Oct 10 2012
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NoticiasPolítica

Chantas viajeros: Lanata y otros en Caracas

Lanata bochornoso: est√° rifando el poco prestigio que le queda como periodista. Se fue para ‚Äúganar‚ÄĚ las elecciones venezolanas con los macromedios y las perdi√≥. Afirm√≥ varias veces ‚ÄĒpasadas las nueve y media de all√°‚ÄĒ que hab√≠a ‚Äúcasi un empate t√©cnico‚ÄĚ entre los candidatos: ‚ÄúPero hay una legislaci√≥n local ‚ÄĒdijo‚ÄĒ que me impide dar la boca de urna aunque las diferencias son m√≠nimas‚ÄĚ.1 MAR√ćA PLATIA.*

 

Su movilero, que era a√ļn peor que √©l ‚ÄĒlo cual ya es mucho‚ÄĒ, report√≥ que en la noche de Caracas ‚Äúhab√≠a tiroteos y hasta muertos‚ÄĚ y que la polic√≠a estaba tratando de contenerlos en algunos barrios de la ciudad.

 

Despu√©s de conocida la victoria de Hugo Ch√°vez por el 54%, y luego de que Lanata mostr√≥ su semblante destru√≠do por la derrota, el cronista se dio vuelta en el aire como una tortilla y dijo que ‚Äúlos muertos fueron por ajustes de cuentas‚ÄĚ. Ah√≠ qued√≥ claro que todo era una mentira.

 

El andamiaje se les cayó. Lanata prometió, inclinado sobre su escritorio, volver con más datos pero su programa terminó diez minutos antes de lo previsto.
 

 

Da la impresión de que estos tipos están tan enfermos de soberbia y de su propio microclima mediático, que hasta llegan a creerse sus propias mentiras en el tren de mentirnos. Periodísticamente, lo inadmisible es que si sólo hubiesen escuchado con atención al propio Henrique Capriles durante la conferencia que dio luego de emitir su voto, se hubiesen evitado tanto papelón.

 

El candidato de la derecha hab√≠a adelantado t√°citamente que ganar no estaba en su horizonte. Cualquier periodista medianamente avezado pudo deducirlo de sus palabras. Dijo, entre otras cosas, que ser√≠a ¬ęel primero en llamar al presidente‚ÄĚ luego de que se conocieran los resultados.

 

Como nadie lo interrog√≥ sobre a qui√©n llamar√≠a si ganaba √©l mismo, el tipo sigui√≥ sin notar (o s√≠) su propia boutade. Dijo que en los pr√≥ximos d√≠as pensaba descansar ‚Äúde tanto traj√≠n por la campa√Īa‚ÄĚ cosa que, se sabe, ning√ļn ganador de semejante elecci√≥n har√≠a; y tampoco supo explicar cu√°l ser√≠a su estrategia de ‚Äúreconciliaci√≥n‚ÄĚ con los chavistas.

 

Con menos luces que el argentino Macri, si eso es posible, Capriles parecía con la mallita en la mano y un pie en el avión hacia Miami. Estaba entregado. No era alguien que se imaginara triunfador. Pero todo eso se les pasó por alto a Lanata y a los suyos.

 

Tambi√©n, parece, a la Bullrich (Patricia, diputada de Uni√≥n por Todos), que hasta cometi√≥ la torpeza de violar la veda electoral y dar por ganador a Capriles ‚Äúcon el 50 por ciento de los votos‚ÄĚ antes de que se conocieran los resultados oficiales‚Ķ Eduardo Amadeo, mientras tanto, se estrenaba como corresponsal del d√ļo Grondona-Rossi desde el bunker de Capriles y cronicaba euf√≥rico ‚Äúaromas de cambio‚ÄĚ.

 

Tal parece que la derecha oligarca argentina viaja con la idea fija de ganar con palabras, con c√°maras de televisi√≥n y pol√≠ticos ¬ęde cuarta¬Ľ las elecciones de un pa√≠s latinoamericano.

 

Al fin y al cabo para ellos no es m√°s que otro pa√≠s bananero, mayoritariamente mulato, gobernado por un ‚Äúdictador que pretende eternizarse en el poder‚ÄĚ; mientras que ac√° somos tan blanquitos, tan superiores, tan europeos, tan gente como uno…

 

Pero ya se sabe, che: estos negros de mierda no aprenden, no hay caso. Les lavan la cabeza en masa. 54 por ciento all√° y 54 por ciento ac√°. Too much!

* Periodista.

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