Nov 22 2019
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Pol铆tica

Un mill贸n de voces contra Duque, el neoliberalismo y las matanzas en Colombia

Cientos de miles y miles de colombianas y colombianos protagonizaron el jueves 21 de noviembre, a lo largo y ancho del pa铆s, un contundente paro nacional 聽en repudio a las pol铆ticas econ贸micas, sociales y de seguridad del presidente ultraconservador Iv谩n Duque, debilitado y con 聽una desaprobaci贸n del 69% de la ciudadan铆a tras 15 meses en el poder.

Las masivas marchas (calculan un mill贸n de personas) fueron lideradas en todo el pa铆s por sindicatos, estudiantes, jubilados, ind铆genas, artistas, afrodescendientes, ambientalistas y partidos opositores. El movimiento obrero mostr贸 su rechazo a las reformas para flexibilizar el mercado laboral y cambiar el sistema de pensiones, los ind铆genas exigieron protecci贸n tras el asesinato de 134 dirigentes sociales e ind铆genas desde que asumi贸 Duque, y los estudiantes demandaron, nuevamente, m谩s recursos para la educaci贸n p煤blica.

La tensi贸n聽social se elev贸聽con los聽allanamientos 芦preventivos禄 en busca de 芦material terrorista禄 en medios de comunicaci贸n y colectivos ciudadanos y campesinos y con el reforzamiento de la presencia de los militares聽en las calles, mientras que la frontera con Vnezuela, Brasil y Ecuador estuvo cerrada desde la medianoche del martes.

Todos los manifestantes cuestionan las pol铆ticas econ贸micas del gobierno, su proyecto de seguridad enfocado en el gui贸n estadounidense de combate al narcotr谩fico, el asesinato de decenas de l铆deres sociales por parte de narcotraficantes y paramilitares y su intento de modificar e incumplir el pacto de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 2016.

El gobierno trat贸 de ensuciar las manifestaciones en varios puntos del pa铆s: Medell铆n, Cali, Manizales, Popay谩n, Santa Marta. En Bogot谩, el Escuadr贸n M贸vil Antidisturbios arremeti贸 en la Plaza Bol铆var y en la Universidad Nacional contra manifestantes. En distintas ciudades, 聽la polic铆a realiz贸 controvertidos allanamientos contra centros culturales y medios de comunicaci贸n alternativos.

En Quibd贸 y Choc贸, lugares m谩s golpeados por la guerra y el paramilitarismo, los j贸venes marcharon con vestidos coloridos y tambores para exigir la protecci贸n de sus l铆deres sociales y pidieron garant铆as para trabajo, pensi贸n y educaci贸n de calidad.

Duque sigui贸 el desarrollo del paro junto a las m谩s altas jerarqu铆as militares y policiales, y los ministros de Defensa e Interior, que dispusieron el toque de queda en la sure帽a ciudad de Cali. En ciudad de M茅xico, Nueva York, Madrid, Berl铆n y Sidney hubo movilizaciones de colombianos en respaldo al paro.

La incapacidad de Duque para interpretar la complejidad de la Colombia que gobierna y de las 茅lites para comprender el pa铆s que explotan y someten, es la principal raz贸n por la cual se buscan fantasmas donde no los hay y por lo que se ataca de manera tan despiadada una expresi贸n pac铆fica de la inconformidad social. En definitiva, es la reacci贸n de un pueblo a tantos a帽os de pol铆ticas represivas y medidas neoliberales.

Paralelo al descr茅dito de Duque se da la erosi贸n de su mentor, el expresidente 脕lvaro Uribe, durante a帽os el gran elector de Colombia, quien ahora deambula por los pasillos del Congreso a la Sala de Instrucci贸n de la Corte Suprema de Justicia, con acusaciones de genocidios y sobornos varios.

 

Hace una d茅cada de gobiernos empapados de falsos positivos, o sea asesinatos de campesinos e ind铆genas presentados como guerrilleros, 聽marchas populares infiltradas, montajes judiciales, falsos testigos, sabotajes fraguados por autoridades o paramilitares. Si bien el gobierno no tuvo m谩s remedio que respetar el derecho a la marcha, antes se la sazon贸 con amenazas abundantes y se la espolvore贸 con pizcas de p谩nico.

Obviamente, a un gobierno inm贸vil no le gusta que la gente se mueva. Y que se mover谩 por m谩s que presidente, ministra, generales y funcionarios de variadas pelambres, y la totalidad de los grandes medios de comunicaci贸n, amenacen a los organizadores de la marcha, a los que marchan y a cualquiera que opine distinto que la ultraderecha.

El paro nacional termin贸 la noche del jueves en Bogot谩 con un hecho sin mayores antecedentes. El sonido de las ollas y las cacerolas hizo que millones de bogotanos, incluso algunos que no hab铆an salido a las calles, terminaran siendo protagonistas de una de las jornadas m谩s vibrantes y a su vez con m谩s tensi贸n que ha vivido la ciudad en los 煤ltimos a帽os.

* Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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