Abr 15 2012
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CulturaOpini贸n

A prop贸sito de una conversaci贸n ociosa sobre editoriales

De modo que a veces de las conversaciones menos esperanzadoras surgen dudas y puntos de vista que no esper谩bamos. Otros oficios luchan la misma batalla imposible: la batalla de la transformaci贸n de la cultura en mercado. 鈥淟os muchachos leen muy poco, investigan lo de rutina, ya no se entregan como antes al oficio鈥 鈥攅sas fueron sus palabras, refiri茅ndose a una profesi贸n de la que entiendo lo que cualquiera. | RENATO BUEZO.*

 

Concluye que lo que se vende es lo que esa generaci贸n puede asimilar sin problemas.

 

Claro, pens茅 鈥攕in objetarle, sin reforzar, simplemente en silencio鈥 viendo a sus manos ir de un lado a otro, reacomod谩ndose en el sill贸n junto a la chimenea que quiz谩 no ha usado nunca. Hablaba 茅l de algunas editoriales, en tanto yo pensaba paralelamente que las editoriales grandes, las monstruosas, las que abarrotan el mercado, pertenecen a consorcios que buscan hacer crecer sus acciones, sin considerar la naturaleza del negocio, 煤nicamente la importancia de 茅ste en el mercado actual, y los medios para lograrlo.

 

Esas editoriales ya no pertenecen a un editor al que se le pueda dar la mano y entregarle una copia de la obra, con el que se pueda beber un caf茅 y entre humos cruzados charlar de libros, o de historias, que es lo mismo. Imposible encontrarlo en las ferias, sentado en un rinc贸n del local, m谩s all谩 de las pilas de libros, con los lentes a media asta, leyendo o releyendo.

 

En conclusi贸n, esas editoriales hoy pertenecen a quienes no les interesa la literatura, capitales an贸nimos que tienen por fin 煤nico incrementar acciones, dinero, dios supremo de estos tiempos al que si le pides, da.

 

Por lo tanto todos aquellos libros que hoy generan esas ganancias son productos de mercado rentables que se venden en las ferias, en los supermercados, en las librer铆as, lo que la mayor parte del p煤blico est谩 dispuesto a digerir. Entonces no hay aportes nuevos a la cultura, no vamos m谩s all谩 de temas relacionados con vampirismo de centro comercial y con historias de manuscritos secretos que est茅n enlazados con la iglesia.

 

Les sucede lo mismo a la m煤sica, por supuesto, y a otras manifestaciones del arte. De manera que si no se es un escritor consagrado o un escritor que entra en el perfil de venta, se est谩 condenado a no ser siquiera conocido y vivir del oficio, si eso es lo que se espera.

 

El otro fen贸meno son 鈥攆ueron鈥 las editoriales peque帽as, las expatriadas anglosajonas que poblaron la orilla izquierda del Sena, all谩 en Par铆s. Alrededor de ellas se concentran las comunidades literatas, all铆 se desarrollan las propuestas que hacen nuevos aportes. Es all铆 donde aplica aquello de 鈥淓l arte por el arte鈥. Sin embargo no son suficientes para atender la demanda, de modo que ser le铆do o entrar en la larga fila es un hecho de suerte, no un paso adrede del destino, a menos que se tengan los lazos que den un empuj贸n al texto.

 

Lo cierto es que no hay otro camino. Probablemente y es eso lo que reclaman muchos argentinos cuando se sienten invadidos por m煤sicos extranjeros que no aportan la calidad de sus propios m煤sicos. El mercado te vende estribillos por tangos obscuros e intensos, es como cambiar espejos por oro.

 

De manera que quinientos a帽os despu茅s, consideran, seguimos protestando, e ir贸nicamente permitiendo la conquista.
鈥斺
* Escritor

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