Jun 10 2012
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Opinión

Estados Unidos y la desorientación estratégica de su ejército: debate en West Point

En términos estrictos lo que se discute en esa academia militar es la consistencia en Afganistán e Irak de la estrategia de la insurgencia y su éxito o fracaso. Y en términos más amplios, el debate conduce a interrogarse “en que ganó los Estados Unidos luego de diez años y dos guerras”.[1] |MIGUEL ÁNGEL BARRIOS.*

 

Partiendo de la premisa de Von Clausewitz que la guerra es política por otros medios, el debate era inevitable y la desorientación estratégica del ejército global más importante es también inevitable ante un mundo cambiante.

 

Así, como en el campo de la estrategia política, se replantea a pesar de los halcones militaristas norteamericanos —que han visto fracasar la proyección de un imperio militar global pero que al mismo tiempo no cesan en sus objetivos, y que por ello surge como respuesta en el campo de la política exterior de los EEUU—, la respuesta de la escuela realista clásica como Kissinger , que retoma la idea de un mundo de equilibrio de poderes en un G 2 con EE.UU-CHINA o Richard Haass, quién nos habla de una era de no polaridades o Zakaria , de un mundo postamericano.

 

En verdad, lo planteado, refleja el debate del rumbo que tomará los EE.UU en un sistema mundo multipolar, donde los Estados continentales industriales serán los únicos actores con capacidad de autonomía, y donde los EE.UU tendrán que compartir el sistema multipolar en ciernes con China, Rusia, India, Europa-no se sabe- y América del Sur, es una posibilidad, en la medida que la Unasur se consolide.

 

Independientemente de este debate político-académico de la política exterior de los EE.UU, el presidente Obama ha acentuado la política militarista en relación a Bush (hijo) , lanzando ataques contraterroristas contra Al Qaeda y sus ramificaciones en Pakistán y Yemen con el fin de asesinar selectivamente a sus dirigentes. Un giro, muy inesperado para un Premio Nobel de la Paz.

 

Altos funcionarios estadounidenses informaron a The New York Times que el presidente Obama firma y autoriza personalmente todos los ataques que se realizan. ”El cuidado con el que Obama y su jefe de antiterrorismo elije a sus blancos —dijo el Times— y su confianza en un arma de precisión, los “drones” teledirigidos, son reflejos del compromiso asumido al principio de su presidencia de rechazar lo que consideraba una falsa opción de la administración Bush, que contraponía nuestra seguridad con nuestros ideales”.

 

El “éxito” de Obama de haber acotado el número de victimas civiles en los ataques teledirigidos se debe, en parte, “a un controvertido mecanismo para contar las bajas civiles” que utiliza el gobierno de la Casa Blanca. Según el diario, para la Casa Blanca “todos los varones en edad militar que se encuentran en la zona del ataque son combatientes (…) a menos que existan pruebas póstumas de inteligencia que demuestran su inocencia”. (Citado en Diario La Nación. Bs. As. 31 de Mayo de 2.014.Pág.4).

 

Se confirma de esta manera, el análisis de Tokatlián con respecto a la política de Defensa de los EEUU, cuando sostiene que a partir del 11 de setiembre de 2.001 existieron tres fases:
1) La Guerra Contraterrorista (Bush [hijo])
2) La Guerra Contrainsurgente (final de Bush (h) y comienzos de Obama)
3) La readaptación de la Guerra Contraterrorista pero con operaciones operativas novedosas.

 

Éstas serían:
a) La actuación de las Fuerzas de Operaciones Especiales (Special Operation Forces, SOF) creadas en 1987 y encargadas de asesinatos selectivos, secuestros extraterritoriales y ataques por sorpresa
b) El uso de “drones” en Asia-Irak, Afganistán y Pakistán.Los “drones” son vehículos aéreos no tripulados, de alta precisión.
 

 

Por lo que venimos presentando, la concepción de “guerra perpetua” no condice con lo que esperamos de un Premio Nobel de la Paz, que como observamos, agregó a la política de Bush (h) condimentos nuevos de agresividad del poder militar. Lo analizado, no pasa inadvertido en el debate que empieza a crecer en West Point, y nos parece sumamente importante que desde nuestra América—en el sentido de José Martí— estemos atentos, teniendo en cuenta la gravitación del poder militar en la política estadounidense. Sería un grave error, de nuestra parte, ignorarlo.

 

Es nuestra exigencia principal, conocer y adentrarnos a fondo, de lo que ocurre en el centro mundial y además, en su centro militar más importante.

 

Le daremos a nuestro análisis, el necesario marco geopolítico, para contextualizar de la manera más totalizadora posible y encuadrar, el debate en West Point.

 

En 1991, durante la primera Guerra del Golfo, con el éxito fulminante de los EE.UU, hacía su aparición la Revolución de los Asuntos Militares (RAM) , que consagraba toda la maquinaria bélica a la interoperabilidad tecnológica. La victoria se aseguraba a partir de la Disimetría o desequilibrio, resultante del poder tecnológico de un actor, y ésta traducía su poderío mediante bombardeos precisos, estableciendo una superioridad abrumadora cualitativa-cuantitativa.

 

Esta doctrina, se la conoció también con el nombre de Doctrina Powell, jefe del Estado Mayor de los ejércitos estadounidenses en 1991, antes de ocupar el cargo de Secretario de Estado entre enero de 2001 y enero de 2005.

 

En verdad, desde el punto de vista estratégico, fueron los soviéticos los que en la década de 1961/70 inventaron el concepto de revolución en los asuntos militares para calificar las transformaciones de su doctrina de defensa y por el desarrollo en ese período de las armas nucleares y de los misiles balísticos programados.

 

Después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y luego de la intervención militar en Afganistán e Irak, surgen en los EE.UU al menos cuatro tipos de escuelas que proponen en el debate militar orientaciones de la RAM, lo que implica un importante grado de desorientación estratégica que deviene del fracaso militar en Afganistán e Irak, y que se enmarca en las ecuaciones de las fases de Guerra Terrorista, Guerra Contrainsurgente y readaptación de la Guerra Contraterrorista.

 

Las cuatro escuelas son:
1) La Escuela del sistema de sistemas (System of Systems School)
2) La Escuela del conocimiento dominante de los campos de batalla (Dominant Battlespace Knowledge School)
3) La Escuela del alcance y del poder Globales (Global Reach, Global Power School) y
4) La Escuela de la vulnerabilidad (Vulnerability School).

 

La Escuela de sistema de sistemas considera que los ordenadores seguirán haciéndose cada vez más eficaces y permiten crear una red capaz de integrar todos los sistemas existentes. Incluso se habla de una guerra gestionada a la manera de un videojuego.

 

La Escuela del conocimiento dominante de los campos de batalla retoma y profundiza las ideas de la primera, añadiéndole la convicción de que se mejorarán los detectores, haciéndose más transparente el campo de batalla.
Estas dos primeras escuelas cuentan con el apoyo del ejército de tierra estadounidense.

 

La Escuela del alcance y del poder globales considera que se construirán nuevas plataformas que permitirán destruir en muy poco tiempo cualquier blanco situado en el mundo. Ésta cuenta con el apoyo del ejército de aire estadounidense, que se esfuerza por demostrar que se puede ganar una guerra sin correr el riesgo de perder una sola vida humana sobre el terreno.

 

La Escuela de la vulnerabilidad es totalmente diferente a las anteriores. Mientras que las tres primeras, vivieron el optimismo del aparente promisorio proyecto militarista global, ésta —al contrario— es pesimista y refleja el estado de incertidumbre y preocupación del debate del ejército de los EEUU en West Point.

 

Esta escuela es la única que habla de la asimetría y se esfuerza por insistir en el hecho que existen múltiples peligros de que el ejército estadounidense no esté preparado para las guerras asimétricas y de que la RAM no podrá hacer nada para cambiar las cosas. En términos generales, al principio, las tesis de la vulnerability schol las defienden oficiales que ya no están en activo —por lo que se pueden expresar libremente— y cuentan con una gran experiencia práctica.

 

La RAM carece de una estrategia de ocupación del territorio, elemento esencial, que permite convertir la victoria militar en un hecho duradero.
(Para estudiar analíticamente lo expuesto aconsejamos: Barthélemy Courmont. La guerra, una introducción.Alianza Editorial. Madrid.2010).

 

Ahora la discusión se amplió y entró a West Point. El coronel Gian P. Gentile, director de Historia Militar de West Point y comandante de un batallón de combate en Bagdad en 2006 dice: “Sin dudas, el esfuerzo no valió la pena, en mi opinión”.

 

Para el coronel Gregory A. Daddis, profesor de Historia de West Point, la discusión y la validez del debate pasa por repensar el papel de las fuerzas armadas, nada más ni nada menos: “Hoy no estamos seguros de para qué es el Ejército”.

 

Para John Nagl, teniente coronel retirado que combatió en Irak y ahora enseña en la Academia Naval de Estados Unidos, la política exterior debe “asegurar que nunca haya que volver a hacer esto”. (The New York Times. Suplemento en Diario Clarin.BsAs. 2 de junio de 2012.pág 5).

 

América de Sur

 

América del Sur posee renta alimentaria, energética, acuífera, en biodiversidad y alimentaria en el sistema mundo del siglo XXI; la Unasur mediante el Consejo Suramericano de Defensa y la CELAC —Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe— nos proyectan como futuro Estado Continental industrial.

 

Las guerras por los recursos no son un escenario a descartar en el contexto geopolítico de la segunda independencia que se podría por añadidura mediante guerras asimétricas.

 

La defensa nacional ya es un bien regional de un Estado continental que estamos construyendo, que significa una Doctrina de seguridad cooperativa en América del Sur, de ahí la gran importancia de observar con atención y rigurosidad lo que está ocurriendo en los EEUU y en sus fuerzas armadas.
… … …
1] The New York Times. Suplemento en Diario Clarin de Buenos Aires, 2 de junio de 2.012, Pág. 5).
——
* Doctor en educación y en ciencia política, ensayista.
En http://alainet.org
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