
‘Sandwich guy’, una nueva versión del grafiti de Banksy, reproduce la escena de un extrabajador del Departamento de Justicia arrojando un bocadillo contra un agente federal. La imagen ha empezado a llenar las calles y las redes en un gesto de desafío al gobierno de Trump por la militarización de Washington DC.
Una nueva versión del grafiti de Banksy del lanzador de flores ha aparecido en las calles de Washington militarizado. Ahora, el dibujo del joven manifestante con la cara tapada sujeta un bocadillo en lugar de un ramo. La elección no es casual: la noche antes de que Donald Trump anunciara el despliegue de la Guardia Nacional, cuando ya había federales desplegados en la intersección de la 14 con U Street, un hombre lanzó su bocata contra uno de los agentes y salió corriendo. Lo que podría ser un gag humorístico de manual, se ha convertido en un emblema del desafío a la autoridad.
El ciudadano enfrenta cargos federales tras lanzar supuestamente un sándwich tipo sub a un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP): Sean Charles Dunn fue acusado de asalto a un oficial federal, según documentos judiciales citados por ABC News y NBC News. El incidente ocurrió el domingo 11 de agosto alrededor de las 23:00 cerca de la calle 14, en el contexto de un operativo de patrullaje conjunto entre miembros de la CBP y la Policía de Tránsito Metropolitana.
La denuncia detalla que Dunn se acercó a los oficiales gritando insultos y expresando su rechazo a la presencia policial federal en la ciudad. “¡Váyanse de aquí! ¡Fascistas! ¿Por qué están aquí? ¡No los quiero en mi ciudad!”, exclamó Dunn antes de arrojar el sándwich al pecho del agente identificado como Lairmore, de acuerdo con el relato presentado en la corte. Una grabación del momento, difundida en Instagram, mostró a Dunn enfrentando verbalmente a los agentes antes de lanzar el alimento.
En las calles y en las redes, el grafiti ha sido bautizado como Sandwich guy. En la vida real, se llama Sean Charles Dunn, un vecino de Washington y extrabajador del Departamento de Justicia. Su actuación rápidamente se viralizó cuando la cuenta de Instagram @bigap4l subió el vídeo, donde se ve como Dunn lanza un bocadillo tipo Subway contra los agentes federales que había apostados en la esquina y sale a la carrera mientras los policías lo persiguen. «Fascistas, no os quiero en mi ciudad», gritó Dunn a los agentes.
Salvo por el lanzamiento de bocadillo, la reacción de Dunn no fue muy distinta a la que están teniendo el resto de residentes ante el desembarco de soldados y agentes de inmigración en la ciudad. En los controles de tráfico aleatorios, que han derivado en redadas encubiertas para detener migrantes sin papeles, la gente se agolpa alrededor de la policía y los abuchea del mismo modo. Los gritos de «Vergüenza» e «Identificaos, no os cubráis la cara», también son comunes. Especialmente estos últimos, ya que algunos de los agentes que practican los arrestos van encapuchados y sin un número de identificación. Una imagen que ya resulta familiar para los vecinos de Los Ángeles.
Dos días después de que el vídeo corriera como la pólvora -uno después de que Trump anunciara la militarización de la ciudad- ya se veían graffitis de Sandwich guy en el barrio de Adams Morgan. Días después también, una veintena de agentes se personaron en casa de Dunn para llevarlo a juicio por el incidente. Al contrario del castigo ejemplar que esperaban las autoridades, el mito de la resistencia se ha hecho mayor: la fiscalía está siendo incapaz de obtener una acusación contra el hombre.
El fiscal de Washington encargado de lograr imputar cargos penales contra Dunn volvía a fallar este miércoles al no lograr convencer a la mayoría los miembros del jurado de que hay razones suficientes para ello. Cabe mencionar que este jurado, que en inglés se le conoce como grand jury, está conformado por ciudadanos que han sido seleccionados para decidir si hay pruebas suficientes para llevar a la persona a un juicio por delitos graves. Esta, era la segunda vez que el jurado se oponía a la petición del fiscal, según informaron dos personas conocedoras de los hechos al Washington Post.
Inicialmente, Dunn fue acusado con una denuncia penal que le imputaba arrojar un bocadillo a un oficial de Aduanas y Protección Fronteriza que estaba patrullando con otros agentes federales la intersección entre la calle 14 y la U. Se trata de una zona conocida en la ciudad por su vida nocturna, llena de bares y restaurantes. En la acusación formal también se reporta como Dunn se quedó a pocos centímetros del agente mientras le gritaba a él y a sus compañeros «fascistas» y «no os quiero en mi ciudad».
Se espera que el fiscal vuelva a intentarlo de nuevo ante un jurado de gente común que, muy probablemente, no esté de acuerdo con la toma de control de la ciudad por parte del presidente estadounidense. El caso de Dunn también ejemplifica cómo la federalización de la policía local está dejando escenas kafkianas en los juzgados de Washington, donde casos menores se están tratando como crímenes penales debido a la generalización de la policía local.
Acciones como beber alcohol en la calle o dañar mobiliario público, que normalmente son abordados por la policía local y tratados como casos menores, rápidamente escalan a casos graves debido a que ahora quien actúa son agentes federales. Si la persona se revuelve contra ellos u opone un mínimo de resistencia, ya abre la posibilidad de ser tratado como un delito federal. En paralelo, en muchos casos que llegan a la sala del juzgado se están atascando porque el jurado no ve razones suficientes para que se emita una acusación formal contra dicha persona.
Mientras tanto, Trump ya está estudiando cómo dilatar la generalización de la policía local y el despliegue de la Guardia Nacional más allá del máximo de 30 días. «Vamos a estar aquí por un buen tiempo», afirmó el presidente estadounidense la semana pasada cuando visitó a las tropas para darse un paseíllo triunfal.
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