Ago 14 2019
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AmbienteEconom铆a

Capitalismo, agricultura y cambio clim谩tico

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim谩tico (IPCC) filtr贸 un adelanto de un estudio sobre la relaci贸n entre suelos, agricultura y cambio clim谩tico. Es un poderoso llamado de atenci贸n sobre las fuerzas que amenazan con desfigurar la bi贸sfera y destruir la especie humana. El an谩lisis hace hincapi茅 en el uso del suelo, la producci贸n de alimentos y las emisiones de gases de efecto invernadero.

La advertencia del IPCC se帽ala que la agricultura, la ganader铆a y la silvicultura generan el 23 por ciento del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cada a帽o. Por otra parte, el IPCC recuerda que los suelos del planeta son responsables de absorber alrededor del 30 por ciento del bi贸xido de carbono emitido cada a帽o por la industria y el sector energ茅tico. En la medida en que los suelos se degradan, se reduce su capacidad de absorci贸n del bi贸xido de carbono (CO2) y su capacidad productiva se ve limitada. Esto aumenta la concentraci贸n de GEI en la atm贸sfera y agrava el cambio clim谩tico, lo que genera nuevamente mayor degradaci贸n de suelos. El riesgo de desencadenar un ciclo acumulativo vicioso es hoy d铆a muy alto.Resultado de imagen para Capitalismo, agricultura y cambio clim谩tico

El informe del IPCC es importante, pero, como siempre ocurre con estas evaluaciones sobre la destrucci贸n ambiental en el mundo, adolece de una grave omisi贸n: no contiene ninguna referencia sustantiva a las fuerzas econ贸micas que est谩n promoviendo esta degradaci贸n ambiental.

El IPCC indica que cerca del 30 por ciento de la producci贸n mundial de alimentos se pierde o desperdicia. La reducci贸n de estos desechos har铆a una contribuci贸n importante para restringir las emisiones de GEI. El IPCC tambi茅n reconoce que es necesario combatir la desigualdad que impera en los paisajes rurales del mundo para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Adem谩s, los patrones de consumo y el tipo de dieta imperante afectan la cantidad de tierra y agua que se necesitan para la producci贸n de alimentos. El consumo de carne es uno de los factores m谩s negativos en la contribuci贸n del sector a las emisiones de gases de efecto invernadero. Adem谩s, por cada kilogramo de prote铆na animal producida se necesitan 10 mil litros de agua, nueve kilogramos de granos y el equivalente a 18 kilogramos de capa org谩nica de tierra.

Es cierto que la agricultura mundial est谩 hoy profundamente distorsionada y sumergida en un c铆rculo vicioso, en el que la degradaci贸n de suelos est谩 asociada a mayores emisiones de gases de efecto invernadero. Pero no ser谩 f谩cil implementar los cambios que se necesitan para reducir las emisiones de GEI del sector agr铆cola. Y es que, hoy, la agricultura mundial se comporta tal como el capitalismo siempre quiso que lo hiciera.

El desperdicio y la desigualdad son dos signos distintivos de este fen贸meno. La desigualdad es resultado de la lucha que el capital siempre ha mantenido por controlar el proceso de producci贸n en el campo, buscando someter al campesinado y la poblaci贸n rural a la relaResultado de imagen para concentracion capitalistaci贸n salarial.

El acaparamiento de tierras es una faceta de este proceso. Por su parte, el desperdicio es un subproducto del control de la producci贸n agr铆cola por el capital. No hay que olvidar que bajo el capitalismo, el objetivo de la producci贸n mercantil agr铆cola no es generar alimentos para la poblaci贸n, sino producir ganancias para las corporaciones. En la producci贸n capitalista el desperdicio es parte del 芦valor agregado禄 que se vende como mercanc铆a.

Un rasgo esencial del capitalismo es la tendencia a la concentraci贸n del poder de mercado en pocas empresas. En la agricultura mundial esta consolidaci贸n corporativa se manifiesta no s贸lo en las grandes plantaciones y f谩bricas de carne, sino en todos los eslabones de la cadena de valor: comercializaci贸n, procesado y empaque, transporte y producci贸n y venta de semillas e insumos agroqu铆micos (muchos profundamente t贸xicos). Los abusos de la concentraci贸n de poder van desde la manipulaci贸n de precios hasta las violaciones de los derechos humanos de poblaciones campesinas.

El IPCC es incapaz de examinar el verdadero motor de la destrucci贸n ambiental provocada por las grandes plantaciones de aceite de palma en el sudeste asi谩tico, o por la ganader铆a y la soya transg茅nica en Am茅rica Latina. Y es que el IPCC critica esas plantaciones, pero considera que est谩n relacionadas con las necesidades de una poblaci贸n constantemente en aumento. No puede ver que esos proyectos tienen muy poco que ver con las necesidades de la gente y en cambio, s铆, mucho con la transformaci贸n de la agricultura en una fuente de ganancias. Las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura est谩n vinculadas con la transformaci贸n de la producci贸n de alimentos y del paisaje rural en general en un simple espacio de valorizaci贸n para el capital.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 煤nicamente es posible frenando los excesos del capitalismo. El mercado no podr谩 hacerlo. La autoridad p煤blica (el Estado) es la 煤nica que puede orientarnos en esa direcci贸n. Pero eso necesita un cambio de paisaje pol铆tico, que hoy est谩 lejos de presentarse.

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