May 24 2015
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Opini贸nPol铆tica

Bergoglio canoniza a Romero, el arzobispo condenado por el cardenal Quarracino: Santa pasteurizaci贸n

Arnulfo Romero fue canonizado por disposici贸n del Papa Francisco, luego de un proceso de pasteurizaci贸n. Se ocultan su nexo con la teolog铆a de la liberaci贸n y el rol que cumpli贸 en su muerte el cardenal Quarracino. Alberto Methol Ferr茅 fue el nexo entre Quarracino, quien rescat贸 a Bergoglio del exilio interior que le hab铆a impuesto la Compa帽铆a de Jes煤s, y el actual pont铆fice. Documentos secretos y el diario de Romero se帽alan el nefasto papel de Quarracino.

La beatificaci贸n del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, en una ceremonia organizada ayer por el Opus Dei, forma parte de una audaz reescritura de la historia y omite por completo la intervenci贸n del cardenal Antonio Quarracino en los acontecimientos que culminaron con su asesinato, el 24 de marzo de 1980.El martirio de Romero fue reconocido por un decreto del Papa Francisco, cuya carrera eclesi谩stica fue impulsada por Quarracino y por el papa Juan Pablo II, quienes lo rescataron del exilio interior al que lo hab铆a condenado la Compa帽铆a de Jes煤s por sus posiciones contrarias a la teolog铆a de la liberaci贸n durante su desempe帽o como Superior Provincial y Rector del Colegio M谩ximo. Quarracino propuso, y el Papa Wojtyla firm贸 la designaci贸n de Jorge Bergoglio como obispo coadjutor de Buenos Aires con derecho a sucesi贸n.

Romero, Yorio y Jalics

Franscisco Jalics, hoy

Franscisco Jalics, hoy

El asesinato del salvadore帽o tiene ostensibles puntos de contacto con el secuestro en la Argentina de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco J谩lics, quienes recuperaron la libertad en octubre de 1976, luego de ciento cincuenta d铆as de privaciones y torturas, en la ESMA y en una casa operativa de la Armada. En marzo de 1977, cinco meses despu茅s de la liberaci贸n de Yorio y J谩lics, los escuadrones de la muerte salvadore帽os asesinaron al sacerdote jesuita Rutilio Grande y a dos campesinos que lo acompa帽aban.

Como el gobierno no investig贸 el crimen, Romero se neg贸 a oficiar en cualquier ceremonia oficial y a partir de all铆 asumi贸 un compromiso con los pobres y la teolog铆a de la liberaci贸n, que adem谩s de la ira oficial provoc贸 resistencias en el resto del Episcopado centroamericano y en la Nunciatura Apost贸lica. Este a帽o, en cuanto se anunci贸 la canonizacion de Romero, su ex secretario y bi贸grafo monse帽or Jes煤s Delgado, dijo que el beato 鈥渄e la Teolog铆a de la Liberaci贸n no supo nada鈥, que esos libros quedaron sin abrir en su biblioteca porque 鈥渘o quiso informarse de eso, 茅l se fue abriendo el camino con el Evangelio a una teolog铆a de Dios presente en los pobres鈥, dijo Delgado.

Cuando el peri贸dico de la di贸cesis de San Salvador, 鈥淥rientaci贸n鈥, critic贸 el asesinato de inocentes en la Argentina por las 鈥渇uerzas llamadas de seguridad鈥, la embajada argentina reclam贸 ante el gobierno salvadore帽o.1 Para el embajador argentino Julio Pe帽a, los medios cr铆ticos eran 鈥渧oceros de grupos terroristas鈥.2 El nuncio Emanuele Gerada le inform贸 que sugerir铆a al Papa el reemplazo del arzobispo Romero, 鈥渁nte su actitud hostil con autoridades y apoyo a izquierda subversiva鈥. Con el mismo prop贸sito viaj贸 a Italia el canciller salvadore帽o. Ambos cuestionaron a Romero por sus 鈥渉omil铆as incitando a la rebeli贸n contra el gobierno鈥, su 鈥渆nfrentamiento con otros obispos鈥 y 鈥渓a colaboraci贸n de sacerdotes con grupos subversivos鈥.3

Ante la creciente hostilidad y las amenazas que recib铆a, Romero recurri贸 a Pablo VI. Lo recibi贸 el 21 de junio de 1978, cuando la declinaci贸n del Papa Montini, quien estaba por cumplir 81 a帽os, era evidente. Pablo VI le dijo que hab铆a que ayudar al pueblo a lograr sus reivindicaciones 鈥減ero jam谩s con odio ni fomentando las violencias鈥 y que las dificultades con las fuerzas dominantes y con los propios colaboradores s贸lo pod铆an superarse con el amor. Montini le tom贸 la mano entre las suyas, lo consol贸 con palabras de afecto, llam贸 al fot贸grafo para que registrara ese momento y le indic贸 que tratara los problemas concretos con los distintos dicasterios de la curia romana. Esto no era muy alentador. Romero hab铆a encontrado en ellos 鈥渦n criterio negativo, que coincide exactamente con las fuerzas muy poderosas que all铆 en mi Arquidi贸cesis tratan de frenar y desprestigiar mi esfuerzo apost贸lico鈥.

El domingo 25 de junio, Romero analiz贸 la situaci贸n salvadore帽a y la posici贸n vaticana con el Superior General de la Compa帽铆a de Jes煤s, Pedro Arrupe, quien 鈥渢iene mucha experiencia en las malas interpretaciones que se suelen hacer de las obras de los jesuitas鈥 y le ofreci贸 toda su cooperaci贸n, 鈥渃omo de hecho la estamos recibiendo鈥.4 En 1975 el papa Pablo hab铆a fijado l铆mites a la teolog铆a de la liberaci贸n en su exhortaci贸n apost贸lica Evangelii Nuntiandi, que Bergoglio cita con insistencia. Pero Montini muri贸 un mes y medio despu茅s de la audiencia con Romero. Su sucesor, Juan Pablo II, convirti贸 esa cr铆tica en una declaraci贸n de guerra a la teolog铆a de la liberaci贸n. Ve铆a el mundo a trav茅s del cristal del anticomunismo polaco.

 

No percib铆a la diferencia, o no le importaba que la hubiera, entre Mitteleuropa, donde el comunismo lleg贸 tras las orugas de los tanques sovi茅ticos, y Centroam茅rica, en cuyas luchas populares participaron sectores de la Iglesia Cat贸lica, en especial jesuitas. Coincidir铆a en esto con el gobierno estadounidense de Ronald Reagan, con quien celebrar铆a una estrecha alianza. Seg煤n su bi贸grafo Georges Weigel, Wojtyla critic贸 ante la asamblea anual de presidentes de la Conferencia Jesuita la actuaci贸n de muchos de sus miembros en movimientos latinoamericanos que consideraba de izquierda y con las posiciones cr铆ticas de algunos de sus te贸logos. 5 El giro que Juan Pablo II decidi贸 imprimir a la Compa帽铆a de Jes煤s era el respaldo que Bergoglio necesitaba para seguir su propia l铆nea de profilaxis ideol贸gica en la provincia argentina de la Compa帽铆a de Jes煤s sin subordinarse al ya muy golpeado Arrupe.

Al mes de la coronaci贸n de Wojtyla, la XXXVIII Asamblea Plenaria del Episcopado argentino dispuso que Quarracino redactara el cap铆tulo pol铆tico del documento que se propon铆an difundir. El entonces secretario del departamento de laicos del CELAM argument贸 que la Asamblea Episcopal nunca hab铆a condenado 鈥渓a campa帽a exterior adversa al pa铆s鈥 ni la 鈥渓amentable presencia鈥 de laicos, cl茅rigos y religiosos/as en la guerrilla, y las imprudencias de 鈥渧arios venerables pastores鈥.6

Quarracino present贸 un esquema interpretativo de censura a los que llam贸 鈥渁taques externos a la imagen del pa铆s鈥 y a quienes dentro de la Iglesia vieron 鈥渓a violencia como soluci贸n鈥. 7 Esa era la l铆nea que ven铆a de Roma, donde nadie conoc铆a o se preocupaba por la incongruencia de Quarracino, quien fue el obispo que con mayor insistencia predic贸 a帽os antes el camino de las armas que ahora fulminaba.

Romero no volver铆a a escuchar palabras amables en la Santa Sede. Una de las primeras decisiones de Wojtyla fue enviar a San Salvador una misi贸n investigativa de las denuncias contra el diocesano. Ese encargo fue asignado a Quarracino, quien luego de su visita de una semana a San Salvador, inform贸 al Vaticano, pero tambi茅n a la dictadura argentina, que las denuncias contra el arzobispo eran fundadas, que tal como dec铆a el nuncio Gerada, Romero estaba enfrentado con el gobierno y con los dem谩s obispos salvadore帽os, que sus homil铆as incitaban a la rebeli贸n y que sus sacerdotes colaboraban con grupos subversivos. As铆 se desprende del facs铆mil que ilustra esta nota, del 22 de diciembre de 1978. El paso de Quarracino por El Salvador no fue registrado por la prensa del pa铆s, seg煤n el relevamiento que realiz贸 a mi pedido el especialista en comunicaci贸n Oscar P茅rez, quien fue colaborador de monse帽or Romero. Pero s铆 es mencionado en el diario personal de Romero, como el hombre que predispuso al nuevo Pont铆fice en su contra.

Romero, Pironio, Quarracino, Bergoglio

Romero, Pironio, Quarracino, Bergoglio

Disparen contra los jesuitas

El ascenso de Quarracino se hizo irresistible durante la Conferencia del Episcopado Latinoamericano que sesion贸 al mes siguiente, en enero de 1979. En cuanto su avi贸n despeg贸 de Roma, el Papa convoc贸 a los periodistas y se despach贸 contra la teolog铆a de la liberaci贸n porque distorsionaba el Evangelio.8 Y al llegar a Puebla de los Angeles dijo que 鈥渆sta concepci贸n de Cristo como pol铆tico revolucionario, como el subversivo de Nazareth, no se compagina con la catequesis de la Iglesia鈥.9 Tambi茅n impugn贸 tanto la violencia como las desigualdades sociales, con ricos m谩s ricos a expensas de pobres m谩s pobres. Este es el discurso del populismo conservador que reaparecer谩 en Roma con el papa Francisco.

El diario mexicano Uno m谩s Uno public贸 en aquel momento una carta del cardenal conservador colombiano Alfonso L贸pez Trujillo al l铆der de la minor铆a conservadora del Episcopado brasile帽o, Luciano Cabral Duarte, muy despectiva contra Arrupe por su apoyo a la teolog铆a de la liberaci贸n. El obispo salvadore帽o Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla acus贸 de la violencia en su pa铆s a los jesuitas que hab铆an viajado a Puebla para argumentar a favor de Romero. Arrupe se reuni贸 una vez m谩s con Romero para analizar los riesgos que estas acusaciones causaban a los jesuitas,10 en una situaci贸n de inocultable parecido con la que hab铆an enfrentado en Buenos Aires Yorio y Jalics. El 15 de febrero, el embajador Pe帽a inform贸 que el recibimiento apote贸tico a Romero, ser铆a utilizado 鈥減or elementos cat贸licos tercermundistas izquierda subversiva鈥.11

Con el apoyo del prefecto de la Congregaci贸n vaticana para los Obispos, cardenal Sebastiano Baggio, L贸pez Trujillo reemplaz贸 al cardenal brasile帽o Aloisio Lorscheider en la presidencia del CELAM y Quarracino lo acompa帽贸 como Secretario General. Ambos se opusieron a incluir en la declaraci贸n final de Puebla la denuncia contra los gobiernos dictatoriales de El Salvador y de Nicaragua pedida por sus respectivos arzobispos. Quarracino escribi贸 que ya no ser铆a posible confundir el significado de 鈥渓iberaci贸n, iglesia popular, evangelizaci贸n e ideolog铆a, las relaciones b谩sicas entre tarea evangelizadora y promoci贸n humana, cristianismo y pol铆tica鈥.12

El 7 de mayo de 1979 Juan Pablo II recibi贸 en Roma al arzobispo Romero, quien le entreg贸 pruebas de la complicidad oficial con los escuadrones de la muerte y la persecuci贸n a la Iglesia13 y una foto tremenda del sacerdote Octavio Ortiz, con el rostro destrozado por un tanque que el Ej茅rcito hizo pasar sobre su cabeza. De regreso a San Salvador, durante una escala en Madrid, narr贸 a una profesora de la Universidad Centroamericana el di谩logo con el Papa:

鈥揕e recomiendo mantenerse en los principios, con equilibrio y prudencia, porque es riesgoso caer en errores o equivocaciones al hacer las denuncias concretas 鈥搇e dijo el Papa.

鈥揈n casos como 茅ste hay que ser muy concreto porque la injusticia, el atropello ha sido muy concreto 鈥搃nsisti贸 Romero mientras se帽alaba la foto del sacerdote.

鈥揟an cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero…

鈥撀縔 acaso no lo era? 鈥揷ontest贸, fr铆o, el Pont铆fice.

Luego lo inst贸 a lograr una mejor relaci贸n con el gobierno de su pa铆s porque esa armon铆a, 鈥渆s lo m谩s cristiano en estos momentos de crisis鈥.

鈥揚ero, Santo Padre, Cristo en el Evangelio nos dijo que 茅l no hab铆a venido a traer la paz sino la espada.

鈥撀o exagere!14

El Papa le revel贸 que Quarracino hab铆a recomendado la intervenci贸n al Arzobispado, como Romero consign贸 en su diario, preocupado por advertir 鈥渜ue

Antonio Quarracino

Antonio Quarracino

influ铆a una informaci贸n negativa acerca de mi pastoral鈥.15 Luego de analizar la situaci贸n con los sacerdotes jesuitas Ignacio Ellacur铆a y Jon Sobrino, Romero objet贸 en una carta al cardenal Baggio 鈥渓a sugerencia de monse帽or Quarracino de nombrar un administrador apost贸lico, sede plena鈥, porque demostrar铆a 鈥渄esconfianza acerca del propio obispo鈥.16

Por su parte, el nuncio Gerada le coment贸 al embajador Pe帽a que 鈥渓amentaba que el Vaticano no hubiera tomado a煤n las medidas propuestas por el obispo de Avellaneda, monse帽or Antonio Quarracino, en el sentido de que Romero deb铆a ser llamado al Vaticano para alejarlo de esta arquidi贸cesis鈥.17

Tambi茅n la embajada argentina en Costa Rica segu铆a con inter茅s cada paso de Romero. En octubre de 1979, el embajador Arnoldo Listre (un radical balbinista) inform贸 que el arzobispo de San Jos茅, monse帽or Rom谩n Arrieta, le dijo que su colega de San Salvador estaba 鈥渃opado por elementos extremistas, dentro de los cuales se incluye un grupo de jesuitas radicalizados鈥.18 Romero volvi贸 a Roma en 1980. El 30 de enero asisti贸 a la audiencia general del Papa, donde antes de recibirlo en una salita que utilizaba para audiencias especiales, Wojtyla lo hizo esperar que terminara la actuaci贸n de un circo y de un coro polaco. Ya a solas le reiter贸 sus cr铆ticas al papel de la Iglesia salvadore帽a.

鈥揘o deben tener en cuenta s贸lo la defensa de la justicia social y el amor a los pobres, porque el esfuerzo reivindicativo popular de izquierda puede dar por resultado tambi茅n un mal para la Iglesia 鈥搇e advirti贸.

De all铆, Romero fue a la casa generalicia de la Compa帽铆a de Jes煤s, donde Arrupe le reiter贸 su solidaridad y el apoyo de los jesuitas. Al d铆a siguiente, Romero fue recibido por el nuevo Secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, quien le comunic贸 鈥渜ue el embajador de Estados Unidos hab铆a venido a verlo con cierta preocupaci贸n de que yo estuviera en una l铆nea revolucionaria popular, mientras que Estados Unidos apoya el Gobierno de la Democracia Cristiana鈥. Tambi茅n le advirti贸 que la defensa de los derechos humanos y las reivindicaciones del pueblo no deb铆an 鈥渟uponer una hipoteca de la Iglesia y de los sentimientos cristianos ante las ideolog铆as鈥.19

Ya no habr铆a paz para Romero. Listre, cuya principal tarea era presionar para que se clausurara la radio Noticias del Continente, que transmit铆a en onda corta informaciones sobre la situaci贸n represiva en toda la regi贸n, inform贸 a su gobierno que monse帽or Romero hab铆a anunciado que esa emisora de Montoneros transmitir铆a su homil铆a dominical en la que denunci贸 amenazas contra su vida.20 El informe omiti贸 que se trataba de una soluci贸n de emergencia porque la radio del Arzobispado hab铆a sido inutilizada por un atentado explosivo.

vaticano juan pablo ii con galtieri y anayaEl nuncio en Costa Rica, el h煤ngaro Lajos Kada, le recomend贸 a Romero que estuviera alerta porque hab铆a sido condenado a muerte. Kada fue el emisario que Juan Pablo II escogi贸 como nuevo visitador apost贸lico luego de Quarracino. Reunido con los seis obispos salvadore帽os, el 12 de marzo, Kada exigi贸 que Romero cediera en sus posiciones para facilitar la unidad episcopal. Romero acept贸 un equilibrio de sectores, que inclu铆a otorgar la presidencia al vicario castrense, Jos茅 Eduardo Alvarez Ram铆rez, acompa帽ado como vice por el 煤nico amigo de Romero en el Episcopado, Arturo Rivera y Damas. Pero al momento de la decisi贸n, Rivera y Damas fue soslayado y result贸 elegido Aparicio y Quintanilla, quien en una reuni贸n previa hab铆a enrostrado a Romero que su 鈥減redicaci贸n era violenta, subversiva, que estaba dividiendo al clero y a las di贸cesis鈥 y que sembraba ideas izquierdistas en el Seminario.21

Esta nueva humillaci贸n a Romero fue la definitiva. Abandonado por sus hermanos y por la Santa Sede, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospitalito, un francotirador lo asesin贸 con un disparo al coraz贸n. Durante su funeral en la Catedral, explosivos y disparos de metralla causaron otras decenas de muertes y centenares de heridos. No fue un hecho aislado. Dos d铆as antes, paramilitares bolivianos secuestraron, torturaron y asesinaron en La Paz al jesuita espa帽ol Luis Espinal, director de un semanario y de una radio, que la embajada argentina calific贸 鈥渄e extrema izquierda鈥.22

En 1993 una comisi贸n de la verdad presidida por el ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Thomas Buergenthal, y cuya directora ejecutiva fue la experta argentina Patricia Tappat谩 de Valdez, esclareci贸 que el crimen de Romero fue ejecutado por el escuadr贸n de la muerte que respond铆a al ex mayor del Ej茅rcito Roberto D鈥橝ubuisson, l铆der pol铆tico de la ultraderecha salvadore帽a. Cinco d铆as despu茅s se dict贸 una ley de amnist铆a, convalidada por la Corte Suprema. En 2000, la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos concluy贸 que el Estado salvadore帽o hab铆a violado el derecho a la vida de Romero y hab铆a faltado a su deber de investigar y sancionar a los responsables23 y en 2004 un juez de California, conden贸 al ex capit谩n de la Fuerza A茅rea salvadore帽a 脕lvaro Saravia a indemnizar con 10 millones de d贸lares a la familia del asesinado Romero.24

Pero los jesuitas y la teolog铆a de la liberaci贸n hab铆an recibido un golpe demoledor. Concluido el proceso de pasteurizaci贸n, Bergoglio puede elevar a Romero sin riesgo a los altares.

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Entre Quarracino y Bergoglio

Methol Ferr茅

Methol Ferr茅

El historiador, fil贸sofo y te贸logo uruguayo Alberto Methol Ferr茅 fue el ariete que Quarracino utiliz贸 desde el CELAM contra la teolog铆a de la liberaci贸n. En marzo de 1977, el CELAM auspici贸 en Bogot谩 el Segundo Encuentro Latinoamericano sobre Pastoral castrense. El arzobispo Adolfo Tortolo, Vicario General Castrense, presidi贸 la Eucarist铆a25 y Methol Ferr茅 expuso sus objeciones a la teolog铆a de la liberaci贸n. En un trabajo que el arzobispo colombiano Alfonso L贸pez Trujillo, secretario general del CELAM, distribuy贸 para ilustraci贸n de todos los obispos de la regi贸n, Methol lleg贸 a referirse a los principales expositores de la teolog铆a de la liberaci贸n (el sacerdote belga Joseph Comblin, asesor del obispo brasile帽o Helder C谩mara, el brasile帽o Clodovis Boff, el peruano Gustavo Guti茅rrez y el argentino Enrique Dussel) como negativos e irresponsables y a la Confederaci贸n Latinoamericana de Religiosos como 鈥渦na estudiantina de asnos solemnes鈥. 26

El mismo trabajo fue analizado dos meses despu茅s en la asamblea plenaria del Episcopado argentino de mayo de 1977, cuyo documento final, redactado por Quarracino, justific贸 los m茅todos de la represi贸n aduciendo que no se puede pretender pureza qu铆mica cuando corre sangre.27 Methol rebati贸 all铆 un trabajo preparado para la futura Asamblea General del CELAM en Puebla por el sacerdote belga Joseph Comblin, asesor del obispo brasile帽o Helder C谩mara. Para Comblin la Argentina era 鈥渆l pa铆s de la Santa Alianza鈥 entre la jerarqu铆a cat贸lica y los militares. Su documento destacaba que de acuerdo con la teor铆a del integrismo franc茅s sobre el frente interno la Iglesia ayud贸 a los militares a elevar la represi贸n a la categor铆a de cruzada, suprimi贸 la distinci贸n entre violencia y no violencia, entre subversi贸n, cr铆tica, oposici贸n pol铆tica, guerrilla, terrorismo y guerra, con lo cual cre贸 una red abstracta de relaciones que conecta esa supuesta guerra revolucionaria con cada manifestaci贸n social de descontento. Esta filosof铆a pol铆tica contradice la concepci贸n de la Iglesia, que promueve la libertad y considera al pueblo como superior al Estado, sosten铆a.

Methol Ferr茅 replic贸 que esta definici贸n no era representativa de lo que pasaba con las Fuerzas Armadas argentinas. En 2006 Bergoglio present贸 en Buenos Aires el 煤ltimo libro de Methol Ferr茅, a quien describe como su mayor influencia intelectual y que fue el puente por el que lleg贸 a Quarracino. En un art铆culo que Bergoglio le public贸 en la revista te贸rica de los jesuitas en 1977, Methol sostuvo que si la independencia consisti贸 en la ruptura de Am茅rica Latina en veinte Estados y nuevas formas de dependencia de los imperios ingl茅s y yanqui, el presente les exige recuperar en conjunto su pasado hist贸rico, para reconstruirse como pueblo y naci贸n com煤n. Esto implica recuperar tambi茅n los rasgos fundamentales del catolicismo popular medieval espa帽ol y portugu茅s.28

De regreso de Puebla Methol Ferr茅, complet贸 el razonamiento con una met谩fora propia de la Doctrina de la Seguridad Nacional: 鈥淓s el final del foquismo eclesial鈥, porque a diferencia de Medell铆n, que 鈥渃onfiaba m谩s en la acci贸n de los peque帽os grupos, Puebla se preocupa por no separarse del pueblo en su conjunto. Y de ah铆 la revaloraci贸n de la religiosidad popular鈥.29

Methol es reverenciado como el ide贸logo de la Patria Grande Latinoamericana y la originalidad de su pensamiento geopol铆tico es indudable, aunque su uso no es un铆voco pero poco se conoce sobre su cerrada defensa de la dictadura argentina en el momento culminante del terrorismo de Estado, tanto en el Episcopado argentino como ante el CELAM. Hoy estas parecen disquisiciones te贸ricas sobre la diferencia entre Teolog铆a de la Liberaci贸n y Teolog铆a del Pueblo, como las presenta el bi贸grafo mejor informado de Bergoglio, el ingl茅s Austin Ivereigh. Pero entonces eran cuesti贸n de vida o muerte, como bien ense帽a el tr谩gico destino de Oscar Arnulfo Romero.

Documento secreto de la Canciller铆a. Quarracino conden贸 a Romero ante el Vaticano.

Documento secreto de la Canciller铆a. Quarracino conden贸 a Romero ante el Vaticano.

Notas

(1) Carta del embajador Julio Pe帽a al arzobispo Romero, del 31 de agosto de 1977, y nota a la canciller铆a N潞 340/77 ESALV, del 7 de septiembre de 1977, Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(2) Secreto. Nota 250/78 del embajador Julio Pe帽a a la Direcci贸n de Prensa y Difusi贸n de la Canciller铆a.
(3) Cable 144, Secreto, del embajador en El Salvador Julio Pe帽a, 17 de mayo de 1977. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(4) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 21 y 25 de junio de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL),
(5) 鈥淎 los 20 a帽os del controvertido padre Arrupe鈥, Intereconom铆a, Espa帽a, 9 de febrero de 2011.
(6) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, carta de Quarracino, 11 de octubre de 1978, caja 26, carpeta XXI, documento 17.520, ACEA.
(7) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, esquema propuesto por Quarracino, caja 26, carpeta XXI, documento 17.612, ACEA.
(8) Apuntes personales de Marco Politi, en Carl Bernstein y Marco Politi, Su Santidad. Juan Pablo II y la historia oculta de nuestro tiempo, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1996, p. 218.
(9) Juan Pablo II, homil铆a en la Bas铆lica de Nuestra Se帽ora de Guadalupe de Ciudad de M茅xico durante la solemne concelebraci贸n con los participantes en la Conferencia de Puebla, 27 de enero de 1979, http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1979/january/documents/hf_jpii_spe_19790127_messicoguadalupesacrelig_sp.html.
(10) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 3 de febrero de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(11) Secreto, San Salvador, 8610, del embajador Pe帽a a la Canciller铆a, 15 de febrero de 1979. Archivo de Culto.
(12) Antonio Quarracino, 鈥淒espu茅s de Puebla鈥, Clar铆n, 22 de marzo de 1979.
(13) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(14) Mar铆a L贸pez Vigil, 鈥淧iezas para un Retrato鈥, UCA Editores, San Salvador 1993.
(15) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(16) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/03.html
(17) Secreta, 410/79, del embajador Pe帽a al Canciller, 5 de septiembre de 1979, archivo de Culto.
(18) Cable secreto 622/625 del embajador Listre, 16 de octubre de 1979, Culto.
(19) Ibid, 31 de enero de 1980, http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/05.html
(20) Cable secreto N 123 del embajador Listre, 26 de febrero de 1980, Culto.
(21) Diario de monse帽or Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de Am茅rica Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/06.html
(22) Cable secreto 288, del 24 de marzo de 1980, DEL EMBAJADOR Jos茅 Mar铆a Romero, Culto.
(23) Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, Informe N 37/00, caso 11.481, Monse帽or Oscar Arnulfo Romero y Gald谩mez, El Salvador, 13 de abril de 2000.
(24) 鈥淐ondenado en EE UU uno de los asesinos del arzobispo salvadore帽o Oscar Romero鈥, El Pa铆s, Madrid, 5 de septiembre de 2004.
(25) 鈥淪egundo Encuentro Latinoamericano sobre Pastoral Castrense鈥, Vicariato Castrense, N 53, abril de 1977, p. 16.
(26) Penny Lernoux, Cry of the People, Penguin Books, Nueva York, 1991, p.,420.
(27) Carta Pastoral Pa铆s y Bien Com煤n, del 15 de mayo de 1977.
(28) Alberto Methol Ferr茅, 鈥淎n谩lisis de las ra铆ces de la evangelizaci贸n latinoamericana鈥, Stromata, N 33, 1977, pp. 93-112.
(29) 鈥淒espu茅s de Puebla鈥, La Naci贸n, 16 de febrero de 1979.

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