El presidente estadounidense Donald Trump, afirmó que no tenía conocimiento del ataque que Israel ejecutaría sobre el campo Pars Sur en el golfo pérsico de Irán, considerado el mayor yacimiento de gas natural del mundo. Desligándose del ataque indicó que: «Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó una importante instalación en Irán conocida como el campo de gas Pars Sur. Solo una pequeña parte resultó dañada».

Sin embargo, dos fuentes israelíes han asegurado a la cadena de televisión CNN que el ataque israelí habría sido previamente coordinado con EEUU y que Trump habría conversado con Netanyahu sobre la intervención.
Pese a que Trump afirmó en su red social Truth que EEUU «no sabía nada sobre este ataque en particular», él mismo habría hablado sobre los planes israelíes de atacarlo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de acuerdo con el diario digital Axios, que cita fuentes oficiales de los dos países. Asimismo, advirtió que autorizará destruir el campo de Pars Sur en Irán, si este se atreve a atacar las refinerías de Catar nuevamente.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán ha respondido emitiendo órdenes de evacuación para cinco instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar y Arabia Saudí por considerarlas «objetivos legítimos» y terminando por alcanzar, en efecto, el complejo de Ras Lafan, donde la empresa petrolera QatarEnergy ha confirmado «daños considerables».
La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC, por sus siglas en inglés) afirmós haber lanzado un ataque con misiles contra Tel Aviv en represalia por la muerte de Ali Lariyani, a quien describió como «mártir» y que era secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, expresidente del Parlamento y asesor del líder supremo, según un comunicado difundido por medios oficiales. El cuerpo militar aseguró que la ofensiva forma parte de la «ola 61» de la operación Promesa Cumplida 4 y que empleó misiles de varios tipos, incluidos Khorramshahr 4, Qadr, Emad y Kheibar Shekan, algunos de ellos con capacidad de múltiples ojivas.
Petróleo
La guerra en Oriente Medio ha provocado una inestabilidad en el flujo y precio de petróleo en el mundo, llevando a Trump a suspender por 60 días una ley que obliga a que el transporte de crudo debe hacerse de un puerto estadounidense a otro exclusivamente en embarcaciones nacionales, con la intención de frenar el alza de precios de la gasolina.
Estados Unidos sufre el mayor alza de los combustibles en décadas. El mayor exportador de crudo del mundo es incapaz de contener la espiral alcista del precio del petróleo desencadenada por la guerra de Irán.
El gobierno deTrump está desesperad por frenar esa escalada que está comenzando a golpear el bolsillo de los estadounidenses a poco más de seis meses de las elecciones de mitad de mandato, donde el presidente republicano se juega el resto de la legislatura. Pero, de momento, la Casa Blanca no logra contener la incipiente crisis energética a pesar de haber lanzado varias iniciativas para tratar de enfriar los precios.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte del ejército iraní como represalia a los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel sobre Teherán ha convulsionado los mercados energéticos. Por este paso estratégico del Golfo Pérsico transita una cuarta parte del gas natural mundial, una quinta parte del crudo y toneladas de materiales críticos para los fertilizantes y otros derivados del petróleo. Los mercados energéticos se inflamaron tras el ataque del ejército israelí y estadounidense al mayor yacimiento de gas natural del mundo.
Los bombardeos contra la explotación gasista de South Pars y otras instalaciones en Asaluyeh y la respuesta iraní contra una planta de gas en Ras Laffan (Qatar) ha disparado el precio del petróleo brent, de referencia en Europa, hasta los 111 dólares el barril. En Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) acaricia los 100 dólares, lo que supone un alza del 50% desde antes de que empezaran a estallar las primeras bombas en Teherán.:quality(75)/media/dinero/images/2024/11/aranceles-trump-precios-gasolina.jpg)
Por otro lado, ha aprobado media docena de medidas para contener los precios. El miércoles trató de frenar el alza con una suspensión de 60 días de la Ley Jones, que prohíbe a los buques extranjeros transportar petróleo y gas entre puertos estadounidenses. Con esta decisión persigue aumentar el número de buques petroleros y gasistas por Estados Unidos. Los analistas consideran que se trata de una medida simbólica y que, como mucho, solo aliviará los precios de la gasolina en unos pocos centavos, según Bloomberg.
“Es solo un paso más para mitigar las perturbaciones a corto plazo en el mercado petrolero, mientras el ejército estadounidense continúa cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica”, aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, a través de un comunicado.
La Ley Jones fue promulgada en 1920 por el entonces presidente Woodrow Wilson. Obliga a transportar mediante embarcaciones con bandera estadounidense todas las mercancías entre puertos del país. La norma, criticada por ser una forma de proteccionismo, fue concebida como un esfuerzo para impulsar la industria naviera nacional tras la Primera Guerra Mundial.
Mientras tanto, las familias estadounidenses comienzan a acusar en sus bolsillos la escalada de precios. El precio de la gasolina ha vuelto a subir este miércoles hasta los 3,842 dólares el galón, lo que supone un 31% más que hace un mes, hasta su mayor nivel desde septiembre de 2023, según los registros de la American Automobile Association (AAA).
Trump no quiere más ataques contra instalaciones energéticas iraníes, según The Wall Street Journal. Confía en que así se relaje el precio del petróleo. Ya lo ha intentado al liberar el 40% de las reservas de crudo de Estados Unidos. Hace una semana, Trump anunció que descargará 172 millones de barriles de reservas de crudo para cumplir con el acuerdo alcanzado con una treintena de países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), que pactaron liberar 400 millones de barriles de crudo, la mayor intervención en el mercado de la historia.
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