Oct 23 2017
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OpiniónPolítica

Un grito de alarma para Europa

Las √ļltimas elecciones en Austria y en la Rep√ļblica Checa muestran claramente que los medios de comunicaci√≥n dejaron de intentar contextualizar los hechos. Para ello es necesario lanzar una alerta sobre el futuro de Europa, como veh√≠culo de los valores europeos. Europa qued√≥ debilitada por los √ļltimos resultados electorales, con la notable excepci√≥n de Francia. Todas las elecciones tienen en com√ļn, incluso las francesas, algunas tendencias claras que analizaremos r√°pidamente, por lo que quiz√° con imperfecciones.

Declive de partidos tradicionales

En todas las elecciones desde el final de la crisis de 2009, los partidos que est√°n en el gobierno desde fines de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) est√°n en retroceso o pr√°cticamente desapareciendo, como en los √ļltimos comicios franceses.

En la Rep√ļblica Checa, un millonario populista hizo a√Īicos a los partidos tradicionales e instaurar√° un gobierno de derecha.

En el vecino país, el Partido de la Libertad de Austria, de extrema derecha, obtuvo 26 por ciento de los votos, muy pocos menos que el Partido Sociodemócrata, que obtuvo 26,9 por ciento. Los socialdemócratas están en el gobierno prácticamente desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Y otros partidos tradicionales, el conservador Partido Popular de Austria ganó las elecciones con 31,5 por ciento de los votos. Sumados, ambos partidos reunían más del 85 por ciento de los sufragios.

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Geert Wilder

En las elecciones holandesas, realizadas en marzo, el Partido por la Libertad, de extrema derecha y liderado por Geert Wilder, quedó segundo detrás del gobernante Partido Popular por la Libertad y la Democracia.

Y en septiembre, Alternativa para Alemania, de extrema derecha y en contra de la inmigración, obtuvo una adhesión sin precedentes, convirtiéndose en el partido más votado, mientras que los dos tradicionales, la Unión Demócrata Cristiana, de la canciller (jefa de gobierno) Angela Merkel, y el Partido Socialdemócrata, registraron su peor resultado en más de medio siglo.

Y en Italia, seg√ļn las encuestas, en las elecciones del pr√≥ximo a√Īo, el populista Movimiento 5 Estrellas llegar√° al gobierno. Austria es el mejor ejemplo para comprender c√≥mo cambi√≥ la pol√≠tica nacional de los pa√≠ses europeos.

Es importante se√Īalar que no hab√≠a partidos de derecha con una visibilidad real en Europa, a excepci√≥n del Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, antes de la crisis econ√≥mica y financiera de 2009.

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Jorg Haider

La crisis trajo inseguridad y miedo, y ese mismo a√Īo, la extrema derecha austr√≠aca, de la mano del carism√°tico Jorg Haider, obtuvo la misma proporci√≥n de votos que en la actualidad. Y el conservador primer ministro Wolfgang Schlussel rompi√≥ un tab√ļ al invitar al gobierno al Partido por la Libertad.

Entonces, en Europa, todo el mundo reaccionó con horror, y prácticamente aislaron a Austria; y el Partido de la Libertad perdió su esplendor en el gobierno, cayendo a cinco por ciento de los votos, y tras la muerte de Haider, incluso un poco menos. En cambio, ahora no se escucha ni un lamento de horror por ninguno de los partidos de extrema derecha que llegan al gobierno.

Qué llevó al declive de los partidos tradicionales

Los partidos tradicionales ya registraban una p√©rdida de participaci√≥n y de confianza de los electores a fines del siglo pasado, pero en 2009, Europa import√≥ la crisis financiera, que hab√≠a sacudido a Estados Unidos unos a√Īos antes.

Y en 2009, se propagaron dificultades y desempleo por todo el continente europeo. Y ese a√Īo, Grecia se convirti√≥ en el campo de batalla de dos visiones de Europa. Los pa√≠ses del sur quer√≠an salir de la crisis con inversiones y asistencia social, mientras que los del norte, encabezados por Alemania, consideraban a la austeridad como la √ļnica respuesta. Dicho pa√≠s quer√≠a exportar su experiencia: les iba bien gracias a una reforma de austeridad interna comenzada por Gerhard Schr√∂eder en 2003 y no quer√≠an atravesar ninguna reforma a ning√ļn costo.

Grecia solo representaba el cuatro por ciento de la economía europea y podía haber sido rescatada sin problemas. Pero ganó la visión alemana y, en la actualidad, ese país perdió el 25 por ciento de sus propiedades, las jubilaciones cayeron en un 17 por ciento y el desempleo aumentó. La austeridad fue la respuesta a la crisis para toda Europa, lo que agravó la inseguridad y el miedo.

Tambi√©n es importante recordar que hasta las invasiones de Libia, Iraq y Siria, en las que Europa desempe√Ī√≥ un papel clave (2011-2014) llegaban pocos inmigrantes y estos no supon√≠an un problema. En 2010, los inmigrantes ascendieron a 215.000, en una regi√≥n con 400 millones de habitantes.

Pero a raíz de las invasiones, se destruyó el frágil equilibrio entre chiitas y sunitas, las dos principales ramas del islam. La guerra civil y la creación del Estado Islámico en 2015 expulsaron a muchas personas de la región, quienes huyeron rumbo a Europa.

Así, en 2015, más de 1,2 millones de personas, la mayoría de los países en conflicto, llegaron a Europa, que no estaba preparada para recibir a ese flujo de gente. Y si estudiamos las elecciones antes de eso, vemos que los partidos de extrema derecha no tenían tanta importancia como ahora.

Eso deja claro que la austeridad y la inmigración son los dos principales factores del crecimiento de la derecha. Los datos estadísticos confirman claramente esa explicación, pues revelan que los inmigrantes, por supuesto con excepciones (que los medios y los partidos populistas agrandan), básicamente quieren integrarse, aceptan cualquier trabajo, respetan las leyes y pagan sus aportes, pues, claramente, les conviene.

Por supuesto, el grado de instrucci√≥n desempe√Īa un papel crucial. Y los sirios que llegaron aqu√≠ son b√°sicamente de clase media. Por supuesto, si Europa no hubiera intervenido en nombre de la democracia, la situaci√≥n habr√≠a sido diferente. La NATO estima que se gastaron m√°s de 30.000 millones de d√≥lares en la guerra de Siria, que lleva hasta ahora m√°s de seis millones de personas refugiadas y 400.000 muertas.

Y Bashar al Assad sigue ahí. Por supuesto, la democracia tiene un valor diferente en países amigos y ricos en petróleo. Si nos tomáramos la democracia en serio, habría que intervenir en muchos países africanos.

Boko Haram mat√≥ siete veces m√°s personas que el Estados Isl√°mico, y el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, eval√ļa presentarse a otra reelecci√≥n tras gobernar ese pa√≠s durante casi cuatro d√©cadas. Pero nunca escucharemos mucho al respecto en el debate pol√≠tico actual.

Cómo la extrema derecha cambia Europa

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Nigel Farage

Nigel Farage es el populista que encabez√≥ el Partido de la Independencia de Gran Breta√Īa, de extrema derecha, que luch√≥ por salirse de Europa. Esa agrupaci√≥n reuni√≥ m√°s votos, 27,49 por ciento, que cualquier otro partido brit√°nico en las elecciones parlamentarias europeas de 2014 y consigui√≥ 11 miembros m√°s, sumando 24. El partido consigui√≥ esca√Īos en cada regi√≥n de Gran Breta√Īa, incluido el primero por Escocia. Fue la primera vez en un siglo que un partido que no fuera el Laborista o los conservadores ganaba la mayor√≠a de los votos en unas elecciones nacionales brit√°nicas.

Pero Farage perdi√≥ las elecciones justo antes del brexit, en junio de 2016, y su declaraci√≥n a la prensa fue: ‚ÄúDe hecho, soy el verdadero ganador porque mi agenda contra Europa es ahora la base de la pol√≠tica de todos los partidos tradicionales‚ÄĚ, tras lo cual sigui√≥ el brexit. Y eso es lo que pasa ahora en todas partes.

En las elecciones austríacas no solo ganó el Partido de la Libertad de Austria, sino que el conservador Partido Popular Austríaco adoptó el tema de la inmigración, la seguridad, las fronteras y otros asuntos de la agenda de extrema derecha y de los populistas. Alrededor de 58 por ciento de los electores optaron por la extrema derecha o la derecha, con los socialdemócratas también corriéndose más hacia el centro.

El nuevo gobierno alemán también se volcó a la derecha, al reducir los impuestos a las personas más ricas y a las empresas. Y el mismo giro a la derecha puede esperarse de la nueva coalición encabezada por Merkel, con los liberales que aspiran a quedarse con el Ministerio de Finanzas. Su líder, Christian Lindner, es un nacionalista y ha declarado varias veces su aversión a Europa. En ese sentido, será peor que Schauble, quien solo quería germanizar a Europa, pero era un europeo convencido.

Y es interesante que la mayoría de los votos de Alternativa para Alemania procedían de Alemania oriental, donde hay pocos inmigrantes. Pero en vez de invertir la friolera de 1,3 billones de euros en el desarrollo de esa región alemana, se mantienen las diferencias importantes en materia de empleo e ingresos con Alemania occidental.

No es de sorprender que el presidente de Corea de Sur alertara a su par de Estados Unidos, Donald Trump, que evitara el conflicto. Hace tiempo decidieron, mirando la reunificación de Alemania, que no tendrían los recursos para lograr anexar a Corea del Norte.

El hombre cohete, como calific√≥ Trump al presidente norcoreano, puede alegar que la √ļnica forma de asegurarse de que Estados Unidos no intervenga es probar sus capacidades nucleares intercontinentales ya que Washington no respeta tratados.

Estas consideraciones nos muestran un claro patrón. La agenda de la derecha se incorporó a la de los partidos tradicionales. La llevan a la coalición gobernante, como ocurrió en Noruega, o tratan de aislarlos, como hizo Suecia.

Eso no cambia el hecho de que todo el mundo gira a la derecha. Austria se inclinar√° hacia el Grupo Visegrado, creado por Polonia, Hungr√≠a, Rep√ļblica Checa y Eslovaquia, claramente enfrentados a Europa y mirando a Vladimir Putin como modelo pol√≠tico, al igual que lo hacen todos los l√≠deres de derecha.

La √ļnica voz europea activa es la del presidente franc√©s Emmanuel Macron, quien claramente tampoco es progresista. El verdadero progresista, el brit√°nico Jeremy Corbyn es ambiguo respecto de Europa, porque su partido, el Laborista, re√ļne a muchos euroesc√©pticos.

El nuevo gobierno alemán ya dejó claro que muchas de sus propuestas para una Europa más fuerte no están en la agenda, y que se mantiene la austeridad. A menos que se registre un fuerte crecimiento, lo que el Fondo Monetario Internacional puso en duda, los problemas sociales no harán más que aumentar. El nacionalismo nunca sirvió a la paz, al desarrollo ni a la cooperación.

Probablemente, necesitemos alg√ļn movimiento populista en el gobierno para mostrar que no tienen verdaderas respuestas a los problemas. El triunfo del Movimiento 5 Estrellas en Italia quiz√° sirva para eso.

Pero esa tambi√©n fue una teor√≠a v√°lida para Egipto: Dejemos que la Hermandad Musulmana llegue al gobierno y que fracase. L√°stima que el general Abdelfatah al Sisi no dej√≥ que eso pasara. Nuestra esperanza es que no tengamos a ning√ļn Al Sisi en Europa.

Si tan solo los jóvenes volvieran a votar, cambiaría la situación de Europa; esa es la verdadera pérdida histórica que dejó la izquierda en Europa.

 

*Periodista italo-argentino,¬†¬† fue cofundador y director general de Inter Press Service (IPS), de la que ahora es presidente em√©rito. En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ.

 

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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. tania jamardo faillace
    24 octubre 2017 17:01

    El modelo que se construye es el Gobierno Mundial, totalitario y administrado directamente por el Sistema Capitalista Transnacional.
    Será dispensada la intermediación política tradicional, de donde la decadencia y vaciamiento de los partidos clásicos,
    considerados superfluos para el sistema neocolonial, restaur√°ndose los tiempos de las compa√Ī√≠as de las Indias, que administraban directamente a los territorios coloniales, a paso que los estados nacionales (en aquel tiempo, monarqu√≠as en general) simplemente le prestaban prestigio global y garantizaban el apoyo militar a los empresarios de aquellos tiempos. Hoy se pretende inclusive reducir dr√°sticamente la humanidad a 1/5 de lo que es hoy ¬īY nadie se levanta contra la tiran√≠a que se construye. Los video games compensan todo!
    Tania Jamardo Faillace – periodista y escritora de Brasil

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