Venezuela: las jugarretas de Standard & Poor’s y otras conspiraciones

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Una tormenta en un vaso de agua, es lo que en mi opinión hemos creado con la travesura de Leocenis García y el semanario 6° Poder. Nosotros no vamos a defender a esos atorrantes, que son nuestros enemigos jurados, por supuesto. Pero estamos hablando de política. ⎮NÉSTOR FRANCIA.*

Hoy por todo el mundo anda rodando la noticia de que la directora de un medio está presa en Venezuela, llevando agua al molino de que aquí no se respeta la libertad de expresión, y que un periodista (en realidad un delincuente, pero eso no lo sabe mucha gente más allá de nuestras fronteras) está siendo perseguido.

El bendito fotomontaje del “Cabaret La Revolución” anda rodando por internet. Una cosa que no hubiese tenido ninguna trascendencia, que ya hoy hubiera pasado al olvido. Sobre-reaccionamos, pisamos una concha de mango, publicitamos a García y a su medio, caímos en la provocación e hicimos lo que él buscaba precisamente. Si vamos a ver, aunque sin duda se trata de una publicación ofensiva y de mal gusto, no vemos que con la misma se haya cometido un delito.

El humor político es ácido y si no lo es, no sirve para nada. Nosotros no podemos dejar de reconocer que lo practicamos con todas las de la ley en programas como La Hojilla, Como ustedes pueden ver, Cayendo y Corriendo y La Talanquera, por ejemplo. No se trata de que nuestras mujeres tengan derecho o no a reaccionar por lo que se considera una ofensa, pero repetimos, estamos hablando de política, de lo que es conveniente o no políticamente. Que hablaran nuestras mujeres estuvo bien, pero hasta ahí. No había que meter preso a nadie y así darles la ocasión de empañar nuestra imagen, con nuevas manipulaciones y ollas mediáticas.

Vienen nuevas provocaciones, así que calma, “que no panda el cúnico”, como dice el Chapulín Colorado.

La "calificación"

Los agentes del imperialismo se mueven con la velocidad del rayo. Se aparece ahora la agencia de medición crediticia Standard & Poor’s rebajando la calificación de los créditos de Venezuela. La manipulación es tan burda, que la agencia tuvo que informar que cambió su metodología al implementar una que da mayor importancia al riesgo político.

El analista crediticio de la agencia, Roberto Sifón Arévalo, declaró a través de un comunicado que la decisión se tomó a raíz de un “cambio en su metodología de medición del riesgo” que toma más en cuenta la situación política del país: “El recorte de la nota tiene lugar tras la implementación por parte de Standard & Poor’s de una metodología revisada para las calificaciones de deuda soberana”.

¡Qué “coincidencia”, la metodología se cambia inmediatamente después que el Gobierno Bolivariano ratificara el traslado de las reservas internacionales en oro al Banco Central de Venezuela y la transferencia de las reservas monetarias a bancos de países como Rusia, China y Brasil!

El comunicado de Standard & Poor’s parece una declaración de la MUD: “Los constantes cambios del país, así como las creación de leyes arbitrarias, el control de precios del mercado y otros factores también dañan la economía doméstica”.

También sus condicionamientos parecen formar parte del programa político de la derecha criolla, al anunciar la agencia que un aumento de la calificación de la deuda venezolana sería posible si “mejoran los indicadores fiscales y externos, el gobierno reduce la inflación y adopta políticas que impulsen la inversión y el crecimiento”. Por supuesto S & P se refiere al crecimiento al estilo de Chile o Perú: crecimiento de las riquezas de las élites así como crecimiento de la desigualdad.

El comunicado de marras afirma que “En nuestra opinión, las leyes cambiantes y arbitrarias, los controles de precios y cambiarios, y medidas económicas impredecibles y distorsivas han minado la inversión privada y lastimado la débil productividad de la economía interna de Venezuela”. Y como si fueran pocas sus coincidencias con los zamuros de La Barrosa de la oposición venezolana, también se afirma allí que “Además, los recientes acontecimientos concernientes la salud del presidente Hugo Chávez podrían sumar incertidumbre política”.

El comunicado tiene su momento de sinceridad, cuando afirma que las “recientes informaciones sobre la repatriación de las reservas de oro y de divisas extranjeras agrega incertidumbre sobre los niveles actuales de esas reservas”. Claro, tratando de proteger su credibilidad, Standard & Poor’s asienta que de todos modos las grandes reservas de petróleo y gas de Venezuela, claves en el desempeño fiscal del país, “compensan en parte la incertidumbre política” y acepta que las perspectivas económicas estables de Venezuela equilibran los riesgos asociados con el “intervencionismo” de las políticas gubernamentales y el “impacto negativo” de las mismas en la inversión y las expectativas de crecimiento.

Planteando la posibilidad de que Venezuela se recupere en 2011 impulsada por el gasto público, S & P deja latente la advertencia de que “De todos modos, podríamos rebajar la nota si los precios del petróleo caen en forma significativa por un periodo extendido y si la situación política se deteriora aún más” ¿Están pensando en 2012 estos muchachones del capitalismo financiero?

Lo cierto es que por estos lares los escuálidos justifican con argumentos similares la decisión de Standard & Poor’s. El economista contrarrevolucionario Orlando Ochoa aseveró que “El riesgo político en Venezuela es que las reservas internacionales pasen a respaldar un régimen que a lo mejor toma medidas en conflicto con la comunidad internacional”. Según el economista, los mercados interpretan que si el presidente Hugo Chávez quiere tener el oro en Caracas, aunque puedan venderlo después, también podrían protegerlo aparentemente de un problema.

Ochoa señaló que para los demás países puede haber dudas sobre las operaciones de un Banco Central de Venezuela “subordinado” al gobierno de Hugo Chávez. “El traslado de reservas internacionales en oro, de los bancos internacionales de varios países a Caracas, agrega incertidumbre por el verdadero nivel de esas reservas”, dijo el opositor, y añadió que  en la percepción internacional que se tiene sobre Venezuela destacan las declaraciones del presidente Hugo Chávez y de oficiales del Alto Mando Militar, las interpretaciones de si estos aceptarían o no un cambio de Comandante de la Fuerza Armada, el debilitamiento de la economía venezolana, la caída de la inversión privada y los problemas de flujo de caja de Petróleos de Venezuela.

Son escenarios que estos conspiradores van montando con precisión de cirujanos.
 
Otra opinión estrambótica sobre el mismo tema la dio el economista opositor José Guerra, al decir que la repatriación de las reservas en oro de Venezuela desde bancos en Europa y Estados Unidos será un proceso gradual y costoso. Para Guerra el transporte del oro a Venezuela requerirá el pago de costosos fletes y seguros, e involucraría numerosas embarcaciones, debido a la imposibilidad de asegurar un sólo cargamento de esa magnitud.

“Tienen que embarcarlo y hay que pagar elevadísimos costos de fletes y de seguros. Si se hundió el Titanic cualquier barco se puede hundir y también por la piratería. Tienen que reducir el peligro de cualquier contingencia”. Añadió que calculando esos riesgos, “los países no movilizan el oro, lo que hacen es que lo venden en los mercados”

¿Ignorará este sujeto lo informado por nuestros ministros, en el sentido de que nuestro oro fue movilizado desde aquí a Inglaterra en la década de los 80? ¿O será que, interesadamente, se está haciendo el zote?

El Bell 412

El diputado derechista Tomás Guanipa exhortó a los organismos competentes a hacer una investigación rigurosa que dé con las causas del lamentable “accidente” del helicóptero Bell 412, acaecido el pasado 17 de agosto, en el estado Anzoátegui: “La Unidad espera que el ministro de la Defensa y el Alto Mando Militar informen al país los resultados de la investigación y hace notar que con este accidente, son 8 los helicópteros siniestrados desde el año 2006, con un saldo fatal de 39 militares fallecidos y 30 uniformados heridos. Esto sin incluir los accidentes de un PZL M-28 Skytruck, y de un avión de entrenamiento chino K8W”.

Estamos de acuerdo con este contrarrevolucionario en que esto debe ser investigado a fondo, pero nuestras razones son muy diferentes. Nótese que escribimos “accidente” entre comillas. También los otros siniestros habidos despiertan nuestra suspicacia. El de ahora se produce en momentos en que es muy álgido el debate en torno a nuestra Fuerza Armada y además involucró a varios oficiales de muy alto rango.

Chávez reveló ayer que entre los nueve muertos por la caída del helicóptero que el miércoles se precipitó al mar con diez militares, de los cuales solo uno sobrevivió, figuran altos mandos de la Armada. Se trata, dijo el presidente, del vicealmirante Berríos Pardo, segundo comandante de Infantería de Marina, el contraalmirante Villarroel Santana, jefe de operaciones de la Infantería de Marina, el capitán Ferreira da Silva, comandante del Cuerpo de Cadetes de la Academia Militar de la Armada, y el capitán Ferrutti Cachut, comandante de un batallón de las Milicias Bolivarianas.

No es cualquier cosa y a lo mejor estamos exagerando, pero algo nos huele mal en este caso. La conspiración está montada y sabemos que sus operadores carecen de escrúpulos y no se van a andar con miramientos.

Santos: Chávez, factor de estabilidad 

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos sigue sorprendiendo a tirios y troyanos. Ahora aseguró que su colega venezolano, Hugo Chávez, “es un factor de estabilidad” en Venezuela y que su convalecencia no ha tenido hasta ahora impacto en la política de la región:

“El presidente Chávez es un factor de estabilidad en Venezuela y la estabilidad es siempre un elemento muy importante dentro de la política, no solamente interna sino externa”. Por supuesto, para nosotros los revolucionarios es claro que solo Chávez puede ofrecer estabilidad política a nuestro país; cualquier otro presidente en el futuro inmediato de Venezuela, del signo que sea, difícilmente podría evitar un periodo de desestabilización y violencia

¿Pero que lo diga Santos? Eso sí es una novedad, algo que debe tener trinando a la oposición venezolana, de estirpe uribista.
Santos contradijo inclusive a Roger Noriega, quien opinó que el mejoramiento de las relaciones de Colombia con Venezuela se debe a que Estados Unidos no le da tanto apoyo al actual presidente colombiano como el que le dio a Álvaro Uribe.

Santos añadió algo muy interesante, viniendo de él: “Yo creo que (lo dicho por Noriega) es una posición que refleja la polarización política interna en Estados Unidos”. Aquí vale la antigua frase (que algunos atribuyen a Cervantes y otros al Cantar del Mío Cid), que es una alusión a lo inevitablemente imprevisibles que son los detalles de la realidad: “¡Cosas veredes que harán temblar las paredes!”

Recordar Guernica

Lo que ocurre en Trípoli nos evoca, irremediablemente, los sucesos de Madrid entre 1936 y 1937, cuando el pueblo madrileño defendió a sangre y fuego la capital española ante el embate de las fuerzas franquistas contra la República. También entonces la batalla fue decidida por la agresión extranjera, y no por la acción de los “rebeldes” fascistas de entonces.

Miles de bombas fueron arrojadas contra España por aviones alemanes e italianos, con el apoyo político de Estados Unidos. En un solo día, según crónicas imparciales de la época, cayeron en una hora cerca de dos mil bombas en el centro de Madrid. Fueron alcanzados hospitales y bocas del Metro. La metralla regó los espacios abiertos, como la Plaza de España. Algunas bombas incendiarias provocaron fuego en los barrios obreros.

Se emplearon con preferencia las bombas incendiarias ya que se consideraba que el fuego era el medio más eficaz para extender el pánico, y aquella noche los bombarderos, en oleadas de diez o doce cada vez, guiados por los incendios, efectuaron diferentes ataques con bombas. Madrid carecía de refugios y apenas si tenía cañones antiaéreos.

Estas masacres fueron inmortalizadas por el pincel del gran Pablo Picasso, en su célebre obra “Guernica”. La victoria antipopular no fue obra del franquismo, sino del imperialismo. Es lo mismo que ocurrirá en Libia, si finalmente cae Trípoli.

De todas formas, habrá que ver qué sucede finalmente  en la nación norafricana, si el CNT pro imperialista instala gobierno en la capital. Los rebeldes no conforman un todo homogéneo. Los antiguos conflictos tribales, algunos de los cuales se han visto considerablemente agravados por la guerra, van a generar profundas divisiones, una vez que se dilucide el tema del poder político nacional.

Las tribus Warfalla, Tarhuna, Magarha y Warshafana son todas enemigas, y el posible maltrato por parte del Consejo Nacional de Transición durante el período posterior al conflicto sería muy desestabilizador. También los islamistas que están combatiendo junto a las fuerzas rebeldes, y dada su historia en el este de Libia y su experiencia de combate en Afganistán e Irak, podrían generar otros conflictos.

En Libia no se ha escrito la última palabra.

* Periodista.
 

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