Jun 8 2020
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Opinión

Brasil, laboratorio mundial de la ultraderecha

Brasil se ha constituido en un laboratorio mundial para un nuevo tipo de extrema derecha. No se trata sólo de una nueva hegemonía de poder sino de un proyecto de cambio de la sociedad, de una revolución cultural conservadora, donde Jair Bolsonaro representa un proyecto transitorio, con claras tendencias fascistas.

El papel de Bolsonaro en este juego de poder pareciera ser el de distractor del modelo final que se quiere imponer desde el juicio pol√≠tico a la expresidenta Dilma Rousseff en 2016. Brasil es hoy el √ļnico pa√≠s del mundo que, en medio de la pandemia, vive una gran crisis pol√≠tica que puede llegar a ser una crisis del r√©gimen pol√≠tico.La ultraderecha en Brasil va con una f√≥rmula militar - 06/08/2018 ...

Bolsonaro es tan descartable como el ministro de Economía Paulo Guedes, un neoliberal proestadounidense que fue funcionario del dictador chileno Augusto Pinochet, quien parece haber sido detenido en su embestida por el plan de emergencia presentado por el general Walter Souza Braga Netto, jefe del gabinete de la Presidencia, a quien todos ven hoy como el presidente operativo.

En esta puja de poderes, donde se entremezclan hoy disputas entre sectores militares, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso, las elites econ√≥micas, la prensa hegem√≥nica y la iglesia evang√©lica, sobresale el nombre de Sergio Moro, renunciante ministro de Justicia, cargo al que lleg√≥ tras haber encarcelado ‚Äďsiendo juez- al expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva, sin causa, sac√°ndolo de la disputa electoral, permitiendo el triunfo de Bolsonaro.

Moro, el destructor

La renuncia de Sergio Moro tiene tiene varias causas, pero la primordial es la de diferenciarse de Bolsonaro. La causa puntual fue que bajo su protección, la Policía Federal estaba a punto de incriminar a los hijos de Bolsonaro (y quizá hasta al mismo presidente) en actos de corrupción y vínculos con mafias paramilitares.

Moro es hombre de Estados Unidos y el candidato de Washington para las elecciones de 2022, y por eso había que desprenderlo de un  gobierno en caída.

Sergio Moro fue preparado por el FBI? - Juventud Rebelde - Diario ...Hay un punto que hay que destacar: durante su gesti√≥n como juez del Lava Jato fue cumpliendo punto por punto el plan de destrucci√≥n de la econom√≠a y la institucionalidad brasile√Īa, adem√°s de aniquilar la izquierda para posibilitar un gobierno de extrema derecha, pero de transici√≥n, que le abriera el camino a su candidatura.

Y por ende, no se debe descartar que detrás de todos estos movimientos en los escenarios del poder, esté la embajada de Estados Unidos. Hoy, para Moro, Bolsonaro ya no es un recurso que facilite su candidatura, sino un estorbo descartable. La popularidad del exministro de Justicia está por encima de la del presidente. En medio de la crisis, Moro ha hecho mutis por el foro, dejando que otros se desgasten.

Escarceos

La guerra de poder institucional sigue en Brasil: Por un lado, el Supremo Tribunal Federal abri√≥ una investigaci√≥n sobre abusos de poder de¬† Bolsonaro e hizo p√ļblico un v√≠deo de una reuni√≥n ministerial en la que el mandatario hizo expl√≠cita su intenci√≥n de prescindir de cualquier funcionario que osara investigar a su familia.

A raíz de la divulgación integral de lo ocurrido, se profundizaron en Brasil nuevas grietas institucionales, cuyas consecuencias se harán ver en breve, donde los militares, sobre todo aquellos que integran el gabinete de Bolsonaro, tendrán mucha injerencia. Si en el campo jurídico es muy difícil prever cuáles serán los próximos pasos, en términos institucionales lo que se reveló al país es un desastre.

Lo serio de todo esto es la inmersión de los militares en la política, con el claro mensaje de que las Fuerzas Armadas apoyan a Bolsonaro en esta guerra que comienza contra la Corte Suprema. Nunca antes un golpe de estado fascista había sido tan publicitado, tan televisado y tan replicado en las redes sociales.Brasil se rinde a la ultraderecha de Bolsonaro

Por lo mismo, es urgente que la totalidad de las fuerzas democr√°ticas renuncien a sus diferencias hist√≥ricas y/o coyunturales en pos de un objetivo com√ļn que es la creaci√≥n de un frente en defensa de la democracia. Ciertamente no es una tarea f√°cil, considerando el comportamiento golpista contra el gobierno de Dilma Rousseff que tuvieron ciertos sectores que hoy d√≠a se presentan como paladines de la democracia.

La posibilidad de conformar un Frente Democrático, significa, ante todo, renunciar a desavenencias y conflictos del pasado por parte de partidos y movimientos sociales, como el de los Trabajadores sin Tierra (MST), el de Trabajadores sin Techo (MTST) o el LGBT, junto a decenas de  organizaciones de género, ecologistas, de economía social y solidaria.

Surgen algunas iniciativas, como la de 400 organizaciones sociales y siete partidos¬† que manifestaron su intenci√≥n de solicitar un juicio pol√≠tico al presidente, en momentos en que la centroizquierda est√° en desbande, la socialdemocracia tibia quiere ocupar su espacio tradicional, y la puja por el poder ‚Äďen realidad- est√° centrada entre las diversas bandas de ultraderecha y la derecha pol√≠tica. Tambi√©n un llamamiento en las redes bajo el lema #Somos70porcento.

El discurso de Bolsonaro envalentona a las milicias parapoliciales ...Las manifestaciones de grupos organizados antifascistas comenzaron a disputar las calles a los bolsonaristas . No habr√° salida institucional para la crisis profunda , si √©sta no es impulsada, empujada, por una gran movilizaci√≥n ciudadana, ganando las calles y la opini√≥n p√ļblica.

Revolución

Hay quienes hablan de una derecha revolucionaria: as√≠ como grupos armados en los a√Īos 60 o 70 eran capaces de arriesgar su vida por una idea, esta l√≥gica revolucionaria podr√≠a ser una contrapartida de la extrema derecha.

Y las Fuerzas Armadas est√°n en una posici√≥n af√≠n y lo √ļnico que podr√≠a detener su marcha, es el surgimiento de una fuerza popular fuerte, de izquierda real, que los enfrente.

Ya existen milicias armadas de derecha, con el plan de ‚Äúucranizar‚ÄĚ el pa√≠s (t√©rmino que ellos utilizan), ante la imposibilidad de gobernar Brasil, en la tentativa de lograr un cambio radical a trav√©s de un golpe de Estado o un cogobierno con las milicias. La estructura se desarrolla desde las redes sociales (youtube, whatsapp, twitter), donde los hijos de Bolsonaro tienen el control del llamado ‚Äúgabinete del terror‚ÄĚ.

Militares con libreto ajeno

A algunos analistas les llama la atención que las Fuerzas Armadas apoyen un modelo neoliberal como el de Paulo Guedes, dada la tradición desarrollista que tuvo el golpe de 1964. Hoy apenas hay un grupo de militares que insisten en preservar algunas estructuras del Estado, sobre todo las que manejan y se sirven de ellas (como Petrobras), pero no existe nada como un gran proyecto nacional ni un estratega como Golbery do Couto e Silva.

La puja en la ultraderecha llev√≥ al ensayista Olavo de Carvalho, considerado un referente ideol√≥gico del mandatario, ¬†a distanciarse Em noite de panela√ßo, Olavo diz que 'talvez seja tarde' para ...de √©l al afirmar que derrocar√≠a a este ‚Äúgobierno de mierda‚ÄĚ si sigue ‚Äúinactivo‚ÄĚ y ‚Äúcobarde‚ÄĚ. Desde Virginia, Estados Unidos, donde reside, Olavo ha influido en la designaci√≥n de varios funcionarios. Ahora, en un v√≠deo, se√Īala que Bolsonaro nunca fue su amigo. Algunos analistas se√Īalan que el presidente fue remiso en otorgarle la condecoraci√≥n que le hab√≠a prometido.

Incluso la derecha¬† ha olvidado el proyecto de Brasil ‚Äúpotencia industrial‚ÄĚ: hoy la que maneja el pa√≠s no es una elite industrial sino financiera, que no tiene intenciones de ser una burgues√≠a nacional sino insiste en ser socio muy minoritario de la burgues√≠a global, y gendarme o capataz regional.

Por primera vez en su historia, Brasil ha insistido en un fuerte alineamiento absurdo con Estados Unidos. Ni siquiera hab√≠a ocurrido cuando envi√≥ tropas a Europa a combatir contra los nazis. No debiera extra√Īar: sus principales cuadros han sido adoctrinados por EU.

Ciro Gomes, candidato a Presidente por el PDT, se√Īala, por ejemplo, que el general¬† Heleno Ribeiro Pereira, Ministro de la Secretaria de la Presidencia y con apatencias de ser presidente, ‚Äúes golpista, no tiene aprecio a la vida, mat√≥ muchos pobres en Hait√≠, fue expulsado de¬† las fuerzas de Naciones Unidas y ya fue jefe de gabinete del general golpista Sylvio Frota. Es american√≥filo fan√°tico‚ÄĚ.

Fascismo, izquierda

El fascismo no es nuevo en Brasil, ya exist√≠a hace 90 a√Īos: el partido fascista brasile√Īo, la Acci√≥n Integralista Nacional, ten√≠a un 1.200.000 miembros y un candidato a presidente en 1955, Plinio Salgado. Y ese fascismo est√° reapareciendo, resucitando.

EL FASCISMO LIBERAL Y EL ORTODOXO ‚Äď Caras y CaretasBrasil careci√≥ ‚Äďcomo por ejemplo Argentina- de un trabajo de memoria sobre la dictadura c√≠vico-militar y no se proces√≥ a un solo torturador, pese a los sucesivos gobiernos ‚Äúizquierdistas‚ÄĚ.

En esta estructura, el militarismo brasile√Īo, que no es homog√©neo pero incluye tendencias fascistas muy fuertes, es una pieza importante en la pol√≠tica brasile√Īa. Bolsonaro representar√≠a el ala dura, un sector que ni siquiera en la dictadura fue hegem√≥nico, salvo con Emilio Garrastaz√ļ M√©dici (1969-1974).

La izquierda brasile√Īa ya no existe y ni siquiera la oposici√≥n a Bolsonaro que es liderada por la derecha, es minoritaria. Los movimientos sociales y sindicales desaparecieron de las calles, cooptados hace unos a√Īos por el aparato de gobierno del Partido de los Trabajadores, o desilusionados y sin tim√≥n.

En momentos de radicalizaci√≥n de la pol√≠tica, la izquierda ‚Äďconvertida en legalista y defensora de las instituciones del Estado burgu√©s- no supo juntarse y menos a√ļn radicalizarse. Hoy la lucha pol√≠tica en Brasil se da entre la ultraderecha y la derecha y el liderazgo es ejercido por dos gobernadores de derecha, el de Sao Paulo (Joao Doria) y el de Rio de Janeiro (Wilson Witzel).

Y es para no creer: en un momento Lula tuvo el 80% de aprobaci√≥n y credibilidad popular. Pero su pol√≠tica era de reformas puntuales, quiz√° con la idea de conservar lo ganado. Pero‚Ķ la √ļnica verdad es la realidad y el resultado fue una cat√°strofe.

Aspiraciones expansionistas

Las aspiraciones geopolíticas de Brasil desde su restricción regional, estuvo siempre centrada en convertirse en un satélite privilegiado de EU para hegemonizar Sudamérica, hasta sus devaneos globales contemporáneos, pese a los retos internos como la pobreza extrema, 14 millones de desempleados, el hambre, la desnutrición.

Ya en los primeros d√≠as de su presidencia, hubo mandos militares brasile√Īos ‚Äúreacios‚ÄĚ al plan de Jair Bolsonaro de albergar bases militares de Estados Unidos (en Alc√°ntara, la frontera noreste, la Triple Frontera con Argentina y Paraguay o la Amazonia), que lo consideraron innecesario e inoportuno, no afinado a la pol√≠tica nacional de DefensaBrasil permite a EEUU usar base de Alc√°ntara para lanzar cohetes ...

Paradojalmente, las bases de EU en Brasil llegaron en el √°mbito de la participaci√≥n en los combates al nazifascismo con la Fuerza Expedicionaria Brasile√Īa (FEB), al comienzo de la d√©cada de 1940.¬† El temor cobr√≥ fuerza cuando al final de 1941 los japoneses atacaron Pearl Harbor y EU ‚Äďconvertido en beligerante- presion√≥ a Brasil a negociar el uso de las bases de Bel√©m, Natal e Recife, a lo que no se opuso el presidente Get√ļlio Vargas

Las tesis del expansionismo brasile√Īo y su pol√≠tica exterior, netamente colonialista, no son nuevas, y tomaron especial vuelo durante la dictadura militar-empresarial de 1964-1985, donde el general Golbery do Couto e Silva ‚Äďautor en 1966 de Geopolitica do Brasil- se convirti√≥ en el te√≥rico de la dictadura (y luego tambi√©n de la apertura democr√°tica, con la fragmentaci√≥n total de la oposici√≥n civil en varios partidos).

De la Escuela Superior de Guerra surgieron varias teorías netamente expan­sionistas que fueron motor de la dictadura: la de las fronteras ideológicas, la de la Fuerza Interamericana de Paz, la del gendarme mantenedor del orden continental, la del satélite privilegiado, la del destino manifiesto de Brasil al sur del Caribe, la de su vocación rioplatense, la de las fronteras en los Andes y las aperturas hacia el Pací­fico, la del puerto libre en el Caribe, la del control del Atlántico Sur, la de la instalación en la Antártida, etcétera.

Tambi√©n surgieron de all√≠ los frenos a los procesos de integraci√≥n latinoamericanos y caribe√Īos, con el desmantelamiento del Mercado Com√ļn del Sur (Mercosur), la Uni√≥n de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe√Īos (Celac), aun cuando fue, con Lula da Silva, uno de los promotores del fracaso del √Ārea de Libre Comercio de Am√©rica Latina (ALCA), que propon√≠a Estados Unidos.

Pero, incluso en los a√Īos de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (2002-2017), pasaron a proliferar entre los militares de derecha (en las escuelas Superior de Guerra y de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas) y tambi√©n entre los diplom√°ticos brasile√Īos, teor√≠as sobre el papel hegem√≥nico que estar√≠a reservado a Brasil en Am√©¬≠rica del Sur.

Hoy, aquellas viejas tesis y teor√≠as parecen haber reflotado con el gobierno de Jair Bolsonaro, quien cree que la Uni√≥n Sovi√©tica a√ļn existe y por ello hay que combatir al comunismo. Y por eso incluso ha amenazado con intervenir militarmente contra Venezuela.

Las posiciones de Brasil en relaci√≥n con sus vecinos, que llegan hasta a las amenazas m√°s o menos veladas de intervenci√≥n militar, hacen necesario volver a analizar la teor√≠a del sat√©lite privilegiado o del subimperialismo brasile√Īo y la tesis de las fronteras ideol√≥gicas, se√Īalaba ya en 1971 el analista y polit√≥logo brasile√Īo Paulo Schilling.

General Golbery, do golpe √† abertura | AcervoEl general Golbery expon√≠a as√≠ el problema: ‚ÄúLas naciones peque√Īas se ven de la noche a la ma√Īana reducidas a la condici√≥n de estados pigmeos y ya se prev√© su melanc√≥lico fin, bajo los planes de inevitables integraciones regionales; la ecuaci√≥n de poder en el mundo se reduce a un peque√Īo n√ļmero de factores, y en ella se perciben solamente pocas constelaciones feudales ‚Äď estados barones- rodeadas de estados sat√©lites y vasallos (‚Ķ)‚ÄĚ.

‚ÄúNo hay otra alternativa para nosotros sino aceptarlos (los planes de integraci√≥n del imperio) y aceptarlos conscientemente‚Ķ‚ÄĚ, se√Īalaba el estratega. En resumen, seg√ļn los geopol√≠ticos de la ‚ÄúSorbonne‚ÄĚ (la inteligencia vern√°cula), Estados Unidas deber√≠an reconocer el destino manifiesto de Brasil en Am√©rica del Sur, eligi√©ndolo ‚Äúsat√©lite privilegiado‚ÄĚ: ‚ÄúTambi√©n Brasil puede invocar un destino manifiesto tanto m√°s cuanto que √©ste no choca, en el Caribe, con el de nuestros hermanos del Norte‚ÄĚ, agregaban.

Con el golpe militar del 1¬ļ de abril de 1964 y la eliminaci√≥n de las fuerzas nacionalistas populares, las tesis de la Escuela Superior de Guerra pasaron a constituir la estrategia para Am√©rica latina de ltamarat√≠, la canciller√≠a brasile√Īa. La idea de la creaci√≥n de un estado militarista subdesarrollado al servicio del plan imperialista de integraci√≥n latinoamericano y del mantenimiento de la paz imperial, podr√≠a ser entonces puesta en pr√°ctica, se√Īalaba Schilling, hace ya medio siglo.

¬ŅNuevos tiempos?El jefe de prensa de Bolsonaro, positivo por coronavirus d√≠as ...

Hay mandos militares que entienden que la situaci√≥n es muy diferente y que insisten en que no est√°n dispuestos a entregar territorios (y menos la Amazonia) al hegem√≥n del Norte. Sobre todo cuando la econom√≠a brasile√Īa depende de sus exportaciones a China y de sus posibles inversiones en proyectos de infraestructura. Ya EU exigi√≥ a Brasil que reduzca su dependencia econ√≥mica con China, su mayor socio comercial.

Casi la mitad de lo que el pa√≠s produce de esos commodities (47.300 millones de d√≥lares sobre un total de 53.200 millones) tuvieron como destino China, mientras que hacia EU viaj√≥ el 12% del total. Desde 2001 las exportaciones de productos primarios no estaban tan concentradas en un √ļnico destino, cuando la Uni√≥n Europea ostentaba el 50,6% de las ventas, con un monto de 13.200 millones de d√≥lares.

Las fuerzas de la ultraderecha -a√ļn siendo minoritarias- se encuentran bien articuladas en las redes y en la calle, con el sustento financiero de algunos empresarios y comerciantes que apoyan ciegamente a un Bolsonaro sin capacidad de l√≠der nato, que no es un agitador carism√°tico, ni un organizador experto u orador cautivante y convincente.

Tampoco tiene un proyecto ni ideas de peso, salvo armar a toda la poblaci√≥n para defender una naci√≥n imaginaria que est√° en campa√Īa contra el marxismo cultural, la ideolog√≠a de g√©nero y la globalizaci√≥n.MANIFESTACIONES EN BRASIL PRO ANTI BOLSONARO - YouTube

Existen innumerables sitios de milicianos digitales que se han dedicado a desperdigar noticias falsas sobre las instituciones y las personas, profiriendo injurias y amenazas a miembros del Supremo Tribunal Federal, a congresistas, políticos, periodistas o representantes de asociaciones que han denunciado el avance de sectores exaltados de la extrema derecha.

Potencialmemente, puede sumar a sus impulsos golpistas y dictatoriales a una parte significativa de las Fuerzas Armadas que se vea tentada con la obtención de mayor poder dentro de un gobierno que ya posee un grupo numeroso de ministros, subsecretarios y funcionarios de alto escalón provenientes de las corporaciones castrenses.

 

**Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.

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