Ago 12 2012
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OpiniónPolítica

Argentina y Uruguay, mala hora para pelearse

La Argentina y Uruguay están en conflicto. No es la primera vez, teniendo en cuenta el efecto freezer de la disputa por las pasteras. Pero tres factores hacen que el conflicto actual sea más gratuito que el otro. Uno, que los protagonistas son solo los dos gobiernos, sin minorías ambientalistas o ex gobernadores con ganas de que todo reviente.

Otro, que preside Uruguay Pepe Mujica, un pol√≠tico sensible para interpretar virtudes y defectos de la Argentina pero al mismo tiempo inteligente para poner la relaci√≥n por encima de dimes y diretes. Y el tercero, que el conflicto se produce justo cuando la Argentina y Uruguay, junto con Brasil, consiguieron la incorporaci√≥n plena de Venezuela al Mercosur y, por lo tanto, el nuevo mercado com√ļn nace con un ruido molesto.

Uruguay no es ninguna maravilla. Un pa√≠s donde una dictadura mantuvo presos pol√≠ticos durante 12 a√Īos, dos de esos a√Īos enterrados en un pozo, debe tener alg√ļn cable en corto.

Uruguay tiene algunas maravillas. Uno de esos presos del pozo es Mujica, presidente desde 2010, que jam√°s olvida pero, igual que tantos dirigentes l√ļcidos de la Argentina, no usa el sufrimiento propio y el de sus compa√Īeros para autoglorificarse sino para reflexionar. En una entrevista con el periodista Lucho Soria, del semanario Brecha, reproducida en la web por el sitio argentino El historiador, Mujica dijo: ‚ÄúPuede sentirse como una monstruosidad, aparente, lo que voy a decirle… le doy gracias a la vida por lo que he vivido, porque si no hubiera pasado esos a√Īos, de aprender el oficio de galopar para adentro para no volverme loco de pensar, me hubiera perdido lo mejor de m√≠ mismo. Me obligaron a remover mi suelo y por eso me hice mucho m√°s socialista que antes‚ÄĚ. Y agreg√≥: ‚ÄúEl hombre no es √©l, el hombre es hijo de las peripecias, de las adversidades. Algunos tuvimos la suerte de que la vida nos apretara, pero no nos fulminara. Nos diera licencia para seguir viviendo y en alguna medida recoger la miel que pudimos cosechar en el marco de las amarguras. Si no, nunca hubi√©ramos fabricado esa miel…‚ÄĚ.

Con una poblaci√≥n que el censo de 2011 estableci√≥ en 3.286.314 personas (51,99 por ciento mujeres y 48,01 por ciento hombres), Uruguay solo aument√≥ en 45.311 personas desde el censo de 2004. Seg√ļn el Instituto Nacional de Estad√≠sticas la poblaci√≥n sigue envejeciendo y puede haberse atenuado la emigraci√≥n. Si uno lee, por ejemplo, el diario La Rep√ļblica de ayer, ver√° tendencias comunes a otros pa√≠ses, la Argentina incluida. Una noticia da cuenta de marchas en todo Uruguay contra la violencia dom√©stica, que este a√Īo cobr√≥ 19 muertos entre 12 mil v√≠ctimas, un 20 por ciento m√°s que en el mismo per√≠odo de 2011.

Es el mismo pa√≠s cuyo presidente acaba de enviar al Parlamento un proyecto que regula y controla la producci√≥n y comercializaci√≥n de la marihuana ‚Äúa efectos de contribuir a reducir los riesgos y da√Īos potenciales en los que incurren aquellas personas que usan marihuana con fines recreativos o medicinales, los que, por tener que abastecerse en el mercado ilegal, se ven denigrados e involucrados en actividades delictivas y en pr√°cticas con alto riesgo, exponi√©ndose as√≠, adem√°s, a entrar en contacto con el consumo de drogas toxicol√≥gicamente m√°s riesgosas, como es el caso de la pasta base de coca√≠na entre otras‚ÄĚ.

Ese pa√≠s de ac√° nom√°s suele ser endiosado porque, a diferencia de la antropofagia pol√≠tica argentina, ser√≠a el para√≠so del consenso, la continuidad pol√≠tica y la homogeneidad entre el Frente Amplio, los colorados y los blancos. M√°s all√° de que a menudo el consenso como fetiche disfraza esp√≠ritus conservadores, en el caso uruguayo se trata de puras tonter√≠as sin datos. A Mujica la oposici√≥n lo ataca sin piedad como en cualquier pa√≠s del mundo, a tal punto que la presidenta del Frente Amplio, la senadora socialista M√≥nica Xavier, dijo que ‚Äútodo lo que ocurre, la oposici√≥n lo analiza en t√©rminos de campa√Īa electoral‚ÄĚ. Xavier aclar√≥ que desde el Frente ‚Äúdebemos decir rotundamente que no estamos en campa√Īa electoral‚ÄĚ.

El ruido dentro del ruido entre la Argentina y Uruguay se llama Riovía. Es una empresa de capitales holandeses que draga el canal Martín García en el Río de la Plata, vital para el puerto de Montevideo, y aspira a seguir haciéndolo en el futuro si gana la licitación recién convocada por una comisión binacional formada por los dos países.

Es sabido que, con un atraso de dos a√Īos y sin elementos, un ex embajador uruguayo en la Argentina, el diplom√°tico de carrera Francisco Bustillo, denunci√≥ presuntos sobornos en torno de Riov√≠a y el dragado. Tambi√©n saben los funcionarios de ambos pa√≠ses, seg√ļn pudo establecerlo P√°gina/12 de funcionarios que pidieron reserva de su nombre, que no solo a Cristina Fern√°ndez de Kirchner le cay√≥ mal haberse enterado tarde de un dictamen del Tribunal de Cuentas de Uruguay seg√ļn el que, en la Comisi√≥n Administradora del R√≠o de la Plata, se produjeron ‚Äúsituaciones que permiten irradiar dudas sobre la regularidad de los procedimientos‚ÄĚ. Tambi√©n hubo dilaci√≥n en la circulaci√≥n interna del dictamen dentro del gobierno uruguayo.

La Argentina hab√≠a invalidado la precalificaci√≥n de Riov√≠a y se hab√≠a preguntado en un comunicado de la Canciller√≠a, impensable sin la venia de la Casa Rosada, qui√©n protege a la empresa. Hubo varios comunicados m√°s alrededor del tema, muchos de ellos mientras arreciaban los datos sobre relaciones supuestas o reales entre el vicepresidente Amado Boudou y los due√Īos de la ex Ciccone, la imprenta predilecta del masserismo en 1978, que ahora est√° a punto de ser estatizada. ¬ŅHabr√° jugado en los comunicados un sentimiento de irritaci√≥n por parte de la Presidencia ante un esc√°ndalo como el de Riov√≠a, que podr√≠a carecer de una pata argentina? Es una especulaci√≥n sin respuesta certera, aunque no convendr√≠a dejar de explorar la pregunta.

La √ļltima novedad p√ļblica en el conflicto es que el canciller uruguayo, Luis Almagro, se present√≥ ante la Justicia de su pa√≠s para disipar toda sombra de duda. Una interpretaci√≥n es que la presentaci√≥n apunta a salvar la honra de Bustillo, el amante de la importaci√≥n hacia la Argentina de autos deportivos flojos de papeles.

Hay otra lectura posible: que si la Justicia no encuentra nada concreto, Bustillo quede desacreditado y quizás Riovía, empresa con la que el diplomático trabó buena relación, termine perdiendo un amigo de peso.

Hasta que la Justicia se expida, la cuestión es el mientras tanto.

Chance n√ļmero uno: Uruguay y la Argentina giran en falso y cada uno se dispara a s√≠ mismo un tiro en el pie. Ese ser√≠a el sentido de instalar un roce fuerte y duradero de dos socios y vecinos en el preciso instante en que parece mejor, mucho mejor, invertir la energ√≠a en un Mercosur reseteado.

Chance n√ļmero dos: Pepe y Cristina cierran este cap√≠tulo mientras all√≠ los jueces investigan Riov√≠a y aqu√≠ la Justicia pesquisa el trasfondo de la propiedad de la Compa√Ī√≠a Sudamericana de Valores, el √ļltimo nombre de fantas√≠a de Ciccone. Al mismo tiempo, el Estado aprovecha la ocasi√≥n y manda a los libros de historia la pol√≠tica impuesta por Armando Gostani√°n seg√ļn la cual la Casa de Moneda no ten√≠a √©xito en las licitaciones sobre billetes porque, simplemente, buscaba el fracaso. Justicia trabajando y reversi√≥n del modo de imprimir billetes ser√≠an (¬Ņson?) una combinaci√≥n sanadora que aplacar√≠a los √°nimos y los predispondr√≠a para cuestiones m√°s agradables. ¬ŅO no importa m√°s una linda charla entre Cristina y Pepe que, pongamos, un di√°logo entre Francisco Bustillo y Alejandro Vandenbroele?

Como dir√≠a el personaje de Les Luthiers: ‚Äú¬°Haya paz!‚ÄĚ.

 

*Periodista de P√°gina 12 de Argentina

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