Cinco miembros del Consejo Presidencial de Transición (CPT) de Haití exigieron la remoción del primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, a dos semanas del vencimiento del mandato del organismo colegiado compuesto por nueve miembros que ejerce de forma rotativa la jefatura del Estado, sin que los actores haitianos hayan logrado consensuar una propuesta única que defina cómo continuar gobernando el país.
Los miembros del CPT alegan que Fils-Aimé ha fracasado en su gestión y que no coopera con el consejo, por lo que presionan para que su destitución se haga efectiva antes del 7 de febrero. Las autoridades declararon 2026 año electoral en Haití. La primera vuelta de las elecciones legislativas y presidenciales está prevista para el 30 de agosto, mientras que una eventual segunda vuelta se celebraría el 6 de diciembre. Las últimas elecciones presidenciales se celebraron en 2016, cuando resultó elegido Jovenel Moïse, asesinado en 2021.
Un informe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) publicado este miércoles señala quie más de 8,100 asesinatos se cometieron en Haití entre enero y noviembre de 2025, una cifra que se estima por debajo de la realidad, debido al acceso limitado a las zonas controladas por las bandas. En 2025 la expansión de las bandas más allá de la región metropolitana de Puerto Príncipe (departamento del Oeste) siguió debilitando la autoridad del Estado y perturbando las rutas humanitarias y comerciales.
La violencia armada en Haití, sumido desde hace años en una severa crisis, se ha intensificado en las zonas urbanas y periurbanas, donde las bandas utilizan armas de gran calibre y llevan a cabo ataques coordinados en varios frentes, destacó el documento.
«La violencia de las bandas siguió siendo generalizada. Los homicidios voluntarios se dirigieron contra personas sospechosas de cooperar con la policía o de resistirse al control de las bandas, mientras que la violencia sexual, principalmente contra mujeres y niñas, se utilizó como táctica punitiva», señaló la oficina de la ONU en Haití. Las bandas siguieron cometiendo secuestros para obtener rescates, extorsiones y destrucción de bienes, lo que dificulta el acceso a servicios esenciales, como la atención sanitaria y la educación, y agrava la inseguridad alimentaria y las dificultades económicas.
Según la ONU, también hay informes que indican un aumento de la trata de niños, que siguen siendo utilizados por las bandas en múltiples funciones, incluidos ataques violentos.
EEUU respalda a Fils-Aimé
La solicitud provocó una reacción de Estados Unidos, donde el subsecretario de Estado, Christopher Landau, advirtió que cualquier intento del CPT de cambiar la composición del gobierno se consideraría un acto destinado a sabotear la transición, y argumentó que tales iniciativas favorecen a las bandas armadas activas en el país.
La conversación se produjo un día después de que cinco miembros del Consejo, de los siete con derecho a voto del organismo, firmaran una resolución en la que exigen la destitución del primer ministro Fils-Aimé.
En este contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habló por teléfono con Fils-Aimé y reafirmó el apoyo de Washington a su permanencia en el cargo. Rubio enfatizó que un liderazgo fuerte y sostenido es esencial para combatir a las bandas y restablecer la seguridad, y señaló que el Consejo Presidencial de Transición (CPT) debe disolverse antes del 7 de febrero sin la interferencia de actores «corruptos».
Rubio “añadió que “Estados Unidos se asegurará de que haya un alto costo para los políticos corruptos que apoyen a las bandas violentas y siembren el terror en Haití”,
Haití sigue sumido en una profunda crisis: según la ONU, más de 8.100 personas fueron asesinadas entre enero y noviembre de 2025 en una escalada de violencia que afectó principalmente a las zonas urbanas. El CPT gobierna desde 2024, tras la dimisión de Ariel Henry, en un contexto de inestabilidad agravada por el asesinato en 2021 del presidente Jovenel Moïse, el último jefe de Estado elegido democráticamente en 2016. 
Por otra parte, el representante especial de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), Jack Christofides, anunció que los primeros contingentes llegarán a Haití en abril próximo y que para octubre está previsto el despliegue integral de esta entidad aprobada pro Naciones Unidas, informó la Cancillería de la República Dominicana.
La nueva fuerza ya está trabajando en el terreno en Haití, con miembros de la antigua Misión Multinacional de Seguridad (MSS), desplegada en 2024 y cuyo mandato culminó meses atrás.
La GSF un o puso en marcha un operativo de 5.500 efectivos aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre, y tiene como mandato combatir el crimen organizado en el país caribeño y reemplazar a la Misión Multinacional de Seguridad (MSS) desplegada en 2024. Al menos 18 países se han comprometido a aportar personal, recursos y apoyo técnico a la misión. Entre los que podrían contribuir con efectivos se encuentran Guatemala, Canadá, Jamaica, Bahamas, Belice, Bangladés y Sri Lanka, según la Organización de Estados Americanos (OEA) .
Estados Unidos, principal impulsor de la operación, no enviará tropas, pero sí proporcionará expertos y asistencia técnica. El costo de la misión ronda los 100 millones de dólares mensuales.
*Periodista venezolana, analista de temas de Centroamérica y el Caribe, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
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