Mar 15 2012
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Opini贸nPol铆tica

Apronte para las elecciones presidenciales: el reparto de los municipios en Chile

Se dice (o peor, se piensa) en Chile que la elecci贸n de concejales 鈥攁ntes llamados regidores鈥 y alcaldes, vulgo ediles, corresponde a un proceso ciudadano sui g茅neris, en el sentido de que es distante, ajeno a la lucha por el poder a escala nacional. Los municipios, de cualquier forma que se piense, o diga, conforman al fin y al cabo el primer pelda帽o en la escala del poder institucional. | LAGOS NILSSON.

 

La dictadura de 1973/1990 dej贸 amarrado un mecanismo perverso en materia de representaci贸n pol铆tca: dividi贸 el pa铆s en dos bloques al sentar las bases del sistema electoral binominal; un bloque, de sus herederos (hoy en el poder), y otro, de sus antiguos impugnadores convertidos en socios de los primeros por los pactos y acuerdos (de letra chica o invisible a la ciudadan铆a): la Alianza por Chile y la Concertaci贸n de Partidos por la Democracia.

 

Probablemente a lo largo del primer gobierno elegido luego del retiro voluntario de Pinochet, esa suerte de dicotom铆a correspondi贸 a una media verdad: el temor y desaliento de los seguidores del 芦Tata禄 y su contraparte, los festejos apunados por el miedo al mismo 芦Tata禄 de quienes votaron Concertaci贸n parec铆an llenar el espectral universo pol铆tico chileno.

 

Una segunda mirada, m谩s atenta, devela una realidad distinta: los luchadores por las libertades 17 a帽os conculcadas no se conformaban con el regreso de las meras formalidades democr谩ticas, quer铆an recuperar el impulso que en todos los 贸rdenes hab铆a vivido el pa铆s durante los 1.000 d铆as de Allende.

 

Antes de darse real cuenta de que el binominal era una camisa de fuerza inovilizadora de los ajenos al pacto de lo que el historiador Felipe Portales llam贸 芦una democracia tutelada禄, la nueva elite que transitaba los pasillos del poder mont贸, en 1991, 芦la oficina禄 para asegurar el nuevo status quo 鈥攕u misi贸n oficial era impedir actos de terror y mantener a raya a los terroristas; poco antes hab铆a sido ajusticiado el ide贸logo del terror institucionalizado: Jaime Guzm谩n A cargo de esa oficina un militante (socialista) de antecedentes irreprochables: Marcelo Shilling, probablemente bajo la supervisi贸n pol铆tica del subsecretario del Interior de la 茅poca, Belisario Velasco.

 

De cualquier modo la artificiosa divisi贸n de la poblacion del pa矛s entre una centro-dereha 芦civilizada禄 (lo que se revelar谩 mentira) y una centro-izquierda 芦prudente禄 (idem al par茅ntesis anterior) no pudo mantenerse por mucho tiempo en esos d铆as denominados, vaya uno a saber por qu茅 芦de transici贸n a la democracia禄.

 

Cuando, en el ejercicio de la Presidencia Ricardo Lagos dio por finalizada esa curiosa transici贸n, no hizo otra cosa m谩s que reconocer el fracaso del sistema binominal y dejar sibilinamente establecido que el rol de la representatividad de los actores de la farsa pol铆tica-institucional era una farsa.

 

El proceso social que deslegitima fundamentalmente a los legisladores chilenos 鈥攑ero arroja tambi茅n sombras sobre el Poder Ejecutivo, que el Judicial se deslegitim贸 por sus propios m茅ritos durante la dictadura y a帽os siguientes鈥 llega, con el gobierno de la presidente Bachelet, a su c煤lmine. El actual presidente de Chile, el se帽or Pi帽era, que entre oras cosas termin贸 de develar la no existencia de una derecha civilizada, llega a La Moneda casi por una humorada ciudadana, no dispuesta a darle una quinta oportunidad a los 芦clowns禄 concertacionistas.

 

La ciudadan铆a pronto tuvo claro que si la Concertaci贸n no merece sus aplausos, la Alianza por Chile s铆 merece su repudio.

 

Oblicuo, rasante, astuto, sinuoso y misterioso como la Constelaci贸n de la Serpiente 鈥攓ue los astr贸logos de la prensa cotidiana se niegan a reconocer, quiz谩 porque nada saben de astrolog铆a鈥 el Partido Comunista ya sin Gladys Mar铆n, que sol铆a recordar 芦otras voces, otros 谩mbitos禄, pone, mientras, en marcha a sus oficiales para conseguir, si hay dios, un lugar en el sistema o, si no hay dios, agrupar a los descontentos en un tercer campo de batallas pol铆ticas en el pa铆s.

 

Hegemonizar, pronto se da cuenta, un bloque 芦afuerino禄 respecto del binominal es tarea cicl贸pea: esos malditos anarquistas; as铆 que se decide a tragar sapos y ara帽as, tomar el te con sus enemigos irreconciliables de clase, agacharse, fortalecerse, comprar corbatas nuevas, ellos, carteras nuevas, ellas, perdonar algunos deslices de su mu帽eca brava estudiantil y pactar. Pactar con la Concertaci贸n.

 

La t谩ctica le permite hoy lucir dos diputados (en lenguaje popular-malevo chileno 芦meti贸 la puntita禄) y, seg煤n como sean los resultados de las municipales, con el ojo en los m茅todos para la selecci贸n del candidato concertacionista ( si todo camina bien), 芦meter otro poquito禄 apoy谩ndolo sin perder de vista al menos otro par de parlamentarios procurando hacerse cuasi garante de la hoy desmedrada paz social.

 

Pero lo ha salido gente (no invitada) al baile. El Partido de los progresistas salt贸 a la palestra sin esperar los resultados de las conversaciones PC-Concertaci贸n para repartirse algunas candidaturas edilicias. Dijo el PRO:
鈥淩epartirse los municipios como trofeos de caza, demuestra que la Concertaci贸n y el PC no aprendieron nada de la derrota del 2009鈥.
鈥‥stablecieron en una declaraci贸n p煤blica como un absoluto contrasentido el acuerdo por omisi贸n entre la Concertaci贸n y el Partido Comunista, que entregar铆a las comunas de Recoleta y Estaci贸n Central para el PC a cambio de nueve comunas para la Democracia Cristiana (DC). 芦No se puede estar hablando de apoyo al movimiento social, de construir una oposici贸n ciudadana, para finalmente terminar repitiendo las peores pr谩cticas de la pol铆tica, que es repartirse los municipios entre cuatro paredes禄, indic贸 el vicepresidente del Partido Progresista Camilo Lagos.

 

Por su parte el Secretario General de la orgnizaci贸n, Cristian Warner, asegur贸 que lo m谩s triste es que los temores se hacen realidad, 鈥渓as primarias de la Concertaci贸n eran con letra chica, no hay coanvicci贸n en esa coalici贸n, ni en ninguna del duopolio de querer cambiar las cosas para que Chile sea m谩s participativo y democr谩tico, les dijimos que no a esas primarias y a ninguna primaria con estas c煤pulas que no dan confianza alguna, que las cosas en Chile se puedan hacer de una forma distinta al pasado.

 

Concluyen con un llamado a los precandidatos de los partidos de la Concertaci贸n a sacar la voz y plantearle al pueblo su pensamiento en 茅stas y otras materias.

 

Agregaron que se trata de 芦un espect谩culo grotesco, la partidocracia que se autodefine de oposici贸n, se reparten los municipios como trofeos de caza, no hay detr谩s ni ideas ni propuestas, simplemente repartija de cupos. Concertaci贸n y PC demuestran que no aprendieron nada con la derrota del 2009禄.

 

No caben dudas, el m谩s nuevo de los partidos pol铆ticos 鈥攃on o sin razones estrat茅gicas鈥 abri贸 oficialmente la otra carrera, la presidencial, y borr贸 el mito de que las elecciones municipales son un asunto casi apol铆tico que se dirime como entre compadres locales.

 

Al cerrar esta nota debo dejar constancia que hoy, 15 de marzo de 2012, los estudiantes recibieron el primer apaleo de la temporada. Ni el PC, ni ninguno de la Concertaci贸n, ni el PRO ha dicho esta boca es m铆a. No lo creemos, pero puede ser que acaso compartan lo dicho por personajillos de gobierno: 芦son delincuentes禄. Y falta conocer el fin del d铆a en Ays茅n…

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