Ene 6 2012
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AmbienteSociedad

Argentina, Chile, Per煤 y las ruidosas etapas del Dakar 2012

Se corre entre la Argentina, Chile y Per煤 la versi贸n 2012 de la carrera denominada Dakar, quiz谩 en recuerdo de la capital de Senegal 鈥攑a铆s que cerr贸 su territorio en 2008 a esa salvajada; pero el nombre se hab铆a impuesto como sin贸nimo de aventura y comercio, y por tal raz贸n se 芦africanizan禄 parte de los desiertos de altura, pampas y costas de Am茅rica para torpes rituales de pretendido valor.

Entonces se asegur贸 que 脕frica se cerraba por las amenazas de Al Qaeda 鈥攍o que no era cierto鈥; con premura los organizadores de las carreras se pusieron a la b煤squeda de otro escenario. Lo encontraron en el rastacuerismo suramericano.

La iconograf铆a del Dakar presenta una serie de camiones, camionetas, motos, triciclos, cuadriciclos, helic贸pteros y avionetas conducidos y pilotados por una serie de h茅roes o titanes contempor谩neos religiosamente disfrazados (por eso hablamos de iconograf铆a) de astronautas o algo parecido en lucha contra los avatares de la geograf铆a.

Los argonautas redivivos siguen a un Jas贸n et茅reo que se concreta en premios, inversiones financieras, motores poderosos; el velloncino de oro no es lo que buscan, fue desmadejado para pagar los recorridos, y el reino que reclamara el h茅roe de la leyenda es hoy el podio final, los champa帽azos (y probablemente el abrazo m谩s o menos meretricio que cierra cada episodio y marca el regreso a casa).

Se puede leer, al respecto, en una antigua entrega de SurySur:
芦Probablemente fuera eso: una aventura, suma de actos de arrojo y valor al comienzo; hoy es parte de un circo debidamente comercial y ‘globalizado’ no ajeno tampoco al inter茅s de algunos fabricantes y distribuidores de veh铆culos (motos, cuatrimotos, autom贸viles y camiones), neum谩ticos, lubricantes, combustibles, accesorios varios.

芦A los que se suman entusiastas compa帽铆as que proveen de alimentaci贸n, agencias de viajes y turismo, sector hotelero, casinos, la ‘industria’ de la prostituci贸n y, aunque parezca poco serio, gobiernos regionales y nacionales en la Argentina y Chile, que ven la realizaci贸n del rally entre sus fronteras como inserci贸n de esos pa铆ses en el mundo.

芦M谩s de 2.000 personas, en su聽 mayor铆a mec谩nicos y t茅cnicos, trabajan a tiempo completo entre edici贸n y edici贸n de la famosa competencia. Un enramado de auspiciantes p煤blicos y privados son buscados, perseguidos y encontrados por los equipos participantes. El Estado de Chile, por ejemplo, auspici贸 con una buena suma en efectivo a un corredor, De Gavardo, para la 煤ltima versi贸n del Rally; la cifra super贸 el mill贸n de d贸lares estadounidenses. De Gavardo no lleg贸, incidentalmente, entre los primeros a la meta en Buenos Aires.禄[1]

Un medio period铆stico argentino no miraba con buenos ojos la prueba cuando 茅sta se instal贸 en el continente: 芦Muchos ver谩n a este deporte como algo bueno, aventurero, emocionante, otros lo ven como una entrada de dinero y hasta nos dicen que gracias al Dakar se reactivan las econom铆as de los pueblos del interior de la Republica Argentina y se incentiva el turismo extranjero. Estas son las mentiras m谩s grandes que podemos escuchar, entre muchas otras.

芦El Dakar, no es m谩s que un deporte de la muerte, de la destrucci贸n (鈥) La verdadera cara es mucho m谩s oscura de lo que muchos se imaginan.

芦Este deporte implica sometimiento a las comunidades nativas de ambos pa铆ses, tambi茅n a peque帽os productores y chacareros. Detr谩s del Dakar hay una mafia inimaginable, intereses econ贸micos que desde nuestro peque帽o rinc贸n de la sociedad no comprenderemos jam谩s.

芦(鈥) Atravesando reservas ecol贸gicas, parques nacionales, patrimonios nacionales, arruinando as铆 reliquias arqueol贸gicas, arrollando arbustos donde muchas aves hacen sus nidos, destruyendo toda la flora y fauna del lugar por donde pasen.禄[2]

Despu茅s de la competencia de 2009 asociaciones y entidades ciudadanas 鈥攇remiales, acad茅micas, p煤blicas y privadas鈥 protestaron en Argentina y Chile por los da帽os causados por el paso de los competidores y la caravana de apoyos que los siguen.

芦El director del 脕rea Fundacional de la Ciudad de Mendoza, Horacio Chiavazza, se帽alaba el 2009:
‘Muchos de los sitios que los arque贸logos hemos trabajado en precordillera y sobre todo en las llanuras del norte (Lavalle, Santa Rosa), centro (San Carlos) y sur provincial, se encuentran en lugares que ser谩n objeto de los recorridos de 82 camiones, 188 autos y 230 motos (sin contar los equipos de auxilio y asistencia); es f谩cil predecir que en el itinerario se pasar谩 por ocupaciones muy antiguas, de m谩s de 4.000 a帽os. La destrucci贸n puede ser irreparable鈥.[3]

El colegio de Arque贸logos de Chile se refiri贸 oportunamente a los da帽os irreversibles causados por la prueba Dakar en su primera edici贸n. Expresan: 芦Respecto a la parte del Patrimonio que nos ata帽e, lo arqueol贸gico, debemos se帽alar que se trata de vestigios 煤nicos, descubiertos y por descrubrir, de la presencia nuestros antepasados en el territorio nacional.

芦Se trata de restos de los primeros pobladores de Am茅rica, la presencia del Imperio Inca, la llegada de Diego de Almagro y sus huestes, la guerra del Pac铆fico o el glorioso auge de la explotaci贸n minera del salitre. Evidencia que ha sido escasamente estudiada y merece ser protegida por la preservaci贸n de la historia de Chile.

芦Tras el paso del Dakar 2009, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) constat贸 el da帽o a sitios arqueol贸gicos en la IV regi贸n, pese a que los organizadores del evento aseguraban p煤blicamente que se hab铆an llevado a cabo estudios ambientales previos.

芦Este a帽o, para paliar la situaci贸n, se destinaron recursos para prospectar y mitigar un trazado de aproximadamente 2.000 kms. de largo, a s贸lo un mes del inicio de la prueba. Condiciones que est谩n lejos de las ideales para proteger el patrimonio arqueol贸gico, m谩s a煤n si es sabido que estas rutas no son las definitivas (sea por el resguardo de la confidencialidad de estas antes del inicio de la competencia o por las imponderables desviaciones de los pilotos). Y si bien esta vez se logr贸 cercar provisoriamente algunos de los m谩s de cien hallazgos, sabemos que hay otros se impactar谩n irremediablemente禄.[4]

Corri茅ndose la edici贸n 2012, ning煤n medio period铆stico 鈥攏i impreso, ni radial ni televisi贸n de importancia鈥 ha dicho esta boca es m铆a: todos informan, a ratos bordeando la histeria, sobre los aconteceres del Rally Dakar. 驴Por qu茅 ser谩?

De los gobiernos la sabidur铆a sabe qu茅 esperar (nada, o s铆, algo: represi贸n, silencios, mentiras, entrega). Ahora los ciudadanos saben qu茅 se trae la prensa seria, incluyendo aquella que se las da de independiente y de decir la verdad.

Notas
[1] Ver SurySur
[2[ Ver Taringa
[3] De un art铆culo publicado originalmente por Pedro Hererra en el peri贸dico digital argentino El Cocuyo (www.elcoyuyo.org) y reproducido in extensu en el peri贸dico chileno El Ciudadano aqu铆.
[4] Ver declaraci贸n del Colegio de Arque贸logos y este portal.

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