Ene 28 2013
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Participaci贸n ciudadanaSociedad

Celac: Declaraci贸n de la Cumbre de los Pueblos

En el marco de la Cumbre de los Pueblos realizada entre los d铆as 25, 26 y 27 de Enero de 2013, en Santiago de Chile, las organizaciones y movimientos sociales y pol铆ticos de los diferentes pa铆ses de Am茅rica Latina, el Caribe y la Uni贸n Europea declaramos lo siguiente:

Hoy, somos testigos de c贸mo los bienes naturales, los derechos y las personas han sido mercantilizadas en las naciones y pueblos de Am茅rica Latina, Europa y el Caribe, producto de la l贸gica capitalista, que en su vertiente neoliberal y machista, permite su instalaci贸n y profundizaci贸n a trav茅s de aparatos c铆vicos, pol铆ticos, militares.

Las relaciones existentes entre la Uni贸n Europea y Am茅rica Latina y el Caribe que priorizan los privilegios y ganancias de los inversionistas frente a los derechos de los pueblos a trav茅s de acuerdos comerciales y acuerdos bilaterales de inversiones, profundizan este modelo que perjudica a los pueblos de ambas regiones.

Es as铆, que estos Estados mercantilistas, las transnacionales y las corporaciones contin煤an siendo administradores y profundizadores de la pobreza y la desigualdad social en el mundo, amparados por un tipo de democracia representativa, de mano de la elite, que se aleja de los intereses de las grandes mayor铆as de nuestro pueblo.

Esta hegemon铆a del capital financiero se manifiesta entre otros en la privatizaci贸n y mercantilizaci贸n de los servicios p煤blicos, el desmantelamiento del Estado de bienestar, la precarizaci贸n del trabajo, el extractivismo, la usurpaci贸n, la destrucci贸n y mercantilizaci贸n de los bienes naturales y sociales propios del pueblo y el desplazamiento forzoso de los pueblos originarios, provocando las crisis alimentarias, energ茅ticas, clim谩ticas.

En la Uni贸n Europea la crisis capitalista ha significado un verdadero golpe de estado financiero que ha impuesto pol铆ticas de austeridad en contra de los derechos de los pueblos, de los derechos laborales, ambientales, etc. La troika europea (FMI, BCE, Comisi贸n Europea) obliga los estados a endeudarse para salvar los bancos para que seamos los pueblos los que paguen la crisis provocada por ellos mismo.

Al mismo, es necesario visibilizar la creciente opresi贸n y discriminaci贸n hacia las mujeres en Am茅rica Latina, el Caribe y Europa.

No obstante, a este panorama que parece adverso, reconocemos procesos hist贸ricos y recientes a partir de las luchas de nuestros pueblos en el mundo, que han logrado tensionar y agrietar las actuales l贸gicas y nos dan la esperanza de que otro mundo es posible.

De este modo, surge la necesidad de construir las bases para un nuevo modelo de sociedad que transforme las actuales l贸gicas y coordenadas pol铆ticas, econ贸micas, sociales y culturales en todas nuestras naciones y pueblos de ambos lados del continente las luchas de los diferentes actores y organizaciones del campo popular.

Para alcanzar estos objetivos proponemos que:

Los derechos y bienes naturales arrebatados a nuestro pueblo deben ser recuperados, por medio de la nacionalizaci贸n, la comunitarizaci贸n de los bienes y servicios y los medios de producci贸n y el reconocimiento constitucional de la naturaleza como sujeto de derecho. Esto implica pasar de ser resistencia y movimientos reivindicativos a una alternativa que contenga una propuesta pol铆tica-social integral de pa铆s.

Promover el paradigma del buen vivir basado en equilibrio del ser humano con la naturaleza y el medio ambiente y los derechos de la tierra, al servicio de los pueblos, con una econom铆a plural y solidaria.

Democracia directa, participativa y popular y su concretizaci贸n desde las bases sociales. Para ello, es necesario la integraci贸n de actores sociales y pol铆ticos del mundo, valorando pr谩cticas territoriales y haciendo el dialogo entre las instancias locales y globales.

Promover la integraci贸n en la participaci贸n pol铆tica de los ni帽os y ni帽as y las juventudes, desde un enfoque de g茅nero. Respeto a la libre determinaci贸n de los pueblos originarios del mundo, entendi茅ndolos como pueblos hermanos no sometidos a la territorialidad impuesta por la colonizaci贸n. Esto, sumando a la promoci贸n de la soberan铆a alimentaria en perspectiva de una autotom铆a territorial que a los pueblos y comunidades decidir qu茅 y c贸mo producirlo.

En cuanto al avance de la represi贸n y la criminalizaci贸n de la protesta, movimientos sociales y populares, debemos articularnos de tal manera de generar la fuerza necesaria para frenar el avance de leyes antiterroristas y la inserci贸n en las comunidades ind铆genas de nuestros pueblos, como a su vez la militarizaci贸n imperialista que ha instalado bases militares en Am茅rica Latina, Europa y el Caribe.

Sensibilizar, agitar y promover luchas contra las transnacionales, mediante campa帽a de denuncias y boicot en todos los niveles.

Posicionar el feminismo con un proyecto pol铆tico antipatriarcal y anticapitalista. Reconocer y promover los derechos de los migrantes y los derechos de los pueblos de libre tr谩nsito entre las naciones.

Plena solidaridad con el pueblo Palestino y todos aquellos pueblos y naciones oprimidos por el poder colonizador y el imperialismo, as铆 como el repudio a las intervenciones c铆vicos-militares en Honduras, Hait铆 y Paraguay. Apoyamos los procesos de paz, con la participaci贸n de los actores sociales y pol铆ticos en Colombia. Solidaridad con el pueblo cubano en contra del bloqueo, con Argentina en el proceso de recuperaci贸n de las Malvinas, con Bolivia y su demanda por salida al mar, con el pueblo Venezolano en el proceso Bolivariano y con los movimientos sociales en Grecia y Espa帽a. En el caso de Chile, solidaridad con el movimiento estudiantil en defensa de la educaci贸n p煤blica, gratuita y con el pueblo-naci贸n mapuche contra la represi贸n realizada de parte del Estado.

Acompa帽ando la lucha por la soberan铆a de nuestros territorios en Am茅rica Latina, es necesario luchar por el respeto de la soberan铆a de nuestro cuerpo como territorio propio de las mujeres.

Entendemos que la superaci贸n de la precarizaci贸n laboral a la que se ven expuestos las mayor铆as de trabajadores en Am茅rica Latina y el mundo, pasa por un cambio estructural que altere las relaciones de propiedad y producci贸n de bienes y servicios valorando la labor esencial que desempe帽an los trabajadores y trabajadoras como sustento sobre el cual se construye toda sociedad.

De manera transversal, debemos avanzar en la construcci贸n de plataformas de lucha comunicacional que no s贸lo permitan develar y difundir las demandas y alternativas de nuestros pueblos frente al modelo hegem贸nico, sino tambi茅n como forma de explicar las verdaderas causas de los problemas que hoy nos aquejan.

Debemos ser capaces de construir demandas unitarias que aglutinen a todos los actores sociales y pueblos en disputa y que a su vez nos permitan trazar un horizonte estrat茅gico hacia el cual avanzar, articulando y organizando la unidad entre el movimiento sindical, social y pol铆tico en Am茅rica Latina, el Caribe y Europa. Esto debiera traducirse en una hoja de ruta de trabajo y de movilizaciones para el presente periodo, pero con perspectivas a largo plazo.

Al mismo tiempo, fortalecer la organizaci贸n social y popular en cada sector de inserci贸n, potenciando la amplificaci贸n de nuestras demandas a las grandes mayor铆as por medio de la politizaci贸n y la movilizaci贸n.

No podemos dividir m谩s las instancias organizativas en las que estamos, conducir hacia un proyecto en la diversidad es el mayor desaf铆o que se nos presenta para la generaci贸n de una alternativa real de poder popular. Romper con los sectarismos que fragmentan, dividen e impiden la construcci贸n de unidad del campo popular, es una tarea urgente.

Frente al poder del bloque dominante s贸lo la unidad y la solidaridad entre nuestros pueblos nos dar谩n la fuerza necesaria para alcanzar nuestros m谩s alto objetivos y vencer.

Santiago de Chile, Enero 2013

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