May 12 2023
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Literatura

Transformaciones

Desde la esquina del antiguo bar ‚ÄúRamos‚ÄĚ me sonri√≥ sin detenerse, o deteni√©ndose algo, sola, pantalones azules (no de jeans), blusita, a punto de cruzar Montevideo. Interrump√≠ el paladeo de un Reval, desocup√© la mesa pegada al ventanal, y de pie pagu√© al mozo la consumici√≥n y le agregu√© propina.

Calor, impecables pantalones verdes, camisa con charreteras, la segu√≠ hacia Paran√°, y como retomando una conversaci√≥n vivaz la empec√© a conocer. Yo todav√≠a ten√≠a buena mi dentadura, as√≠ que la luc√≠, y de paso, los hoyuelos. Cenamos en ‚ÄúPepito‚ÄĚ cazuela de pulpos y popietas de pescado en un rapto de s√≥lida y confluyente inspiraci√≥n marinera. Estaba ‚ÄĒme transmite‚ÄĒ en un impasse sentimental con un se√Īor nacido en la misma d√©cada que su padre, estudiaba psicopedagog√≠a, trabajaba en computaci√≥n, viv√≠a en el barrio de Belgrano, frente a las barrancas.Cazuela de pulpitos del Golfo Receta de J. R. Ceci- Cookpad

Tras copa helada compartida, nos introdujimos en un cine. ¬ŅC√≥mo no metaforizar se√Īalando que √©ramos dos brasas durante la proyecci√≥n, si justamente √©ramos dos brasas? Dirigi√©ndonos hacia Callao absorb√≠ la informaci√≥n de que estaba menstruando. En el taxi que nos trasladaba a Parque Patricios me investigaba m√°s -recuerdo- y me aprobaba. Dejamos de confluir cuando procuraba yo cerrar la puerta de calle de mi casa: su desacompasada avidez me avasall√≥ como a un novato, pulverizando el j√ļbilo, cediendo ambos a un coito r√°pido y desabrido.

Cargando con la decepci√≥n y el enchastre (antol√≥gico), me d√≠ una ducha insuficientemente reparadora, mientras ella hojeaba, encima de cuatro pliegos de un toall√≥n, apuntes de la materia Psicolog√≠a Enmendativa. So√Ī√© esa noche. So√Ī√© que me ahogaba en una laguna de sangre espesa, y que ya muerto, mis miembros se descompon√≠an hasta alcanzar una condici√≥n l√≠quida, y aun siguieron transformaciones de un orden seminal multicolor. Muerto, mor√≠a un poco m√°s, y hasta mis gusanos se asfixiaban envenenados y rabiosos.

Dos poemas de Eduardo Romano, de su libro Puro biógrafo y otras inconveniencias

 

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