Nov 25 2021
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Unas notas sobre la reposici贸n de la fuerza de trabajo

Un concepto b谩sico del pensamiento marxista es el relativo al trabajo como cualidad humana, a la fuerza de trabajo, su producto y valor, y a su necesaria reposici贸n. Carlos Marx dedic贸 a ese tema las p谩ginas iniciales del primer tomo de El capital[1]. Resumidamente, all铆 nos dice que la capacidad o fuerza de trabajo es el conjunto de las facultades f铆sicas e intelectuales que la persona pone en acci贸n, mediante el trabajo, para crear un producto, el cual tiene valor de uso si resuelve una necesidad.

Esta es una cualidad exclusivamente humana. Aunque laboriosas abejas construyan las celdas de un panal con una pulcritud 鈥渜ue avergonzar铆a al mejor maestro de obras鈥, el trabajo humano las supera largamente en algo que ning煤n animal puede hacer: concebir en su mente al objeto 煤til y los posibles modos de producirlo antes de emprender su elaboraci贸n.

En su respectiva sociedad, prosigue Marx, ese producto adem谩s tiene valor de cambio respecto a los productos elaborados por otras personas, con quienes es posible intercambiarlos. Sin embargo, los humanos elaboramos numerosos productos diversos, y lo que posibilita establecer un mercado donde canjearlos no son las caracter铆sticas propias de cada uno, que difieren, sino lo que todos ellos poseen en com煤n: son productos de la fuerza de trabajo empleada en producirlos.

M谩s exactamente, el tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en confeccionar un objeto 煤til es lo que determina su valor y, en consecuencia, la posibilidad de estimar las cuant铆as en las cuales unos y otros productos pueden intercambiarse. No obstante, eso que nos permite tasar el valor del producto, no nos dice cu谩l es el valor de la fuerza de trabajo invertida en elaborarlo.

La fuerza de trabajo, contin煤a Marx, solo se hace efectiva por medio de su exteriorizaci贸n: ella se plasma por medio del聽trabajo que la persona efect煤a. Ese trabajo posee adem谩s una cualidad excepcional, que es su poder de producir valor. Por eso, en el capitalismo, el burgu茅s due帽o de los necesarios medios de producci贸n, le paga al obrero cierto tiempo de trabajo, y al concluir la jornada laboral, el producto que el burgu茅s as铆 ha obtenido vale m谩s que los medios gastados y la cantidad pagada al trabajador.

No obstante, al cabo de varias horas de laborar esa capacidad de trabajar se agota, por la fatiga f铆sica y mental que ese esfuerzo le ocasiona al trabajador, lo que exige reponerla. Solo as铆 pueden restaurarse, cada d铆a, las energ铆as y productividad del trabajador.

La existencia humana es imposible sin actividades productivas y, por lo mismo, tampoco es posible sin reponer la fuerza de trabajo necesaria para ejercer esas actividades. Reponer esa fuerza es un proceso que tiene lugar en otro 谩mbito, normalmente el de la familia, en su barrio o comunidad. Por lo tanto, el valor de la fuerza de trabajo equivale al coste de la suma de los medios necesarios para mantener y reproducir la vida del trabajador y la de su familia.[2]

Una vida social y familiar satisfactoria es funcional para restaurar a diario la salud f铆sica, mental y laboral. Y las energ铆as f铆sicas, psicol贸gicas e intelectuales que all铆 se reponen, igualmente son las requeridas para renovar las aptitudes indispensables para la sociabilidad, el desarrollo cultural y la creatividad, no solo para laborar. Lo que implica reconocer que la recuperaci贸n de la fuerza de trabajo no puede ser satisfactoria en condiciones familiares, vecinales o ambientales disfuncionales.

Ahora bien, las necesidades y expectativas de los trabajadores y de sus familias evolucionan en el decursar de la historia. El desarrollo cultural de la sociedad nacional y de su pueblo genera demandas espirituales y t茅cnicas progresivamente m谩s complejas, que incrementan los costos de la reposici贸n de la fuerza de trabajo mientras esta, por su parte, al adquirir mayor desarrollo cultural puede mejorar su productividad.

Ello demanda precisar tres elementos del proceso: la naturaleza del descanso restaurador de la fuerza de trabajo; la naturaleza y papel de la familia, y de su 谩mbito; y el papel del complejo trabajo de las mujeres que 鈥渘o trabajan鈥, quienes hacen posible el trabajo de los hombres, adem谩s de criar las siguientes generaciones de trabajadores.

No cabe rebajar a nivel animal el concepto de reposici贸n de fuerza de trabajo: dormir, comer y haraganear. Como funci贸n humana, esa reposici贸n tambi茅n abarca cambiar de quehaceres, actividades f铆sicas y recreativas que contribuyan a eliminar estr茅s, convivencias donde disfrutar de relaciones e ideas, y retos cognitivos que estimulen aprendizajes y ayuden a sentirse renovado.

Su 谩mbito normal es la familia. En general, por familia entendemos un grupo estable constituido por personas de distinto sexo y edades, enlazadas por relaciones de parentesco por consanguineidad o afinidad, entre quienes hay una convivencia habitual y cierta privacidad. Ah铆 tienen sitio cosas tan importantes como el mantenimiento personal, la reposici贸n de la fuerza de trabajo, la socializaci贸n primaria de los ni帽os y, con ello, la reproducci贸n cultural de ese sector social, adem谩s de la procreaci贸n de las siguientes generaciones de trabajadores.[3]

Por otro lado, el tratamiento del tema con frecuencia omite el papel que las mujeres desempe帽an en hacer posible la vida familiar, y en que esta sea 谩mbito id贸neo para reponer la fuerza de trabajo. La mujer que 鈥渘o trabaja鈥 carga con el grueso de la limpieza y mantenimiento de la casa y la ropa, el cuidado de los ni帽os, cocinar y conseguir los insumos necesarios para todo eso, mientras la que 鈥渟铆 trabaja鈥 no por ello deja de ser responsable por todo eso. Aunque Marx no se extienda en el tema, el trabajo dom茅stico tambi茅n consume fuerza de trabajo, satisface necesidades y tiene valor. Incluso si una parte del salario del trabajador pareciera solventar las labores dom茅sticas, eso apenas cubre los gastos que la mujer le paga a los proveedores, no el valor del trabajo que ella realiza, no su fatiga ni la reposici贸n de sus energ铆as.

Una situaci贸n familiar satisfactoria, en un entorno aceptable, son funcionales para restablecer a diario la salud f铆sica, mental y la aptitud laboral. Y las energ铆as f铆sicas, psicol贸gicas e intelectuales que all铆 se recuperan son, asimismo, las requeridas para renovar las aptitudes humanas para la sociabilidad, el desarrollo cultural, la creatividad y la capacidad de innovar, no solo las exigidas por el trabajo corriente. En otras palabras, eso tambi茅n es parte medular del desarrollo social y, en el tiempo, condici贸n necesaria para una existencia humana que progresivamente pueda hacerse m谩s humana.

Notas

[1]. Principalmente en el Cap铆tulo I, La mercanc铆a; el Cap铆tulo II, C贸mo se convierte el dinero en capital; el Cap铆tulo V, Proceso de trabajo y proceso de valorizaci贸n; y en el Cap铆tulo VIII, La jornada de trabajo.

[2]. En el trabajo por turnos u otras formas de labor, como las mar铆timas y en la miner铆a, el descanso puede tener lugar temporal en un 谩rea anexa a la de trabajo. Sin embargo, esto no cambia la base de c谩lculo de su valor, que asimismo debe incluir el sostenimiento de su familia.

[3]. Ver INFOCOP, Valeria Colombo y Eva Cifre Gallego, 鈥淟a importancia de recuperarse del trabajo鈥.

* Escritor y diplom谩tico paname帽o.

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