El discurso de la presidenta encargada Delcy Rodríguez en el Foro de Inversiones Internacionales revela un giro en la estrategia económica venezolana, orientado a redefinir la relación entre el Estado y el mercado en un contexto global en transformación y plantea una redefinición del vínculo entre el Estado venezolano y el mercado.
No se trata de una liberalización neoliberal, sino de una orientación estatal con-mercado. La inversión privada es incorporada como instrumento estratégico para el desarrollo económico. l mercado deja de ser un adversario ideológico y pasa a ser un mecanismo funcional. Venezuela busca reposicionarse en el sistema internacional mediante una apertura pragmática.
La reciente intervención de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en el Foro de Inversiones Internacionales, celebrado en Miami este 25 de marzo, no debe leerse únicamente como una invitación a invertir en el país. Se trata, más bien, de una redefinición del vínculo entre el Estado venezolano y el mercado.
El planteamiento central no responde a una lógica de liberalización clásica, ni implica una adopción del paradigma neoliberal. Por el contrario, lo que se observa es la configuración de una orientación estatal con-mercado, donde la inversión privada es incorporada como instrumento estratégico para el desarrollo económico.
“Es necesario desideologizar los entornos de inversión para generar confianza y atraer capital.”
El enfoque con-mercado: integración sin subordinación
El concepto de enfoque con-mercado permite describir con mayor precisión esta nueva orientación.Se trata de un modelo en el que el mercado deja de ser concebido como un adversario ideológico y pasa a ser integrado como un mecanismo funcional dentro de una estrategia nacional. Sin embargo, esta integración ocurre bajo conducción estatal, sin ceder el control político ni la definición de los objetivos económicos.
La inversión privada es reconocida como necesaria para dinamizar sectores clave, atraer tecnología y ampliar la capacidad productiva. Pero su incorporación no responde a una lógica de desregulación total, sino a una articulación dirigida desde el Estado. No se trata de ceder el control al capital, sino de incorporarlo de manera selectiva y estratégica.
Desideologizar la inversión: un mensaje al capital global
Uno de los elementos más reveladores del discurso de Delcy Rodríguez es el llamado a “desideologizar” los entornos de inversión. Esta afirmación marca un punto de inflexión. Supone reconocer que, en el actual contexto global, la atracción de capital requiere condiciones de previsibilidad, estabilidad y confianza que trascienden las disputas ideológicas tradicionales.
Al mismo tiempo, el planteamiento de garantías para la inversión, incluso en escenarios de alternancia política, introduce una señal directa a actores económicos internacionales: la intención de construir reglas de juego sostenibles en el tiempo.
Estas señales no implican un abandono del modelo político, sino una adaptación pragmática a las dinámicas del capital global.El enfoque con-mercado se articula, principalmente, a través del sector energético.
En este contexto, el discurso de la Presidenta (encargada) Delcy Rodríguez no debe interpretarse como un cambio ideológico, sino como una operación estratégica. Una señal dirigida al capital global que busca comunicar que Venezuela no abandona el control de su modelo, pero sí redefine su relación con el mercado.
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