Abr 7 2014
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Libro de la semana

La Guarimbasura violenta de cada día

Sumados como estamos, contra el terrorismo disfrazado de protesta pacífica, políticos golpistas disfrazados de estudiantes, francotiradores disfrazados de marchistas, violentas opositoras disfrazadas de blancas palomas, discursos contra la violencia que esconden muertes por encargo y saqueos. Hoy compartimos con ustedes el resultado de nuestra convocatoria contra las llamadas Guarimbas y violencia callejera de nuestra Venezuela actual.

La producción de Humor Gráfico-Político en tiempos de Revolución Bolivariana, ha sido muy prolífica, los dibujantes de lado y lado, han permanecido con el lápiz afilado entre los dientes, es como un hecho natural que refleja la polarización política y ha demostrado que en estos 14 años Venezuela ha sido un país con plena libertad de expresión. Desde luego, los dibujantes no hemos escapado a este fenómeno de enfrentamiento político que vive el país, como lo reseña el libro “Opinión y Humor en tiempos de Cólera”, editado por la Defensoría del Pueblo, órgano del Poder Ciudadano en Venezuela, libro que ha sido objeto de un interesante foro realizado por los dibujantes.

Es justo decir que todos los campos de la vida cotidiana, ejercemos la crítica, incluso en lo que se ha llamado la “Revolución dentro de la Revolución”. Venezuela es hoy un país crispado, escindido, en dos o más bandos irreconciliables, con divisiones internas.Donde  despectivamente, se han puesto sobrenombres llamándose unos a otros: “escuálidos”, “enchufados”,  “ptiyankis”, “saltatalanqueras”, “boliburgueses” entre otros y los que dicen que no están ni con el gobierno ni con la oposición, “sino todo lo contrario”, los llaman
“ni-ni”, que al parecer, están casi en extinción.

De los enfrentamientos discursivos de la palabra, las performances de “la llorona del Metro”, se ha pasado al grito, los insultos, los rumores, la calumnia, ofensas escritas, amenazas, demandas judiciales, hasta llegar a violencia de la agresión física, vergonzosamente televisada, como las de la Asamblea Nacional.

De ahí, se pasó a la violencia en las calles, bajo el camuflaje de “protestas pacíficas estudiantiles”, manifestaciones llamadas “guarimbas” que son  barricadas atravesadas en las calles y avenidas de mayor circulación, donde grupos violentos impiden el tránsito con basura, y escombros, utilizando árboles, postes del alumbrado, rejas de edificaciones, tapas de alcantarillas, cauchos (neumáticos) viejos, etc. que impregnan de combustible e incendian. Detrás de estas barricadas se instalan estudiantes (los menos) y activistas políticos bien apertrechados de bombas molotov, guayas de acero para degollar a conductores de motocicletas, niples caseros explosivos con clavos, etc. Además han secuestrado vehículos (especialmente del Estado) para quemarlos.

Mientas el gobierno despliega la Policía Bolivariana con sus equipos antimotines y la Guardia Nacional, simultáneamente intenta desarrollar una política de paz haciendo llamados al diálogo con la oposición, creando conferencias y encuentros por sectores (estudiantes, deportistas, intelectuales y artistas, empresarios, trabajadores de la salud, partidos políticos, etc.) en Caracas y el interior del país, contando con una variopinta asistencia, pero continúan ausentes los principales dirigentes opositores autores intelectuales del llamado a la guarimba y a la violencia desestabilizadora. Sorpresivamente aparece lo que se buscaba: “la muerte” con armas de fuego, a manos de los autodenominados “estudiantes pacíficos encapuchados”, los mismos que asesinaron a Gisella Rubilar en Mérida y otras personas a manos de francotiradores pre-pago.

La pseudo protesta estudiantil, finalmente se desenmascara, cambia su rostro, su lenguaje y sus pancartas y gritos develan su verdadero objetivo: “fuera Maduro!”, “muerte a Maduro!” y al grito de “¡¡libertad, libertad, libertad!!” estos pequeños grupos de oposición violenta, financiados principalmente del exterior, arrecian en su posición agresiva criminal y se sienten poderosos héroes como si estuvieran en Kosovo, Siria, Libia, o Ucrania, enarbolando la bandera de la manito blanca de Otpor.

En nuestro país, nadie está impedido de protestar, ni marchar. Opositores y organizaciones laborales afectas al gobierno también lo hacen. El propio Estado venezolano ha dicho que la crítica es bienvenida, se considera un legítimo derecho humano que no se debe criminalizar, especialmente cuando ella representa un pensamiento político diferente por el bien del país.  No obstante, cuando estas protestas tienen como objetivo desestabilizar el país con sus llamadas inconstitucionales a sacar al presidente Maduro, al magnicidio, buscando alianzas y financiamiento con países, potencias enemigas declaradas de Venezuela, ellas (las protestas) se deslegitimizan a sí mismas y deben ser sancionadas en una justa medida de acuerdo a la Ley, y a los daños y vidas humanas perdidas.

Sin duda el humor gráfico y el dibujo político siguen siendo una herramienta efectiva de denuncia y resistencia a estas prácticas políticas violentas, criminales, de carácter fascistoide, que ya han causado pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños al patrimonio de la nación.
Un verdadero desafío para intelectuales y artistas sensibles en lo social, quienes en estos tiempos violentos, deben asumir la tarea de abrir ventanas a la imaginación política, al diálogo, al desarrollo del pensamiento crítico, desmontando las matrices de opinión sesgadas del poder económico mediático mundial y sus repetidores nacionales.

Cabe destacar, que nuestro querido compañero Emilio Agra falleció de una penosa enfermedad el 4 de marzo de este año, mientras el país era incendiado por las guarimbas, sus dibujos publicados son los últimos que realizó este año. Los dibujos de Claudio Cedeño, co-fundador del Blog Humorgráficonecesario forman parte de su legado antiimperialista presente en nuestros archivos.

Con esta solidaria y creativa respuesta a nuestra convocatoria, “La Guarimbasura Violenta de Cada Día” van las primeras piedras, que no son precisamente para agredir a nadie, ni trancar el derecho a circular por nuestras calles, con todo lo que ello significa. Los invitamos como siempre a difundir nuestros trabajos artísticos realizados a favor de la vida y el derecho a vivir en paz, siempre, siempre, respetando la otredad.

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