Ene 15 2008
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Cultura

Vida virtual – NO M脕S SEXO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Una de las novelas mas populares en Europa, a finales de los noventas, fue Las part铆culas elementales de M. Houellebecq, que cuenta la historia de dos hermanastros abandonados por su madre 芦hippie禄 cuando peque帽os, experiencia de la que nunca se recuperaron. Todos los intentos para alcanzar la felicidad, sea a trav茅s del matrimonio, el estudio de la filosof铆a, el consumo de pornograf铆a, la seguridad econ贸mica o la vida profesional terminaban siempre en frustraci贸n y soledad.

Bruno, profesor de secundaria, termina finalmente en un hospital psiqui谩trico al confrontar el sin sentido de su hedonismo sexual, mientras que Michel, un bio-qu铆mico brillante, inventa una soluci贸n …un nuevo gene auto replicante para una entidad pos-humana desexualizada.

El mensaje prof茅tico de la novela es que en el a帽o 2040 la humanidad decide colectivamente reemplazarse a si misma con humanoides asexuados gen茅ticamente modificados para evitar la trampa sexual que lleva a las pasiones y a la exagerada tendencia a la autoafirmaci贸n que culmina en violencia destructiva.

El sue帽o de escapar a la condici贸n humana, de abandonar el subdesarrollo espiritual, es un impulso profundamente enraizado en nuestra consciencia y tan viejo como la misma humanidad. Lo vemos en las creencias animistas y los ritos cham谩nicos arcaicos. En la tradici贸n religiosa neol铆tica y en las grandes civilizaciones antiguas. Para la tradici贸n m铆stica el 茅xtasis, la ultima realidad, esta m谩s all谩 del placer y del dolor. Sri Aurobindo afirma que los estados mentales concsientes pueden ser solo un velo que oculta estados mentales m谩s altos.

En la expresi贸n del psic贸logo transpersonal Ken Wilber, evoluci贸n es trascendencia y la trascendencia tiene como objetivo final la unidad de la consciencia. Hoy d铆a, la tecnolog铆a cient铆fica pareciera haber empezado a usurpar el papel supremo que una vez se le asign贸 a las t茅cnicas religiosas y m铆sticas en la autotrascendencia humana.

La oscura afirmaci贸n de Konrad Lorenz de que nosotros, la humanidad actualmente existente, somos el 鈥渆slab贸n perdido鈥 que los antrop贸logos tan afanosamente buscan, seria apropiada aqu铆. Lo que Lorenz pareciera decir es que el ser humano es, en 煤ltima instancia, solo un pasaje finito abierto al abismo 驴No es la misma idea que encontramos en Marx, Nietzsche o Foucault?… La humanidad todav铆a permanece en la pre-historia. La verdadera historia humana solo comenzar谩 con el advenimiento de la sociedad comunista.

Seg煤n Nietzsche, la especie humana es solo un puente entre el animal y el s煤per hombre. Para Foucault, el hombre es un nombre escrito en la arena que las olas del mar borraran.

La noci贸n de que estamos entrando a una nueva etapa espiritual en la que la humanidad dejara atr谩s la inercia del cuerpo material encuentra toda su expresi贸n en la cultura cibern茅tica. La paradoja, sin embargo, es que en el ciber espacio, en donde las entidades virtuales flotan libremente entre universos, el cuerpo retorna con venganza (la pornograf铆a digital, por ejemplo, es de uso predominante en el Internet).

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La liviandad del ser cibern茅tico no es, en realidad, la experiencia de un ser descarnado, sino, la experiencia de poseer otro cuerpo (et茅reo, virtual, ligero) que no nos confina a la materialidad inerte y finita. Un cuerpo espectral que puede ser recreado y manipulado artificialmente. A diferencia del proceso hist贸rico gradual de descorporalizacion de nuestra experiencia (escritura, prensa, medios de comunicaci贸n masiva, radio, televisi贸n) en el ciber espacio retornamos a una inmediatez corporal. Solo que esta inmediatez es extra帽a, virtual, espectral, proto corporal.

Lo que se vislumbra en el horizonte de la revoluci贸n digital es la esperanza de que el ser humano adquiera la capacidad de lo que los idealistas alemanes llamaban intuici贸n intelectual, la eliminaci贸n de la separaci贸n entre intuici贸n y producci贸n, la intuici贸n que genera inmediatamente el objeto que percibe, capacidad que solo estaba reservada a la mente divina.

A trav茅s de implantes neurol贸gicos ser谩 posible cambiar de la realidad com煤n a otra realidad virtual generada digitalmente cuyas se帽ales alcanzaran directamente nuestro cerebro sin la necesidad de 贸rganos sensoriales. Una t铆pica鈥渨eb site鈥 ser谩 un ambiente virtualmente percibido sin el sost茅n de cables externos. Podremos ir ah铆 mentalmente seleccionando el sitio para entrar en ese mundo (Ray Kurzweil, The Age of Spiritual Machines, 1999). A trav茅s de 鈥渘anobots鈥 (billones de micro robots, inteligentes y auto organizados) podremos recrear im谩genes de tres dimensiones (鈥淯tility Fog鈥).

En ambos casos, sean implantes neuronales o 鈥渦tility fog鈥, lograremos un tipo de omnipotencia, la capacidad para cambiar de una realidad a otra con el mero poder de nuestro pensamiento鈥 驴Pero, uno podr铆a preguntar, ser谩 esto experimentado como 鈥渞ealidad鈥 ? 驴No es la realidad ontol贸gicamente definida por un m铆nimo de resistencia, lo que no es totalmente maleable a los caprichos de nuestra imaginaci贸n?
Se dice que no todo puede ser virtualizado. Para que ello ocurra necesitamos del circuito digital (disco duro) o biogen茅tico (cerebro) que genera la multiplicidad de los universos virtuales.

Sin embargo, en contra de esta creencia, hoy existe la posibilidad de bajar el dise帽o cerebral humano completo una vez que sea completamente escaneado a una maquina electr贸nica m谩s eficiente que nuestros cerebros limitados. Cuando ello ocurra habremos alcanzado el momento en que podremos cambiar nuestro estatus ontol贸gico de 鈥渄isco duro a disco blando鈥. El momento en que ya no tendremos que identificarnos con nuestro soporte biol贸gico.

La idea impl铆cita aqu铆 es que nuestra identidad es un cierto modelo neuronal, no solo una 鈥渕ente pura鈥, que siempre necesita corporalizarse en alg煤n tipo de soporte material. Pero, si la mente es un dise帽o o programa celular, semejante al disco blando, entonces, en principio puede ser posible cambiar un soporte material por otro. La idea no es tan extravagante 驴No es esto lo que ocurre con nuestras c茅lulas que constantemente est谩n cambiando el material con que est谩n hechas?

El cambio de estar atado a un cuerpo a flotar libremente entre diferentes cuerpos se帽ala el verdadero nacimiento del ser humano. Todo lo anterior ha sido solo el confuso periodo de transici贸n entre el reino animal y el verdadero reino de la mente.

Este es el momento, dice Zizek, en que enigmas filos贸ficos existenciales surgen nuevamente. Si el modelo de mi cerebro es descargado en un soporte material diferente鈥 驴Cu谩l de las dos mentes soy yo ? O, dicho de otra manera, 驴en que consiste mi mismidad si no puede residir en el soporte material que constantemente est谩 cambiando, ni tampoco en el modelo formal que no puede ser replicado exactamente?

Nuestra inmersi贸n en el ciberespacio, por otro lado, pareciera repetir el problema de la m贸nada Leibnizeana que, a pesar de no tener ventanas que se abran a la realidad exterior, reflejan en si mismas el universo entero 驴No nos parecemos hoy, m谩s y m谩s, a m贸nadas sin ventanas, solitariamente interactuando con monitores, al encuentro de simulacros virtuales y, sin embargo, sumergidos al mismo tiempo en la red global, comunic谩ndonos sincr贸nicamente con todo el planeta?

Leibniz cree resolver la contradicci贸n introduciendo la noci贸n de la 鈥渁rmon铆a pre-establecida鈥 entre las m贸nadas, garantizada por Dios, la M贸nada Suprema. 驴C贸mo, hoy d铆a, cada uno de nosotros sabe que esta en contacto con alguien real detr谩s del monitor y no con un simulacro espectral? Aqu铆 se podr铆a citar a Heidegger. Lo que cuenta como dimensi贸n espec铆ficamente humana no es una propiedad o dise帽o cerebral especifico, sino, la forma en que un ser humano est谩 situado en su mundo y las cosas que hay en 茅l.

El lenguaje, dice Heidegger, no es la relaci贸n entre un objeto (mundo) y otro objeto (cosa o pensamiento) en el mundo. Lenguaje es el sitio de la apertura hist贸ricamente determinada que define el horizonte del mundo como tal. El problema es que con nuestra inmersi贸n en la realidad virtual estaremos efectivamente privados de esta dimensi贸n del ser en el mundo 驴Pero, si este es el caso鈥 no significar谩 que esta p茅rdida nos abre a otra, nunca antes imaginada, dimensi贸n mental?

Una vez que conozcamos completamente el genoma, el libro de instrucciones de la vida humana, se abre el camino a la manipulaci贸n tecnol贸gica que nos capacitara para re-programar nuestros cuerpos, preferiblemente el de los otros, y nuestras caracter铆sticas sicol贸gicas, haciendo obsoletas una serie de nociones tradicionales鈥 creacionismo (comparando el genoma animal y humano se hace claro que somos parte de la evoluci贸n animal), reproducci贸n sexual (se hace superflua con la posibilidad del 鈥渃loning鈥) y psicolog铆a (el genoma es la promesa del viejo sueno positivista de traducir procesos s铆quicos a procesos qu铆micos objetivos).

Aqu铆, afirma Zizek, deber铆amos introducir el viejo dicho que expresa que toda enfermedad, a excepci贸n del trauma, tiene un componente gen茅tico. Lo que debiera interesarnos en esta afirmaci贸n, m谩s que el componente gen茅tico, es la excepci贸n.

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La creencia est谩ndar es la de que la identidad de un ser humano es el resultado de la interacci贸n entre nuestra herencia gen茅tica y la influencia de nuestro ambiente. Una aproximaci贸n m谩s sofisticada la encontramos en la noci贸n 鈥渕ente corporalizada鈥 de Francisco Varela. Un ser humano no es solo el producto de sus genes y su medio ambiente. Es un agente corporal comprometido que, en lugar de relacionarse con su ambiente, mediatiza o crea su vida y su mundo (una paloma vive en un mundo diferente al delf铆n y el delf铆n diferente al del hombre).

El papel del ambiente, en esta versi贸n, silenciosamente pierde la preeminencia como punto de referencia para ser reemplazado por la idea de la mente concebida como la emergencia de una red de relaciones aut贸nomas. Necesitamos movernos de la idea de un mundo independiente y externo, seg煤n Varela, a la idea de un mundo inseparable de la estructura de estos procesos de auto modificaci贸n.

El punto clave es que estos sistemas no operan a trav茅s de la representaci贸n. En lugar de representar un mundo independiente de ellas configuran un mundo como un dominio distinto que es inseparable de la estructura corporal del sistema cognitivo.

El trauma, en cambio, es el encuentro chocante que disturba esta configuraci贸n, la intrusi贸n violenta de algo que no encaja en ella. Los animales experimentan rupturas traum谩ticas que trastrocan su ambiente. El mundo de la hormiga, por ejemplo, sufre una cat谩strofe cuando la intervenci贸n humana lo subvierte. La diferencia, sin embargo, es que para los animales las rupturas traum谩ticas son la excepci贸n que arruinan sus formas de vida. Para nosotros, en cambio, el encuentro traum谩tico es una condici贸n universal, la intrusi贸n que pone en movimiento el proceso que nos transforma en seres humanos.

El encuentro traum谩tico no solo nos abruma con su impacto, sino que, tambi茅n nos obliga a responder a sus efectos destabilizantes hilando una intrincada tela simb贸lica. La herencia del psicoan谩lisis y la tradici贸n judea-cristiana, observa Zizek, es que la vocaci贸n espec铆ficamente humana no descansa en el desarrollo del potencial humano inherente, del despertar de fuerzas espirituales dormidas o de alg煤n programa gen茅tico, sino es la respuesta a un encuentro traum谩tico externo.

Dicho de otra manera: no hay un lenguaje instintivo. Hay condiciones gen茅ticas que tienen que darse para que uno sea capaz de hablar. Pero, cuando uno empieza a hablar uno entra en un universo simb贸lico que es la respuesta al asalto traum谩tico, y la forma de esta respuesta, el hecho de que simbolizamos, no esta en nuestros genes. Hablamos, pero lo que hablamos no esta determinado por ning煤n dise帽o biol贸gico. Cabe la pregunta: si logr谩ramos transferir nuestro dise帽o cerebral a un disco blando, 驴se transferir谩 tambi茅n esta dimensi贸n?

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* Escritores y docentes. Residen en Canad谩.

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