Tras 25 años, el 17 de enero se firma el acuerdo UE-Mercosur

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El acuerdo de libre comercio entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE), cuya firma está prevista para el próximo 17 de enero, vuelve a colocar en el centro del debate regional las oportunidades comerciales y los desafíos estructurales que plantea un entendimiento negociado durante más de dos décadas entre economías con distintos niveles de desarrollo y competitividad.

Un esfuerzo integracionista de un cuarto de siglo

Para la industria europea, esto significa un mejor acceso a los mercados sudamericanos, lo que podría amortiguar el impacto de los aranceles estadounidenses. Actualmente,  se aplican aranceles de hasta el 35 por ciento a los a europeos en América Latina. Los fabricantes europeos de maquinaria, productos químicos y farmacéuticos también podrían beneficiarse, según Alemania Trade & Invest (GTAI). Europa también espera fortalecer su propia posición geopolítica, especialmente en tiempos de crecientes tensiones con Estados Unidos.

Paralelamente, las materias primas de los estados del Mercosur podrían importarse más fácilmente desde la UE, una alternativa a los suministros procedentes de China. La carne de vacuno también podrá importarse en el futuro a un tipo arancelario reducido, pero solo en cupos limitados para proteger a los ganaderos europeos. Los productos agrícolas como el azúcar y el café podrían abaratarse para los consumidores europeos, pero las importaciones se suspenderían si los precios cayeran demasiado.

Tras 25 años de negociaciones, una mayoría de Estados europeos aprobó recientemente el acuerdo, aunque aún resta el aval del Parlamento Europeo, en un contexto marcado por expectativas comerciales, pero con advertencias también sobre las asimetrías.

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Un día histórico para el multilateralismo”: así definió el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva la aprobación del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y el bloque europeo, ya que crea una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, consolida la integración entre dos de los mayores bloques económicos globales y reafirma el papel de Brasil en la defensa del diálogo, de la cooperación internacional y do fortalecimiento del comercio global.

Con el acuerdo se prevé que la UE elimine aranceles para el 92 por ciento de las exportaciones del Mercosur y otorgue acceso preferencial al otro 7,5 por ciento, de modo que el 99 por ciento de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano se verían beneficiadas.

Los expertos

A merced de los Tratados de Libre Comercio (TLC) | IADESegún el economista argentino Jorge Marchini, vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA), el entendimiento tiene una dimensión significativa por el tamaño de los mercados involucrados y el potencial de complementariedad entre ambas regiones, aunque también existe una condición de asimetría que no se debe desdeñar.

El economista, que también es coordinador del Grupo de Investigación sobre Integración Regional del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), explicó a la agencia Xinhua que se trata de un acuerdo relevante por la magnitud de los actores involucrados y la posibilidad de articular dos áreas geográficas con perfiles productivos distintos, aunque advirtió que este entramado económico se construye sobre bases desiguales.

«En realidad, es un acuerdo importante porque si se suma población, las 700 millones de personas que incluyen las dos áreas, la europea y la del Mercosur, y también la significación de estas dos áreas con grandes condiciones de complementariedad, es obviamente una condición interesante de entramado de economías», declaró.

No obstante, Marchini advirtió de que «son economías de proporción distinta, así que la economía europea en general tiene un grado de desarrollo mucho más alto de productividad, eficiencia, de escala tecnológica y por supuesto también de recursos humanos, recursos de capacidades de producción muy distintas a las del Mercosur en general».

En ese marco, el economista sostuvo que los países del Mercosur mantienen una inserción internacional centrada principalmente en productos primarios, mientras que Europa ofrece bienes industriales con mayor valor agregado, un rasgo que reaviva debates históricos sobre el desarrollo productivo de América Latina.

«En el caso de las condiciones de los países del Mercosur, en líneas generales, hay excepciones. Por supuesto, se trata de la capacidad de ofrecer sobre todo productos primarios o semielaborados y en el caso de Europa el ofrecimiento de productos industriales», indicó. Desde el punto de vista sectorial, Marchini destacó que Argentina podría consolidar su participación en algunos rubros específicos, especialmente carnes, así como productos frutícolas contra estación y aceites vegetales vinculados a la producción de biocombustibles.

«El Acuerdo Mercosur-UE para el sector de cereales y oleaginosas tiene pocos beneficios, ya que recién a partir del séptimo año se eliminan los derechos de importación para el aceite de soja y de girasol en la UE, y en el décimo año para el biodiésel. De todas maneras, tiene valor regulatorio porque genera previsibilidad de reglas europeas ambientales, sociales y sanitarias», afirmó la Cámara de la Industria Aceitera de Argentina y el Centro Exportador de Cereales (Ciara-Cec) .

Por su parte, el consultor y experto en comercio internacional Marcelo Elizondo,  destacó el impacto potencial del acuerdo para la región. Según Elizondo, la Unión Europea importa bienes por unos 2,8 billones de dólares y servicios por cerca de 950.000 millones de dólares desde fuera del bloque, lo que convierte el acuerdo con el Mercosur en una herramienta para facilitar el comercio y atraer inversiones, al mejorar el marco regulatorio y reducir aranceles en un contexto donde las empresas europeas concentran los mayores flujos de inversión externa y mantienen un rol central en América Latina.

Los expertos consultados coincidieron también en la necesidad de definir políticas que permitan a los países del bloque sudamericano capitalizar las oportunidades sin comprometer su desarrollo industrial e inserción futura en la economía global.

*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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