Nov 14 2019
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Economía

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Capitalismo, big data, trabajo

 

Nos acostumbraron a pensar que es más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo, parafraseando a Jameson. Nos bombardearon la psiquis con series y películas del apocalipsis, de megatsunamis, terremotos, cataclismos. Pero el fin del mundo es más sutil y menos espectacular: se llama capitalismo.

El tiempo en el que se renuevan las energ√≠as y recursos naturales se acortan cada vez m√°s en el a√Īo y no nos estar√≠a alcanzando el planeta que tenemos para sobrevivir. Existe una sola raz√≥n y es el modelo de producci√≥n en el que estamos insertos.Resultado de imagen para apocalipsis

Existen miles de iniciativas que apuntan al voluntarismo, a lo espontáneo, a lo fugaz. Con una falsa ilusión de que se está haciendo algo, pero no es más que un espejismo en el desierto de las toneladas y toneladas de basura que se producen día a día en nuestro sistema.

No existe consumo ético ni ecológico en el capitalismo por más vasos que llevemos por propia voluntad a cualquier cadena multinacional de comida rápida.

El capitalismo es el genocida más respetado del mundo, ya lo dijo un argentino-cubano. Las guerras, los saqueos, la diplomacia imperialista, la deuda externa, el sometimiento económico, político y cultural, son algunas de las herramientas de las cuales se sirve el sistema para devastar todo.

Seg√ļn la OIT, para el 2050 van a desaparecer el 50% de los trabajos que conocemos hasta el momento. Seg√ļn los defensores de este cambio y el futuro del trabajo o el trabajo del futuro, es que se van a abrir nuevas posibilidades con las nuevas tecnolog√≠as.

No es por negar esta afirmación, pero siempre se piensa que se va a dar un salto cualitativo en materia laboral y nunca se habla de derechos laborales, de salario, de reducción de la jornada laboral, de plusvalía.

Porque se genera un salto cualitativo en materia de productividad y aumento de la tasa de ganancia para el due√Īo de los medios de producci√≥n, pero nunca se habla de calidad del empleo. Ni que hablar de que las filas del ej√©rcito de reserva se engrosan cada vez m√°s, ya que la brecha educativa y de formaci√≥n se ir√° ensanchando m√°s. Adem√°s, las nuevas tecnolog√≠as implican trabajadores calificados.

Si en nuestros pa√≠ses no se acompa√Īa esta revoluci√≥n tecnol√≥gica con aumentos de presupuesto para la educaci√≥n, para formar profesionales capacitados pero con pensamiento cr√≠tico y de cara al pueblo, seguiremos otro siglo m√°s condenados a la dependencia.

 Pero tampoco los países periféricos podemos ser granjas de profesionales que el mercado demanda. Y en lugar de mercado, en realidad tendría que decirse sistema y este sistema tiene como centro al lucro y no al ser humano.

Caer√≠amos en la trampa si pensamos que las tecnolog√≠as son as√©pticas y neutrales. Ya no s√≥lo es el hecho de para qu√© y c√≥mo usamos las herramientas sino que desde su dise√Īo est√° concebida su ideolog√≠a y de qu√© manera maximizar las ganancias de los capitalistas.

En este capitalismo financiero-especulativo, donde los algoritmos dirimen los destinos de una naci√≥n y del mundo, se perfila un futuro dist√≥pico que ha logrado reencarnar el sue√Īo de Margareth Thatcher: ¬ęNo hay alternativa¬Ľ.

La distop√≠a de los pueblos termina siendo la utop√≠a de los centros de poder, la sociedad de control maximiza a√ļn m√°s su sistema de vigilancia y contribuimos pl√°cidamente con nuestros data points para que el Big Brother se transforme en Big Data.

Mientras la ciencia se desplaza de lo teórico a lo práctico, el posible impacto en la sociedad, los negocios y la economía se hará cada vez más evidente impulsando las respuestas necesarias a las problemáticas actuales. Por lo tanto no es casualidad, ni es ni será un hecho aislado en los próximos decenios que se hayan abierto algunas interrogantes sobre el futuro del capitalismo.

Tiempo atrás se conoció un informe científico elaborado por un equipo de biofísicos finlandeses designados por el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en el cual se expone que el capitalismo tal y como lo conocemos se ha acabado como consecuencia de la explotación insostenible de los recursos medioambientales del planeta.

Es evidente que este informe hace √©nfasis en los desequilibrios actuales y el uso desproporcionado de la materia prima. Pero la sem√°ntica es inapelable cuando esta sugiere que ¬ęEstamos ante una crisis global y com√ļn debido a una cada vez mayor desigualdad ante la ineptitud de los gobiernos. Empieza una nueva era, y la mentalidad capitalista no es capaz de abordarla¬Ľ, se√Īala el informe.

No obstante, el sistema no quiere reconocer estos elevados costos , porque no es capaz de asumir otro modelo económico distinto al capitalismo.

*Cam√≠n es periodista uruguayo, corresponsal de prensa de la ONU. en Ginebra. Centuri√≥n es estudiante de Licenciatura en Psicolog√≠a, Universidad de la Rep√ļblica, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de C√°tedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda P√ļblica (RICDP). Ambos, son analistas asociados al Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE, www.estrategia.la)

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