Oct 22 2014
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Política

Alex Vojkovic, ¿accidente, o secuestro y asesinato?

Extraño y sospechoso accidente que costó la vida a Alex Vojkovic –ex vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y ex pareja de Michelle Bachelet– enciende la alerta ante el más que probable renacimiento de una ultraderecha violenta y antidemocrática

Recuerdo una frase que hice piel apenas la escuché allá por el año 1969: “la política chilena está ingresando a camino de tierra”. Y era cierto, pues en aquellos momentos la derecha se encontraba unida en un bloque único llamado Partido Nacional, mientras la ultraderecha manteníase silente y acurrucada en un rincón del escenario a la espera del momento oportuno para salir a dar zarpazos y golpes, en tanto la izquierda aglutinaba sus esfuerzos en un referente de carácter amplio donde tenían cabida variopintos partidos y movimientos, como socialistas, comunistas, radicales y cristianos.

La extrema izquierda, en tanto, continuaba su audaz accionar pretendiendo transformarse en la punta de lanza de un sistema de mayor justicia social según propugnaba el MIR, sistema que, siendo franco, nunca caló profundo en las mayorías.

Toda posible similitud con el momento actual, es mera coincidencia. Espero que así sea, pues aquello de “ingresar a camino de tierra” (o a “territorio oscuro”) fue una evidente anticipación de lo que sucedería de allí en más. La derecha, sustentando su argumentación en las “recomendaciones” de un gobierno estadounidense caracterizado por su corrupción y carencia de respeto por la soberanía de las naciones del tercer mundo, acercó posiciones a los movimientos ultristas que meses más tarde lideraría el grupúsculo “Patria y Libertad”, de clara connotación neonazi y que contó con apoyo logístico de miembros de las fuerzas armadas.

Hoy, aunque estamos distantes de la semi-inconsciencia que aturdió al país cuando los hechos anteriores pasaron a constituir una rutina, algunos acontecimientos obligan a recordar los prolegómenos de la bacle nacional situados a finales de 1969 y durante el trienio 1970-1973.

La cadena de eventos acaecidos en estos últimos meses parece haber sido sacada, casi en su versión original, de las páginas de una Historia que nadie quiere repetir.

Practicar públicamente el “juego democrático”, mientras en las esferas del poder económico y mediático los mega empresarios criollos y foráneos (emparentados por el vicio de la ambición desmedida) ponen en acción las viejas prácticas del “anti comunismo”, es la forma de actuar que caracteriza a la derecha.

Debilitada, con menos parlamentarios, alcaldes y concejales, sin proyecto que no sea el de prolongar los privilegios obtenidos en dictadura, la derecha ya no puede aspirar sino a conservar un derecho a veto en el Congreso que le proporcionó la política de los “consensos”. O sea el cogobierno con la Concertación.

De ahí, pues, sus iras y corcoveos.ch accidente vojkovic

Sin siquiera ruborizarse, la derecha ha suministra vivificante oxígeno a su sempiterna aliada, la ultra… Prohíja el renacimiento y la rearticulación de grupúsculos de corte fascista, como ‘Patria y Libertad’ (aunque hasta este momento se trate sólo de bravuconadas vía panfletos anónimos).

Sin embargo, la cuestión más preocupante reside en el posible retorno de los “asesinatos selectivos” que ese grupo llevó a efecto en alianza con fundamentalistas del nacionalismo como fue el caso del ex general Roberto Viaux Marambio en 1969 y en 1970.

Así se asesinó a personajes democráticos y constitucionalistas de la talla del entonces comandante en jefe del ejército, general René Schneider. Poco después, conocimos el alevoso crimen del comandante Arturo Araya, edecán naval del presidente Salvador Allende, entre muchos otros.

Para esos grupos, la democracia parece ser un sistema válido y respetable sólo cuando sirve los intereses económicos y sociales de los sectores derechistas. En caso contrario, para el amplio conjunto de la derecha, el sistema se transforma en una especie de “despelote” administrado por “izquierdistas, marxistas y ateos”. Así lo proclaman al interior de la Alianza, dando ínfulas a patotas de nacionalistas descerebrados y agrupaciones de ex militares golpistas donde cohabitan antiguos torturadores y asesinos.

Hace algunos días, ciertos individuos –desde la clandestinidad apañada por las sombras– lanzaron panfletos con el viejo cuño y logo de la agrupación Patria y Libertad, fundada y presidida por el inefable abogado Pablo Rodríguez Grez, amenazando “cortar dedos y brazos a mapuches” que ataquen a carabineros, agregando impúdicamente que “ya tenemos un listado de nombres de extremistas subersivos (sic) y sus secuases (sic), sabemos dónde viven y lo que hacen”.

La mesiánica y ahistórica ultraderecha parece haber reiniciado los viejos métodos que utilizó en el trienio 1970-73, los mismos que le “enseñó” a sus pares venezolanos y que puso en práctica (fallidamente, es cierto) en el territorio del hermano pueblo llanero. El asesinato del diputado Serra a manos de un comando ultraderechista obliga recordar los crímenes cometidos por grupos paramilitares en Chile durante los años 1970-1973. A este respecto, hay un caso reciente que preocupa y alerta.

Hace algunos días falleció en un supuesto accidente vehicular el ingeniero y articulista Alex Vojkovic, quien fuera –en momentos duros y peligrosos–

La joven Michelle

La joven Michelle

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La muerte de Alex Vojkovic es un hecho extraño, sospechoso, pues ese día conducía su vehículo desde la comuna de Providencia (donde tenía su domicilio) hacia la dirección del Estadio Croata, lugar en el que le esperaban familiares y amigos para departir en un almuerzo de camaradería.

Sin embargo, falleció trágicamente cuando su automóvil cayó a un barranco en el sector de La Pirámide, lugar que en absoluto necesitaba recorrer para llegar a su destino. ¿Qué hacía allí? ¿Se obnubiló y encaminó su coche hacia una ruta que no correspondía, o lo secuestraron y luego lo lanzaron a ese despeñadero? Dudas razonables, preguntas, inquietudes, desconfianzas… eso es lo que motiva y obliga a escribir estas líneas, pues de una derecha fracasada y electoralmente derrotada es dable esperar cualquier atrocidad, como quedó demostró en el período ya anotado (1970-1973).

Michelle Bachelet ha optado –en este caso del extraño fallecimiento de Alex Vojkovic– por una mudez que desgraciadamente resulta ser una característica de nuestra Primera Mandataria cuando las cosas se ponen un tanto ‘peliagudas’. Alex, hace años (en los tiempos difíciles), fue pareja sentimental de doña Michelle. Desde estas humildes líneas le solicito a nuestra Presidente que… ¡nos sorprenda! exigiéndole a la Fiscalía pertinente una investigación que determine la verdad en la muerte de nuestro amigo y ‘colega’ (por su calidad de articulista y columnista) Alex Vojkovic.

¡Sorpréndanos, Señora Presidente!, en algún momento de su vida usted lo amó.

Por esa misma razón, en este caso, no recurra a la bobalicona frase de Patricio Aylwin hablando de ‘justicia en la medida de lo posible’. Alex merece justicia de verdad… y oso esperar que Ud. es consciente de ello. ¡Hágalo! Sé que no soy nadie ni tengo autoridad de ningún tipo para exigirle algo, pero a pesar de ello me permito pedírselo: jamás olvido a mis amigos…

En sus manos está la decisión, Presidente. No traicione su corazón ni su conciencia. Usted sabe quién era él y por qué luchó sin tregua para recuperar la libertad, la democracia y la justicia social.

Además, reflexión mediante y observación desde fuera del bosque, el extraño y sospechoso accidente que le costó la vida a Alex Vojkovic tiene cierto tufillo a una especie de “amenazante aviso” que algunos grupos talibanes del neoliberalismo le envían a usted, y a la mayoría de los chilenos.

Fuente: diarioelect.politika@gmail.com

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