Oct 21 2023
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Econom铆aSociedad

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Uruguay: Los anuncios de apocalipsis en la seguridad social

Gonzalo Zunino es director del Centro de Investigaciones Econ贸micas (Cinve), coordinador del Observatorio de Seguridad Social del mismo centro y doctor en Econom铆a por la Universidad Aut贸noma de Madrid. Su acumulaci贸n de expertise聽en el tema de la seguridad social es impresionante. Sin embargo, su vocabulario es muy limitado: en un reportaje reciente a prop贸sito de los posibles efectos econ贸micos del plebiscito no menciona 鈥損or ejemplo鈥 la palabra聽derechos.

Cabe aclarar al respecto que (la central de trabajadores) PIT-CNT no plantea una reforma jubilatoria, sino que pone l铆mites a la necesaria reforma de la seguridad social que deber谩 hacer el gobierno electo en 2024. El plebiscito es el primer paso para el di谩logo social que impulsa el Frente Amplio.

Uruguay: Los anuncios de apocalipsis en la seguridad social

El avance de las ciencias de la salud, desde la alimentaci贸n y el ejercicio hasta las vacunas o los trasplantes, aumenta la esperanza de vida, que para Uruguay se estim贸 en 82 a帽os para las mujeres y 76 para los hombres hacia 2030, aumentando a 86 y 81 a帽os, respectivamente, hacia 2090.1聽El avance de las t茅cnicas, desde la informaci贸n y las comunicaciones hasta la inteligencia artificial, permite que con menos trabajo se produzca una mayor cantidad de bienes y servicios.

Pero los argumentos de Zunino favorecen una posici贸n que condena a los trabajadores a m谩s a帽os de trabajo, menos a帽os de retiro y pasividades m谩s bajas. Le preocupa que el aumento del gasto en pasividades tenga consecuencias tr谩gicas, limite los recursos disponibles para educaci贸n y salud, impida un mayor gasto para beneficiar a ni帽os y adolescentes, aumente el d茅ficit fiscal, aumente la deuda p煤blica, se pierda el grado inversor y aumente el costo de la deuda p煤blica por el incremento del gasto en pago de los intereses de la deuda.

Zunino aclara que, desde el Cinve, est谩n 芦trabajando en un modelo para aproximarnos al escenario que surgir铆a de la aprobaci贸n de la reforma constitucional propuesta禄, lo cual quiere decir que las afirmaciones que realiza en el art铆culo citado no son rigurosas ni se apoyan en los resultados de un modelo de proyecciones, que a煤n no existe como tal. Sin embargo, afirma que: 芦De aprobarse el plebiscito, lo que nos est谩n dando las cuentas es una trayectoria creciente de entre 7 y 8 puntos del PBI en un horizonte de 50 a帽os禄.

Para tener una noci贸n de lo que significa estimar lo que va a suceder con la econom铆a uruguaya dentro de 50 a帽os pensemos que, si este ejercicio se hubiera hecho en 1973, seguramente no habr铆a previsto los efectos econ贸micos de la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica, de las sucesivas guerras en todos los continentes, de los cambios tecnol贸gicos, de las pandemias, del calentamiento global, etc茅tera.

PIT-CNT, la reforma constitucional y la inseguridad socialEn un mundo de incertidumbre global, que modifica sustancialmente la evoluci贸n de la econom铆a mundial y la de nuestro pa铆s, 芦estimar禄 el aumento de los costos de la seguridad social en t茅rminos del PBI para los pr贸ximos 50 a帽os es algo que no se puede considerar riguroso y, menos a煤n, cient铆fico.

Plantear que, ante los supuestos riesgos econ贸micos del futuro creados con el 芦modelo禄 de Zunino, los trabajadores del presente deban sacrificar ingresos y a帽os de vida es una demostraci贸n clara, al menos, de una alineaci贸n con la teor铆a del ajuste permanente que est谩 fracasando en todo el mundo. En cambio, las medidas que propone el plebiscito implican claramente una distribuci贸n de costos y beneficios favorables a los trabajadores.

Por un financiamiento m谩s equitativo

El envejecimiento de la poblaci贸n del pa铆s y la sustituci贸n de trabajo por capital en m煤ltiples actividades provocar谩n que en el futuro el n煤mero de trabajadores con relaci贸n al n煤mero de pasivos sea cada vez menor. Sin embargo, las leyes de la econom铆a no son leyes naturales que se imponen a las decisiones de las sociedades como la ley de gravedad. Por eso, es posible cambiar el curso de los procesos en general y, en este caso, de una forma muy sencilla que no se tuvo en cuenta, aumentar los ingresos p煤blicos dirigidos a financiar el aumento de las pasividades.

驴Es inevitable que los cambios se vuelvan contra los trabajadores? No, es posible mantener los derechos y mejorar las pasividades, modificando progresivamente la financiaci贸n del gasto de la seguridad social, que tendr谩 que tender a aumentar los aportes patronales gradualmente y reducir las exoneraciones, a la vez que se eliminan subsidios al gran capital y aumentan los grav谩menes a los ingresos del capital y a la riqueza acumulada.

Los aportes personales y patronales constituyen la fuente principal de financiamiento de los programas de seguridad social. Los trabajadores han mantenido su tasa de aporte, en cambio, las tasas patronales se han modificado a la baja: en Industria y Comercio pagan 7,5 por ciento, y los patrones rurales pagan por el 铆ndice de productividad por hect谩rea Coneat, aportando menos del 2 por ciento. En la Civil hay tres tipos de aportes: la administraci贸n central (19,5 por ciento), los gobiernos departamentales (16,5 por ciento) y las empresas p煤blicas (7,5 por ciento).Uruguay: el sindicalismo impulsa plebiscito para derogar reforma previsional de la derecha | Agencia Paco Urondo

Como adem谩s se han creado m煤ltiples normas estableciendo exoneraciones de aportes patronales, la tasa promedio de los aportes obreros y patronales en 2022 fue de 23,53 por ciento, correspondiendo la tasa m谩s alta a la afiliaci贸n civil (31,61 por ciento), seguida de servicio dom茅stico (22,50 por ciento), construcci贸n (22,05 por ciento), industria y comercio (20,85 por ciento) y rural (16,76 por ciento). La tasa de aporte de los trabajadores, en todos los casos, es de 15 por ciento, mientras que la de los patrones en Industria y Comercio es de 5,85 por ciento y en la rural de 1,76 por ciento.2

Si los aportes patronales fueran del 15 por ciento, con reducci贸n para las peque帽as y medianas empresas, igual a los que pagan los trabajadores, aumentar铆a la recaudaci贸n y el Banco de Previsi贸n Social (BPS) no precisar铆a asistencia financiera.

El verdadero problema son las AFAP

El contundente 茅xito de la reforma constitucional de 1989 termin贸 con el despojo a los jubilados por la v铆a de ajustes anuales muy por debajo de la inflaci贸n, como v谩lvula de escape de la honda crisis econ贸mica. El gasto p煤blico aument贸, los recursos alcanzaron y las pasividades se pagaron. Luego vinieron el engendro ideol贸gico y el disparate t茅cnico que fueron las AFAP (administradoras de fondos de ahorro previsional).

Se argumentaba que, si por el tramo de capitalizaci贸n cada cual aportara para s铆 mismo y cobrara despu茅s una pasividad equivalente a su aporte, se mejorar铆a su jubilaci贸n y el BPS se librar铆a de gastar la mitad de esas futuras pasividades. Pero las pasividades servidas o a servirse por el tramo de capitalizaci贸n fueron, son y ser谩n rid铆culamente bajas.

El d茅ficit del gobierno central aument贸 porque as铆 lo determinaban las transferencias crecientes a las AFAP; mientras, se ten铆an que seguir pagando las pasividades existentes, a lo que se sumaban los intereses que el Estado pagaba al rescatar como pr茅stamo su propio dinero.

Cuando asumi贸 la actual coalici贸n de derecha, en 2020, lejos de revisarse cr铆ticamente lo actuado, se insisti贸 con la misma idea, buscando una consistencia fiscal que, al parecer, la reforma de 1996 no hab铆a logrado.

Pero la situaci贸n financiera del BPS no amerita prender luces de alarma, a menos que se niegue la pertinencia del aporte estatal. En efecto, tomando los datos correspondientes a los a帽os anteriores a 2020 鈥搉o distorsionados por la pandemia鈥, el gasto total del BPS se sit煤a en 12 por ciento del PBI, dentro del cual est谩n computadas las transferencias a las AFAP, que suman 1,7 por ciento.

Los aportes de trabajadores y empleadores alcanzan al 7,5 por ciento del PBI, con lo cual la aportaci贸n estatal por todo concepto (impuestos afectados y d茅ficit) es del 4,5 por ciento del producto. Pero si no existieran las AFAP, tal aporte se reducir铆a a 2,8 por ciento.

Perm铆tasenos considerar el IASS (Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social) como un aporte interno al sistema, que en vez de hacerlo los activos lo hacen los jubilados, y entonces lo que debe recaudar el Estado por impuestos generales es tan solo del 2,2 por ciento del PBI, nada dram谩tico, y sin considerar el ajuste a la baja por las exoneraciones de aportes que no son de cargo del Banco de Previsi贸n Social (BPS).

En t茅rminos del gasto total del BPS, los aportes son del 62,5 por ciento con las AFAP y ser铆an del 73 por ciento sin las AFAP, lo que luce razonable en la l贸gica del financiamiento tripartito. Cabe concluir que en la actualidad hay un drenaje de los recursos genuinos del BPS hacia las AFAP que exagera el monto de aporte estatal.180.com.uy :: Las AFAP, 鈥渦n oligopolio que invierte m谩s o menos lo mismo鈥

A la carga ideol贸gica de la capitalizaci贸n individual con lucro privado se le suma el congelamiento del 芦espacio fiscal禄, ya que a los 芦malla oro禄 no se los toca. Sin las AFAP, el BPS rescatar铆a 1.280 millones de d贸lares (1,7 por ciento del PBI) anuales al cesar la transferencia y, en forma paulatina, desde el fideicomiso propuesto por plebiscito, podr铆a disponer del retorno gradual de recursos financieros a raz贸n de 1,5 por ciento del PBI durante 15 a帽os.

Es compartible la preocupaci贸n de que deber铆a priorizarse la asignaci贸n de recursos para revertir los 铆ndices muy elevados de pobreza infantil (efectivamente, diez veces mayor que para la edad adulta), pero planteado de esa forma, en los t茅rminos del Cinve, la redistribuci贸n del ingreso ser铆a entre sectores del trabajo, dejando al capital fuera de la ecuaci贸n. Ninguna mirada desde lo t茅cnico puede soslayar que se trata de una disputa entre el capital y el trabajo.

Notas

  1. Lazo, A.: 芦La esperanza de vida en Uruguay a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI y sus probables valores futuros禄, Montevideo, 2013, BPS.
  2. Recaudaci贸n por punto de aportes jubilatorios, 2022, BPS.

 

*聽El铆as es Mag铆ster en Administraci贸n P煤blica (CIDE, M茅xico) y en Desarrollo Econ贸mico para Am茅rica Latina (UIA, Espa帽a). Notaro es economista, investigador de la Universidad de la Rep煤blica. Viera es economista, y fue director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) en el primer gobierno del Frente Amplio (FA). Integran la Red de Economistas de Izquierda de Uruguay.

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