El presidente estadounidense, Donald Trump, destituyó del cargo a la fiscal general, Pam Bond., debido a su frustración con el liderazgo de la abogada, incluyendo lo que él percibe como una falta de agresividad a la hora de perseguir a sus enemigos, así como por su gestión de los archivos del caso del pederasta Jeffrey Epstein. Su sustituto será el hasta ahora fiscal general adjunto, Todd Blanche.
Si bien Todd Blanche, que dirigió la defensa de Trump en dos juicios, entre ellos el del pago de dinero negro a una actriz porno, asume por ahora la dirección del departamento, varias fuentes han revelado que Trump está considerando nombrar al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en sus siglas inglesas), Lee Zeldin -conocido por secundar el negacionismo climático del mandatario-, aunque hay otros candidatos bajo consideración.
Trump está molesto por la gestión que hizo de los expedientes del caso Epstein y también ha manifestado su enfado por lo que considera falta de celo a la hora de investigar y procesar a sus
adversarios políticos. Leal colaboradora del republicano, Bondi no obstante trastocó la cultura de independencia del Departamento de Justicia respecto a la Casa Blanca, supervisó despidos masivos de funcionarios de carrera y actuó con agresividad para perseguir a los adversarios de su jefe.
Tras asumir el cargo rápidamente ordenó investigaciones contra los adversarios de Trump, desatando una ola de indignación ante la sospecha de que la agencia encargada de hacer cumplir la ley estaba siendo utilizada como herramienta de venganza para promover la agenda política y personal del presidente.
Cabe recordar que cuando Trump hizo campaña para la reelección, prometió represalias contra quienes le habían sentado en el banquillo, en referencia a los tres juicios que afrontó —y perdió— en el interregno entre su primer mandato en la Casa Blanca y su reelección en noviembre de 2024: por abuso sexual a una columnista, por pago de dinero negro a una actriz porno y por inflar fraudulentamente el valor de sus propiedades. Fue declarado culpable en todos ellos, pero su reelección dejó en suspenso la condena por el caso Stormy Daniels.
«Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal, que sirvió fielmente como mi Fiscal General durante el último año. Pam hizo un trabajo extraordinario supervisando una represión masiva contra el crimen en todo nuestro país, con los asesinatos cayendo a su nivel más bajo desde 1900”, escribió Trump en Truth Social, su red social .
A la caída en desgracia de Bondi y la Secretaria de Seguridad Kristi Noem podría sumarse, según el diario británico The Guardian, la destitución de Tulsi Gabbard como directora de Inteligencia Nacional. Trump ha estado sondeando a funcionarios del gabinete en las últimas semanas si debería reemplazarla a causa de un liderazgo insuficiente y porque en su día Gabbard protegió a Joe Kent, un subdirector de la agencia que dimitió tras declarar injustificada la amenaza de Irán, el argumento sobre el que Trump ha justificado su guerra.
De confirmarse el cese de Gabbard, serían tres, probablemente no por casualidad, las mujeres víctimas de las veleidades como presidente de Trump.
“Gracias al presidente Trump por la confianza y la oportunidad de servir como Fiscal General Interino. Continuaremos apoyando a la policía, haciendo cumplir la ley y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para mantener a Estados Unidos seguro”, escribió Bondi en X poco después del anuncio de Trump.
Desde que a mediados del año pasado el asunto de los archivos del pederasta Jeffrey Epstein comenzara a jugar en
contra del Gobierno, Bondi intentó darle carpetazo sin aparente éxito. Incluso entre las bases trumpistas este sigue siendo considerado como un enrevesado y oscuro caso que el presidente no ha logrado aclarar pese a que el Departamento de Justicia, de manera reticente, acabó haciendo públicos cientos de miles de documentos.
Bondi, de 60 años, comenzó a apoyar públicamente a Trump a principios de la década pasada cuando era fiscal general de Florida, y dentro del gabinete que nombró a su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025 ha sido considerada una de las figuras más fieles al presidente estadounidense.
A su vez, la Fiscalía ha cosechado una serie de reveses en los tribunales a la hora de tratar de imputar a distintas figuras de las que Trump ha jurado vengarse judicialmente, desde la fiscal general de Nueva York, Letitia James, pasando por seis legisladores demócratas que instaron al Ejército estadounidense a desobedecer ordenes que fueran ilegales, o el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
Bondi indicó el jueves que no se iría de inmediato, escribiendo en X que «durante el próximo mes trabajaré incansablemente para hacer la transición de la oficina» a Blanche. Defensora acérrima del presidente, ha estado bajo un escrutinio cada vez mayor debido a su manejo de los archivos de Jeffrey Epstein . Bajo su liderazgo, el Departamento de Justicia también ha sufrido una serie de reveses vergonzosos, ya que los fiscales no han logrado presentar cargos con éxito contra varios opositores de Trump.

Blanche, de 51 años, ha defendido como abogado a varias figuras muy cercanas a Trump, como el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, y también ha representado a Trump en el caso relacionado con los pagos encubiertos del republicano a la actriz porno Stormy Daniels. Como fiscal general adjunto, ha sido el encargado de encabezar un interrogatorio en prisión con Ghislaine Maxwell, expareja y principal conseguidora para el fallecido pederasta Epstein.
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