Feb 6 2019
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Econom铆aSociedad

Capitalismo: discurso del miedo, salarios que bajan, y violencia que aumenta.

En nuestros d铆as, el ritmo vertiginoso de transformaci贸n, del mundo globalizado, de complicaci贸n t茅cnica, de automatizaci贸n laboral, de creaci贸n cient铆fica, de inteligencia artificial, de mentiras reales y verdades virtuales, nos impone una r谩faga de necesarias innovaciones en la convivencia social.

No obstante asistimos a una consecuente paradoja ya que en cada rinc贸n del mundo globalizado el capital transnacionalizado reproduce el mismo discurso: una partitura coral cuya coherencia es impuesta, entre otras cosas, por la hegemon铆a del pensamiento 煤nico.

Frente a las tertulias econ贸micas sin fin, frente a los sesudos analistas financieros que siguen interpretando la crisis con una actitud banal, entre los sacerdotes de las cifras macroecon贸micas y los profesionales de la eternidad han discurrido la mayor parte de las explicaciones actuales, destilando su odio profundo contra el marxismo, pero a veces surgen algunos informes fomentados por la porfiada realidad que tiran por tierra todo esa verborragia y falacia capitalista.

En este idilio econ贸mico de futuro venturoso el Informe Mundial sobre Salarios 2018/2019 constata que en t茅rminos reales (ajustados a la inflaci贸n) el crecimiento mundial del salario se desaceler贸, y pas贸 de 2,4 por ciento en 2016 a 1,8 por ciento en 2017. Estas conclusiones se basan en datos de 136 pa铆ses. En 2017, el crecimiento mundial de los salarios cay贸 a su nivel m谩s bajo desde 2008, muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis financiera mundial, seg煤n un nuevo informe de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT).

Entonces debemos aceptar como v谩lidas toda una serie de ideas que nos imponen los ap贸stoles del neoliberalismo: 芦todo aumento de salarios 鈥揹icen- toda disminuci贸n de las horas de trabajo, toda mejora de las condiciones laborales, disminuye la productividad y por ello la competitividad de la producci贸n de 鈥渘uestra鈥 empresa (o de 鈥渘uestra naci贸n鈥).

Toda regulaci贸n estatal o sindical hace que las posibilidades de ventas de la empresa (o del pa铆s) se vean disminuidas en la 芦jungla禄 del mercado ultra competitivo; la consecuencia indeseable de su aplicaci贸n ser铆a la disminuci贸n de 鈥渘uestra competitividad鈥 y por ende, de 鈥渘uestra ocupaci贸n鈥, a帽aden.

En realidad, este discurso del miedo, es muchas veces planteado y sostenido por dirigentes del progresismo. No es la inconsciencia pol铆tica sino -por el contrario- la plena conciencia de la realidad de estos planteos lo que arrastra a los trabajadores y ciudadanos a la inacci贸n, al reflujo, a la no participaci贸n en actividades sindicales y pol铆ticas que, al ser planteadas y desarrolladas en un marco nacional, son ineficaces a priori.

Resultado de imagen para capitalismo discurso del miedoEn tal marco de fragmentaci贸n social, pasividad pol铆tica y desocupaci贸n en aumento, los acuerdos sindical-patronales tienen caracter铆sticas opuestas a los de anta帽o; que en lugar de significar un paso adelante en las condiciones de vida de los trabajadores, constituyen casi sin excepci贸n, un retroceso.

Se trata de racionalizar, dicen los patrones (curioso verbo que ayer significaba riqueza y hoy miseria) de disminuir salarios, de aumentar ritmos de trabajo, de invertir menos en seguridad laboral, etc., con el objeto de ganar competitividad frente a las dem谩s empresas (o naciones) con la dudosa promesa de que ser谩n mantenidos los ya magros niveles ocupacionales existentes, muchas veces en condiciones de cuasi esclavitud.

Las inversiones extranjeras y la flexibilizaci贸n laboral

La apuesta m谩s corriente a la obtenci贸n de capitales ha sido (es) durante muchos a帽os las inversiones extranjeras directas, como panacea para la creaci贸n de empleo y mejor estabilidad econ贸mica en la regi贸n.

隆Vaya ingenuos! 驴Es que acaso, antes de invertir un solo centavo en un emprendimiento, los capitales transnacionalizados, no chequean las prebendas que pueden obtener del sistema pol铆tico nacional o regional, junto con las condiciones de explotaci贸n que est谩 dispuesta a aceptar la mano de obra de los diferentes pa铆ses y regiones?.

Ello implica que la radicaci贸n de una planta productiva se decidir谩, muy probablemente, a favor del lugar que ofrezca las mayores condiciones de explotaci贸n de la mano de obra y las tasaciones fiscales m谩s reducidas, evidentemente con la zona franca incorporada. Con esos m茅todos, la clase trabajadora es obligada a competir entre s铆 y la conciencia generalizada de tal situaci贸n se convierte en un ulterior impulso hacia la baja global de los salarios.

芦Salarios fuertemente decrecientes o niveles de desempleo explosivos禄 clama globalmente la voz del sistema capitalista a trav茅s de sus representantes pol铆ticos nacionales y locales. Y esta estrategia mundial de los capitales transnacionalizados, esta 鈥渦berizaci贸n鈥 de las econom铆as empuja a los trabajadores desocupados a aceptar condiciones a煤n inferiores a las vigentes en las empresas ya instaladas, con el objeto de lograr la radicaci贸n de dichos capitales y, por lo tanto, de conseguir un empleo.

Una flexibilizaci贸n laboral recetada e impuesta globalmente por organizaciones mundiales (el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, en particular) implica en muchos casos la caducidad de los acuerdos sindicales nacionales por rama de actividad, lo que fragmenta ulteriormente la unidad sindical e introduce el principio de competitividad al interno de las fronteras nacionales.

Este an谩lisis de la ‘aldea global’ es algo m谩s que una idea o una elaboraci贸n period铆stica: constituye la demostraci贸n de que un sistema econ贸mico librado a su propia suerte, e incapaz de redistribuir los incrementos productivos, marcha hacia el abismo de su propia implosi贸n, arrastrando todo lo que se encuentre en su camino.

Si los efectos recesivos de la disminuci贸n del consumo popular no son tan evidentes como nos hace constar cada gobierno, ello se debe a que una redistribuci贸n orientada hacia los sectores de mayor capacidad adquisitiva (y a la creaci贸n de una serie de productos tecnol贸gicamente inimaginables) ha ampliado fuertemente la demanda efectiva de los sectores de altos ingresos.

Como se sostiene corrientemente, estamos pasando de una econom铆a ‘high volume’ masificada, a una econom铆a ‘high value’ basada en ‘nichos’ estratificados, en segmentos de mercado que consumen ‘customized products’.

Exclusi贸n social, violencia y retoricas discursivas

Por ende, no es de extra帽arse, que la exclusi贸n social sea el mal de la 茅poca, con las consecuentes reacciones y el aumento de la violencia en muchos sectores de la sociedad. Son in煤tiles pues, los discursos moralistas y los lamentos sobre los efectos sociales de tal situaci贸n. De lo que se trata es de salir de ella.

Los reclamos de sensibilidad social a los capitales inversores est谩n muy bien en boca de la Iglesia, pero por si solos no pueden constituir la propuesta de los gobiernos.

Esperemos que el 芦impotente禄 discurso no se transforme, en definitiva, en una versi贸n laica de las enc铆clicas papales. La caridad no es, precisamente, vocaci贸n de las empresas. Si, los due帽os de empresa y los operadores financieros tienen todos los motivos para felicitarse por el estado de cosas y vivir la vida que se presenta como una situaci贸n y una 茅poca bendita, ya que ninguna teor铆a, ninguna manera de pensar; ninguna acci贸n seria se opone a ellos.

驴Por qu茅 continuar en la ret贸rica discursiva de la 芦indignaci贸n禄 en los foros sociales (驴de catarsis colectiva?), en las cumbres mundiales y renunciar a una acci贸n seria en su pa铆s que se oponga a este estado de las cosas? 驴No ser铆a una estrategia m谩s eficaz el intentar ver las carencias de nuestro pensamiento y de nuestra acci贸n pol铆tica que han otorgado tal ventaja al sistema econ贸mico capitalista (y a la ideolog铆a neoliberal que lo sostiene y legitima) que parece ya irreversible?

Hasta que no se elabore una propuesta real y valiente para intentar salir de la situaci贸n presente 鈥 y no simplemente para paliar sus efectos m谩s atroces, con planes de emergencia, y ayudas sociales 鈥 su destino pol铆tico seguir谩 pre帽ado de melancol铆a.

驴Acaso no ser谩 cierto que un mundo de transformaci贸n seguir谩 reduci茅ndose en la nost谩lgica llorona de un universo perdido en d茅cadas de miseria?.
驴Acaso el mundo de las modernidades nacionales, y la ret贸rica del discurso del neoliberalismo conservador globalista, seguir谩 marcando el sentido de los tiempos?

 

*Periodista uruguayo, miembro de la Asociaci贸n de Corresponsales de prensa de la ONU. en Ginebra.聽Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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