Sep 10 2015
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Allende vive y el socialismo chileno ha dejado de existir

Allende vive porque su ejemplo es de lo poco de lo que pueden echar mano las nuevas generaciones chilenas para seguir adelante. Durante a帽os, muchos en Chile, desinformados por los medios de comunicaci贸n, deslumbrados por los oropeles de las promesas neoliberales y la falsa premisa de que no hab铆a otra opci贸n que esa, lo consideraron un perdedor. En el mundo del dinero, perder no tiene valor de cambio.

鈥淓s nuestra confianza en nosotros lo que incrementa nuestra fe en los grandes valores de la humanidad, en la certeza de聽聽 聽 聽 聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 que esos valores tendr谩n que prevalecer. 隆No podr谩n ser destruidos!鈥 (Salvador Allende, 1972)

El fracaso del neoliberalismo, el de la transici贸n negociada con los poderes facticos y el desprestigio de la pol铆tica partidaria chilena que se hunde en la corrupci贸n, ha tra铆do como consecuencia positiva el hecho de que hoy el pueblo 鈥 que no el oficialismo – reivindique su figura como ejemplo de dignidad, de 茅tica pol铆tica, y de convicciones democr谩ticas.

Salvador Allende Gossens (1908-1973) naci贸 en el seno de una familia que cre铆a en la b煤squeda del bien com煤n y en la redistribuci贸n de la riqueza por la v铆a de un Estado de Bienestar. Con solo 25 a帽os fue co-fundador del partido Socialista (marxista) de Valpara铆so. Ten铆a 29 cuando fue elegido parlamentario en tanto simult谩neamente ejerc铆a la medicina. Fue Ministro de Salud durante el Gobierno del Frente Popular (anti-fascista) del presidente Radical, Pedro Aguirre Cerda (1938-1941) 鈥 aquel Frente Popular que con el poeta Pablo Neruda como actor principal, dio refugio y oportunidades en Chile a numerosas v铆ctimas de la Guerra Civil Espa帽ola, acci贸n que nos enriqueci贸 moral y culturalmente como pueblo. El lema del gobierno popular era: 鈥済obernar es educar鈥, y lo hicieron a todos los niveles, contribuyendo as铆 a avanzar hacia una cultura igualitaria.

El Frente Popular, adem谩s de significar grandes avances para la clase obrera, desplaz贸 a los partidos olig谩rquicos que hab铆an gobernado Chile desde su independencia en 1810, y forj贸 en Allende la firme convicci贸n de que la uni贸n de las fuerzas progresistas hab铆a sido imprescindible para lograrlo. A pesar de ello, Allende continu贸 su militancia en el Partido Socialista (PS) toda su vida, y lleg贸 a ser su Secretario General en 1943.

Despu茅s de un periodo de retroceso pol铆tico y democr谩tico, y de la derechizaci贸n del Partido Radical (PR) que pact贸 con liberales y conservadores, se imposibilit贸 cualquier opci贸n de continuidad del antiguo Frente. El PR – el m谩s importante de los partidos que hab铆an conformado el Frente – en su deterioro, hab铆a sellado su futuro de irrelevancia pol铆tica, de subdivisiones y de vaivenes en sus alianzas espurias en busca de mantener su visibilidad.

Surgir谩 en cambio el Frente de Acci贸n Popular (FRAP), la alianza comunista-socialista que con Salvador Allende a la cabeza se present贸 a las elecciones presidenciales en 1958 y 1964. Los resultados de 1958 no tuvieron mayor significado. Tras una feroz campa帽a del terror orquestada y financiada por los EE.UU., el FRAP perdi贸 ante la Democracia Cristiana (DC) la elecci贸n de 1964. La Revoluci贸n Cubana ya hab铆a triunfado y Estados Unidos no quer铆a 鈥渦na segunda Cuba鈥 en su patio trasero.

A pesar de su 鈥渞evoluci贸n en libertad鈥 y de su evidente avance reformista, el triunfo de la DC, fue de corta duraci贸n, especialmente al perder el apoyo de la derecha, precisamente por no comulgar con las reformas. La pr贸xima contienda electoral a realizarse en 1970 se disputar铆a, en consecuencia, entre tres candidaturas. Por primera vez en Chile la Unidad Popular (UP) de la izquierda marxista, los Socialdem贸cratas, los Cristianos por el Socialismo, junto con sectores progresistas independientes, unieron fuerzas alrededor de un programa com煤n de gobierno, el Programa de la Unidad Popular. M谩s all谩 de responder a las necesidades b谩sicas de la poblaci贸n, como lo hab铆an hecho en el pasado otros frentes populares, esta vez el Programa se dirig铆a tambi茅n a las ra铆ces de esas necesidades, fundamentalmente: el capitalismo, el imperialismo, los monopolios y la concentraci贸n de la propiedad de la tierra.

Allende entend铆a al Socialismo como una forma perfeccionada de la democracia y como tal, se constituy贸 en principio inspirador de la V铆a Chilena hacia el Socialismo. El poder se lograr铆a sin recurrir a la insurrecci贸n armada, lo que no significaba que se renunciara a su car谩cter revolucionario dado que se pon铆a al servicio de las masas y de la lucha de clases. La UP estaba convencida de que las viejas leyes pod铆an dar mucho de s铆 en un gobierno con voluntad pol铆tica de emplearlas para cumplir con sus compromisos electorales.

Los resultados favorables a la UP llevaron a Salvador Allende a la presidencia en 1970 a pesar de m煤ltiples obst谩culos. El triunfo de Allende representaba la primera elecci贸n libre de un marxista comprometido con una transformaci贸n fundamental del orden socioecon贸mico vigente dentro del marco constitucional y legal existente, algo que los EEUU consideraban un ejemplo peligroso que no deb铆a propagarse en el imaginario de otros pueblos.

Si bien Allende hab铆a sido el candidato m谩s votado, su 36,6 % de votaci贸n no equiparaba la suma de la de sus dos contrincantes y de acuerdo con la Constituci贸n vigente, deb铆a ser ratificada por el Congreso que estaba dominado por la DC y la derecha. El clima de polarizaci贸n pol铆tica se intensificaba aun antes de que la elecci贸n estuviera zanjada.chile allende y fidel1

Ante su fracaso en las urnas, amplios sectores de la DC renunciaron a su componente democr谩tico y se volvieron golpistas, con funestas consecuencias posteriores dentro de sus propias filas. Otros grupos con intereses socioecon贸micos supuestamente amenazados por la UP, tambi茅n priorizaron estos intereses por sobre los de la democracia y los de la sociedad. Estados Unidos amablemente los alimentaba ideol贸gica y financieramente. Los intereses en Chile de las grandes transnacionales estadounidenses, estaban en juego. El Presidente Nixon ordeno a la CIA impedir la elecci贸n de Allende.

Se provocaron artificialmente p谩nicos financieros y corridas bancarias. Se llego a intentar un golpe de estado para impedir la ratificaci贸n parlamentaria. Este intento fue rechazado por el Comandante en Jefe del Ej茅rcito, General Rene Schneider, dado su f茅rrea convicci贸n de la funci贸n de los militares como garantes de la Constituci贸n. El golpismo termin贸 asesin谩ndolo.

En un giro insospechado, y dado que Chile no ten铆a una historia vinculada al asesinato pol铆tico, el repudio a esta acci贸n abominable lleg贸 hasta el Parlamento que decidi贸 ratificar el triunfo de Allende, no sin antes imponer un Estatuto de Garant铆as Constitucionales. Esto no signific贸 que disminuyeran los afanes antidemocr谩ticos ni que la clase trabajadora se consolidara como fuerza dominante. La UP recurri贸 entonces al fortalecimiento de la consciencia de clase y a la unidad de los trabajadores, as铆 como tambi茅n a forjar una coexistencia con los sectores de clase media dentro de la oposici贸n.

A pocos d铆as de iniciado su mandato, en Diciembre de 1970, Allende present贸 al Congreso una enmienda constitucional que otorgar铆a el control absoluto, exclusivo, inalienable e irrevocable sobre la industria minera del cobre, incluido el poder para expropiar los bienes de cualquier empresa extranjera cuando fuera de inter茅s p煤blico. El cobre era y contin煤a siendo el principal producto de exportaci贸n y fuente de ingresos de Chile.

Tras un prolongado debate, la enmienda fue aprobada por unanimidad, autorizando la nacionalizaci贸n de la miner铆a del cobre a la que Allende llamaba 鈥渆l sueldo de Chile鈥. Aunque la oposici贸n estaba consciente que se estaba dando un espaldarazo a Allende, hubo de reconocer que la medida contaba con una popularidad casi total, incluyendo el entusiasta apoyo del derrotado contendor presidencial de la DC, Radomiro Tomic.

La necesidad de negociar para ampliar la base de apoyo, se transform贸 en la 煤nica alternativa viable para poder concretar el Programa de la UP. Allende anunci贸 su plan para una reforma constitucional m谩s amplia con el objetivo de institucionalizar la participaci贸n de los trabajadores en todos los niveles de toma de decisi贸n. Buscaba apoyar al gobierno popular en su base de clase en lugar de en su limitada base electoral.

Plenamente consciente de los riesgos que implicaban el cambio constitucional, se preocup贸 de explicar incansablemente esta iniciativa diciendo:

鈥溾ometeremos a la voluntad soberana del pueblo la necesidad de reemplazar la actual Constituci贸n de fundamento liberal, por una Constituci贸n de orientaci贸n socialista. Y el sistema bicameral existente por una C谩mara 脷nica.鈥

鈥淓s conforme con esta realidad que nuestro Programa de Gobierno se ha comprometido a realizar su obra revolucionaria, respetando el Estado de Derecho.鈥 (Allende, 1971:38)

鈥溾l pueblo de Chile est谩 conquistando el poder pol铆tico sin verse obligado a usar las armas. Avanza en el camino de su liberaci贸n social sin haber debido combatir contra un r茅gimen desp贸tico o dictatorial, sino contra las limitaciones de una democracia liberal.鈥

鈥溾s mi obligaci贸n advertir que un peligro puede amenazar la n铆tida trayectoria de nuestra emancipaci贸n鈥 este peligro es la violencia contra la decisi贸n del pueblo.鈥 (Allende, 1971:41)

El mayor desaf铆o consist铆a en lograr avanzar hacia el socialismo en circunstancias en que s贸lo se hab铆a conquistado el Poder Ejecutivo. La oposici贸n usaba todos los medios legales posibles para frenar el Programa de la UP, incluyendo el establecer demandas en contra del ejecutivo y el bloqueo de la aprobaci贸n del presupuesto. Se aprob贸, por parte de la oposici贸n, una reforma constitucional impidiendo al Presidente nacionalizar nuevas empresas sin la expresa aprobaci贸n del Parlamento. Allende vet贸 esta reforma y la oposici贸n no consigui贸 los 2/3 necesarios para anular el veto.

Estados Unidos tambi茅n apoyaba la guerra econ贸mica impulsada por la oposici贸n ya sea directamente o por la v铆a de organismos bajo su control como el Banco Mundial. Se creaban artificialmente tanto un proceso inflacionario como el desabastecimiento de productos de primera necesidad. El nivel de conflicto social se elevaba d铆a a d铆a y permeaba a la sociedad entera. Sin embargo, el gobierno logr贸 sobrepasar las metas en cuanto a redistribuci贸n de ingreso y de gasto social, y aument贸 su apoyo electoral en las elecciones locales en abril de 1971.

El a帽o 1972 fue m谩s dif铆cil porque aument贸 el consumo de las clases populares, baj贸 el precio internacional del cobre y Chile fue sometido a un bloqueo en cuanto a cr茅ditos e importaciones. El gobierno comenz贸 a perder el apoyo de la peque帽a burgues铆a. Las iniciativas de la UP eran sistem谩ticamente bloqueadas por la compleja institucionalidad vigente. La Central 脷nica de Trabajadores eligi贸 a un dirigente de la DC, y se elev贸 la actividad huelgu铆stica. El sabotaje econ贸mico y la polarizaci贸n se exacerbaban. Las movilizaciones y confrontaciones culminaron con un paro patronal en Octubre de 1972. El liderazgo pol铆tico en gran medida hab铆a perdido el control sobre sus propios militantes a ambos lados de la contienda.

Allende incorporo a militares dentro de su gabinete, incluido el Comandante en Jefe del Ej茅rcito, General leal y constitucionalista, Carlos Prats, como Ministro del Interior. La reacci贸n a esta maniobra desde ambos extremos no se dej贸 esperar por lo que permanecieron poco tiempo en sus cargos.chile allende mitin

A pesar de todo esto, la Unidad Popular volvi贸 a aumentar su votaci贸n en las elecciones parlamentarias de Marzo de 1973 aunque lejos de obtener una mayor铆a parlamentaria, como tampoco lo consigui贸 la oposici贸n que se dio cuenta que por la v铆a electoral no conseguir铆a sus objetivos. Se intensific贸 la pol铆tica confrontacional y comenz贸 la conspiraci贸n en busca de una salida militar. En Junio de 1973 una guarnici贸n militar intent贸 un golpe que pudo ser frenado por el General Prats. Pero este finalmente perdi贸 autoridad frente a sus tropas. La izquierda, por su parte, llam贸 a la organizaci贸n de la defensa de la clase obrera, provocando a las Fuerzas Armadas que comenzaron con allanamientos en busca de armas que en realidad no exist铆an.

Ante la oposici贸n atrincherada en el Parlamento y el Poder Judicial, el PS enarbolaba la bandera de la necesidad de destruir la institucionalidad vigente. Allende se opuso vigorosamente argumentando que el poder de la burgues铆a no se alojaba en las instituciones sino en su poder econ贸mico. Tambi茅n record贸 al PS que hab铆a sido el pueblo Chileno quien hab铆a conquistado las instituciones del ejecutivo para poder llevar a cabo el Programa de la UP. Las instituciones deben ser modificadas pero no destruidas, afirm贸.

A mediados de 1973, el PS ya era m谩s radical que el Partido Comunista (PC). Tan radical que se negaban a apoyar al Presidente socialista cuando m谩s apoyo necesitaba. No apreciaba la brillantez t谩ctica de Allende y lo acusaba de ser un reformista conciliador. No aceptaba los ritmos pol铆ticos que el proceso demandaba, exigiendo 鈥渁vanzar sin transar鈥 con pol铆ticas p煤blicas que iban m谩s all谩 de las capacidades legales y pol铆ticas de la UP y con movilizaciones sociales que aumentaban la polarizaci贸n. Tampoco aceptaba la necesidad de ampliar la base pol铆tica abri茅ndose al ala izquierda de la DC, fundamentalmente seguidores de la Teolog铆a de la Liberaci贸n. Por el contrario, el PS avalaba las pr谩cticas violentas o ilegales del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que no formaba parte de la UP, y que provocaban a la derecha.

Como Allende manten铆a la firme convicci贸n de que el socialismo deb铆a ser la m谩xima expresi贸n de la democracia, no tomo acci贸n en contra de los que actuaban fuera de la ley, y tampoco utilizo la fuerza p煤blica para reprimirlos o desalojarlos. Amplios sectores de la oposici贸n vieron a Allende como incapaz de establecer el orden y de controlar la violencia. Contradictoriamente, estos mismos sectores ejerc铆an la violencia y el sabotaje apoy谩ndose tanto en el grupo ultraderechista Patria y Libertad como en los medios de desinformaci贸n, especialmente en el diario El Mercurio, provocando al gobierno. La Direcci贸n de la DC pas贸 a su ala de derecha con lo que se perdi贸 el apoyo de su ala de izquierda. Vino un segundo gabinete con participaci贸n militar, esta vez denominado Gabinete de Salvaci贸n Nacional que termin贸 incluyendo a el General Augusto Pinochet quien se hab铆a manifestado siempre como constitucionalista, enga帽ando tanto al Presidente como al General Prats que lo recomend贸

Tan pronto Allende complet贸 su propuesta para una nueva Constituci贸n que democratizara al Estado, la circul贸 entre los partidos pol铆ticos que constitu铆an la UP. El paso siguiente seria su discusi贸n en el Parlamento. A esas alturas, la oposici贸n lideraba una verdadera insurrecci贸n en contra del gobierno lo que provoc贸 una postergaci贸n del debate. La intenci贸n de Allende era pactar con el ala m谩s moderada de la DC sobre los principales elementos de discordia: la relativa importancia que el Estado conceder铆a a la propiedad estatal, privada y mixta. La naturaleza de las negociaciones lleg贸 a convencer a Allende que la 煤nica soluci贸n real ser铆a someter el proyecto directamente al pueblo Chileno para su aprobaci贸n en un plebiscito.

La propuesta, reformulada respondiendo a las demandas y expectativas de las clases populares y medias, aumentaba el nivel de control de estas clases sociales sobre el poder y sobre los excedentes econ贸micos. El Presidente comunic贸 a las fuerzas armadas su intenci贸n de llamar a un plebiscito para dicho efecto. Pero las fuerzas armadas ya hab铆an avanzado lo suficiente en la planificaci贸n de un nuevo golpe de estado y decidieron que el momento era el oportuno para poder evitar esta acci贸n presidencial.

El Presidente preparaba su discurso televisivo para informar a la Naci贸n de estas intenciones, cuando las fuerzas armadas traicionaron su mandato constitucional dando inicio al Golpe de Estado el 11 de Septiembre de 1973. El ataque a la casa presidencial con el apoyo entusiasta de Washington, result贸 en la muerte del Presidente y en el nacimiento de un nuevo Estado liderado por el General traidor, Augusto Pinochet, militarizado, basado en el terror, la tortura, y el desmantelamiento de todo programa revolucionario.

La cruel iron铆a resulta ser que la V铆a Chilena hacia el Socialismo no era armada pero tampoco era pac铆fica. En tanto se amparaba en la Constituci贸n, no pod铆a ser refutada legalmente por la oposici贸n. Para impedirla, 茅sta tuvo que recurrir a la destrucci贸n del Estado. El Estado que Allende hab铆a defendido con todas sus energ铆as.

La mesa estaba servida para la imposici贸n a sangre y fuego del primer experimento neoliberal influenciado por el rancio gremialismo cat贸lico que emanaba de la dictadura Franquista y por el fundamentalismo neoliberal de Milton Friedman y la Chicago School of Economics. A帽os despu茅s, instituyendo la Constituci贸n de 1980, la Dictadura se asegur贸 de atar al modelo de tal forma que ya no importar铆a quien gobernara en el futuro. Un pa铆s reconocido mundialmente por sus pol铆ticas sociales de avanzada y por la fortaleza de sus sindicatos, pronto quedo despojado de ambos.

Hasta el d铆a de hoy la legalidad y la institucionalidad heredada de la Dictadura de Augusto Pinochet constituyen un obst谩culo para la recuperaci贸n de la verdadera democracia. Esa clase de democracia perfeccionada con la que so帽aba Allende al impulsar la V铆a Chilena hacia el Socialismo.

Tambi茅n resulta pat茅tico constatar que la consolidaci贸n del modelo neoliberal de la mano de Socialistas Renovados y Dem贸crata Cristianos, se aleja sistem谩ticamente la m谩s m铆nima posibilidad de recuperar un Estado de Bienestar como el que existi贸 d茅cadas antes de la existencia de la UP. Los chilenos deben acudir al mercado para satisfacer necesidades b谩sicas que debieran constituir derechos. Solo los extremadamente pobres, si consiguen demostrar serlo, y logran vencer la burocracia, consiguen acceso a magros subsidios. La democracia imperfecta se limita solo al derecho al voto en el marco de un sistema electoral sesgado que impide participaci贸n alguna de las minor铆as. Los derechos a protestar de los sectores m谩s perjudicados y a la integridad f铆sica de los mapuche y de los rapa nui que defienden su territorio, se mantienen severamente conculcados.

ch allende la monedaLa radicalidad del PS inicialmente se perdi贸 en los brazos de la social democracia y en el entusiasmo por la tercera v铆a. El PS se renov贸 abandonando al marxismo pero argumentando que intentaban humanizar el capitalismo. M谩s adelante, de regreso en el gobierno en coalici贸n con sus antiguos enemigos sediciosos – la DC – el PS ha sido un fiel promotor del neoliberalismo y defensor de los intereses de la gran empresa en lugar de los del pueblo. Se ha negado a aceptar un proceso constituyente que cambie democr谩ticamente la Constituci贸n de la Dictadura. En lugar de humanizar el capitalismo lo han perfeccionado y defendido del descontento popular. Han transformado a Chile en uno de los pa铆ses con mayor desigualdad social en el mundo.

Durante la presidencia de Ricardo Lagos, traicionado los principios del socialismo que dice profesar, legitim贸 con su firma la Constituci贸n de la Dictadura, sin consultar al pueblo, cambiando solo algunos art铆culos, pero dejando intacta la imposici贸n del neoliberalismo y los candados que impiden eliminarlo. Dentro de sus innumerables traiciones, tal vez la peor, durante su mandato, ha sido la de entregarle a intereses for谩neos la concesi贸n plena de la miner铆a del cobre, que concede a煤n mayores beneficios que su propiedad, revirtiendo el proceso de nacionalizaci贸n por la cual Allende hab铆a dado su vida.

En materia de pol铆tica internacional, el PS se ha transformado adem谩s en el palad铆n de la defensa de los intereses de los EE.UU. No solo ha servido de punta de lanza para la formaci贸n de la Alianza del Pacifico, sino que ha aceptado una base militar estadounidense, ha abierto los servicios p煤blicos como la seguridad social y los fondos de pensiones a las transnacionales estadounidenses, ha invertido en deuda p煤blica norteamericana y ha acompa帽ado activamente a EE.UU. en sus campa帽as de desestabilizaci贸n de los pa铆ses miembros de ALBA, la integraci贸n Latinoamericana alternativa y solidaria. Tanto es as铆 que Lagos fue el 煤nico presidente Latinoamericano que apoy贸 el golpe de 2002 en Venezuela, reconociendo al ef铆mero gobierno del traidor Carmona.

El PS tambi茅n se ha transformado en tenaz defensor de la impunidad y la amnist铆a para los cr铆menes de la Dictadura. El ejemplo m谩s sangrante es la defensa y el rescate del Dictador Augusto Pinochet desde su arresto en Londres. Ahora se ha sabido que siempre hubo un pacto de silencio con las fuerzas armadas para garantizar su impunidad. De igual modo se ha sabido tard铆amente que la Concertaci贸n, coalici贸n de gobierno liderada por el PS y la DC, que inicio la transici贸n a la democracia, lo hizo pactando con la Dictadura y enga帽ando al pueblo respecto a su intenci贸n de cumplir el programa de gobierno por el que lleg贸 al poder.

La inmoralidad del PS ha impactado en todos los 谩mbitos de la vida de los chilenos. Ya ser铆a suficiente con la traici贸n, el enga帽o y con la puerta giratoria establecida entre el gobierno y la empresa privada, que ha enriquecido a su c煤pula. Pero hay mucho m谩s. La m谩xima expresi贸n de inmoralidad de los mal llamados socialistas ha sido la forma en que han subvertido la escasa democracia, financiando tanto sus propios bolsillos como los de su partido con las comisiones que cobran a los empresarios para legislar en su favor. La guinda del pastel ha sido que el mayor financista de los otrora revolucionarios ha sido el yerno del Dictador que accedi贸 a una incuantificable fortuna personal al adjudicarse empresas mineras de propiedad p煤blica, a precio de remate.

A diferencia de la V铆a Chilena hacia el Socialismo, esta vez lo que se necesita es un nuevo comienzo. Utilizar el orden legal y la institucionalidad ilegitima existente no es una alternativa. La 煤nica posibilidad verdaderamente democr谩tica es la de un proceso constituyente con poderes supra-constitucionales, culminando en un plebiscito para ratificar una nueva Constituci贸n elaborada por el pueblo.

Ha llegado el momento en que la educaci贸n pol铆tica, la organizaci贸n y la unidad popular se hacen urgentes e imprescindibles. Una comprensi贸n integral de la realidad actual y la inspiraci贸n que proviene de nuestra rica herencia pol铆tica, servir谩n de orientaci贸n a las luchas que est谩n por venir. El heroico ejemplo 茅tico y pol铆tico de Salvador Allende nos acompa帽a.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      15 septiembre 2015 21:03

      Muy buen art铆culo, muy completo, felicito a la autora Ximena de la Barra; sin embargo, quisiera hacerle un par de precisiones: Allende particip贸 en cuatro candidaturas: 1952, en esta no recibi贸 apoyo de su partido el socialista, s贸lo de los comunistas y otros sectores, no obtuvo gran votaci贸n, pero qued贸 instalado en el imaginario popular; 1958, Allende iba fijo, todos los pron贸sticos as铆 lo aseguraban, pero la derecha invent贸 otro candidato apelando a los sentimientos religiosos del chileno, as铆 surgi贸 el Cura de Catapilco, quien obtuvo 30 mil votos, precisamente los 30 mil que le faltaron a Allende para ser ungido presidente; 1964, nuevamente Allende iba fijo, no hab铆a duda alguna, pero el Departamento de Estado de EE.UU. pidi贸 que se bajara el candidato de le derecha y que esa votaci贸n se volcara a Eduardo Frei Montalva, quien obtuvo una votaci贸n hist贸rica para esa 茅poca, un mill贸n cuatrocientos mil votos; hasta que lleg贸 1970, y el resto ya es historia conocida.