Sep 30 2012
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Investigación / Alrededor de la muerte y el morir

Aun cuando han habido varias discusiones e investigaciones sobre la comunicación después de la muerte y experiencias cercanas a la muerte (o ECMs), hay muchos otros fenómenos ocurridos en el momento de la muerte que a veces no son totalmente estudiados por los investigadores. Aquí presentaré algunos ejemplos de estos fenómenos y delinearé posibles tópicos de investigación con la esperanza de estimular a otros a estudiarlos de un modo más sistemático. | CARLOS S. ALVARADO.*

 

En la obra clásica de Gurney, Myers y Podmore, Phantoms of the Living (Fantasmas de los Vivos),1886, que representa quizá lo mejor de la labor desarrollada por la Society for Psychical Research (SPR), Gurney argumenta que la telepatía puede dar información de personas que se encuentren en lugares distantes, la mayoría de las cuales pasaba por una crisis, o estaban próximas a morir.

 

Esta información podría ser expresada por el percipiente como una experiencia aparicional u otra experiencia visual, o incluso también a través de sueños, intuiciones, impresiones táctiles o auditivas, o reacciones fisicas y emocionales.

 

Visiones, voces, e impresiones en torno al momento de la muerte

En esta obra, de los 668 casos de telepatía, 399 estaban relacionados con la muerte “en el sentido de que la experiencia del percipiente coincidía o casi seguía a la muerte del agente” (Gurney et al., 1886, Vol. 2, p. 26). Tanto en este libro, como luego en Census of Hallucinations (Sidgwick et al, 1894), se argumentaba, en base a consideraciones estadísticas, que la coincidencia de tales experiencias con la muerte podría no ser sólo resultado de mero azar.

 

Las colección de experiencias de Flammarion (1900) en Francia, por ejemplo, mostraba casos en los cuales ocurrían experiencias en más de una modalidad sensorial. El siguiente caso es el de una mujer que tuvo una experiencia tanto visual como auditiva:
Ella dice haber visto una “figura parada frente a ella, rodeada por un halo de luz… reconocí a mi cuñado…que me dice: ‘Dile a Adolfo (el marido de ella) que estoy muerto'” (Flammarion, 1900, p. 140).

 

Otro caso combinaba una modalidad intuitiva con otra visual. El percipiente despertó por una luz:
“Miré y al pie de mi cama vi… un disco brillante… Sin observar figura alguna, ni escuchar ruidos, tuve la impresión que delante mio estaba uno de mis primos… que estaba muy enfermo” (Flammarion, 1900, p. 84).

 

Louisa E. Rhine (1957) analizó 114 alucinaciones verídicas relacionadas con la muerte de las cuales el 12% era realista y tenia apariencia de vida, el 67% tenía la apariencia de un ser vivo, pero el moribundo estaba en otro lugar (el dormitorio del percipiente), y el 21% era no-realista, incluyendo casos en los cuales una aparición era simbólica.

 

Fenómenos Físicos

Otros autores han estudiado fenómenos físicos en coincidencia con la muerte de personas a distancia (Bozzano, 1923, Flammarion, 1921/1922, Piccinini y Rinaldi, 1990, Rhine, 1963). Los fenómenos más comunes son los de los relojes que comenzaban a funcionar o se detenían, y la caída de objetos cercano al momento de la muerte.

 

El siguiente caso es un ejemplo. Sucedió en el momento en que la persona en cuestión se disparó accidentalmente con un arma de fuego y perdió la vida:
“Cuando el resto de nosotros tenía varicela, mi hermano Frank vivía con mi abuela, a unas 40 millas de donde estábamos (…) Dos días después de que Frank se fue, mi madre y nuestro vecino estaban esa mañana desayunando y charlando (…) cuando de repente un plato de cristal tallado que Frank le había regalado a mi madre hizo un ruido seco y se partió en dos. Este plato estaba colocado en un aparador.
“Mi madre dió un grito y exclamó: ‘¡Dios mío! ¡Asesinaron a Frank!’ Todos tratamos de calmar a mi madre, pero ella estaba segura de lo que había pasado”.
(Rhine, 1961/1968, pp. 245-246).

 

La percepción de los testigos de los fenómenos en el lecho de muerte

 

Hay casos en los cuales la experiencia de una persona en torno a la persona moribunda es compartida por otra, o las experiencias son percibidas por otros independientemente del testimonio de la persona moribunda

 

Bozzano (1923, 1943/1982) y Scott Rogo (1970, 1972) también coleccionaron muchos casos interesantes de música que se escuchaba en el sitio donde se encontraba la persona agonizante. En uno de estos casos, una niña llamada Lilly murió un Martes por la tarde. Su familia, pero no la niña, escuchó música, una manifestacion que había comenzado el sábado anterior, y que continuó escuchándose el domingo y el mismo dia de su muerte.

 

La música que se oía era como
“Notas impetuosas de un arpa eólica, que claramente aumentaba y disminuía, y que aumentaba gradualmente, hasta que el cuarto se llenó de sonido…”
(Gurney et al., 1886, Vol. 2, p. 222).

 

La música se escuchaba en la habitación de la paciente y en otras partes de la casa. El sirviente y una hija estaban en el piso de abajo, y también escucharon la música. En una ocasión “mi primera ama de llaves y mi tía subieron a ver como estaba Lilly, y estaban con mi marido, todos en la habitación con la niña. Yo había bajado a la cocina (…) cuando tres personas escucharon la música del arpa en la habitación, y yo mismo la escuché en la cocina”
(Gurney et al., 1886, Vol. 2, p. 222).

 

Ademas de música, las apariciones se ven cerca del lecho de la persona moribunda. En un caso, dos hermanas, Emmeline y Susanna, estaban cerca del lecho de muerte de su hermana Charlotte, cuando vieron los rostros de dos de sus hermanos fallecidos. Una de las hermanas escribió:
“Vi una luz dorada sobre la cama de Charlotte, y dentro de la luz, juntos, los rostros de dos querubines mirando fijamente a Charlotte…Puse mi mano sobre la de Susanna, y le dije: ‘¡Sussana, mira hacia arriba!’ Cuando lo hizo su semblante cambió-
“‘¡Oh! Emmeline —dijo— son William y John…’ Entonces las dos miramos hasta que se desvaneció como una pintura descolorida, y pocas horas después Charlotte murió…”
(Gurney et al., 1886, Vol. 2, p. 629).

 

Otro tipo de observación es aquella en la cual diferentes tipos de “emanaciones”, como luces, niebla y cuerpos sutiles emergen de los cuerpos de las personas moribundas (Crookall, 1967, pp. 37-44).

 

Lo siguiente es un ejemplo de esto último:
“Me aproximaba a la guardia del hospital cuando el niño dejó de respirar. Entonces vi una bruma por encima de su pequeño cuerpo. Tomó la forma de su cuerpo, que estaba en la cama, y estaba unido a un cordón plateado. Estaba a casi tres pies del cuerpo, en la cama. Surgió gradualmente a cinco pies por encima del cuerpo, entonces la bruma se elevó sobre si misma en posición vertical, y luego desapareció”.
(Crookall, 1967, p. 40).

 

Cuestiones de prevalencia y ocurrencias azarosas
Debemos evaluar la prevalencia de estos fenómenos cercanos a la muerte a través del método de encuestas. Las encuestas también podrían permitir el estudio de grupos de personas con experiencias psíquicas, asi como los individuos que han estado presentes en el lecho de muerte de otros, como médicos, enfermeras y personal del hospital que se encontraba en el lugar.

 

El azar es una variable difícil de considerar en casos que tienen fenómeno físico. En la vida real, muchas cosas se rompen o se caen de forma inexplicable sin que necesariamente coincida con la muerte de alguien. Aunque no creo que esto pueda explicar casos como los coleccionados en Italia por Graziela Piccinini y Gian Marco Rinaldi (1990) como también otros investigadores antes que ellos (p. ej. Flammarion, 1921/1922, Rhine, 1963), éste es un problema a considerar en el estudio científico de estas ocurrencias.

 

Carácter distintivo del fenómeno cercano a la muerte

Deberíamos, en principio, poder explorar las formas diferentes de características manifiestas, como las modalidades sensoriales de la experiencia, y la percepción selectiva y colectiva. Siguiendo el trabajo pionero de Phantoms of the Living deberíamos prestar más atención a cuestiones como las alucinaciones telepáticas, que incluyen todo tipo de formas, desde las apariciones completas hasta las incompletas (Gurney et al., 1886, Vol. 1, Cap. 12).

 

Sin embargo, nuestra investigación no debería quedar limitada a documentar la ocurrencia y variedad de las características de la experiencia, sino también a explorar la interrelación de estas características, su clasificación, y su relación con otras variables. ¿Estas experiencias son más frecuentes en algunas condiciones o bajo algunas circunstancias que otras? Tal vez las experiencias que tienen lugar en relación a muertes violentas son diferentes de alguna manera a las muertes no violentas.

 

Las experiencias de la agonía y de la muerte: ¿Perspectivas dimensionales o categóricas?

Diversos estudios sugieren una similitud o continuidad entre el fenómeno relacionado a los muertos y a los vivos. Entre éstos hubo estudios de alucinaciones verídicas (Sidgwick et al., 1894; Rhine, 1957), efectos físicos (Rhine, 1963), y escuchar música (Bozzano, 1943/1982, Rogo, 1970, 1972) que se produjeron en circunstancias cercanas a la muerte y fueron comparados a los que tuvieron lugar en relación con personas vivas que no estaban cercanas a la muerte, y a aquellos que ocurrieron después de la muerte del individuo representado por la manifestación.

 

Aunque tan valiosa como las observaciones anteriores, la idea de continuidad de características es en alguna medida confusa e inespecífica si está basada en descripciones generales del caso. Debemos estudiar empíricamente estos temas de manera más sistemática y con un mayor número de casos, cuantificando las comparaciones para obtener indicadores y características específicas similares. Por ejemplo, el trabajo de Hornell Hart (Hart y colaboradores,1956) fue un intento importante, aunque —por lo general— olvidado, de hacer algo asi.

 

Características de los experientes

¿Las personas que experimentaron fenómenos cercanos a la muerte —como los que mencioné antes— son propensos a experimentar otros fenómenos? En su libro The Ministry of Angels (El Ministerio de los Angeles), la enfermera Joy Snell (1918/1959) publicó casos de personas que habían tenido visiones de espíritus que abandonando el cuerpo en el momento de la muerte, y apariciones en torno a personas agonizantes.

 

Ella misma también había experimentado apariciones en otras circunstancias, música, aromas, luces, y viajes a otras dimensiones. Es obvio que Snell representó a la clase de personas particularmente abiertas a estas experiencias. Sería interesante llevar a cabo estudios con este tipo de personas.

 

En el siglo XIX se especulaba que había una “susceptibilidad especial del percipiente” por detrás de la percepción de alucinaciones telepáticas, como las que ocurrían durante o en cercanía al momento de una muerte distante (Gurney et al., 1886, Vol. 2, p. 171). Este tema puede ser estudiado en relación a las diferencias individuales de absorción, disociación, y tendencia a la fantasía del individuo que ha experienciado el fenómeno cercano a la muerte.

 

Tal vez estas investigaciones se puedan utilizar para explicar algunos de estos fenómenos en términos de meras construcciones imaginarias de la mente. De modo que una capacidad alucinatoria intensa, quizá relacionada con alta absorsión, susceptibilidad hipnótica y tendencia a la fantasía, pueda interactuar con creencias (p. ej. la acción del espíritu o la comunicación con el muerto), o con el contexto (p. ej. pena, una escena emotiva de muerte), de este modo produzca algunas experiencias.
Pero tales especulaciones no explican aquellos casos en los cuales la persona tuvo una verdadera experiencia sin conocimiento previo o expectativa de muerte, o con casos de percepción colectiva, como la música que se escuchaba en relación al caso de la niña Lilly que mencioné anteriormente.

 

Además de personalidad y variables cognitivas, podemos estudiar otros aspectos en relación a quienes tuvieron la experiencia. Se debería explorar el desarrollo cognitivo temprano de los que tuvieron la experiencia. Es probable que podamos encontrar cómo interactuan muchas variables para crear suceptibilidad, tendencia o apertura al fenómeno cercano a la muerte.

 

Observaciones finales

Como he dicho, hay mucho para explorar en relación al fenómeno cercano a la muerte. Debemos examinar también muchos modelos explicativos. En estos estudios necesitamos estar abiertos a diferentes suposiciones, algo que puede aumentar nuestro conocimiento del fenómeno.

 

Entre estas posibles hipótesis, también están las explicaciones convencionales. Es importante considerar ideas que requieran una extensión de conceptos, el azar, la alucinación patológica, el fraude, el auto-engaño, etc. O, como suponía Podmore (1890), la telepatía. Tengo la esperanza que futuras investigaciones aumentarán nuestro conocimiento de estos enigmáticos fenómenos.

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Referencias

Bozzano, E. (1923). Phénomènes psychiques au moment de la mort. Paris: Editions de la B.P.S.

Bozzano, E. (1943/1982). Musica transcendentale. Rome: Mediterranee.

Crookall, R. (1967). Events on the threshold of the after life: “Clues” as to “the greatest of all enigmas.” Moradabad, India: Darshana International.

Flammarion, C. (1900). L’inconnu: The unknown. New York: Harper & Brothers.

Flammarion, C. (1921/1922). Death and its mystery: At the moment of death . New York: Century.

Gurney, E., Myers, F.W.H., & Podmore, F. (1886). Phantasms of the living, 2 vols. London: Trübner.

Hart, H., y colaboradores (1956). Six theories about apparitions. Proceedings of the Society for Psychical Research, 50, 153-239.

Piccinini, G., and Rinaldi, G.M. (1990). I fantasmi dei morenti: Inchiesta su una credenza. Viareggio: Il Cardo.

Podmore, F. (1890). Phantasms of the dead from another point of view. Proceedings of the Society for Psychical Research, 6, 229-313.

Rhine, L.E. (1957). Hallucinatory psi experiences: II. The initiative of the percipient in hallucinations of the living, the dying, and the dead. Journal of Parapsychology, 21, 13-46.

Rhine, L.E. (1963). Spontaneous physical effects and the psi process. Journal of Parapsychology, 27, 84-122.

Rhine, L.E. (1961/1968). Hidden channels of the mind. New York: William Sloane.

Rogo, D.S. (1970). NAD: A study of some unusual “other world” experiences. New York. NY: University Books.

Rogo, D.S. (1972). A psychic study of “the music of the spheres” (NAD, Volume II). Secaucus, NJ: University Books.

Sidgwick, H., Johnson, A., Myers, F.W.H., Podmore, F., & Sidgwick, E. M. (1894). Report on the Census of Hallucinations. Proceedings of the Society for Psychical Research, 10, 25-422.

Snell, J. (1959). The ministry of angels: Here and beyond. New York: Citadel Press.
——
* Psicólogo.
Profesor adjunto de investigación en psiquiatría en Division of Perceptual Studies, Department of Psychiatric Medicine, University of Virginia Health System, Estados Unidos.

En el Boletín del Instituto de Psicología Paranormal, Argentina (www.alipsi.com.ar)

La versión original de este artículo (más amplia que la presente) fue originalmente publicada en Journal of Near-Death Studies, Vol. 24, No. 3, pp. 131-151. La dirección del Boletín agradece a Bruce Greyson —su editor— por haber permitido publicar el presente artículo.
Traducido del inglés por Jorge Villanueva y supervisado por el autor.

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