Dic 26 2013
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Opini贸nPol铆tica

Asamblea Constituyente: el dilema de Michelle Bachelet

La calle ha servido. Fue insuficiente que algunos levantaran la consigna de Asamblea Constituyente en 2009, con la campa帽a presidencial de Jorge Arrate. El horno en ese momento no estaba para bollos. Sin embargo, con las movilizaciones de 2011 creci贸 el hambre por la transformaci贸n del pa铆s.

El centro fue la educaci贸n, pero hab铆a que financiarla y emergi贸 la necesidad de una reforma tributaria e incluso la recuperaci贸n del cobre para la naci贸n chilena. La ciudadan铆a se dio cuenta de que esos cambios, para que se hiciesen efectivos, requer铆an de un r茅gimen pol铆tico sin restricciones, fundado en una nueva Constituci贸n. El duopolio pol铆tico no pod铆a cambiar el pa铆s.

Durante sus 20 a帽os de gobierno, la Concertaci贸n no tuvo voluntad de hacer transformaciones. Se acomod贸 a la institucionalidad impuesta por Pinochet. Se benefici贸 de ella. Muchos de sus dirigentes ingresaron a los negocios de los grupos econ贸micos; otros hicieron del Parlamento y de los cargos p煤blicos su vida laboral. As铆 las cosas, se mantuvo la Constituci贸n de 1980. Lagos le introdujo algunas modificaciones cosm茅ticas, incluida su propia firma, y con ello apost贸 a su validaci贸n.

Hoy d铆a resulta que no s贸lo los cr铆ticos del modelo econ贸mico y del r茅gimen pol铆tico聽 demandan una nueva Constituci贸n. Han aparecido figuras destacadas de la Concertaci贸n que tambi茅n se pronuncian en su favor, y algunos la quieren con Asamblea Constituyente. La hegemon铆a cultural que se impuso por largos a帽os en el pa铆s est谩 siendo cuestionada. La aceptaci贸n del orden impuesto por Pinochet-Guzm谩n, esa hegemon铆a cultural que disciplinaba a la sociedad chilena, convirti茅ndose en el custodio superestructural de los intereses de la clase dominante, se encuentra en crisis.

La protesta estudiantil comenz贸 con la educaci贸n, pero se extendi贸 a muchos otros 谩mbitos de la sociedad chilena. Quiz谩s lo m谩s discutido en el 煤ltimo tiempo es el r茅gimen electoral binominal, que discrimina manifiestamente a favor de las dos primeras mayor铆as pol铆ticas, impidi茅ndole a los ciudadanos ejercer su representaci贸n mediante nuevas alternativas, frescas, m谩s j贸venes.

Estas realidades ineludibles son las que han desembocado en propuestas a favor de una nueva Constituci贸n. Los defensores de lo existente, los conservadores, depositan en el Parlamento las eventuales reformas, e incluso un cambio completo a la Constituci贸n de 1980. Pero han crecido las nuevas voces, los transformadores, ahora incluso dentro de los partidos de la Concertaci贸n, que demandan una Asamblea Constituyente.

Michelle Bachelet, la presidenta electa, se ha ubicado del lado de la institucionalidad actual, la que instal贸 Pinochet con la Constituci贸n del 80 y que luego, con su firma, respald贸 Ricardo Lagos. En su propio programa se帽ala: 鈥淓l logro de una Nueva Constituci贸n exigir谩 de todas las autoridades instituidas una disposici贸n a escuchar e interpretar la voluntad del pueblo. La Presidencia de la Rep煤blica y el Congreso Nacional deber谩n concordar criterios que permitan dar cauce constitucional y legal al proceso de cambio鈥.

La candidata de la Nueva Mayor铆a (antes Concertaci贸n) no debiera olvidar que el Poder Constituyente radica en el pueblo. Y su voluntad soberana puede darse la organizaci贸n jur铆dica y pol铆tica que m谩s le convenga. El pueblo elige directamente una Asamblea Constituyente y esta es la que debe decidir, libre y soberanamente, el nuevo pacto de derechos y obligaciones ciudadanas.

La Asamblea Constituyente se encuentra por sobre la actual institucionalidad. Este mecanismo no le pertenece a los partidos pol铆ticos, ni al Parlamento o a alg煤n otro poder del Estado, sino s贸lo a los ciudadanos. Estas razones se hacen a煤n m谩s poderosas en nuestro pa铆s con la existencia del r茅gimen que ha duopolizado las decisiones pol铆ticas.

Resulta inexplicable, que hoy d铆a, con el retroceso cultural de la derecha y la emergencia potente de la ciudadan铆a en todos los frentes, se intente nuevamente validar una institucionalidad que se encuentra completamente periclitada.

Los tiempos han cambiado. Los militares est谩n subordinados al poder civil; la derecha funda su fuerza exclusivamente en el r茅gimen electoral binominal, que la sobrerepresenta indebidamente y, la sociedad civil ha recuperado su poder.

En consecuencia, Michelle Bachelet, la presidenta electa, no debiera dudar en apoyarse en las organizaciones sociales para construir una nueva Constituci贸n.聽 La b煤squeda de entendimientos entre la derecha y la Nueva Mayor铆a en el Parlamento para reformar la Constituci贸n ser谩 rechazada por la ciudadan铆a. De lo contrario, marchar谩 en contra de la historia que est谩n escribiendo los movimientos sociales y, al mismo tiempo, validar谩 una institucionalidad que ha sido rechazada por el pueblo. La crisis de hegemon铆a debe comenzar a resolverse con una Asamblea Constituyente.

*Economista de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economia, fue decano de la Facultad de Econom铆a de la Universidad de Chile,聽 ministro de Planificaci贸n y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile). Art铆culo publicado en Am茅rica-Econom铆a, diciembre 2013

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