Sep 10 2012
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11 setiembre 1973 / 11 setiembre 2012: La Moneda en llamas

Hay d√≠as que marcan a fuego a las sociedades humanas, fechas inscritas para siempre en la memoria de los pueblos. Archivos, documentos y monumentos registrar√°n aquel acontecimiento para las nuevas generaciones. Cada pueblo conoce y reconoce esa calendariedad que constituye, ni m√°s ni menos, su propia historia.| √ĀLVARO CUADRA.*

 

El once de septiembre de 1973 pertenece, por derecho propio, a aquellas fechas trágicas de nuestro país. Una fecha que vive todavía en la memoria viva de muchos, víctimas y victimarios.

 

La Moneda en llamas mientras los jets revolotean sobre el centro de Santiago y la radio transmite marchas militares. El presidente Salvador Allende se dirige a los trabajadores por una de las √ļltimas radioemisoras libres, cuatro generales inician un golpe de Estado contra el gobierno constitucional. La soldadesca se despliega en todo el territorio, lo que se empez√≥ en Valpara√≠so se convierte en un f√©rreo control de patrullas y destacamentos en cada ciudad.

 

Se inauguran muchos centros de detenci√≥n: estadios deportivos, regimientos, escuelas. Se instituye una voz √ļnica a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n, la voz de los triunfadores.

 

En muchas esquinas de la ciudad se repiten dantescas escenas, cadáveres de jóvenes estudiantes apilados en el suelo salpicados de rojo sangre, como si unas flores brotaran de sus camisas, cientos de libros incinerados ante la risa de algunos, muchos cuerpos cubiertos de hojas de periódicos dispersos en calles céntricas, otros cuerpos flotan a orillas del río Mapocho.

 

La ciudad est√° prohibida, un ‚Äútoque de queda‚ÄĚ precede la noche en que ser√°n allanados los barrios populares. Un silencio sepulcral se apodera de las ciudades de Chile, apenas interrumpido por r√°fagas de ametralladoras o alg√ļn lejano helic√≥ptero.

 

La televisión nos muestra a los cuatro uniformados que pusieron fin al gobierno de la Unidad Popular. Con marcado tono militar, acusan, justifican, amenazan. El presidente de la Corte Suprema ha declarado que el golpe ha sido un acto de legalidad ante un gobierno inconstitucional y varios ex presidentes celebran el Golpe de Estado.

 

Esa misma noche, los ‚ÄúHuasos Quincheros‚ÄĚ cantan entre risas en alusi√≥n a las √ļltimas horas del presidente Allende. Chile recibe a los vencedores de la jornada con casas embanderadas obligatoriamente. Los estadios, muchos regimientos y escuelas est√°n repletos de detenidos a trav√©s de todo el pa√≠s.
Ha comenzado una dictadura militar.

 

La Moneda en llamas ha sido una met√°fora de lo acontecido en nuestro pa√≠s desde aquel triste d√≠a de septiembre. Un edificio en ruinas, tal como todo el andamiaje democr√°tico republicano que enorgulleci√≥ a Chile durante gran parte del siglo XX. Un edificio que a√Īos m√°s tarde ser√≠a reconstruido con la misma fachada como una ‚Äúsimulaci√≥n‚ÄĚ casi perfecta de lo que fue, tal como nuestra propia ‚Äúdemocracia‚ÄĚ que guarda las formas de anta√Īo, pero sin poder disimular su mentira, su car√°cter degradado de ‚Äúpastiche‚ÄĚ o remedo de aquella forma hist√≥rica que conoci√≥ nuestro pa√≠s.

 

Surge una sospecha todavía más inquietante y tenebrosa. Tras lo acontecido hace casi cuatro décadas cabe preguntarse si acaso La Moneda ha dejado de arder. A primera vista la interrogante puede parecer ociosa, sin embargo, la cuestión es radical y quiere subrayar el hecho de que el asedio y la usurpación al poder de la soberanía popular representado en la casa de gobierno no ha cesado desde entonces.

 

Seguimos bajo el ‚Äúestado de excepci√≥n‚ÄĚ, La Moneda sigue ardiendo entre volutas de humo desde entonces y sus llamaradas alcanzan a los movimientos sociales en Araucan√≠a y a los movimientos estudiantiles en las calles de nuestras ciudades.

 

Las llamas de La Moneda no son solamente la imagen de un espeluznante pasado. Se trata m√°s bien de un presente, un ‚Äúahora de Chile‚ÄĚ, en que las llamas de ese averno siguen calcinando nuestra vida cotidiana.

 

Todav√≠a, entre nosotros, un ‚Äútoque de queda‚ÄĚ nos impide recordar; todav√≠a muchos cad√°veres no encuentran su tumba; todav√≠a la impunidad de tantos; todav√≠a la ley escrita por el general prescribe nuestra vida, todav√≠a tanto olvido y tanta mentira.

 

La Moneda arde todavía en el dolor que permanece obstinado en el corazón de muchos compatriotas.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Semiólogo.
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

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    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuerdo
      11 septiembre 2012 20:50

      Siendo yo muy joven a√ļn, o√≠ afirmar a un obrero veterano, a pocos d√≠as despu√©s del golpe, que el pa√≠s retroceder√≠a como treinta o cuarenta a√Īos en sus derechos y conquistas alcanzadas. Yo pens√© en ese momento que estaba exagerando, que magnificaba los efectos del golpe. Hoy -a punto de conmemorar cuarenta a√Īos de la tragedia- vendr√≠a a comprobar dolorosamente las palabras de aquel trabajador, y para peor, creo que se qued√≥ corto en la estimaci√≥n de a√Īos que profetiz√≥ tan tempranamente, apenas una o dos semanas m√°s tarde. Pero tampoco hay que perder de vista que los militares chilenos no fueron m√°s que los que hicieron el trabajo sucio -aunque despu√©s les haya quedado gustando profitar de los beneficios del poder absoluto-, sino que los verdaderos y aut√©nticos gestores del golpe fueron los Estados Unidos, ellos financiaron y dise√Īaron el golpe, lo cual a la fecha est√° fuera de toda duda. De muestra un bot√≥n: antes de transcurrido un a√Īo, Pinochet pag√≥ el dinero que ped√≠an las cuatro mineras ex-propiadas por Salvador Allende y ratificado en su momento por el Pleno del Congreso Nacional. S√≥lo m√°s tarde el proyecto de sociedad post-golpe se ampliar√≠a y Chile ser√≠a usado como laboratorio para llevar a la pr√°ctica las doctrinas del Neoliberalismo, de tal forma que Milton Friedmann planific√≥ una econom√≠a abierta al mundo, a tal extremo que hoy Chile es uno de los campeones de tratados de Libre Comercio a nivel mundial. Obviamente que el costo ha sido alt√≠simo: generaciones completas de familias depauperadas, empobrecidas, cesantes, la miseria se extendi√≥ y profundiz√≥ a las capas sociales menos favorecidas, el 40 por ciento de la poblaci√≥n se mantuvo en una pobreza que amenazaba con convertirse en end√©mica, sist√©mica, casi vitalicia, la que durar√≠a por a√Īos y a√Īos. Un largo camino ha significado lograr arribar a buen puerto, pero ha sido a costa de una sociedad segregada, altamente inequitativa, con una inhumana ditribuci√≥n del ingreso, con una brecha gigantesca entre ricos y pobres, un sistema calificado por el Papa como ¬ęcapitalismo salvaje¬Ľ, cuyos ingredientes narc√≥ticos esenciales para adormecer a la poblaci√≥n para conseguirlo, han sido una intensa dosis de f√ļtbol televisivo, teleseries permanentes, emisi√≥n constante de pel√≠culas esquem√°ticas norteamericanas (FBI, Cannon, Misi√≥n Imposible, Yo soy esp√≠a, Archivos Secretos, etc), unido a una far√°ndula criolla que atenta contra la inteligencia del espectador com√ļn, lamentablemente otros ya fueron cooptados y embrutecidos por el futbol, y que hoy se han transformado en esclavos y en drogo-dependientes de la televisi√≥n. Sin ir m√°s lejos, el mismo d√≠a de la conmemoraci√≥n del Golpe Militar se juega un partido de f√ļtbol entre las selecciones de Chile y Colombia. ¬ŅCree usted que esta programaci√≥n hecha por los empresarios del f√ļtbol haya sido una coincidencia, una simple casualidad, que no se dieron cuenta? Este reportaje de √Ālvaro Cuadra es acertado en muchos puntos, pero deja de lado otros que s√≠ son muy relevantes, se queda corto en sus apreciaciones, es insuficiente en la reflexi√≥n aportada, no as√≠ en los datos. Tal se deba a la limitaci√≥n del espacio concedido… El actual despertar de los estudiantes -desde el a√Īo 2006- es un aliciente poderoso que nos lleva a concluir que no todo est√° perdido, que la vida misma ha sido m√°s fuerte. La lucha por la gratuidad y equidad de la educaci√≥n es una consigna poderosa que mueve multitudes, moviliza a miles y miles a trav√©s de todo el pa√≠s, convirti√©ndose en un movimiento transversal, que une a profesores, trabajadores, mineros, empleados de supermercados, aunque los medios comunicativos la deformen, tergiversen, calumnien, se limiten a editar √ļnicamente aquellos actos violentos, o incluso a veces la ignoren. Los dirigentes han ido cambiando en el tiempo (Mar√≠a Jes√ļs Sanhueza, C√©sar Valenzuela, Camila Vallejos, Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Titelmann, etc.), pero el objetivo perseguido sigue en pie, permanece intacto; el gobierno ha tenido que ir cediendo poco a poco, traslad√≥ el cr√©dito √ļnicamente al BancoEstado, reduciendo el inter√©s a un dos por ciento anual, pero los movilizados arguyen que no es suficiente, ellos exigen gratuidad total, no a medias ni menos ¬ęen la medida de lo posible¬Ľ, sino total, sin discriminaci√≥n ni segregaci√≥n. No hay duda de que el objetivo a la larga se lograr√°. El sistema nunca regala nada ni otorga nada gratuitamente, sin pedir algo a cambio, por ello es preciso luchar para conseguirlo. Quienes no nacieron con la marraqueta bajo el brazo deben bregar en la vida para conseguirla.

    2. Enrique
      11 septiembre 2012 23:09

      El pueblo armado
      no va a ser aplastado
      MIR MIR MIR
      Enrique Copenhague

    3. Luís
      12 septiembre 2012 1:12

      Aunque duele tanto lo que hemos pasado tanto argentinos como chilenos, creo que √Ālvaro Cuadra, como tambi√©n Antonio Casalduero Recuerdo, han dado una cr√≥nica conmovedora de los tristes acontecimientos viv√≠dos en Chile, por tal motivo no me cabe agregar nada, s√≥lo enviar mi respetuoso saludo a familiares de desaparecidos.

    4. Jenny Schnake
      13 septiembre 2012 13:45

      No me queda nada que agregar a estas cr√≥nicas del terror de un pa√≠s, lamentablemente no s√© hasta cuando deberemos seguir aguantando semejante falta de respeto con la gente, con los estudiantes y con todo el que decida manifestarse en pro de sus derechos. No s√© que mas tiene que pasar para que de una vez por todas pueda reinar el respeto hacia las personas y sus derechos. Me uno a Luis en presentar mis respetos a las familias de los desaparecidos y a la fortaleza que han tenido durante estos a√Īos.