Venezuela: sabotear a Iris Varela

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Néstor Francia.*   

Uno se pregunta a veces si algunas sorprendentes declaraciones de la derecha son un chiste, una demostración de ignorancia o una canallesca manipulación. Es el caso del diputado derechista Juan Carlos Caldera, quien aseguró que los llamados “pranes” no existían y son un invento de estos días consecuencia del fracaso del gobierno en las cárceles.

Por supuesto, esta declaración prosigue al nombramiento de Iris Varela como la ministra que encarará la situación penitenciaria y es una manera de absolver a la Cuarta República de la responsabilidad fundamental que tiene en el problema carcelario y penitenciario en general, así como de iniciar el saboteo a la ministra. Caldera confunde, deliberadamente creemos nosotros, la irrupción de un nuevo vocablo (“pran”) para denominar a una figura que existe desde hace mucho tiempo en Venezuela y en cárceles de todo el mundo, con la figura misma: el recluso que es jefe de un grupo de presos y ejerce dominio sobre una o más áreas de la actividad al interior de los centros de reclusión.

Recomendamos a este diputado de la derecha que vea alguna vez la excelente y reconocida película “Sueños de fuga” (The Shawshank Redemption), basada en la novela corta de  Stephen_King Rita Hayworth y la redención de Shawshank,  que data de 1994. La película narra una situación que reproduce realidades de algunas cárceles de alta seguridad de los Estados Unidos, y refleja un ambiente de corrupción que involucra a altos funcionarios de un penal, así como la existencia de distintos grupos de presos, algunos muy violentos y que atentan contra otros privados de libertad, como el caso del grupo llamado “the sisters”, conformado por malandros homosexuales que sodomizan a la fuerza a otros reclusos.

Los pranes no son un invento del gobierno bolivariano, sino un producto de la sociedad capitalista que nada en el pantano de la corrupción material y moral de los seres humanos. El antídoto para el saboteo a la ministra que prefigura esta declaración es apoyarse en el pueblo, incluida por supuesto la propia población carcelaria.

El presidente Hugo Chávez, en la celebración de su cumpleaños 57 en el Balcón del Pueblo, propuso eliminar la palabra “muerte” de las consignas del movimiento revolucionario. “Propongo otros lemas, porque aquí no hay muerte, aquí hay vida. ¡Patria socialista y victoria! ¡Viviremos y venceremos!”, exclamó el Presidente proponiendo sustituir el lema “Patria Socialista o muerte”. Por supuesto que esto no tiene discusión alguna, más allá de la formulación sintáctica específica que se asuma finalmente (nos gusta más “Victoria y Patria Socialista”, por una razón musical, si se quiere: suena mejor). Pero más allá de cualquier formalidad, esto tiene, en nuestra opinión, un aliento estratégico de cara a la campaña electoral de 2012.

Chávez está proponiendo una campaña de loa a la vida, al renacimiento, a la creatividad. Quizá por eso se puso una camisa amarilla en una fecha tan importante para él y para su pueblo, en medio de la adversidad, así como ha repetido varias veces las palabras “vivir viviendo”, de resonancias poéticas, y “viviremos y venceremos”. No es que ahora vayamos a cambiar el amarillo por el rojo, sino que de algún modo hay en ese gesto un llamado a la diversidad visual y conceptual, a darle a esta Revolución un revolcón estético, un aire de renovación emocional que está necesitando. Chávez nos llama a no repetirnos, a inventar, a generar nuevas manera de acercarnos al pueblo, a acabar con las conductas rutinarias y conservadoras que tanto daño han hecho y hacen a la Revolución.

Ojalá que esto se entienda, y que en nuestra campaña electoral (ya en marcha, sin duda) priven los creativos sobre los repetidores.

Humala sentado en un nido de alacranes

Finalmente ayer tomó posesión Ollanta Humala como presidente de Perú. Su gobierno augura un cúmulo de contradicciones que reflejarán la ardua lucha de clases que se libra en América Latina. En el caso de Perú, se confrontarán corrientes enfrentadas que actuaron en el marco electoral y que ahora estarán presentes en el gobierno y en los sectores variopintos no oficiales que sustentaron el triunfo de Humala.

Un vistazo al primer gabinete revela signos preocupantes, por la gran presencia en él de representantes directos de la burguesía y la vieja política, sobre todo en el área económica. He aquí algunos ejemplos:

– Ministro de Defensa, Daniel Mora, quien fue presidente del Consejo Nacional de Inteligencia en el gobierno neoliberal de Alejandro Toledo.
– Ministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla, viceministro de Hacienda en el gobierno de Alan García.
– Ministro del Interior, Oscar Valdez, presidente de la Cámara de Comercio de la sureña región Tacna.
– Ministro de Agricultura, Miguel Caillaux, empresario del sector lácteo.
– Ministro de Comercio Exterior, José Silva, presidente de la Asociación de Exportadores de Perú y empresario farmacéutico.
– Ministro de Transportes y Comunicaciones, Carlos Paredes, director de la Cámara de Comercio de Arequipa.

Tal como dicen ladinamente algunos descarriados de aquí sobre el gobierno de Chávez, se podría parafrasear en el caso del gobierno de Humala: el nuevo presidente de Perú está sentado sobre un nido de alacranes.

* Periodista.

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