May 3 2019
782 lecturas

Política

Tras el fallido golpe, EU incrementa amenazas e intenta dividir al chavismo

Nerviosa calma en Venezuela. El terrorismo medi√°tico trasnacional se hace eco de las palabras de Donald Trump ‚Äď‚Äúlas pr√≥ximas medidas contra Maduro ser√°n devastadoras‚ÄĚ- mientras bandas paramilitares ultraderechistas amenazan con volver a las ‚Äúguarimbas‚ÄĚ de 2014 y 2017, creando desestabilizaci√≥n y caos, con el √ļnico fin conjunto de derrocar al gobierno constitucional.

El presidente de Estados Unidos dijo el mi√©rcoles que su gobierno a√ļn cuenta con un amplio arsenal que puede ser usado contra el gobierno de Nicol√°s Maduro antes de llegar a la intervenci√≥n militar, ¬ęalgunas de ellas, no quiero ni siquiera me gustar√≠a, porque son muy duras¬Ľ, al ser consultado por el periodista Trish Regan.

Tras el fallido intento, el mentiroso consuetudinario Elliot Abrams tomó distancia del fracaso e insistió en que EU no intervino en el fallido levantamiento y reiteró que altos mandos chavistas, entre ellos el ministro de Defensa Vladimir Padrino, estuvieron implicados, tratando de crear desconfianza entre los miembros del alto gobierno.

Asegur√≥ que miembros del gobierno negociaban desde hace tiempo con la oposici√≥n una salida digna para el presidente Nicol√°s Maduro y que los oficialistas involucrados en el complot, ‚Äúen alg√ļn momento apagaron sus celulares y dejaron de responder‚ÄĚ, dijo, absteni√©ndose de dar fuentes o mayor desinformaci√≥n.

Enseguida la trasnacional del terror medi√°tico puso a circular la versi√≥n de la inteligencia estadounidense sobre ‚ÄúZamuro‚ÄĚ, el ‚Äúalto militar traidor‚ÄĚ que dise√Ī√≥ el plan junto a funcionarios del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos (NSC) ‚Äďque depende directamente de Trump y conduce John Bolton- que se desmoron√≥ cuando se apresuraron a liberar a Leopoldo L√≥pez, un d√≠a antes de lo previsto. Y la novela, que repiten medios y redes sociales, obviamente ensucia a rusos y cubanos.

El canciller espa√Īol, Josep Borrell, pareci√≥ sorprendido por el intento golpista de Guaid√≥ (a quien hab√≠an reconocido como ‚Äúpresidente encargado‚ÄĚ) y poco m√°s tarde el gobierno de Pedro S√°nchez rechaz√≥ claramente cualquier acci√≥n militar. Era la evidencia de que el golpe fracas√≥ y nadie quiere asumir su cuota-parte. La puesta en escena gener√≥ expectativas, pero tuvo resultados mucho m√°s modestos de lo esperado.

Abrams también aseguró que hubo contactos con el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y el comandante de la guardia de honor presidencial, Iván Rafael Hernández Dala, con el fin de derrocar a Maduro. El consejero de Seguridad de Trump, secundó sus declaraciones, tratando de dividir a las fuerzas oficialistas, creando dudas y resquemores entre los dirigentes y el pueblo chavista.

Resultado de imagen para guaido golpeMientras, el autoproclamado presidente interino Juan Guidó, quien había anunciado que su Operación Libertad había entrado en su fase final, sigue las instrucciones de Washington, y llama a paros, huelgas y actos vandálicos. La inteligencia venezolana teme que se intente atentar contra el transporte subterráneo de Caracas, medio por el que se movilizan millones de personas a diario.

Guaid√≥ reconoci√≥ la falta de apoyo de los mandos militares a su intento de copamiento de la base a√©rea de La Carlota, en Caracas, el 30 de abril, cuando logr√≥ la deserci√≥n de una treintena de oficiales menores de la Guardia Nacional y la liberaci√≥n (de su arresto domiciliario) de su jefe en la formaci√≥n ultraderechista Voluntad Popular, Leopoldo L√≥pez, autor intelectual de la muerte de decenas de venezolanos durante el terror callejero de 2014, quien termin√≥ como ‚Äúhu√©sped‚ÄĚ de la embajada espa√Īola.

El jueves, la Justicia Penal del √Ārea Metropolitana de Caracas, revoc√≥ la medida de detenci√≥n domiciliaria a L√≥pez ‚Äúpor violarla flagrantemente, adem√°s de violar la medida referida a la condici√≥n relativa a pronunciamientos pol√≠ticos por medios convencionales y no convencionales, nacionales e internacionales, demostrando con ello la no sujeci√≥n a las medidas‚ÄĚ. ¬†El tribunal libr√≥ orden de aprehensi√≥n en contra del fugitivo, para que termine de cumplir m√°s de diez a√Īos, en el Centro Nacional de Procesados Militares.

‚ÄúNosotros estamos haciendo todo lo que se puede hacer antes de llegar al √ļltimo paso¬Ľ. Hay gente que quiere que nosotros demos el √ļltimo paso, pero tenemos muchas opciones abiertas¬Ľ, dijo Trump, al reconocer que estaba al frente de las acciones de Guiad√≥ y sus c√≥mplices. Preguntado Guaid√≥ por Trish Regan de si la tensa situaci√≥n pudiese desembocar en una guerra civil, √©ste respondi√≥ que ese riesgo es hoy menor que el de hace unos a√Īos porque Maduro ha perdido el respaldo total de la poblaci√≥n.

A Washington le van quedando dos opciones: la intervención militar directa o por medio de un ejército mercenario (evitando muertes de estadounidenses, sobre todo en época preelectoral) o el diálogo y la negociación que propone el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, junto a Uruguay y algunos países europeos.

Y nuevamente surge la tesis del asesinato de bandera falsa del autoproclamado l√≠der de la oposici√≥n: ¬ęAhora vale m√°s muerto que vivo, no solo para la CIA sino tambi√©n para su propia gente de la oposici√≥n¬Ľ, advierti√≥ Daniel McAdams, director ejecutivo del Instituto Ron Paul. ¬ęSi hay una [operaci√≥n de] bandera falsa o si matan a alg√ļn funcionario importante de cualquier lado, no se puede decir qu√© podr√≠a pasar¬Ľ, advirti√≥ el pol√≠tico republicano.

Lo importante son las secuelas. Maduro dijo que no habr√° impunidad y lo cierto es que Guaid√≥ fue el instigador y responsable m√°ximo. El intento pudo desembocar en un enfrentamiento entre militares, con derramamiento de sangre, grave si los seguidores de Guaid√≥ hubieran acudido a La Carlota. El c√°lculo de Voluntad Popular era que algunos muertos pudieran servir como campa√Īa publicitaria contra ‚Äúla dictadura‚ÄĚ, pero sobre todo influir en la tan esperada ruptura en las fuerzas militares.

Es evidente que desde su autoproclamaci√≥n el 23 de enero, Guaid√≥ ha sido teledirigido por el equipo Venezuela de los halcones de la Casa Blanca Bolton, Pompeo, Abrams, Marco Rubio y el vicepresidente Mike Pence. Esta oposici√≥n venezolana ha sido la que solicit√≥ las sanciones, bloqueo y pirateo de EU, que tantas penurias ocasionan al pueblo. Guaid√≥ sigue se√Īalando que la intervenci√≥n militar de EU es una opci√≥n.¬† ¬ŅD√≥nde est√°n los otros dirigentes de la oposici√≥n, por qu√© no se manifiestan?

El golpe ¬Ņfue?

Se ha difundido la idea de un golpe militar fracasado o evitado y que fue ejecutado por uno de los sectores más radicales de la burguesía venezolana y algunos efectivos militares, situación que fue prontamente controlada por las fuerzas del gobierno utilizando pocas bombas lacrimógenas que causaron la dispersión de los insurrectos, en distintos caminos, sobre todo los que llevaban a refugiarse en algunas embajadas.

Mientras, miles y miles de personas se movilizaron, de inmediato, en defensa del gobierno constitucional, marchando hacia el Palacio de Miraflores, en espera de los dirigentes y las explicaciones sobre los implicados en el complot.

El 1¬į de mayo, Maduro, ratific√≥ que se har√° justicia frente los que promovieron el intento de golpe de Estado ‚Äúque trat√≥ de imponerse con el enga√Īo, la mentira y la manipulaci√≥n sobre un grupo reducido de oficiales j√≥venes y personal de tropa de la Fuerza Armada para atentar contra el orden constitucional‚ÄĚ y afirm√≥ que en los pr√≥ximos d√≠as mostrar√° las pruebas de los implicados.

‚ÄúPregunto ¬Ņse acab√≥ la pol√≠tica? ¬ŅNos vamos a una guerra civil? Eso es lo que buscan una guerra civil. ¬ŅAs√≠ debe ser la pol√≠tica en Venezuela? ¬ŅCon disparos, heridos y muertos? ¬ŅHay necesidad de golpe de Estado?‚Ķ Acabamos de derrotar un nuevo complot de la derecha. Pretendieron imponerse a traici√≥n. Tengo las pruebas en las manos y la justicia los est√° buscando y m√°s temprano que tarde ir√°n a la c√°rcel a pagar su traici√≥n y su delito‚ÄĚ, asever√≥.

En el ambiente pol√≠tico quedaron varias interrogantes sin respuesta. Quiz√°s Guaid√≥ y L√≥pez se lanzaron ¬†a esa aventura, quemando sus cartuchos, sin el respaldo de los partidos de la oposici√≥n e inclusive sin la presencia y/o respaldo de los dirigentes hist√≥ricos de Voluntad Popular y Primero Justicia;¬† sin una masiva base de apoyo opositora movilizada. Incluso, Guaid√≥ apareci√≥ ¬ęsolo¬Ľ¬† convocando a la poblaci√≥n a una movilizaci√≥n ‚Äúdefinitiva‚ÄĚ para el d√≠a siguiente, D√≠a de los Trabajadores. Sab√≠a que su respaldo no era el pueblo, sino Washington.

Otras interrogantes son por qué teniendo poder de fuego en el Distribuidor de Altamira (seis tanquetas artilladas) no fueron utilizadas por los insurrectos, y por qué el gobierno reprimió a los insurrectos apenas con gases lacrimógenos, con métodos no letales. Tampoco aparecen respuestas al hecho de que el presidente Maduro apenas apareció a las nueve de la noche (doce horas después de finalizada la intentona) ante una población expectante, pese a tratarse de una persona que se suele sobreexponerse rutinariamente en la televisión.

Desde el exterior, la inteligencia estadounidense insiste en un gobierno de transici√≥n que se estar√≠a negociando y anticipa que el hombre a sacrificar ‚Äďde oponerse- ser√≠a el de Diosdado Cabello, exmilitar que comanda no solo el Partido Socialista Unidos de Venezuela (Psuv) sino tambi√©n la Asamblea Nacional Constituyente, cuyas labores se dar√≠an por finalizadas. Demostr√≥ el lunes 30, su gran influencia sobre la FANB, al darle instrucciones de lo que se debe hacer como contragolpe y llamando al pueblo a Miraflores, baj√°ndole el fuego a la olla del golpe, reduci√©ndole a una mera escaramuza.

Antecedente.

Dos meses antes del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, hubo un intento de golpe militar, peque√Īo, f√°cilmente desarticulado por las FFAA ¬ęleales¬Ľ a Allende. Uno de esos generales ¬ęleales¬Ľ era el comandante del ej√©rcito, Augusto Pinochet.

A√Īos despu√©s, en un libro de sus memorias, Pinochet declar√≥ que el Tanquetazo fue mentalizado y dirigido por √©l mismo, con el fin de recabar informaci√≥n de inteligencia, ensayando un escenario simulado.

Crearon el Tanquetazo para medir la capacidad real de reacción de la Unidad Popular, la reacción  de Allende, y observar hasta dónde estaba dispuesto a llegar el presidente, además de medir las capacidades de comunicación entre los dirigentes, las bases y la ciudadanía y  cómo se movían las lealtades de las estructuras.

¬ŅImprovisaci√≥n?

Para una operaci√≥n pol√≠tica y militar de este tipo se requieren un mando pol√≠tico estructurado y afiatado con una estrategia y una t√°ctica a desarrollar;¬† un aparato militar y paramilitar con sus respectivos mandos y canales de inteligencia; un aparato de agitaci√≥n y propaganda y difusi√≥n medi√°tica; una log√≠stica militar y financiera, y un complejo plan de comunicaciones tanto civiles como militares, se√Īala la Coordinadora Sim√≥n Bol√≠var.

Militares con cinta azul cerca de la Base A√©rea ‚ÄúLa Carlota‚ÄĚ en Caracas, Venezuela, el 30 de abril de 2019.M√°s all√° de todo esto, la realidad es que no tienen un apoyo militar ni popular, lo que deja en claro que no se trat√≥ de un golpe militar sino escaramuzas que le dan un sustento ‚Äúsocial‚ÄĚ a un accionar terrorista mayor como es el asalto a cuarteles, atentados de todo tipo, homicidios y el intento de magnicidio contra Nicol√°s Maduro.

No se trat√≥¬† solo del establecimiento de un per√≠metro operativo de seguridad para la liberaci√≥n y posterior libre circulaci√≥n de Leopoldo L√≥pez, sino que sirvi√≥ para que algunos militares, que como el general Manuel Cristopher Figueroa -director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin)- ven√≠an conspirando y¬† hab√≠an quedado al descubierto luego de la captura de Marrero y para que otros conjurados pudieran buscar refugio en representaciones diplom√°ticas extranjeras (Espa√Īa, Chile, Brasil).

No fue una acci√≥n de unos ‚Äúloquitos‚ÄĚ, ya que tanto el gobierno estadounidense como el de otros pa√≠ses c√≥mplices de la regi√≥n apoyaron y se involucraron directamente en esta acci√≥n terrorista. Es de suponer, tambi√©n, que no han desertado ni se han sublevado todos los militares comprometidos, ni han aparecido todos los que est√°n conspirando y que hay altos mandos entre ellos.

El problema es creerse sus propias mentiras. Por ejemplo, que las incendiarias proclamas por las redes sociales se materializarían en que la población (o al menos los seguidores del autoproclamado presidente interino) irían a poner el pecho en un posible combate sin final asegurado.

Y que, al ver a sus colegas alzados y respaldados por centenares de miles, los oficiales y soldados de la base a√©rea les iban a abrir las puertas para atrincherarse all√≠ y generar un efecto domin√≥ en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Nada de esto ocurri√≥. La mayor√≠a de los militares participantes escaparon pronto de all√≠ y dijeron haber sido enga√Īados por algunos de sus superiores con una supuesta operaci√≥n en un establecimiento penal.

Nadie quiere hablar de cobard√≠a, pero ni L√≥pez ni Guaid√≥ entraron a la base de La Carlota. Leopoldo L√≥pResultado de imagen para copamiento de la carlotaez, en lugar de ponerse a la vanguardia de la ¬ęgran Operaci√≥n Libertad¬Ľ, se introdujo a la misi√≥n diplom√°tica chilena como ¬ęhu√©sped¬Ľ. Algunos piensan que todo el operativo no tuvo otro fin que el de rescatar a L√≥pez y hacerlo retomar su liderazgo de la extrema derecha, donde Guaid√≥ hab√≠a comenzado a tomarse en serio su papel de presidente imaginario.

La Operación Libertad era la libertad de López, dicen con cierta sorna en las redes sociales chavistas.

La prensa trasnacional no quiso enterarse de la realidad y prosigui√≥ repitiendo las consignas de Guaid√≥ sobre la fase final de la Operaci√≥n Libertad, que en todo el pa√≠s se estaba movilizando el pueblo, que el 90% de la Fuerza Armada repudiaba a la ¬ędictadura¬Ľ y que su victoria era cuesti√≥n de horas, que en la mayor√≠a de los Estados del pa√≠s los cuarteles apoyaban a Guiad√≥, mientras desempolvaban videos de a√Īos anteriores para enga√Īar a la opini√≥n p√ļblica.

Poco ayudan a entender la situaci√≥n los militantes medi√°ticos, dirigiendo sus mensajes y an√°lisis a los convencidos, sobre las similitudes inexistentes entre el golpe de 2002 contra Hugo Ch√°vez y √©ste del 2019. En 2002 el pueblo, constituci√≥n en mano, se subi√≥ a las tanquetas y reclam√≥ airadamente en las calles el regreso de su presidente constitucional, derrocado por 47 horas por un golpe militar-empresarial, junto a la derecha vern√°cula y el apoyo de los gobiernos de EU, Espa√Īa y Colombia. Ah, y el sacrosanto Estado del Vaticano.

Quedan varias interrogantes. Una, ante la actitud de los militares colombianos y brasile√Īos de participar en una aventura invasora ¬Ņapelar√° Trump a intentarla con un ej√©rcito mercenario, evitando victimas estadounidenses, en v√≠speras electorales? Otra, la ofensiva discursiva para deteriorar la cohesi√≥n del mando chavista, involucrando nuevos actores internacionales a la ecuaci√≥n, como Cuba y Rusia, ¬†¬Ņllevar√° a una confrontaci√≥n mayor?

Y la √ļltima: ¬ŅTendr√° el gobierno de Maduro la capacidad de tomar medidas reales para combatir la hiperinflaci√≥n y el desabastecimiento, m√°s all√° de responsabilizar a las sanciones estadounidenses de la situaci√≥n cr√≠tica del pa√≠s?

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario