Mar 10 2008
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Economía

Uruguay discute. – EL DEBATE HONESTO NO DEBILITA, FORTALECE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Por m√°s incomoda que sea la verdad, √©sta no deber√≠a esconderse debajo de la alfombra. Lo cual no sirve ni para corregir el presente ni para construir el futuro. Por eso y por considerar ¬ęque quien calla otorga¬Ľ hemos decidido hacer una serie de precisiones.

Uno. Turiansky ¬≠fundador de la CNT y del Frente Amplio¬≠ plantea que agudizar las contradicciones del Frente Amplio (FA) ¬ęconspira contra la unidad¬Ľ. Y afirma: ¬ęLa disputa no es en la interna del FA sino en relaci√≥n a las clases dominantes, con las que s√≠ hay que diferenciarse. (…) la lucha ideol√≥gica hay que darla en todos los √°mbitos, pero debe pararse cuando pone en peligro a la unidad¬Ľ(1).

¬ŅEn qu√© bloque ubicar√≠a el compa√Īero Turiansky a los que desde el gobierno impulsaron un TLC con Estados Unidos, en el bloque hegem√≥nico o en el bloque alternativo? Ese tratado fue apoyado por las clases dominantes, desde las c√°maras empresarias, los medios de comunicaci√≥n y los partidos tradicionales. Parecer√≠a muy dif√≠cil fundamentar que eso es el bloque alternativo. Por el contrario, la concepci√≥n que fundament√≥ la unidad de la CNT y del FA se expres√≥ en la oposici√≥n al TLC del movimiento sindical, cooperativistas, sectores importantes de la intelectualidad y la mayor parte de los partidos de izquierda, como termin√≥ por asumirlo el Presidente de la Rep√ļblica ante esta correlaci√≥n de fuerzas.

Es difícil sostener que los que buscan profundizar la relación con los Estados Unidos y los que están por la unidad latinoamericana pertenecen al mismo bloque. El gobierno nacional incluye sectores representativos del bloque alternativo, a la vez que siguen existiendo en sus filas dirigentes y fuerzas que expresan los intereses del bloque dominante. En ese sentido, la disputa con las clases dominantes es también necesariamente una disputa al interior del gobierno.

Compartimos que lo ideal ser√≠a, como propone Turiansky, profundizar el programa y ampliar las alianzas. Los porfiados hechos, sin embargo, demuestran lo contrario: se debilita el programa para captar votos y aliados, en el centro pol√≠tico, a la vez que se profundiza la dependencia con una b√ļsqueda obsesiva, casi obscena, de inversores extranjeros que solo persiguen maximizar sus ganancias.

Dos. La descripci√≥n y explicaci√≥n de la realidad que realiza la Rediu y sus integrantes ¬≠tal como el trabajo de Joaqu√≠n Etchevers sobre la distribuci√≥n del ingreso y la pobreza¬≠ (2) no se corresponde con el pa√≠s ¬ęreal¬Ľ que analiza Estaban Valenti (3), quien enumera ¬≠luego de pedir a los uruguayos que ¬ęrecuerden¬Ľ las calamidades econ√≥micas y sociales provocadas por anteriores gobiernos¬≠ los logros del gobierno actual sin ning√ļn fundamento estad√≠stico ni documental.
Valenti se refiere, correctamente, a los aciertos del gobierno en la defensa de los derechos de los trabajadores y a la recuperación de un mayor equilibrio en las relaciones laborales.

Pero no dice que el salario m√≠nimo nacional ($ 3.416) no permite que el trabajador que cobre ese sueldo (y son muchos) no supere en Montevideo la l√≠nea de pobreza ($ 5.075). Tampoco dice que los trabajadores y pasivos que no pagan IRPF no ganan, en general, lo suficiente para superar la l√≠nea de pobreza. Tampoco da cuenta de la falta absoluta de participaci√≥n de los trabajadores en las grandes reformas que ha impulsado el gobierno, ni el fracaso del ¬ęCompromiso Nacional por el Empleo, los Ingresos y las Responsabilidades¬Ľ.

Nada dice de la inexistencia de un proyecto de país productivo, ni de la extranjerización de la tierra, ni del atraso cambiario, ni de la inflación creciente, ni de la cuarta parte del presupuesto nacional que se destina al pago de los intereses de la deuda externa.

Plantea los riesgos de una derrota electoral del FA: ¬ęLa restauraci√≥n dar√° cuenta de todo eso, porque la derecha y la centro derecha vuelven para tratar de liquidar a la izquierda, al progresismo y la batalla cultural pasar√° por todos lados¬Ľ.

Compartiendo la necesidad de luchar para que vuelva a triunfar el FA, evitando así una restauración contraria a los intereses populares, no podemos dejar de precisar y remarcar que hay ámbitos, como el económico, donde la temida restauración sería innecesaria, porque el gobierno actual no rompió con el pasado, por el contrario, lo profundizó como demuestra el modelo económico ortodoxo que se está aplicando.

Valenti no percibe la magnitud de los errores cometidos por eso no puede comprender que no haya proporci√≥n ¬ęentre lo que hemos logrado en estos 3 a√Īos de gobierno… y el apoyo pol√≠tico que tenemos¬Ľ, e invierte causa y efecto al decir ¬ęno hemos hecho suficiente pol√≠tica, porque hay demasiados mudos y demasiados murmurantes en los rincones, hay demasiados remando en un barquito en su propio laguito…¬Ľ.

Estamos de acuerdo en que se necesita ¬ęun Frente Amplio en movimiento¬Ľ. El problema es c√≥mo hacerlo, c√≥mo convocar. ¬ŅAcaso puede convocar la extranjerizaci√≥n de la tierra, la desigualdad del ingreso, los aplausos del FMI y el Banco Mundial, el pago m√°s que escrupuloso de una deuda externa que nunca fue auditada?

Quien piense que con el acceso del FA al gobierno se acabó la historia y la lucha ideológica, que sólo cabe acatar y aplaudir, está en un profundo error, seguiremos luchando por una sociedad sin explotados ni explotadores. Por eso, al abandonar los fundamentos históricos básicos del programa de la izquierda uruguaya y al inhibir la participación social, muchos, demasiados, leales frenteamplistas han optado por el silencio.

Tres. Valenti, como buen publicista, amenaza con la imagen de ¬ęTabar√© V√°zquez entreg√°ndole la banda presidencial a Larra√Īaga o a Lacalle¬Ľ. Coincidimos totalmente con √©l en que esto ser√≠a un enorme fracaso, pero hay que ampliar el an√°lisis: ¬Ņqui√©nes son los responsables? ¬ŅCu√°l es la manera de superar la situaci√≥n?

Para nosotros la responsabilidad no cae sobre aquellos que con esp√≠ritu cr√≠tico se√Īalan errores y aciertos, la responsabilidad recae en quienes han cometido errores graves desde la conducci√≥n del gobierno, tales como la aplicaci√≥n de una reforma fiscal ¬ędual¬Ľ a favor del capital y en contra del trabajo. En quienes financian el Fondo Nacional de Salud s√≥lo con el aporte de los trabajadores pretendiendo, inclusive, que estos pierdan derechos adquiridos. Olvidando, o ignorando, que la clase media uruguaya est√° mayoritariamente integrada por trabajadores cuyos ingresos son fuertemente afectados por estas reformas.

Para superar la actual situación de debilidad y lograr avanzar en un proyecto que concrete las promesas electorales hacia cambios de fondo es necesario desplazar de la dirección del gobierno a aquellos que representan los intereses de los sectores dominantes, a la vez que, simultáneamente, se elabore con el pueblo una propuesta programática y se construyan las alianzas necesarias para que el FA pueda ganar las elecciones de 2009.

Notas

(1) Vladimir Turiansky, entrevista en ¬ęLa Diaria¬Ľ, 3-03-08.
(2) Joaqu√≠n Etchevers, ¬ęLa distribuci√≥n del Ingreso en el per√≠odo 2005/2007 con referencias a tendencias de m√°s largo plazo.¬Ľ, 12-02-08, (www.rediu.org).
(3) Esteban Valenti, ¬ęTiemblen uruguayos, tiemblen¬Ľ, Bit√°cora, 07-02-08.

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* Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (REDIU).
Publicado en La Rep√ļblica, Montevideo, el 9 de marzo de 2008.

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