Sep 21 2019
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AmbienteSociedad

Cambio clim谩tico: Empleos verdes y desarrollo sostenible, el capitalismo triunfante

En el per铆odo previo a la Cumbre sobre la Acci贸n Clim谩tica de la ONU en Nueva York a llevarse a cabo durante la 煤ltima semana de septiembre, la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) se traz贸 como objetivo pedir a los l铆deres gubernamentales que se comprometan a tomar medidas para garantizar que la transici贸n a econom铆as m谩s verdes beneficie a las personas y al planeta.

La OIT insiste en que los empleos verdes son cruciales para el desarrollo sostenible y responden a los desaf铆os mundiales de protecci贸n del medio ambiente, desarrollo econ贸mico e inclusi贸n social, al involucrar a gobiernos, trabajadores y empleadores como agentes de cambio activos.Resultado de imagen para Cambio clim谩tico: Empleos verdes y desarrollo sostenible, el capitalismo triunfante

脡sto, a帽ade, promueve la ecologizaci贸n de las empresas, de las metodolog铆as de trabajo y del mercado laboral en general. Estos esfuerzos sostienen el organismo, contribuyen a crear oportunidades de empleo decente, incrementar la eficiencia de los recursos y construir sociedades sostenibles de bajo carbono.

La aventura econ贸mica, del gran capital, aceptada por mediaciones externas del complejo institucional de Naciones Unidas, se convierte en distracci贸n permanente, en un entretenimiento peligroso cuyo destino podr铆a enfrascarnos en una espiral infernal.

Una mirada atenta sobre el acontecer del planeta pone de manifiesto r谩pidamente que existe en el actual proyecto de globalizaci贸n una feroz batalla por la redistribuci贸n del mundo en el terreno econ贸mico, productivo y financiero.

Actualmente la gran mayor铆a de pa铆ses recorre los senderos trazados por las instituciones internacionales, pero en virtud de la inquietud que origina a nivel mundial estas pol铆ticas econ贸micas y el libre comercio, pero se acent煤a la interpelaci贸n sobre sus consecuencias sociales.

La constante avaricia, la pirater铆a y la insensatez constituyen la se帽al inequ铆voca del estilo transnacional de crecimiento econ贸mico, cuyo desenlace, si no se cambia el rumbo, es simplemente la extinci贸n del Planeta.

Resultado de imagen para Cambio clim谩tico: Empleos verdes y desarrollo sostenible oitLas instituciones internacionales de todo tipo, junto a los gobiernos, dicen estar atentos a esta evoluci贸n e imponen tratados disuasorios tendientes a controlar la emisi贸n de gases t贸xicos y contaminantes de anh铆drido carb贸nico.

Pero esta incapacidad ejecutiva para dar una 鈥渟alida鈥 real, la hemos visto detr谩s de cada una de las cumbres del clima, en Copenhague (2009) Canc煤n (2010) sobre biodiversidad en Nagoya (Jap贸n en 2010) Durban (2011) Varsovia (2013) la COP21 de Par铆s (2016) o la COP24 que se celebr贸 en la polaca Katowice, donde se ha entepuesto los intereses pol铆ticos y econ贸micos particulares a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.

En realidad, en dichas cumbres se han planteado falsas soluciones al cambio clim谩tico, soluciones tecnol贸gicas, desde nucleares, pasando por los agrocombustibles hasta la captura y almacenamiento de CO2 bajo tierra, entre otras, medidas que intentan esconder las causas estructurales que nos han llevado a la crisis ecol贸gica actual.

Una crisis medioambiental que evidencia la incapacidad del sistema econ贸mico para sacarnos del 鈥渃allej贸n sin salida鈥 a la que su l贸gica del crecimiento sin l铆mites, del beneficio a corto plazo, del consumismo compulsivo y la rentabilidad a todo coste, nos ha llevado.

El verde color de moda

Los v铆nculos estrechos entre aquellos que ostentan el poder pol铆tico y el econ贸mico explican esta falta de voluntad para dar una respuesta efectiva, que implicar铆a un cambio radical en el actual modelo de producci贸n, distribuci贸n y consumo. Enfrentarse a la l贸gica productivista del capital, o dicho de otra manera atacar el n煤cleo duro del sistema capitalista.

El desarrollo del capitalismo en su fase actual descubre la irracionalidad de la explotaci贸n del trabajo, para devastar el planeta en nombre de la libertad de mercado. Y quienes ostentan el poder pol铆tico y econ贸mico no est谩n dispuestos, a acabar con su 鈥済allina de los huevos de oro鈥.

La econom铆a verde -repetimos- s贸lo busca hacer negocio con la naturaleza y la vida. Se trata de la recolonizaci贸n de los recursos naturales, aquellos que a煤n no est谩n privatizados, y busca transformarlos en mercanc铆as de compra y venta. As铆 est谩n planteadas las investigaciones para el desarrollo de energ铆as 芦limpias禄 adjetivadas alternativas o renovables, como preResultado de imagen para Cambio clim谩tico: Empleos verdes y desarrollo sostenible oittexto dentro del marco de una econom铆a social de mercado.

Las elites pol铆ticas y las empresas transnacionales, due帽as de la producci贸n de energ铆a, buscan de esta forma trasladar el siguiente mensaje:聽Ellos, nos dicen, 鈥渟on responsables y se comportan con un rigor ejemplar frente al cambio clim谩tico鈥. Su nuevo credo es producir neveras, coches, aerosoles, reciclables y poco contaminantes: empresarios que apuestan por el futuro de las nuevas generaciones.

Esta nueva visi贸n que nos presentan empresarios altruistas nos llama la atenci贸n. De la noche a la ma帽ana han dejado de ser capitalistas y buscan un mundo mejor. Pero la realidad es otra. Han instrumentalizado las energ铆as renovables y transformado una alternativa en mercanc铆a.

Su sistema se fundamenta en el consumo ligado a la rentabilidad. Buscan obtener el m谩ximo provecho de la energ铆a sea solar, e贸lica, acu铆fera o proveniente de la biomasa.

Hoy m煤ltiples empresas privadas ven en el calentamiento del planeta un gran negocio y por ello impulsan megaproyectos en el campo de las energ铆as renovables en connivencia con el capital financiero y la complicidad de gobiernos neoliberales o socialdem贸cratas, que les subyuga la noci贸n de desarrollo sostenible.

Las presas hidroel茅ctricas, los postes e贸licos y las agroindustrias latifundistas de biocombustibles son las nuevas oportunidades, ya que de ellas se derivan patentes, innovaciones y subproductos, utilidades reinvertidas para seguir expoliando y desbastando el planeta y profundizar a煤n m谩s la brecha entre pa铆ses ricos y pobres en esa dicotom铆a que tanto gusta en los organismos internacionales: 鈥渄esarrollados o emergentes鈥.

El control de las grandes multinacionales resulta cada vez m谩s extremo. Empresas como Cargil, que controla el negocio del grano, Monsanto, Bayer o Basf, primeros fabricantes de semillas gen茅ticamente modificadas o Yara, que domina el mercado de los fertilizantes, obtienen beneficios r茅cord invirtiendo en el sector, desde la Patagonia al Orinoco pasando por la Amazonia y la selva subtropical.

Algunos expertos alertan que los cambios clim谩ticos minar谩n la producci贸n global de alimentos, y veremos con mayor frecuencia per铆odos de escasez. La crisis del 2008 fue un buen ejemplo, aunque concentrado en las finanzas y los mercados se relativizaron sus consecuencias.

Por otra parte, la previsible carencia del agua hace que muchos inversores acaparan tierras en 脕frica y Am茅rica Latina para asegurarse sus reservas acu铆feras.

Sin dudas, una de las habilidades del capitalismo es su destreza para transformar un problema -tangible como el agua o invisibles como el di贸xido de carbono- en un activo financiero, con el objetivo de ganar dinero. Pero esta l贸gica de mecenazgo en las cumbres internacionales forma parte de su lavado de cara, aparte de facilitar la deducci贸n de impuestos, o el lavado de capitales…

Esta idea de progreso lineal, propio de la fase actual del capitalismo, debe ser profundamente cuestionada, ya que sobre dicha base el actual orden pol铆tico levanta su mito de irreversibilidad hist贸rica. En realidad, su 煤nico af谩n sigue siendo obtener dinero a cambio de quemar energ铆a, incluyendo otra quema de energ铆a, la humana consumida bajo la forma de explotaci贸n.

Roto el v铆nculo entre naturaleza y producci贸n, el modelo globalizador capitalista se alza due帽o del mundo. Tal vez, como nos ense帽a la paleontolog铆a mediante el estudio de los f贸siles, el destino final m谩s probable de toda especie sea su desaparici贸n. Pero esa evoluci贸n sucede a trav茅s de millones de a帽os.

No obstante, hoy tenemos el sentimiento que la muerte deseada sea a fuego lento por este sistema deshumanizador, que se refugia en cada cumbre. Por eso creemos que el problema no radica en que Greta Thunberg, la adolescente sueca falte un d铆a a la semana a la escuela para protestar contra el cambio clim谩tico, para que las cosas cambien.

*Analista uruguayo acreditado en ONU-Ginebra, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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