Oct 25 2022
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Pol铆tica

Ultraderecha se enreda en su violencia en campa帽a de Brasil

Los 50 disparos de fusil y las tres granadas con que el exdiputado Roberto Jefferson recibi贸 a los cuatro polic铆as federales, que iban a cumplir una orden de detenci贸n, hirieron a dos de ellos y tambi茅n a la reelecci贸n del presidente Jair Bolsonaro. La resistencia armada de Jefferson a un orden judicial de prisi贸n, el domingo 23, se suma a otros deslices del presidente y sus aliados, que aparentemente frenaron su crecimiento en las encuestas y la posibilidad de un triunfo en la segunda vuelta de las elecciones, el domingo 30.

El instituto Inteligencia en Encuestas y Consultor铆a (Ipec) apunt贸 una r铆gida estabilidad en la intenci贸n de voto en el sondeo divulgado el 24 de octubre: el expresidente Luiz In谩cio Lula da Silva aventaja con 50 % a Bolsonaro, con 43 %, el mismo resultado de una semana antes. Otra encuesta de un instituto menos conocido, Atlas Intelligence, del mismo d铆a, registr贸 cifras similares, 52 % a 46,2%, pero con ligero aumento de 1,2 puntos porcentuales en la ventaja de Lula en comparaci贸n con la semana previa.Roberto Jefferson. 

La violencia de la campa帽a electoral bolsonarista parec铆a as铆 apagar los peque帽os avances que eliminaban o mermaban el favoritismo de Lula. La encuesta de la semana anterior de otro reconocido instituto, Datafolha, acortaba la ventaja del izquierdista exgoberante (2003-2010) a solo 49 % frente a 45 % de intenci贸n de voto. Un torrente de mentiras domin贸 la propaganda electoral por la televisi贸n abierta y radios, legalmente asegurada a los candidatos, principalmente por parte del presidente.

Acoso electoral de empresarios y evang茅licos

Adem谩s las denuncias de acoso electoral, de empresarios coaccionando o induciendo a sus empleados a votar por Bolsonaro, alcanzaron 1.367 hasta el 24 de octubre. En las iglesias evang茅licas se multiplicaron los casos de expulsi贸n o presi贸n contra fieles que manifestaron la preferencia por Lula.

El atropello de las leyes y del principio de equidad en la disputa electoral tambi茅n involucra al gobierno, que concedi贸 varios beneficios prohibidos en a帽o electoral a sectores de la poblaci贸n, como aumento de la ayuda a las familias pobres y un bono a los camioneros y taxistas, dentro de al menos ocho iniciativas con fines electorales. Adem谩s, se aprob贸 un subsidio al gas de cocina y se forz贸 a los gobiernos de los 26 estados brasile帽os a reducir sus impuestos para abaratar la gasolina y otros combustibles.

Evang茅licos apoyan a Bolsonaro, el Trump brasile帽o 鈥 El Observatorio del laicismoEn condiciones normales esas medidas ser铆an ilegales y podr铆an llevar a la inhabilitaci贸n de una candidatura, pero est谩n protegidas por una enmienda constitucional que reconoci贸 un cuadro de emergencia el actual semestre, cuya aprobaci贸n cont贸 incluso con el apoyo de la oposici贸n.

El pretexto fue la crisis provocada por la pandemia de Covid-19 y la guerra en Ucrania. Nadie quiso negar ayuda a los pobres en un momento en que 33 millones de brasile帽os sufren hambre y la inseguridad alimentaria afecta a casi mitad de los m谩s de 215 millones de habitantes del pa铆s.

Pese a esos abusos del poder gubernamental, econ贸mico y religioso, Bolsonaro perdi贸 las elecciones en la primera vuelta, el 2 de octubre, obteniendo 43,2 % de los votos v谩lidos, contra 48,43 % de Lula.

Vuelco en las tendencias

Pero la ligera reducci贸n de la desventaja, registrada tambi茅n en mejoras de la aprobaci贸n del gobierno y en el 铆ndice de rechazo a Bolsonaro, alent贸 su campa帽a electoral, hasta que llegaron los disparos de Jefferson.

El exdiputado presid铆a el Partido Trabalhista Brasile帽o (PTB) cuando fue encarcelado, en agosto de 2021, por sospecha de componer una llamada 鈥渕ilicia digital鈥, organizada para atacar la democracia y los jueces del Supremo Tribunal Federal (STF). Carmen L煤cia Rocha, jueza del Supremo Tribunal Federal de Brasil, ha sufrido groseros ataques por parte del exdiputado Roberto Jefferson.

Dej贸 entonces la direcci贸n del partido, pero intent贸 ser candidato a la presidencia del pa铆s, sin 茅xito porque estaba inhabilitado por la Justicia Electoral y cumpl铆a con detenci贸n domiciliaria desde enero.

El juez Alexandre de Moraes, del STF, determin贸 su vuelta a la c谩rcel por incumplimiento de varias normas de la detenci贸n domiciliaria, como conceder entrevistas pol铆ticas a medios de comunicaci贸n y difundir noticias falsas por las redes sociales.

Cuando cuatro efectivos de la Polic铆a Federal cumpl铆an esa orden judicial, Jefferson se resisti贸 a balazos de fusil y granadas en su casa en Levy Gasparian, una peque帽a ciudad de 8.600 habitantes a 130 kil贸metros de R铆o de Janeiro.

Una agente y un comisario resultaron heridos en la cabeza y otras partes del cuerpo, por astillas de las balas o de las granadas, aunque sin gravedad.

Jefferson aguant贸 ocho horas en negociaciones, hasta rendirse en la noche del domingo y ser llevado a la c谩rcel en R铆o de Janeiro, ahora acusado tambi茅n de intento de homicidio contra cuatro polic铆as, que puede costarle decenas de a帽os de c谩rcel a sus 69 a帽os.

En su defensa dijo que no dispar贸 para matar, sino para amedrentar. Admiti贸 haber disparado 50 veces. Acribill贸 a un veh铆culo policial cuyos vidrios blindados fueron perforados por algunos tiros.

Fuego amigo

Los da帽os a la reelecci贸n de Bolsonaro se deben a la alianza pol铆tica y las estrechas relaciones entre los dos. El presidente fue incluso miembro del PTB entre 2003 y 2005. Pero trat贸 de apartarse de Jefferson, luego de su reacci贸n violenta del domingo. Lo llam贸 鈥渂andido鈥 por atacar polic铆as y afirm贸 que ni siquiera tiene fotos con 茅l. Pero de inmediato aparecieron en las redes sociales decenas de fotos de los dos juntos en el palacio presidencial e incluso abrazados.

Anderson Torres, ministro da Justi莽a, 茅 o entrevistado do Direto ao Ponto desta segunda-feira | Jovem PanEs imposible evitar da帽os a la reelecci贸n, incluso porque Bolsonaro orden贸 al ministro de Justicia, Anderson Torres, socorrer al aliado despu茅s de sus disparos y enfrentamiento con la polic铆a. El ministro viaj贸 de urgencia desde Brasilia al aeropuerto Juiz de Fora, el m谩s cercano a la localidad del exdiputado, pero finalmente no se person贸 en la casa de Jefferson, tras las recomendaciones del equipo pol铆tico del gobierno para evitar 鈥渦n desastre peor鈥.

Eso comprueba la interferencia ilegal del Poder Ejecutivo en una acci贸n judicial de la Polic铆a Federal, un 贸rgano de Estado y no de gobierno, hecho que provoc贸 molestia entre los polic铆as. Fue un acto de locura de Jefferson, seg煤n pol铆ticos allegados al presidente. El candidato a gobernador de S茫o Paulo, Tarcisio de Freitas, exministro de Infraestructura, sostuvo que 茅l ya ven铆a presentando 鈥渟u salud mental da帽ada鈥.

Pero hay analistas pol铆ticos que identifican una acci贸n premeditada del exdiputado que sali贸 por la culata, porque los polic铆as no reaccionaron con violencia. El objetivo malogrado seria se帽alar al STF como causante del incidente por 鈥減erseguir鈥 bolsonaristas y violar la libertad de expresi贸n. Jefferson deber铆a continuar en su 鈥渂atalla por la libertad, pero perdi贸 totalmente la raz贸n al disparar sobre polic铆as y lanzar granadas鈥, sostuvo Bolsonaro en sus declaraciones.

Los hechos ser谩n m谩s da帽inos para la reelecci贸n debido a otro rev茅s.

El Tribunal Superior Electoral, que conduce el proceso, transfiri贸 20 % de las inserciones de 30 segundos de la propaganda gratuita de televisi贸n para cada candidato, de Bolsonaro a Lula, como derecho de r茅plica a informaciones falsas difundidas por el adversario. Lula tendr谩 as铆 m谩s tiempo para denunciar la violencia y la desinformaci贸n practicadas por los bolsonaristas.

Adem谩s los tiros de Jefferson ponen en tela de juicio una de las pol铆ticas m谩s impopulares de Bolsonaro, la de facilitar armas a la poblaci贸n. El exdiputado ten铆a licencia de tirador deportivo. Pudo as铆 acumular m谩s de 20 armas de fuego, incluso el fusil, y miles de municiones, gracias a los decretos del presidente que han permitido m谩s que quintuplicar la cantidad de licencias para la posesi贸n y porte de armas en sus cuatro a帽os de mandato.

*Periodista de IPS desde 1978, cuando 聽empez贸 a trabajar en la corresponsal铆a de Lisboa, donde escribi贸 tambi茅n para Cuadernos del Tercer Mundo y fue asistente de producci贸n de filmes en Portugal, donde trabajo con el c茅lebre realizador luso Jos茅 da Fonseca e Costa (1933-2015). Corresponsal en Brasil desde 1980. Es miembro de consejos o asambleas de socios de varias organizaciones no gubernamentales.

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