May 1 2012
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Opinión

Bachelet: deus ex machina

Desde hace un tiempo, distintos personeros de la alicaída Concertación de Partidos por la Democracia no ocultan su anhelo, casi una obsesión, por un retorno de la ex presidente Bachelet. Muchos de entre ellos están convencidos de que ella es la única posibilidad cierta de regresar al gobierno en las próximas elecciones presidenciales.| ÁLVARO CUADRA.*

 

El argumento es sencillo:
Solo una figura muy bien evaluada en todas las encuestas de opinión puede salvar a una coalición tan desprestigiada como venida a menos. La ex mandataria mantiene un diplomático y distante silencio dedicada a sus tareas en la ONU.

 

Nadie puede negar que la señora Bachelet, en efecto, sea una figura que convoca adhesiones en el país. Así fue durante su mandato y después de éste, el lugar común que se repite por doquier es siempre el mismo: la gente la quiere.

 

No obstante, el razonamiento interesado de muchos concertacionistas no es del todo convincente. Surgen varias cuestiones a considerar: Por de pronto, cabe preguntarse si acaso una figura carismática es suficiente para insuflarle vida a un conglomerado que ha dado muestras de una infinita incapacidad para ser políticamente eficiente como oposición al actual gobierno de derechas.

 

Es cierto, los chilenos no se caracterizan por su buena memoria. Sin embargo, todavía está fresco ese tufillo maloliente de corruptela que caracterizó el último periodo de la Concertación y que determinó, en gran medida, su ocaso. Su papel como oposición no ha sido mejor: los mismos rostros de siempre, superados por los movimientos sociales, faltos de ideas nuevas, carentes de liderazgos y sumidos en políticas mezquinas, miopes y demagógicas.

 

Todo ello plantea la cuestión de fondo: Bachelet, ¿para qué?

 

Mientras no quede claro un horizonte de sentido histórico capaz de convocar a un pueblo; mientras los partidos políticos de esta coalición sigan disociados de las demandas democráticas que se gritan en las calles; mientras los distintos grupos, tendencias y “caciques” sigan en disputas pequeñas entre sí, la pregunta sigue vigente ante la ciudadanía: ¿para qué un retorno?

 

La irrupción de Bachelet en el actual estado de cosas en la Concertación resultaría un Deus ex machina, una presencia artificiosa en medio de una situación política incierta.

 

Invitar a la señora Bachelet inspirados en expectativas puramente electorales, por importantes que parezcan, no solo es una falta de respeto sino una deslealtad hacia una persona que ha prestigiado al país como presidente y como figura internacional. Su nombre no merece ser manoseado de manera tan interesada como oportunista por algunos políticos que se niegan a pensar en grande.

 

Pareciera que lo que nuestro país reclama es una renovación democrática profunda que, más allá de quien la encarne, debe fundamentarse en cambios políticos de fondo que, hasta el día de hoy, ni el gobierno ni la oposición han sido capaces de proponer y, no digamos, llevar adelante.
——
* Semiólogo, investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

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4 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Gustavo
    2 mayo 2012 16:00

    La imagen de la ex pdta. da la ansiada cobertura a todos los corruptos que esperan que la sra. se postule para blanquear fechorías perdonables u olvidables sólo con el toque mágico de su bonhomía.

  2. maria teresa quintino
    2 mayo 2012 16:56

    La extrañamos por su buena intenciòn, por su lado empàtico; pero tambièn por ser otra mirada porque es la de una mujer
    preparada que sabe que cuenta con el apoyo transvensal de la mayorìa y porque no representa a los que estàn estrujando nuestras riquezas. Ojalà no saquen cuentas alegres los frescos que nunca faltan,ojalà acepte y sea
    apoyada.

  3. Sandra Lidid
    3 mayo 2012 1:52

    Extraño artículo concertraicionista y más extraños comentarios. ¿Será que este espacio de autonomía también sucumbe a la aplanadora facha y se agarra de cualquier tabla, aunque está esté resfalosa por fecas y otras variedades de deshechos humanos?

    Esta gente apuesta a seguir administrando los despojos neoliberales con un poder no representativo. Poco les importó, y poco sigue importándoles que gran parte de la población se abstuvo o votó nulo durante estos años. Ahora resulta que la Sra. Bachelet es “diferente” a sus actos, entre otros armar hasta los dientes a los milicos; criminalizar la lucha del pueblo mapuche; terminar con la microempresa del transporte y dejarnos en las fauces de los negociado de la macro empresa; privatización acelerada de la salud; aumento de la jubilación para las mujeres de 60 a 65 años… por no hablar de la irresponsabilidad pos terremoto.

    De qué apoyo transversal se está hablando. ¿Arreglines con la Udi? Porque la concertación co goberno con la derecha y quien pretenda negar esta verdad lo hace desde la malintención de seguir profitando de los suculentos salarios que ahora les son escasos.

  4. Antonio Casalduero Recuero
    8 mayo 2012 2:29

    Quisiera expresar mi adhesión a los puntos señalados por Sandra Lidid, los comparto y me hago parte de ellos. Pero más aún, pues muy pocos han sido conscientes de que en el período mencionado el verdadero gobernante, el auténtico poder detrás del sillón presidencial, el real poseedor del bastón ejecutivo y del mando, era nada menos que su ministro de hacienda, me refiero al señor Andrés Velasco, hoy pugnando a rajatabla para hacerse de un hueco y figurar entre los precandidatos. La señora Bachelet era tan sólo la que ponía cara oficialmente visible del gobierno, ella era quien esgrimía la sonrisa ante las cámaras, la que sin abandonar la sonrisa inauguraba jardines infantiles y plazas públicas, mientras que en las sombras Velasco dictaminaba, negaba, distribuía, exponía, arreglaba tratos con empresarios de fuste, cedía ante conglomerados trasnacionales, creaba alianzas empresariales, etc. Este señor negó el pago de la deuda histórica, deuda que el Estado de Chile aún mantiene con los profesores más antiguos del país; la denegó después de haber sido aprobada por la cámara de diputados, la cámara del senado y la corte suprema. Fue una indignación terrible, y ella, la señora presidente, secundó los dichos del señor Velasco y firmó de manera oficial para no dar curso a ese pago. El Estado espera que se muera la gran mayoría de los profesores, y cuando queden poquitos, sólo entonces procederá a cancelarla entre bombos y platillos, o sea, en medio del circo concertacionista.