Ago 23 2012
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脕LVARO CUADRA* / Chile: educaci贸n y mercado

Hacia fines de los a帽os setentas se estableci贸 un inquietante diagn贸stico que apuntaba hacia un nuevo estatuto del saber en las sociedades desarrolladas. El saber dejaba atr谩s todo relato de emancipaci贸n como fuente de su legitimidad. En la nueva sociedad que emerg铆a, el saber se legitimaba tan solo en virtud de su utilidad en el seno del mercado.

 

1.- El saber performativo
La interrogante ya no era si acaso tal teor铆a o modelo representaba la 鈥渧erdad鈥, sino responder a la pregunta 鈥溌縫ara qu茅 sirve?, 驴se puede vender?鈥 Este nuevo enfoque reflejaba seg煤n algunos te贸ricos la condici贸n 鈥減ostmoderna鈥 a la que arribaba el tardocapitalismo globalizado.

 

Esta nueva orientaci贸n 茅tica y epistemol贸gica fue diseminada en el mundo entero con el apoyo de las redes digitales y tom贸 la forma de diplomados, post铆tulos, Masters y MBA. Las universidades fueron sometidas a esta nueva 鈥渓贸gica performativa鈥 mediante mecanismos de 鈥渁creditaci贸n鈥 y los gobiernos se propusieron, en toda Am茅rica Latina, la promoci贸n del I+D, la investigaci贸n y el desarrollo.

 

Los resultados, hay que decirlo, han sido magros y d茅biles. Ning煤n pa铆s de esta regi贸n del mundo ocupa siquiera un lugar preeminente en los listados mundiales y la calidad de las instituciones de educaci贸n superior chapotean, m谩s bien, en lo inferior. Sin embargo, esta concepci贸n globalizada de la educaci贸n la ha convertido en un 谩rea de negocios muy prometedora.

 

En el caso de Chile, tanto las universidades p煤blicas como privadas han convertido sus instituciones en entidades financieramente viables gracias a la precarizaci贸n de los empleos de docentes y administrativos.
Nace la figura del llamado profesor taxi que presta sus servicios a 鈥渉onorarios鈥 en diversas entidades cuyo giro es la educaci贸n t茅cnica o universitaria.

 

Esta forma de empleo a tiempo parcial dificulta, desde luego, cualquier pol铆tica seria de investigaci贸n y desarrollo en cualquier dominio del saber. La investigaci贸n entre nosotros es escasa y el n煤mero de patentes m铆nimo. Los informes OMPI / INSEAD 2012, con sede en Francia, revelan un muy bajo desempe帽o de los pa铆ses latinoamericanos en relaci贸n a calidad educativa, ciencia y tecnolog铆a.

 

Cuando la educaci贸n sirve al lucro, su calidad decae. Cuando la educaci贸n es concebida como un mero 鈥渂ien de consumo鈥, su calidad decae. Cuando la educaci贸n se convierte en un negocio desregulado, deja de cumplir su funci贸n y su calidad decae.

 

2.- El estado ausente
La educaci贸n es, de modo inevitable, una empresa de largo aliento y de elevados costes. Para un pa铆s se trata, nada menos, que de la formaci贸n de generaciones para ingresar al sistema de ocupaci贸n en una sociedad dada, se trata del nivel cultural de la poblaci贸n.

 

Si aceptamos la premisa de que la educaci贸n es un derecho, resulta claro que la responsabilidad recae, en primer铆simo lugar en el Estado. Es responsabilidad del estado nacional garantizar la educaci贸n gratuita de alta calidad a su poblaci贸n.

 

Estamos hablando de un sistema educacional que incluya desde el jard铆n infantil para madres trabajadoras hasta la educaci贸n superior terciaria. Es obvio que un esfuerzo de esta magnitud eleva en varios puntos del PIB la asignaci贸n de recursos en pol铆ticas sociales. En los pa铆ses de la OCDE, Chile exhibe uno de los niveles m谩s bajos en este 铆tem respecto de sus pares, de hecho el promedio de dichas naciones duplica el gasto nacional y, Francia en particular, lo triplica.

 

Una cuesti贸n que pocas veces se advierte es el hecho de que la gratuidad de la educaci贸n es, antes que nada, una decisi贸n pol铆tica.
As铆, por ejemplo, gobiernos econ贸micamente m谩s d茅biles que el nuestro han asumido la responsabilidad de entregar educaci贸n a su pueblo de manera gratuita. La lista es larga e incluye, por cierto, a varios pa铆ses de nuestro entorno.

 

Pensar la educaci贸n como un derecho de los pueblos y como una obligaci贸n insoslayable de los Estados nos muestra, por contraste, la aberraci贸n lamentable en que se encuentra sumido el sistema educacional chileno.

 

La ausencia del Estado nacional para financiar la educaci贸n de los m谩s, es, paradojalmente, una vigorosa presencia para los empresarios educacionales, sea mediante aportes fiscales directos o indirectos y cualquier forma de cr茅dito avalado por el Estado. El erario nacional ha sido puesto al servicio de un grupo de empresarios y banqueros que medran de tales aportes para enriquecerse de la deuda de los estudiantes que costean el negocio.

 

Todo ello, y no es menor, a trav茅s de corporaciones 鈥渟in fines de lucro鈥 y por tanto, exentas de tributaci贸n. En suma, la insaciable voracidad y codicia de unos pocos que lucran con la educaci贸n est谩 hipotecando el destino de nuestros hijos y, en 煤ltima instancia, cualquier posibilidad de desarrollo y bienestar para nuestro pa铆s.

 

La cuesti贸n educacional es, guste o no, uno de los problemas pol铆ticos y morales cardinales de nuestro tiempo, pues del modo en que resolvamos este trance determinar谩 nuestro porvenir.

 

La miop铆a, el oportunismo y la codicia de nuestros gobiernos ha sido capaz de postergar una y otra vez la cuesti贸n educacional. Han sido las manifestaciones estudiantiles las que han puesto el dedo en la llaga, han sido las nuevas generaciones las que nos est谩n se帽alando la magnitud del problema.

 

Estamos, como se acostumbra decir, frente a un 鈥減roblema-pa铆s鈥, esto quiere decir que ata帽e a la sociedad en su conjunto. Por ello, no resulta aceptable que los afectados, estudiantes y docentes, sean marginados de las propuestas y proyectos que se discuten a puertas cerradas.

 

Para expresarlo con absoluta franqueza, la educaci贸n no es un asunto de mercaderes ni de pol铆ticos profesionales, se trata de un inter茅s fundamental de los chilenos y, en tanto tal, la cuesti贸n educacional requiere de la m谩s amplia participaci贸n del estamento estudiantil y docente.

 

Sabemos cuan distantes estamos de tales pr谩cticas democr谩ticas cuando la autoridad promueve leyes draconianas para reprimir el movimiento estudiantil, convirtiendo facultades y colegios en cotos cercados por carros policiales, utilizando sus voces esclavas para desacreditar este movimiento social y denostar a sus l铆deres.
Las autoridades de gobierno se ensa帽an contra los estudiantes de este pa铆s para defender a una caterva de sinverg眉enzas que han convertido la ense帽anza en una mercanc铆a.

 

3.- Educaci贸n y mercado
El concepto mismo de educaci贸n est谩 re帽ido con el de mercado, se帽alando una relaci贸n contrapuesta. Educar supone una cuesti贸n 茅tica de fondo en cuanto desarrollar y perfeccionar facultades intelectuales y morales en los j贸venes o ni帽os, mientras que el mercado es el espacio al que concurren los agentes econ贸micos para transar bienes y servicios.

 

Convertir la educaci贸n en un bien de consumo, es, si lo examinamos de cerca, un acto de profunda inmoralidad, una acci贸n aberrante que no tiene justificaci贸n alguna, salvo la codicia y la ignorancia.

 

Educar a otro es despertar y enriquecer sus facultades, esto requiere una vocaci贸n genuina que entra帽a un compromiso y una responsabilidad. Educar es una de las muchas maneras en que se expresa, en su m谩s alto sentido, el amor al pr贸jimo y eso no se transa por un pu帽ado de monedas.

 

Los estudiantes movilizados en las calles de nuestras ciudades luchan por una causa justa, est谩n del lado correcto de la historia. Solo la ceguera de unos cuantos impide ver con nitidez y lucidez la justicia de su demanda. No seamos ingenuos, el reclamo estudiantil no tiene fecha de caducidad, pues constituye un anhelo profundo, un horizonte, de muchos padres y apoderados atribulados por el pago de la matr铆cula y las deudas para entregarles una mejor vida a sus hijos.

 

Los pobres de Chile quieren que sus hijos se eduquen en colegios p煤blicos, gratuitos y de calidad. No quieren ser m谩s las v铆ctimas de bancos inescrupulosos que los esquilman legalmente, aumentando su angustia, empobreci茅ndolos todav铆a m谩s.

 

Los estudiantes chilenos est谩n en la calle porque Chile se olvid贸 de ellos y de sus familias hace mucho. Los estudiantes chilenos est谩n aprendiendo la m谩s dura lecci贸n de sus vidas, la lucha social por sus derechos. Muchos de ellos, sin saberlo siquiera, han suspendido la lectura de los textos de historia para comenzar a escribir su propia p谩gina.

 

Los miles que marchan enarbolan las banderas de la juventud que sue帽a un pa铆s otro. Ellos encarnan hoy la palabra 鈥淓ducaci贸n鈥, con may煤scula, frente a una sociedad enferma que idolatra al becerro de oro.
鈥斺
* Semi贸logo.
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

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