Feb 5 2015
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Econom铆aPol铆tica

Arabia Saudita: oro negro…en desiertos de miseria

Mucho se ha escrito y hablado sobre la moral de los reyes, transformados en s铆mbolos absurdos de lujos manchados entre el lodo de la miseria , la corrupci贸n y聽 el calvario de injusticias para sus pueblos.
No vamos hacer una distinci贸n de normas morales, ni mucho menos una diferencia de grado en su aplicaci贸n a聽 las esferas personales o sociales.
Ello constituye un error y muchas veces un vicio de doble consecuencia: murmuraci贸n intencionada por un lado y olvido de una dimensi贸n 茅tica- profesional por el otro.
Pero si una precisi贸n sobre el modo de estimar el valor (in)moral m谩s caracter铆stico en los tiempos de la globalizaci贸n: el dinero como valor absoluto.
Pero, ni en la guerra, ni en la econom铆a, ni en la diplomacia existe nadie que renuncie al ardid de jugar con las cartas boca abajo los intereses de sus privilegios. Pensar en esos viejos zorros del desierto gobernando para los siglos venideros;聽 maestros en el arte de gobernar antes de su reinado, en su reinado y despu茅s de su reinado les exige adherir al discurso de la armas, promocionado por la Administraci贸n Americana.

Unidad frente al terrorismo y mantener la seguridad y estabilidad en Medio Oriente, adem谩s de realizar esfuerzos conjuntos para la paz mundial, fueron al menos, las promesas que se hicieron tanto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como el nuevo rey saud铆, Salman bin Abdelaziz, durante el encuentro que mantuvieron en Riad, luego de la muerte del monarca Abdal谩.

La interdependencia que tienen hist贸ricamente estos dos pa铆ses, quedan plasmadas en la retoricas declaraciones聽 de B. Obama , antes de llegar a la cuna sagrada del Islam聽 鈥淎 veces debemos balancear nuestra necesidad de hablar con ellos de cuestiones relativas a los derechos humanos con problemas inmediatos que tenemos en t茅rminos de lucha contra el terrorismo o de estabilidad regional鈥, afirmo.

Sin embargo un reciente informe聽 dado a conocer por la organizaci贸n Freedom of the World en 2014, indicaba que el 46%聽 de los 195 pa铆ses evaluados por esta organizaci贸n聽 eran libres, 28% parcialmente libres y el 26% no libres. Arabia Saudita est谩聽 catalogada entre las peores naciones del planeta para la libertad.聽 Aunque en el 脥ndice de Desarrollo Humano (IDH) realizado por Naciones Unidas聽 ocupa un puesto muy alto y se mantenga a la vez como pa铆s mayormente libre en la lista del 脥ndice de Libertad Econ贸mica de The Heritage Foundation y The Wall Street Journal, el pa铆s no es m谩s聽 que una enorme jaula dorada聽 donde no se permiten la disidencia y el pensamiento libre, donde la censura, la represi贸n y el miedo reinan con una monarqu铆a acomodada y corrupta.

El 煤ltimo caso que puso en el tapete de la ignominia a esta聽 monarqu铆a es el de Raef Badaui, un blogero que fue condenado, por las autoridades religiosas, a mil latigazos por 鈥渋nsulto al islam鈥.
saud petroleoNo obstante el informe m谩s crudo lo da a conocer聽 Amnist铆a Internacional (AI), en efecto su informe de la situaci贸n de los derechos humanos en el mundo, versi贸n de 2013. Denuncia聽 que 鈥淟as autoridades restring铆an con severidad la libertad de expresi贸n, asociaci贸n y reuni贸n, y reprim铆an la disidencia. Se reclu铆a sin juicio o se condenaba en juicios manifiestamente injustos a quienes criticaban al gobierno o llevaban a cabo labores de activismo pol铆tico. Las mujeres estaban discriminadas en la ley y en la pr谩ctica, y carec铆an de protecci贸n adecuada contra la violencia intrafamiliar y otras formas de violencia. Los trabajadores y trabajadoras migrantes sufr铆an explotaci贸n y abusos. Se impusieron y aplicaron condenas de flagelaci贸n. Al terminar el a帽o hab铆a cientos de personas condenadas a muerte. Se llevaron a cabo al menos 79 ejecuciones鈥.

Arabia Saudita es un pa铆s donde las mujeres no tienen derecho a salir solas a las calles o a conducir veh铆culos; donde los extranjeros tienen menos derechos, y se les retira el pasaporte, donde otra religi贸n que no sea la musulmana est谩 prohibida; donde las j贸venes que tienen que estudiar o viajar precisan de un permiso de los hombres; donde ser acusado de tr谩fico de drogas se paga con la vida. Es un reino del terror, un pa铆s que sistem谩ticamente viola los derechos fundamentales de los ciudadanos y donde no se puede criticar a la dictadura.

El doble rasero

Lo que鈥 verdaderamente nos sorprende鈥 es que los EEUU y sus aliados mantengan un doble discurso al respeto y defienda a capa y espada a la teocracia musulmana sanguinaria que viola pr谩cticamente todos los derechos humanos, en nombre de una religi贸n.

Un pa铆s aliado de los Estados Unidos, un gendarme que en todo momento est谩n dispuesto a intervenir u invadir pa铆ses,聽 hace caer gobiernos en nombre de la聽 democracia y la libertad.聽 Nos llama relativamente la atenci贸n que聽 Washington se contradice con su pol铆tica de condenar todo tipo de violencia estatal o fundamentalista religiosa, ya que no solo tiene tratados comerciales y econ贸micos con Riad, sino que tambi茅n lo apoya militarmente. saud petroleo1

Nos llama aun m谩s la atenci贸n en estos momentos de guerra contra el聽 Estado Isl谩mico que es una amenaza para todo el mundo, de la misma forma que la teocracia saudita.
En realidad no se puede condenar a los jihadistas de Siria e Irak por sus actos y llamarse al silencio cuando las propias autoridades del reino autoritario cometen cr铆menes contra su poblaci贸n. Ser铆a justo que alguna vez, EEUU no solo condene la barbarie de Arabia Saudita, sino que tambi茅n le sancione.

Hobbes descubri贸 en el miedo el origen del Estado y Maquiavelo ense帽o al Pr铆ncipe que ten铆a que utilizar el temor para gobernar. La 鈥渢erribilita鈥 como herramienta. En realidad ambos pensadores coincid铆an en su an谩lisis en el cual el miedo es la emoci贸n pol铆tica m谩s potente y necesaria, la gran educadora de la humanidad.聽 Hoy este reinado saudita continua bailando聽 la ronda desigual pero inconfundible al ritmo de la fortuna intuitiva del oro negro, de las injusticias prof茅ticas聽 de nostalgias hostiles o apasionadas de sus pueblos hundidos en la miseria, y el analfabetismo.聽 Esa ronda de coronas que no pueden forjarse en metal barato, ni evitarse con el silencio de los resentimientos, pero que en los homenajes populares se transforman en una simple鈥 芦corona de papel鈥.

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