El presidente estadounidense insistió con que el gobierno venezolano debe darle a Washington “acceso total” a los recursos naturales y lanzó amenazas a países latinoamericanos y territorios que quiere anexionarse -según él- por una cuestión de “seguridad nacional”: Colombia, Cuba, México y Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca. Mientras, siguen en Venezuela las manifestaciones contra la ocupación.

Respecto de Colombia, volvió a poner la mira sobre el presidente Gustavo Petro al que, tal como a Maduro, lo acusó sin fundamentos de estar vinculado al narcotráfico y consideró que le “suena bien” una invasión a ese país. Trump tildó a su par colombiano de “enfermo” que “le gusta fabricar cocaína y mandarla a Estados Unidos”, y provocó: “No va a seguir haciéndolo mucho tiempo, te lo aseguro”.
Inmediatamente, uno de los periodistas le consultó si ello significaba que podría haber una operación en Colombia por parte de Estados Unidos, a lo que Trump respondió: “Suena bien”, porque en Colombia “han matado a muchas personas”. Pero ahí no quedó la cosa: la amenaza se hizo extensiva a Cuba. Ató el destino de la isla a lo que ocurrirá en Venezuela, aunque negó que esté en sus planes una invasión. Cuba es un país que “siempre ha sobrevivido gracias a Venezuela”, pero ahora “no recibirá ese dinero y no tendrán ingresos”, señaló.
“Cuba está a punto de caer”, dijo y aseguró que no plantea una intervención militar: “Simplemente va a caer, no creo que necesitemos intervenir”.
Consultado por otros países latinoamericanos que la administración republicana decidió poner en el blanco con la excusa del narcotráfico, Trump también agregó a su vecino del sur (México): “Vamos a tener que hacer algo”. “Hay que hacer algo con México. Tiene que organizarse porque se están filtrando (los estupefacientes) desde ahí. Y vamos a tener que hacer algo. Nos encantaría que México lo hiciera. Son capaces de hacerlo, pero desafortunadamente, los carteles son muy fuertes en México”, afirmó.
De paso descalificó a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Dijo que es una “persona estupenda” pero que le “tiene un poco de miedo sobre los carteles controlando México”. Según él, cada vez que le ofreció a la mandataria enviar tropas allí, ella lo rechazó.
La sorpresa volvió a ser Groenlandia. Horas atrás, Trump había deslizado que tenía planes sobre ese territorio autónomo que está bajo la órbita del gobierno danés. Su fundamento fue: “Necesitamos ocuparnos de ese lugar desde el punto de vista de la seguridad nacional”. Sin embargo, ante la inmediata reacción de distintos gobiernos europeos, decidió bajar el tono: “No quiero hablar de Groenlandia. Hablemos de Venezuela, Rusia, Ucrania. Nos preocuparemos por Groenlandia en dos meses”, dijo durante la conferencia de prensa improvisada.
Sin embargo, insistió con que Estados Unidos “necesita a Groenlandia” porque Dinamarca “no va a ser capaz” de garantizar esa seguridad, y la describió como un inmenso territorio que está rodeado de barcos rusos y chinos “por todas partes”.
Es el petróleo, estúpido
No es la libertad ni la democracia. Es gobierno democrático defendiéndose de la derecha de locos del mundo. Es estigmatización como las de acá contra los que no se alinean al poder económico. Quieren cambiar al gobierno elegido por el voto popular, están dispuestos a intervenir militarmente y obviamente, el petróleo venezolano les queda más a mano que el de Medio Oriente.
Las intervenciones militares de los Estados Unidos son precedidas por una serie de acciones: el planificado desgaste del gobierno -ningún país estuvo sometido a un linchamiento mediático más tenaz que Venezuela desde que Hugo Chávez asumió el poder tras las elecciones de 1999-, imponiendo bloqueos para crear desabastecimiento que resultan en descontento social; además del secuestro de divisas y el robo del oro guardado en el Reino Unido; agitan actos de violencia organizada; promueven la instalación de un gobierno paralelo para saquear las riquezas del país, haciendo caso omiso de las normas internacionales y de la voluntad popular de los venezolanos.
En medio del caos provocado, justifican la intervención militar, interna y/o externa. Esta matriz —que se desplegó en Libia e incluyó el asesinato de Muammar al-Gaddafi— es la que intentan aplicar en Venezuela. Nadie puede ignorar hoy que Venezuela está bajo asedio. Desde el golpe de Estado perpetrado contra Hugo Chávez en abril 2002, no han cesado los intentos de golpe, magnicidio, sabotaje, desabastecimiento, acciones de violencia organizada o -en años atrás- “guarimbas”.
En este escenario de gran fragilidad, contribuir a erosionar a Venezuela fue irresponsable y las baterías comunicaciones tomaron e Venezuela y Maduro como blanco de tiro, en un paso que favorecería un golpe…. ¿pero en un país donde las Fuerzas Armadas comparten el gobierno?
María Corina Machado le dirigió una carta al genocida Benjamín Netanyahu pidiéndole su intervención en Venezuela, basándose en la “responsabilidad de proteger” los derechos humanos. Venía pidiendo la intervención de EU desde el gobierno de George Bush. Como consuelo le consiguieron un devaluado Nobel de la Paz, y cuando secuestraron al presidente Nicolás Maduro, a nadie se le ocurrió entregarle la presidencia a ella o al geronte Edmundo González, quien sigue paseando por los parques de Madrid, dicen.
* Periodista venezolana, analista de temas de Centroamérica y el Caribe, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
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