menciona, ni siquiera en Estados Unidos. El repudio unilateral de la totalidad o parte de los contratos de deuda, como han hecho varios gobiernos a lo largo de los dos √ļltimos siglos, est√° de plena actualidad a medida que m√°s y m√°s pa√≠ses se acercan a otra gran crisis de deuda.

El 19 de abril de 1933, a las seis semanas de asumir la presidencia, el dem√≥crata Franklin Roosevelt anunci√≥ que Estados Unidos dejar√≠a de pagar sus deudas en oro. Se trataba de una decisi√≥n muy importante porque en m√ļltiples contratos de pr√©stamo se estipulaba que los acreedores pod√≠an exigir el reembolso de la deuda en oro o en d√≥lares a raz√≥n de 20 d√≥lares por onza de oro.

Los contratos de deuda que conten√≠an una disposici√≥n de este tipo (es decir, una cl√°usula oro) representaban una suma colosal para la √©poca: 120.000 millones de d√≥lares, de los cuales 20.000 millones correspond√≠an a deuda p√ļblica y 100.000 millones a deuda del sector privado. Esta suma era muy superior a la riqueza de mercado producida en un a√Īo en Estados Unidos (seg√ļn Sebastian Edwards, los contratos de deuda con cl√°usula oro representaban el 180% del PIB estadounidense de la √©poca)¬†[1].

De forma complementaria a la abolición de la devolución en oro, el gobierno prohíbe la tenencia de oro por encima de un valor de 100 dólares y ordena a todas las empresas y particulares residentes en Estados Unidos que vendan su oro a la Reserva Federal. A cambio del oro, el gobierno les da billetes de banco.

Esta decisi√≥n del Presidente Roosevelt obtuvo la aprobaci√≥n del Congreso estadounidense, que en junio de 1933 aprob√≥ por ley el abandono de la cl√°usula oro en los t√≠tulos de deuda. La minor√≠a de congresistas de su partido y del partido republicano que se opusieron a esta decisi√≥n dijeron alto y claro que se trataba pura y simplemente de un repudio de deudas y contratos. Lewis Douglas, el director del presupuesto, uno de los asesores y ayudantes m√°s cercanos del presidente Roosevelt, hab√≠a intentado oponerse a la decisi√≥n y dijo en una reuni√≥n del gabinete de crisis de Roosevelt que significaba ¬ęel fin de la civilizaci√≥n occidental¬Ľ (Edwards, p. 58). Sebastian Edwards, economista neoliberal, que public√≥ en 2018 un libro enteramente dedicado a esta decisi√≥n de la administraci√≥n Roosevelt, titula el cap√≠tulo 6 de su libro ¬ęUna transferencia de riqueza a la clase endeudada¬Ľ, lo que est√° cargado de significado (Edwards, p. 57).

La minoría de congresistas de su partido y del partido republicano que se opusieron a esta decisión dijeron alto y claro que se trataba pura y simplemente de un repudio de deudas y contratos

Tras anular la cl√°usula oro en todos los contratos de deuda, el Presidente estadounidense anunci√≥ una devaluaci√≥n del d√≥lar frente al oro del 69% (a partir de ahora una onza de oro valdr√≠a 35 d√≥lares¬†[2] mientras que hasta entonces val√≠a 20,67 d√≥lares). Esto significa que a partir de ah√≠ los prestatarios estadounidenses y privados que ‚Äúemitieron¬Ľ o firmaron pagar√©s con la cl√°usula oro ya no est√°n pagando sus deudas en oro, las est√°n pagando en papel moneda fuertemente devaluado.

En febrero de 1935, el Tribunal Supremo se pronunció, a petición del gobierno, sobre la constitucionalidad de la decisión del Congreso y del Presidente de derogar la cláusula oro.

Un elemento fundamental de la argumentaci√≥n jur√≠dica del gobierno ante el Tribunal Supremo fue que en 1933 el Congreso se enfrentaba a la imperiosa ¬ęnecesidad de actuar¬Ľ y poner fin a la Depresi√≥n. Esta ¬ęacci√≥n¬Ľ necesaria, que inclu√≠a la devaluaci√≥n del d√≥lar frente al oro, s√≥lo pod√≠a ser efectiva si se eliminaba la cl√°usula oro de los contratos pasados y futuros. Si se hubieran mantenido las cl√°usulas sobre el oro, habr√≠a significado, seg√ļn el gobierno, la quiebra de todo el pa√≠s. Por eso, siempre seg√ļn el Gobierno, el Congreso, enfrentado a una profunda recesi√≥n, un colapso bancario y un p√°nico monetario, aprob√≥ la resoluci√≥n conjunta que anulaba todas esas cl√°usulas. Seg√ļn el gobierno, se trataba de salvar al pa√≠s.

Por su parte, los juristas que se oponían a la anulación de la cláusula oro argumentaban que equivalía a una expropiación sin indemnización. (Edwards p. 152)

Tras anular la cl√°usula oro en todos los contratos de deuda, el Presidente estadounidense anunci√≥ una devaluaci√≥n del d√≥lar frente al oro del 69%. Esto significa que a partir de ah√≠ los prestatarios estadounidenses y privados que ‚Äúemitieron¬Ľ o firmaron pagar√©s con la cl√°usula oro ya no est√°n pagando sus deudas en oro, las est√°n pagando en papel moneda fuertemente devaluado

En su contra, los juristas que apoyaban la anulaci√≥n de la cl√°usula oro argumentaban que los tenedores de los t√≠tulos de deuda deb√≠an asumir los riesgos que hab√≠an corrido al comprarlos (Edwards, p. 151). Los abogados de la administraci√≥n Roosevelt argumentaron en√©rgicamente que la cl√°usula en cuesti√≥n era ¬ęcontraria al orden p√ļblico¬Ľ, t√©rmino jur√≠dico que implica que determinadas acciones, normativas o contratos son nocivas y perjudican al p√ļblico y a los ciudadanos en general. Seg√ļn el gobierno, la cl√°usula oro era ¬ęincompatible con nuestro sistema monetario actual¬Ľ¬†[3] . (Edwards, p. 140)

Al final, ¬°el Tribunal Supremo dictamin√≥ por 8 votos contra 1 que la anulaci√≥n de la cl√°usula oro era inconstitucional! Pero por 5 votos contra 4, consideraba que esto no causaba ning√ļn perjuicio. En consecuencia, se confirmaba el rechazo de la cl√°usula oro, incluso con car√°cter retroactivo sobre todos los t√≠tulos de deuda.

En pocas palabras, si la ley que anuló la cláusula oro hubiera sido revocada por el Tribunal Supremo, todos los deudores (incluido el Estado) habrían tenido que devolver 1,69 dólares por cada dólar adeudado porque, recordemos, se había decidido que cada onza de oro valía ahora 35 dólares en lugar de 20,67 dólares.

James Clark McReynolds, uno de los cuatro jueces de la minor√≠a, dijo p√ļblicamente en apoyo de su oposici√≥n a que el Tribunal Supremo aceptara la eliminaci√≥n de la Cl√°usula oro: ¬ęLa verg√ľenza y la humillaci√≥n est√°n ahora sobre nosotros. Cabe esperar con certeza un caos moral y financiero. (¬ęShame and humiliation are upon us now. Moral and financial chaos may be confidently expected¬Ľ [4] ).Oro cae por fortaleza de retornos de bonos, inversores esperan dato inflaci√≥n EEUU - Infobae

Sin embargo, esta pol√≠tica radical de repudio de contratos no supuso ninguna dificultad en t√©rminos de nuevos empr√©stitos. A lo largo de 1933-1934-1935 (y posteriormente¬†[5]), el gobierno estadounidense no tuvo dificultades para emitir nueva deuda y a tipos muy bajos. Es el caso de un pr√©stamo emitido el 11 de octubre de 1933. El Gobierno consigui√≥ colocar un bono a 12 a√Īos con un tipo de inter√©s extremadamente bajo, del 1% (Edwards, p. 106).

Esta política radical de repudio de contratos no supuso ninguna dificultad en términos de nuevos empréstitos

Mientras tanto, algunos de los acreedores extranjeros se organizaron en un c√°rtel. En efecto, el mismo d√≠a de la emisi√≥n del pr√©stamo, al otro lado del Atl√°ntico, en Londres, se constituy√≥ el Comit√© Asesor y Protector de las Inversiones Americanas (Advisory and Protective Committee for American Investments). Su objetivo era intentar obtener resoluciones judiciales favorables a los inversores brit√°nicos ante la suspensi√≥n de pagos de oro por parte de Estados Unidos. El objetivo de este c√°rtel era actuar de forma complementaria a otro c√°rtel que ten√≠a un nombre muy claro: Comit√© contra el Repudio de la Cl√°usula oro ( Committee against the Repudiation of the Gold clause) y que, desde julio de 1933, reun√≠a a tenedores de t√≠tulos residentes en Francia, B√©lgica y Suiza (Edwards, p. 107). Estas diversas iniciativas de los acreedores no tuvieron ning√ļn efecto, ya que el repudio de la cl√°usula oro funcion√≥ perfectamente en beneficio de Estados Unidos.

 Una mirada retrospectiva al comienzo de la presidencia de F.D. Roosevelt:

El mandato de Roosevelt, elegido con una ventaja de más de 7 millones de votos sobre su oponente republicano, comenzó en un clima de extrema crisis económica y financiera: más de 10 millones de personas sin trabajo, 2 millones de personas sin hogar, pérdida brutal y dramática de ingresos para casi 60 millones de personas que vivían de la agricultura, acaparamiento masivo de tierras y propiedades por parte de los acreedores…

Cabe subrayar que el 3 de marzo de 1933, el d√≠a anterior a la toma de posesi√≥n de Roosevelt, la Reserva Federal de Nueva York perdi√≥ el equivalente a 250 millones de d√≥lares en reservas de oro y 150 millones de d√≥lares en divisas, ya que muchos capitalistas y rentistas compraron oro y divisas en previsi√≥n de una posible devaluaci√≥n del d√≥lar o de su inconvertibilidad en oro (Edwards, p 28). Todos los bancos y la bolsa de Wall Street cerraron a causa de la crisis. Es evidente que el presidente saliente, el republicano Hoover, hab√≠a contribuido a crear un clima de desconfianza al final de su mandato hacia la nueva administraci√≥n. El 21 de febrero de 1933 escribi√≥: ¬ęEstamos al borde del p√°nico financiero y del caos. El miedo a las pol√≠ticas de la nueva administraci√≥n se ha apoderado del pa√≠s. La gente no espera acontecimientos, act√ļa. El atesoramiento de moneda y oro ha aumentado hasta un punto nunca visto‚Ä̬†[6]. El 9 de marzo, el Congreso hab√≠a aprobado la Ley Bancaria de Emergencia (Emergency Banking Act), que permit√≠a a la Reserva Federal emitir nuevos billetes que no ser√≠an convertibles en oro (Edwards, p. 38). La Ley tambi√©n facultaba al Presidente para cerrar los bancos, lo que hizo prorrogando el d√≠a festivo bancario que hab√≠a precedido al cierre oficial.

El 1 de mayo de 1933, la New York Clearing House Association (asociaci√≥n de empresas financieras -c√°maras de compensaci√≥n- encargadas de compensar las transacciones interbancarias) decidi√≥ efectuar los pagos en d√≥lares de papel. En caso de que el obligacionista insistiera en obtener oro, se emit√≠a un certificado con la siguiente declaraci√≥n: ¬ęSolicitud de pago en oro denegada¬Ľ. Este documento podr√≠a ser utilizado por el tenedor del bono para emprender acciones legales contra el Estado o el emisor privado del pr√©stamo, seg√ļn fuera el caso.

Dorothea Lange, Recolectora indigente de California. Madre de siete hijos, 32 a√Īos. Nipomo, California, Biblioteca P√ļblica de Nueva York

En su editorial del 7 de mayo, el New York Times escrib√≠a: ¬ę¬ŅQu√© dir√° el Tribunal Supremo sobre el cumplimiento de un contrato que es ‚Äôpagadero en principal e intereses en monedas de oro del gobierno de Estados Unidos‚Äô? De la respuesta a esta pregunta depender√° la pol√≠tica del Tesoro y de toda la comunidad financiera estadounidense en su planteamiento de la ejecuci√≥n de unos 100.000.000.000 de d√≥lares en contratos que contienen la cl√°usula oro.¬Ľ (citado por Edwards, p. 66). Ese mismo d√≠a, Franklin Roosevelt, en su discurso p√ļblico, declar√≥ en esencia que tanto el sector p√ļblico como el privado hab√≠an emitido grandes cantidades de deuda -unos 120.000 millones de d√≥lares- sujetas a la cl√°usula oro.

Seg√ļn Roosevelt, lo hicieron sabiendo ¬ęmuy bien que todo el oro de Estados Unidos ascend√≠a s√≥lo a entre tres y cuatro mil millones de d√≥lares y que todo el oro del mundo ascend√≠a s√≥lo a unos once mil millones‚ÄĚ. En el caso de que todos quisieran oro, declar√≥, s√≥lo una veinticincoava parte de los solicitantes lo obtendr√≠an, y al resto, que no estar√≠an en los primeros puestos de la lista, se les dir√≠a cort√©smente que no hab√≠a m√°s oro. ¬ęSu administraci√≥n¬Ľ, a√Īadi√≥, ¬ęhab√≠a decidido poner a todo el mundo en pie de igualdad para preservar el inter√©s general¬Ľ. Esto significaba que todos los acreedores, ya fueran ricos o pobres, cobrar√≠an en papel moneda legal tanto por los contratos p√ļblicos como por los privados. (Edwards, p. 66).

Carter Glass, uno de los congresistas dem√≥cratas que se opusieron frontalmente a la decisi√≥n de anular la cl√°usula oro, declar√≥ en una rueda de prensa que hab√≠a convocado: ¬ęLa propuesta de repudiar todos los contratos de oro pendientes es inconstitucional y los tribunales as√≠ lo decidir√°n si les queda algo de integridad en lo que concierne al car√°cter sagrado de los contratos¬Ľ. (citado por Edwards, p. 72). Por su parte, David Reed, senador republicano por Pensilvania, afirm√≥ que la decisi√≥n presidencial equival√≠a a un ¬ęrepudio y desprestigiar√° a este pa√≠s durante cien a√Īos¬Ľ. (citado por Edwards, p. 72).

Estas dos citas revelan muy expl√≠citamente que en el debate p√ļblico, la decisi√≥n de suprimir la cl√°usula oro, incluso con car√°cter retroactivo, se consider√≥ claramente como un repudio absoluto de las deudas y como un grave atentado contra el car√°cter sagrado de los contratos. En efecto, seg√ļn S. Edwards, ¬ęPara muchos inversores, banqueros, abogados y pol√≠ticos, la devaluaci√≥n del d√≥lar y la derogaci√≥n de las cl√°usulas relativas al oro constituyeron una violaci√≥n de los contratos, una transferencia descarada de la clase de los acreedores a la de los deudores y una escandalosa expropiaci√≥n de la riqueza [7]‚ÄĚ. (Edwards, p. 117)

A pesar del anuncio de caos proveniente de un sector de las finanzas, de una minoría de parlamentarios y de un sector de las y los juristas, la supresión de la cláusula oro y la devaluación del dólar permitieron un aumento muy grande de la cantidad de oro a disposición del ministerio de finanzas entre enero y diciembre de 1934. El stock de oro a disposición del gobierno pasó de 3.900 millones de dólares a 8.100 millones (de este aumento, 2.500 millones representaban el efecto de la devaluación, el resto procedía de recompras de oro por parte del Tesoro). Una gran cantidad de oro, recomprado por el Tesoro estadounidense, entró en Estados Unidos principalmente desde Londres y París (Edwards, p. 122).

Además, el partido del presidente, el Partido Demócrata, se benefició enormemente de la popularidad de las contundentes medidas que tomó, ganó las elecciones de mitad de mandato en octubre de 1934 y reforzó su mayoría en el Senado al conseguir 9 senadores más. Consiguió 69 senadores de un total de 96.

Tambi√©n es muy interesante citar lo que Roosevelt dijo en 1938 sobre la resoluci√≥n aprobada en mayo de 1933 por una gran mayor√≠a de miembros del Senado y de la C√°mara de Representantes en apoyo de la decisi√≥n presidencial de anular la cl√°usula oro: ¬ęEsta resoluci√≥n conjunta era un paso necesario para implantar el control gubernamental sobre el sistema monetario… La tenencia o el comercio de oro afecta al inter√©s p√ļblico y, por tanto, est√° sujeta a regulaci√≥n y restricciones p√ļblicas… Las cl√°usulas sobre el oro en los bonos son un obst√°culo al poder [constitucional] del Congreso para regular el valor de la moneda de los Estados Unidos¬Ľ (citado por Edwards, p. 76).

Roosevelt : Esta resoluci√≥n conjunta era un paso necesario para implantar el control gubernamental sobre el sistema monetario Esta afirmaci√≥n est√° pol√≠ticamente a a√Īos luz de la pol√≠tica seguida desde los a√Īos 70-80 por la mayor√≠a de los gobiernos del planeta, que insisten en la necesaria independencia del banco central respecto al gobierno.El repudio de deudas por Franklin Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos: algo que ni se menciona - Viento Sur

Para remediar la crisis econ√≥mica y social, se adoptan medidas autoritarias a una escala nunca vista en tiempos de paz en un pa√≠s capitalista ¬ędemocr√°tico¬Ľ. Cabe se√Īalar que en 1933, en pocos meses, el gobierno de Roosevelt adopt√≥ medidas extraordinarias en el contexto de una crisis econ√≥mica devastadora que hab√≠a comenzado en 1929 y no mostraba signos de atenuarse.

Algunos ejemplos de medidas fuertes entre una larga serie:

РCierre de todos los bancos durante 10 días naturales y quiebra de más de mil bancos [8]. Estas disposiciones fueron seguidas posteriormente por la adopción de la ley sobre la separación de los bancos de depósito y los bancos de negocios. El Congreso otorgó al Gobierno y al Presidente plenos poderes sobre los bancos con el fin de sanear radicalmente el sistema financiero imponiéndole una fuerte disciplina para evitar que se repitieran manipulaciones financieras y estafas de todo tipo. Wall Street, la bolsa de Nueva York, estuvo cerrada más de 10 días, entre el 3 y el 15 de marzo.

– Tras un mes de presidencia, el gobierno proh√≠be la tenencia, venta y exportaci√≥n de oro. Todas las personas residentes en Estados Unidos, particulares y empresas, est√°n obligadas a vender su oro al gobierno a un precio fijado por √©ste. S√≥lo pueden poseer oro hasta un valor de 100 d√≥lares, a menos que se trate de joyas o ¬ęmateria prima¬Ľ para su negocio. El incumplimiento de la prohibici√≥n puede acarrear penas de prisi√≥n. ¬ęQuienes no entreguen su metal antes de la fecha l√≠mite del 1 de mayo se exponen a una multa de hasta 10.000 d√≥lares y a penas de prisi√≥n de hasta 10 a√Īos. (Edwards, p. 42. V√©ase la Orden Ejecutiva reproducida anteriormente).

– El gobierno puso bajo su mando la direcci√≥n de la Reserva Federal (en la que los grandes bancos privados desempe√Īan un papel muy importante y tratan de dificultar que la presidencia recupere el control de la pol√≠tica monetaria y financiera) y tom√≥ las riendas de la pol√≠tica monetaria. El New York Times del 1¬į de enero de 1934 afirmaba que la decisi√≥n del gobierno ¬ępermitir√° al Presidente tomar todos los poderes de emisi√≥n de dinero de la Reserva Federal, y colocarlos exclusivamente en el gobierno¬Ľ (Edwards, p. 115) [9]. El gobierno tambi√©n decidi√≥ que todas las reservas de oro de la Reserva Federal quedaban a disposici√≥n del Secretario del Tesoro (Ministro de finanzas).

Cuando el presidente demócrata tomó posesión en 1933, el tipo impositivo marginal sobre las rentas más altas era del 25%. En tres etapas, aumentó gradualmente esta tasa hasta el 91%.

La agricultura, Estados Unidos 1930 Fotografía de stock - AlamyРEl gobierno anula una parte de las deudas de las familias campesinas.

РEl Gobierno garantiza los derechos de las y los trabajadores, incluidos el derecho a formar sindicatos y afiliarse a ellos, el derecho a la huelga, el derecho a un convenio colectivo, el derecho al seguro de desempleo, el derecho a un salario mínimo legal.

– La administraci√≥n del Presidente Roosevelt elev√≥ con fuerza en dos ocasiones los tipos del impuesto sobre la renta. Cuando el presidente dem√≥crata tom√≥ posesi√≥n en 1933, el tipo impositivo marginal sobre las rentas m√°s altas era del 25%. En tres etapas, aument√≥ gradualmente esta tasa hasta el 91%. En 1935, la Revenue act (Ley de la Renta conocida coloquialmente como el ¬ęsoak the rich tax – impuesto de los ricos¬Ľ) revis√≥ las normas fiscales para las rentas altas. Las personas que ganaban m√°s de 200.000 d√≥lares al a√Īo pagan m√°s impuestos, un 63%. La ley se revis√≥ en 1936, elevando el tipo al 79%, y luego al 91% en 1941 [10].

En Estados Unidos, en 1933, la clase obrera estaba radicalizada a la izquierda y estaba dispuesta a pasar a la acción si el gran capital no hacía concesiones importantes.

Roosevelt consiguió que el gran capital estadounidense aceptara la reforma del capitalismo introduciendo la New Deal. En Estados Unidos, en 1933, la clase obrera estaba radicalizada a la izquierda y estaba dispuesta a pasar a la acción si el gran capital no hacía concesiones importantes. A los ojos del gran capital, esto hizo que Roosevelt pareciera un mal menor comparado con el riesgo de una revolución social incontrolable.

Franklin Delano Roosevelt, 1933

Otros pa√≠ses capitalistas abolieron la convertibilidad de su moneda en oro y suspendieron el pago de su deuda externa en la d√©cada de 1930. Estados Unidos no fue el √ļnico pa√≠s que tom√≥ la decisi√≥n de abandonar la convertibilidad en oro. Australia la abandon√≥ en diciembre de 1929. La propia Gran Breta√Īa hab√≠a abandonado en 1931 la cl√°usula oro y devaluado la libra esterlina en un 30% (Edwards, p. 34).

Aprovechando la decisi√≥n de Estados Unidos, el gobierno nazi, en el poder desde marzo de 1933, decidi√≥ el 27 de abril del mismo a√Īo abandonar la convertibilidad en oro. Jap√≥n e Italia hicieron lo mismo el 28 de noviembre de 1933.

El 21 de julio de 1933, el Reino Unido anunció que cancelaba el pago de las deudas de la primera guerra mundial en oro y justificó esta decisión afirmando que era la consecuencia lógica de la decisión adoptada por Estados Unidos [11].

Una parte de las deudas debidas por los países europeos a los Estados Unidos nunca será reembolsada.

Por √ļltimo, en 1934, una quincena de pa√≠ses europeos que ten√≠an deudas con Estados Unidos tras la primera guerra mundial estaban en suspensi√≥n de pagos, con una excepci√≥n: Finlandia. Finalmente, una parte de las deudas debidas por los pa√≠ses europeos a los Estados Unidos nunca ser√° reembolsada.

 Suspensiones de pago de deuda extendidas a América Latina

Las suspensiones de pago de deuda se hab√≠an extendido a Am√©rica Latina. En 1932, doce pa√≠ses latinoamericanos hab√≠an suspendido total o parcialmente los pagos de la deuda; en 1935, eran catorce¬†[12]. En suma, m√°s de la mitad de los pa√≠ses latinoamericanos suspendieron unilateralmente el pago de sus deudas en los a√Īos treinta. La decisi√≥n de suspender los pagos de la deuda externa fue beneficiosa. La mayor√≠a de los pa√≠ses que dejaron de pagar sus deudas experimentaron una reactivaci√≥n econ√≥mica en los a√Īos treinta a pesar del cese de los pr√©stamos exteriores.

El restablecimiento del sistema comercial internacional tras la segunda guerra mundial no condujo a la reactivaci√≥n de los mercados de capitales privados para el endeudamiento de los pa√≠ses latinoamericanos. En Bretton Woods, en 1944, se establecieron canales alternativos: los cr√©ditos y pr√©stamos gubernamentales (tambi√©n multilaterales) sustituyeron a los mercados financieros. Y no fue hasta veinte a√Īos m√°s tarde, en la d√©cada de 1960, cuando los bancos privados del Centro se implicaron activamente en la concesi√≥n de pr√©stamos.

M√°s de la mitad de los pa√≠ses latinoamericanos suspendieron unilateralmente el pago de sus deudas en los a√Īos treinta. La mayor√≠a de los pa√≠ses que dejaron de pagar sus deudas experimentaron una reactivaci√≥n econ√≥mica a pesar del cese de los pr√©stamos exteriores

La Deuda Externa Latinoamericana by Ivana VelazcoLos pa√≠ses latinoamericanos se distanciaron del sistema financiero internacional durante un per√≠odo porque estaban convencidos de que hab√≠a pocas posibilidades de que se reanudaran los flujos financieros a su favor, incluso para los que no hab√≠an repudiado sus deudas. Las dificultades financieras internas de Estados Unidos reforzaron esta creencia. La posterior guerra entre los principales pa√≠ses imperialistas (1940-1945) cambi√≥ sus prioridades. Los principales acreedores (Gran Breta√Īa y Estados Unidos) no estuvieron dispuestos a crear un c√°rtel para cobrar sus deudas.

Algunos pa√≠ses que denunciaron sus deudas podr√≠an haber mantenido sus pagos, pero consideraron que el coste social interno habr√≠a sido muy elevado. La suspensi√≥n de los pagos permiti√≥ a los pa√≠ses que tomaron esta decisi√≥n conservar importantes recursos financieros para aplicar pol√≠ticas expansivas. Si, por el contrario, hubieran decidido mantener los reembolsos, seguramente no habr√≠an podido introducir pol√≠ticas de control de cambios ni habr√≠an sido capaces de imponer barreras proteccionistas contra determinados productos del Norte. Estas medidas permitieron un verdadero desarrollo mediante la realizaci√≥n de un proceso de ¬ęindustrializaci√≥n mediante la sustituci√≥n de importaciones¬Ľ(ISI). Los pa√≠ses produjeron internamente gran parte de lo que antes importaban del Norte.

Si no hubieran dejado de pagar la deuda externa, no habr√≠an podido aplicar en la misma medida los grandes programas de obras p√ļblicas, segundo instrumento fundamental de la reactivaci√≥n econ√≥mica. Es interesante observar que estas decisiones fueron tomadas por reg√≠menes de caracteres muy diferentes. Sin embargo, estas decisiones convergentes no deben presentarse como parte de una estrategia preconcebida. S√≥lo m√°s tarde, con la creaci√≥n de la Comisi√≥n Econ√≥mica para Am√©rica Latina de las Naciones Unidas, las pol√≠ticas de industrializaci√≥n por sustituci√≥n de importaciones (ISI) pasaron a formar parte de una visi√≥n estrat√©gica (abandonando el esquema de industrializaci√≥n por exportaciones en favor de la ISI). No obstante, la decisi√≥n de suspender los pagos de la deuda tuvo resultados realmente positivos.

  Conclusión sobre la anulación de la cláusula oro en los contratos de deuda

Contrariamente a las afirmaciones de los detractores del repudio de la cláusula oro de que las consecuencias serían negativas o incluso catastróficas, los resultados fueron realmente positivos.

Retomemos los argumentos de los detractores del repudio o la suspensi√≥n del pago de la deuda. Seg√ļn la teor√≠a econ√≥mica tradicional, el incumplimiento de un contrato tiene una serie de consecuencias negativas para los deudores. Tras incumplir sus promesas e imponer p√©rdidas a los inversores, a los deudores les resultar√° muy dif√≠cil acceder a los mercados de capitales y emitir nueva deuda. El coste de los nuevos empr√©stitos deber√≠a aumentar significativamente y se producir√≠a un ¬ęefecto estigma¬Ľ en la emisi√≥n de nueva deuda. Algunos llegan a decir que el deudor quedar√° completamente excluido del mercado de deuda, al menos durante un tiempo. El pa√≠s que repudie o suspenda el pago de sus deudas ser√° sancionado, su calificaci√≥n por parte de las agencias internacionales se ver√° profundamente degradada, se producir√° una reducci√≥n de la inversi√≥n y, en consecuencia, una menor tasa de crecimiento.Se habla de ‚Äúdinero fiat‚ÄĚ, pues es el Estado soberano quien lo imprime con el √ļnico respaldo que otorga su declaraci√≥n como tal, es por ello que tambi√©n se lo denomina ‚Äúdinero por decreto‚ÄĚ

El repudio de la cláusula oro y la devaluación del dólar en 1933-34 fueron seguidos de una recuperación económica y los tipos de interés a los que se endeudaba el país
bajaron

De hecho, en el caso de Estados Unidos, como reconoce el economista Sebastian Edwards en el cap√≠tulo 16 de su libro, el repudio de la cl√°usula oro y la devaluaci√≥n del d√≥lar en 1933-34 fueron seguidos de una recuperaci√≥n econ√≥mica y los tipos de inter√©s a los que se endeudaba el pa√≠s bajaron. Las empresas privadas tambi√©n tuvieron acceso a financiaci√≥n a tipos de inter√©s m√°s bajos que antes del repudio. No hubo ning√ļn caos. Por el contrario, se produjo una reanudaci√≥n del crecimiento econ√≥mico. La inversi√≥n en la producci√≥n no disminuy√≥, sino que aument√≥.

 Conclusión más allá de EU y el repudio de la cláusula oro

Hay que a√Īadir que otros pa√≠ses, en circunstancias muy diferentes y con un peso econ√≥mico mucho menor que el de Estados Unidos, tambi√©n se beneficiaron de su decisi√≥n de repudiar total o parcialmente sus contratos de deuda o de suspender los pagos de la misma.

Esta es, en particular, la opini√≥n de Joseph Stiglitz, premio de econom√≠a del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel en 2001, presidente del consejo de economistas del presidente Bill Clinton de 1995 a 1997, y economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial de 1997 a 2000, que aporta serios argumentos a quienes abogan a favor de la suspensi√≥n del reembolso de las deudas p√ļblicas. En un libro colectivo¬†[13] publicado en 2010 por la universidad de Oxford, Stiglitz afirma que Rusia en 1998 y Argentina durante los a√Īos 2000 ofrecieron la prueba de que una suspensi√≥n unilateral del reembolso de la deuda puede ser ben√©fica para los pa√≠ses que toman esa decisi√≥n: ¬ęTanto la teor√≠a como la pr√°ctica sugieren que la amenaza del cierre del grifo del cr√©dito probablemente haya sido exagerada¬Ľ (p. 48).Joseph Stiglitz - Biograf√≠a, qui√©n es y qu√© hizo | 2021 | Economipedia

Joseph Stiglitz : ¬ęEmp√≠ricamente, hay muy pocas pruebas que acrediten la idea de que una suspensi√≥n de pagos conlleve un largo per√≠odo de exclusi√≥n del acceso a los mercados financieros.

Cuando un pa√≠s consigue imponer una reducci√≥n de la deuda a sus acreedores y redirecciona esos fondos, destinados anteriormente a ese reembolso, hacia la financiaci√≥n de una pol√≠tica fiscal expansionista, eso produce resultados positivos: ¬ęEn ese escenario, el n√ļmero de empresas locales que quiebran disminuye porque los tipos de inter√©s locales son m√°s bajos que si el pa√≠s hubiera continuado pagando su deuda¬†[14] , y al mismo tiempo porque la situaci√≥n econ√≥mica general del pa√≠s mejora. Como la econom√≠a se recupera, aumentan los ingresos fiscales, lo que incrementa el margen presupuestario del Gobierno. […] Todo eso significa que la posici√≥n financiera del gobierno se refuerza, haciendo m√°s probable (y no menos) que los prestamistas quieran de nuevo concederle pr√©stamos¬Ľ. (p. 48)

Y agrega: ¬ęEmp√≠ricamente, hay muy pocas pruebas que acrediten la idea de que una suspensi√≥n de pagos conlleve un largo per√≠odo de exclusi√≥n del acceso a los mercados financieros. Rusia pudo pedir prestado de nuevo en los mercados financieros dos a√Īos despu√©s de su cesaci√≥n de pagos que hab√≠a sido decretada unilateralmente, sin una consulta previa a los acreedores. […] A partir de ah√≠, en la pr√°ctica, la amenaza de ver el grifo del cr√©dito cerrado no es real¬Ľ. (p. 49)

Seg√ļn Joseph Stiglitz, hay quien piensa que una de las tareas centrales del FMI es imponer el precio m√°s alto posible a los pa√≠ses que quieren declararse en suspensi√≥n de pagos y muchos pa√≠ses act√ļan como si creyeran en esta amenaza. Stiglitz considera que han errado el camino: ¬ęEl hecho de que Argentina haya salido tan bien de su suspensi√≥n de pagos, incluso sin el apoyo del FMI (o precisamente porque no tuvo el apoyo del FMI), puede conducir a un cambio en esta creencia¬Ľ. (p.49)

Joseph Stiglitz tambi√©n cuestiona claramente a los banqueros y otros prestamistas que concedieron cr√©ditos masivamente sin verificar seriamente la solvencia de los pa√≠ses prestatarios o, aun peor, que prestaron sabiendo perfectamente que el riesgo de cesaci√≥n de pagos era muy elevado. Agrega que ya que los prestamistas exigen a algunos pa√≠ses tipos elevados en virtud de los riegos que deben asumir, es totalmente normal que tengan que afrontar p√©rdidas debidas a una abolici√≥n de la deuda. Estos prestamistas s√≥lo ten√≠an que utilizar los intereses elevados que perciben como provisi√≥n para posibles p√©rdidas. Tambi√©n denuncia los pr√©stamos ¬ędepredadores¬Ľ concedidos a la ligera por los banqueros a los pa√≠ses deudores. (p. 55)

En resumen, Stiglitz aboga porque los prestamistas asuman los riesgos de sus acciones (p.61). Al final de su contribución, considera que los países que entran en la vía de la suspensión de pagos o de la renegociación para obtener una reducción de la deuda deberían imponer un control temporal de cambios y/o tasas para disuadir la salida de capitales (p.60). Retoma la doctrina de la deuda odiosa por su cuenta y afirma que ese tipo de deuda debe ser anulado (p.61) [15].

¬†El caso de Argentina en los a√Īos 2010-2020

Una √ļltima reflexi√≥n sobre Sebastian Edwards y el caso de Argentina. En su libro sobre el repudio de la cl√°usula oro por parte de la administraci√≥n Roosevelt y el Congreso, Edwards explica que se fij√≥ en este per√≠odo de la historia del siglo XX porque se dio cuenta de que el Gobierno argentino justificaba su actitud hacia los acreedores en la d√©cada de 2010 remiti√©ndose a lo que hab√≠a hecho Estados Unidos en 1933-1934-1935. El propio Edwards afirma que estuvo del lado de los acreedores cuando los tribunales estadounidenses fallaron a su favor y ordenaron a Argentina indemnizarles. Edwards no menciona que Argentina tambi√©n hab√≠a conseguido, como menciona Stiglitz, beneficiarse de su resistencia a los acreedores privados. Su tasa de crecimiento anual entre 2003 y 2008, en plena suspensi√≥n de pagos, fue muy elevada a pesar de que el pa√≠s ya no ten√≠a acceso a los mercados financieros. Efectivamente, el Tribunal del Estado de Nueva York fall√≥ en contra de Argentina en 2013, pero las autoridades argentinas se resistieron al requerimiento del juez neoyorquino Griesa. Ocho preguntas fundamentales sobre los fondos buitre - Unidiversidad

Tuvo que llegar la elección del neoliberal Mauricio Macri como presidente de Argentina para que el país aceptara erróneamente indemnizar a los fondos buitre favorecidos por el juez Griesa. La gestión de la deuda de Macri fue desastrosa y llevó al país al borde de la quiebra en 2018. En una situación de emergencia, el FMI tuvo que conceder a Argentina un crédito de 45.000 millones de dólares, la mayor cantidad otorgada por esta institución en toda su historia. Este crédito y la gestión de la crisis por parte de Macri condujeron a un fracaso electoral en 2019 y tuvo que ser seguido de un nuevo crédito del FMI por un importe de 45.000 millones de euros en 2022, suma que sirve para reembolsar el préstamo precedente. Esto muestra claramente que la sumisión a los mercados y al FMI no trae nada bueno y que es mejor resistirse a los acreedores aplicando otro tipo de política.

Notas

[1] Sebastian Edwards, American Default. The Untold Story of FDR, the Supreme Court, and the Battle over Gold, Princeton University, 2018. Por supuesto, el comparar un stock de deuda con el PIB es discutible pero, como hace el propio Sebastian Edwards, esta comparación la menciono a fin de dar una idea de dimensión. Preciso que una parte importante de este artículo se basa en la narración que da Sebastian Edwards.

[2] El precio oficial de la onza de oro fijado en 35 dólares ha estado en vigor hasta agosto de 1971 cuando el presidente Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar en oro que había sido restablecida en los acuerdos de Bretton Woods en 1944.

[3] In all three gold-clause briefs, the Roosevelt administration lawyers forcefully made the point that the gold clause was ‚Äúcontrary to public policy,‚ÄĚ a legal term that implies that certain actions, regulations, or contracts are harmful and injure the public and citizens at large. According to the government, the gold clause was inconsistent with our present monetary system.‚ÄĚ (Edwards, p. 140).

[4] Citado por Sebastian Edwards en su introducción, p. XIV

[5]¬†Esto prosigui√≥ a lo largo de los 4 mandatos de Roosevelt como presidente. F.D. Roosevelt (1882-1945) presidi√≥ los Estados Unidos de 1933 a 1945, el a√Īo de su muerte producida durante su cuarto mandato.

[6] ‚ÄúWe are in the verge of financial panic and chaos. Fear for the policies of the new administration has gripped the country. People do not await events, they act. Hoarding of currency, and of gold, has risen to a point never before known‚ÄĚ. Citado por Edwards p. 28

[7] ¬ĽTo many investors, bankers, lawyers, and politicians, the devaluation of the dollar and the abrogation of the gold clauses constituted a violation of contracts, an outright transfer from the creditor to the debtor class, and an outrageous expropriation of wealth‚ÄĚ.

[8] Con fecha 29 de marzo de 1933, 11.878 bancos habían reabierto sus puertas de un total de 17.349 bancos que eran operativos antes del 3 de marzo. Ver Sebastian Edwards, p. 41.

[9]¬†The New York Times reported that its ‚Äúenactment will permit the President to take all powers of currency issue from the Federal Reserve Board, and lodge them exclusively in the government.‚ÄĚ (Edwards, p. 115) NYT, ‚ÄúDecision on Gold Reported Reached,‚ÄĚ January 1, 1934, p. 4.

[10]¬†Despu√©s de Roosevelt, durante cerca de 50 a√Īos, los Estados Unidos han vivido con una tasa marginal de imposici√≥n sobre las rentas muy altas cercana al 80%.

[11]¬†‚ÄúThe obligation that the British government undertook in 1917 has been abrogated by an alteration of the law of the land under whose jurisdiction the bonds were issued.‚ÄĚ (citado por Edwards p. 98).

[12] Marichal, Carlos. 1989. A century of debt crises en Latin America, 1989 ; Vilas, Carlos. 1993. Crisis de la Deuda de América latina ; Ugarteche, Oscar. 1997. El Falso dilema, p. 117.

[13]¬†Barry Herman, Jos√© Antonio Ocampo, Shari Spiegel, Overcoming Developing Country Debt Crises, OUP Oxford, 2010, 424 p. El cap√≠tulo 2 est√° escrito por J. Stiglitz : ‚ÄúSovereign debt : notes on theoretical frameworks and policy analyses‚ÄĚ p. 35 √† 66.

[14] En efecto, una de las condiciones planteadas por el FMI cuando va a ayudar a un país al borde del cese de pagos es aumentar las tasas de interés locales. Si un país escapa a las condiciones fijadas por el FMI puede, por el contrario, bajar las tasas de interés a fin de evitar en la medida de lo posible las quiebras de las empresas.

[15]¬†Joseph Stiglitz ha defendido esta posici√≥n en numerosas ocasiones durante los √ļltimos veinte a√Īos. Ver en particular su libro La grande d√©sillusion, Fayard, 2002.

* Historiador, economista, politólogo, Dr. en Ciencias Políticas,  miembro del Secretariado Internacional de la IV Internacional, presidente del CADTM (Comité Internacional para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo) y profesor titular de la Universidad de Lieja (Bélgica).Traducido por Alberto Nadal Fernández

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