Mar 15 2019
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Econom铆aSociedad

Trabajo decente, condiciones indecentes

 

La evoluci贸n en la reducci贸n del desempleo a nivel mundial no va acompa帽ada de mejoras de la calidad del trabajo, lo que se destaca y repite en un sinn煤mero de informes de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT), que dejan en claro que el principal problema de los mercados de trabajo en el mundo es el empleo de mala calidad.

Millones de personas se ven obligadas a aceptar condiciones de trabajo deficientes. En 2018, la mayor铆a de los 3.300 millones de personas empleadas en el mundo no gozaba de un nivel suficiente de seguridad econ贸mica, bienestar material e igualdad de oportunidades. Es m谩s, el avance de la reducci贸n del desempleo a nivel mundial no se ve reflejado en una mejora de la calidad del trabajo.

Los informes se suceden y se repiten, pero todos ellos aluden a la persistencia de diversos d茅ficits de trabajo decente, y advierten de que, al ritmo actual, la consecuci贸n del objetivo de trabajo decente para todos establecido entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible es inalcanzable para muchos pa铆ses, a pesar de las promesas.

Tener empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas鈥, se帽al贸 Dami谩n Grimshaw, director del Departamento de Investigaciones de la OIT, y agreg贸 que 鈥渦n total de 700 millones de personas viven en situaci贸n de pobreza extrema o moderada pese a tener empleo.鈥

Frente a estas constataciones, son los responsables de formular las pol铆ticas quienes deben afrontar el problema, pues de lo contrario se corre el riesgo de que algunos de los nuevos modelos empresariales, en particular los propiciados por nuevas tecnolog铆as, socaven a煤n m谩s el mercado laboral.

Sin que se advierta demasiado, se est谩 deslizando en las sociedades contempor谩neas un cambio de perspectiva. Es cierto que cada 茅poca tiene su sistema de preferencias: algunas veces aparecen en primer plano unos temas, mientras que se relegan otros al l铆mite del horizonte. La historia consiste sobre todo en eso, en la manera de c贸mo se reparten los acentos de la realidad que nos rodea.
Deslizar un cambio de perspectiva no quiere decir que debemos aceptar que esta variaci贸n sea real

El trabajo siempre es decente, la indecencia es producida por las condiciones en las cuales se desarrolla, ignorando las normas de trabajo, la formalidad laboral, la seguridad, la protecci贸n social.

La sociedad civil: el nuevo paradigma sin clases sociales.

Resultado de imagen para trabajaDoRES protestanHemos llegado a una 茅poca en que las t茅cnicas sociales son tan complejas y eficaces que se puede conseguir la manipulaci贸n de las vigencias. Hoy es un lugar com煤n apelar a la 鈥渟ociedad civil鈥, de forma abstracta, olvid谩ndose del horizonte que nos ense帽a que la sociedad se divide en clases sociales.

Y el Estado es, en 煤ltima instancia, una especie de Consejo de administraci贸n que rige los intereses colectivos de la burgues铆a, subordinados muchas veces a un n煤cleo de instituciones supranacionales, como por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organizaci贸n Mundial del Comercio, entre otras.

Esa estructura de redes de poder que se ha puesto en funcionamiento y a las que se han sometido todas las fuerzas pol铆ticas que aceptan la sociedad tal y como es, genera ese聽statu quo聽que garantiza el dominio de los intereses de una minor铆a sobre la mayor铆a, de una clase social burguesa de millonarios privilegiados, sobre las dem谩s clases sociales, esencialmente sobre el pueblo trabajador.

Y para ello necesitan un ej茅rcito de bur贸cratas, militares, polic铆as, jueces, obispos, catedr谩ticos, cuya funci贸n es defender los privilegios de la clase dominante. No se trata de que la gente sea mejor o peor, o que los pol铆ticos sean m谩s o menos honestos, de lo que se trata es de defender un sistema social que se preserva por la fuerza, la coacci贸n y la represi贸n en beneficio de una 铆nfima minor铆a.

El capitalismo ha convertido el 鈥渃apital鈥 en algo aceptado, que no se puede discutir en su bondad.聽 驴Acaso no nos ense帽an que las empresas privadas, o los fondos de inversi贸n son 鈥渓a fuente de la riqueza鈥 que generan trabajo? Pero la realidad es que la fuente de la riqueza primera es la naturaleza, y la segunda, el trabajo humano, que transforma las materias primas de la naturaleza en bienes 煤tiles para atender necesidades humanas.

Y el trabajo humano, en 煤ltima instancia, s贸lo se puede cuantificar en tiempo de trabajo. Eso es lo que permite que surja el fen贸meno hist贸rico del intercambio, lo que hace que productos de naturaleza muy distintas puedan intercambiarse: lo que Marx llamo su valor de cambio.

La explotaci贸n capitalista exige, por un lado, la propiedad privada de los medios de producci贸n, y por el otro la existencia de una amplia masa de personas que no tengan otra cosa que vender que su fuerza de trabajo. Por eso el capitalismo se opone (o chantajea) con todas sus fuerzas la existencia de un sector p煤blico fuerte que limite sus apetencias o les haga competencia o de sistemas de desempleo o pensiones demasiado 鈥済enerosos鈥 que 鈥渄esincentiven鈥 la b煤squeda de empleo.

Marx comprendi贸 que lo que compra el empresario con el salario no es el聽trabajo, sino la capacidad de trabajar:聽la fuerza de trabajo. Al transformar con el trabajo humano la materia prima en mercanc铆a se crea un valor nuevo dividido en dos partes diferenciadas: por un lado, la que ser谩 atribuida al trabajador y que expresar谩 como el salario (el聽trabajo necesario), por otro lado, aquella de la que se apropiar谩 el propietario de los medios de producci贸n expresada en la plusval铆a (el聽trabajo excedente). Pues la聽plusval铆a聽es el trabajo no pagado.

Es cierto que todo esto puede ser muy te贸rico, hasta complejo, para tratarlo en un art铆culo referente a la condici贸n del empleo, pero nos parece esencial resaltarlo porque 茅sta es la clave, la herramienta dial茅ctica fundamental que se pretende 鈥渋gnorar鈥 en los organismos internacionales.

脡ste es el tema ausente de los informes, no s贸lo para entender la fuente del beneficio, sino la existencia de la desigualdad social y de las malas condiciones de empleo, incluido el aumento alarmante de la precariedad que va unida a la p茅rdida de derechos laborales, o la informalidad laboral, porque hay una tendencia inmanente al capitalismo a tratar de lograr cada vez m谩s trabajo a cambio de menos o, en otras palabras, a explotar con m谩s intensidad.

Pero el empe帽o en explotar m谩s intensamente no es simplemente el producto de la codicia ni de una estafa, ni de una obsesi贸n ideol贸gica neoliberal, sino de la din谩mica inherente al propio sistema. A Carlos Marx le debemos la compresi贸n de ese fen贸meno.
Claro est谩, que los cambios acontecidos a partir de la implantaci贸n de las nuevas tecnolog铆as, con los cambios en las formas de organizaci贸n del trabajo y la democratizaci贸n de algunos sectores del consumo (educaci贸n, vivienda, sanidad, transporte) han a帽adido nuevos elementos que han hecho m谩s complejas las antiguas divisiones de los grupos sociales.

Hoy en d铆a el consumo proporciona, para algunos autores, los fundamentos para la aparici贸n de nuevas divisiones sociales, lo que lleva a algunos a renegar simplemente de la lucha de clases, y establecer nuevos paradigmas de la sociedad civil. Asistimos al creciente 茅nfasis sobre el significado cultural del consumo en la construcci贸n de las identidades colectivas o de clase, as铆 como en el mantenimiento de las posiciones de ventaja y desventaja tanto material como simb贸lica.
En realidad, se pretende valorar el consumo como la democratizaci贸n de las clases sociales, y por ende la negaci贸n de su lucha, es decir se establece un criterio de igualdad amparado en el disfrute consumista. Por lo tanto, se crea la necesidad de analizar los diferentes comportamientos de los grupos sociales frente a estos nuevos fen贸menos y de revalidar el efecto explicativo de los an谩lisis m谩s tradicionales de clase.

Porque la realidad determina que el desempleo contin煤a, que las condiciones de trabajo navegan en la precariedad y que la explotaci贸n se hace cada vez m谩s visible. El horizonte de la justicia social se perpetua bajo los signos de los nuevos tiempos de la robotizaci贸n y la inteligencia artificial.

 

*Periodista uruguayo, corresponsal de prensa de la ONU. en Ginebra.聽Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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