Oct 23 2012
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OpiniónSociedad

Chile: carnavales de corrupción, bailes de silencio

La sensación es de un país enfermo, y que esa enfermedad transita por un cambio brusco; la duda: el cambio porque se agrava o porque mejora, y eso se llama crisis. No es por tanto crisis en la educación, en la salud, en la política, en la policía, y no se aprecia solo los contratos y licitaciones del Estado: es total. | LAGOS NILSSON.*

 

En agosto fue destituido de su cargo, por la voluntad mayoritariamente abrumadora de los integrantes de la Comisión Nacional de Acreditación universitaria, el secretario ejecutivo del organismo, profesor Patricio Basso; a su turno el ex funcionario expuso las razones que a su juicio presidieron la medida; éstas apuntan, como mínimo, a la existencia de un ambiente corrupto de miserables compadrazgos en esa comisión. Le ha respondido el silencio. La democracia y la probidad en Chile consiste en callar. ¿Hasta cuándo?

 

No es la única conducta y determinación tomada por aquellos que tienen el usufructo del poder que, si bien de acuerdo con la letra de leyes y reglamentos, repugna a la conciencia ciudadana (en aquellos que todavía se piensan y asumen como ciudadanos de la república).

 

Si la guerra es algo demasiado serio para dejarla por completo en manos de los militares, también podríamos convenir en que la política es demasiado importante para dejarla —como se ha venido haciendo— en manos de los políticos.

 

El 24 de agosto los medios periodísticos cubrieron la conferencia de prensa del profesor Basso. La información completa y fidedigna de la misma puede leerse en el Boletín de la Radio de la Universidad de Chile, aquí.

 

Si prefiere una versión de la prensa comercial, la de El Mercurio, la encuentra aquí.

 

Posteriormente el Canal Editorial de la Universidad de Santiago entrevistó a Patricio Basso, entrevista que puede verse y oírse aquí (tiene una duración de poco más de siete minutos).

 

Cierto es que, producida la destitución de Basso como secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Acreditación (universitaria), no fueron pocos los medios periodísticos que lo entrevistaron y reprodujeron sus palabras; lo difícil de entender es el silencio posterior sobre la gravedad de los hechos denunciados por el ex funcionario en relación con el marco de negocios y vínculos que los contiene.

 

De otro modo, pero con similares resultados —sustracción a la opinión pública de informaciones y elementos para un juicio cabal— parece operar la autoridad correspondiente del Estado en el caso de la licitación del litio, que debió dejarse avergonzadamente sin efecto; aquí también surgen sospechas de amistades, compadrazgos, parentescos, en fin: una fina, pero firme, red de intereses tejida para avalar y proteger actividades financieras y económicas que incluso vulneran la ley vigente.

 

Por mucho menos en casos semejantes la ciudadanía hubiera —en países de sólida institucionalidad— tomado nota de la renuncia a sus cargos de los responsables políticos de las áreas en juego y la prensa, al menos, informaría sobre la puesta en marcha de las investigaciones correspondientes.

 

En Chile no; se insiste en llamar a la ciudadanía para que participe en la “previa” municipal del gran carnaval electoralista que tendrá lugar en pocos meses para cambiar al que despachara cuatro años en La Moneda.

 

Y como buen carnaval corrupto se aprecia ya en la inmensa mayoría de los candidatos a ediles el color de sus máscaras, pero resulta imposible saber qué piensan, de dónde vienen, qué pretenden; como multiplicación clonada del Reyecito de O. Soglow, se mueven de un lado a otro sin historia, sin ideas, sin moral, en el limbo de la gana de —se diría— cobrar sus futuros emolumentos (los ganadores) y al diablo con los idiotas que por ellos votarán.

 

Neruda dijo alguna vez que escribir era como pescar en un mar de palabras (la palabra es emoción y concepto); estos prohombres y promujeres —también se diría— no quieren pescar ni emociones ni conceptos, les basta el obsequio del pez —ojalá cocinado y aderezado.

 

Así nos va. Según la leyenda y un viejo juego digital, los lemmings corren al abismo; según la realidad, a las ovejas las trasquilan. O se las come el lobo.

 

Addenda
Un ejercicio de memoria

Como los asuntos de la educación en el país no son enfrentados por quienes tienen la obligación de hacerlo, quizá convenga al lector, a propósito de la destitución — con carácter prácticamente deshonroso— del secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Acdeditación (universitaria), que acusa presiones de grupos económicos ligados a universidades que lucran, el texto que sigue; éste corresponde a un trabajo de investigación publicado el 23 de agosto de 2012, un día después de la medida por CIPER.*

 

Patricio Basso, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) de la educación superior, fue destituido ayer miércoles de ese cargo, acentuando así la crisis que vive la institución que debe velar por la calidad de las universidades. La crisis de la CNA se inició cuando su ex presidente Eugenio Díaz fue sorprendido firmando un contrato con la Universidad del Mar para ayudarla a acreditarse.

 

En un comunicado difundido hoy por el propio Basso, el ingeniero acusa que su salida de la institución se debió a la “gestión directa de ciertos sectores económicos ligados a algunas universidades que lucran y del propio Gobierno, quienes consideraron peligrosos para sus intereses las denuncias fundadas de corrupción y lucro que, con apego a la ley, efectué durante el desempeño de mi cargo en la CNA”.

 

Según fuentes consultadas por CIPER, Basso recibió duras criticas por las declaraciones que hizo a El Mercurio (10 de agosto, p C16) en las que señaló que tras revisar el acta de acreditación de la Universidad del Mar le resultaba evidente que “la situación económica y financiera aconsejaba no acreditar y me resulta incomprensible que se la haya acreditado. Estaban todos los datos que señalan que la universidad estaba en un default financiero”.

 

La declaración implicaba un fuerte cuestionamiento a tres consejeros de la CNA que ya estaban en la entidad en 2010, cuando se aprobó la acreditación de  Universidad del Mar, y que continúan en sus cargos hoy: Pedro Corona, Adolfo Arata y Sergio Martinic (este último, aunque era consejero, no asistió a la sesión en que se le dio a la Universidad del Mar la cuestionada acreditación).

 

Basso se refirió públicamente también a los manejos financieros de las universidades UNIACC y Santo Tomas sosteniendo que en ambas instituciones había una “clara, manifiesta y evidente actitud de lucro”. El hasta ayer secretario ejecutivo de la CNA fundaba su crítica en un informe elaborado por la propia Comisión que fue entregado al Ministerio de Educación y que difundió CIPER (Ver reportaje aquí).

 

Dicho informe y las declaraciones de Basso pusieron en problemas al Ministerio de Educación, cuya línea pública frente al problema del lucro es que éste no se puede probar. Las declaraciones de Basso, además molestaron a las universidades aludidas.
Cabe señalar que uno de los actuales consejeros de la CNA es Aníbal Vial Echeverría, que fue rector de la Santo Tomas. Una fuente de la Comisión afirmó a CIPER que Echeverría fue uno de los que presionó dentro de la CNA para que Basso fuera destituido.

 

En el informe de la CNA que se entregó al Ministerio de Educación se cuestionó a la UNIACC pues su patrimonio sufrió un fuerte descenso, pasando de $ 8.037 millones en 2009 a $ 3.938 millones en 2010, lo que implica una baja de 51% en apenas un año. Esta súbita pérdida se debió a traspasos de dinero por un monto similar ($5.507 millones) a una sociedad anónima relacionada con la universidad: el Instituto Superior de Artes y Ciencias S.A. (ISACC). La CNA entendió ese traspaso como una deuda del instituto con la universidad, dinero que fue entregado en condiciones perjudiciales para esta última, pues no genera intereses y no incluye plazos de devolución.

 

“La deuda del Instituto ISACC con la universidad representa un 27% del activo total y es superior al patrimonio actual de la universidad ($3.938 millones)”, se lee en el dictamen de la CNA. Y reitera: Las condiciones del préstamo “significan una pérdida patrimonial para la universidad y, obviamente, un beneficio patrimonial para el deudor”.

 

Según especialistas consultados por CIPER, el escenario descrito por la CNA responde a una de las formas clásicas a través de las cuales las universidades esquivan la prohibición que tienen de lucrar: si bien la ley les impide tener beneficios económicos, no les impide realizar “malos negocios” con empresas relacionadas que sí pueden lucrar. En este caso, en un instituto de educación superior, como el citado ISACC, sí puede haber lucro. Fue por esta anómala situación financiera que la CNA decidió no reacreditar a la UNIACC a comienzos de este año.

 

En ese mismo documento dirigido al Ministerio de Educación, la CNA cuestionó las operaciones de la Universidad Santo Tomás, acreditada en diciembre de 2011. Según el acta de la Comisión la UST “genera excedentes de caja que le permiten realizar fuertes inversiones en el mercado financiero”. A la par, “ha descuidado las inversiones en activo fijo a favor de préstamos a empresa relacionadas e inversiones en el sistema financiero”.

 

En el punto más cuestionable la CNA detecta una “contingencia” de monto desconocido, “a causa de garantías entregadas a la empresa relacionada Sociedad Inmobiliaria Rádices S.A.”. Según datos obtenidos por CIPER los préstamos blandos de la UST a empresas relacionadas ascienden a $12.000 millones.

 

La Sociedad Inmobiliaria Rádices, según la búsqueda hecha por CIPER, fue constituida en agosto de 1992 por el ex dueño de la Universidad Santo Tomás, Gerardo Rocha, quien falleció en febrero de 2008 después de haber asesinado a un notario en la costa central. La sociedad tuvo un capital inicial de $10 millones. En 2004, actualizó su capital, el que ascendía a la fecha a $4.425 millones.

 

Hoy no hay información pública que permita determinar quién controla la sociedad Rádices y por qué recibió los $12.000 millones. Lo que si está claro, es que en 2009 el Grupo Hurtado Vicuña y el Fondo de Inversiones Linzor Capital compraron el 57% de la Universidad Santo Tomás por $38.000 millones.

 

El comunicado difundido por Basso, anuncia que mañana en una conferencia de prensa entregará antecedentes que vinculan su salida de la CNA con grupos económicos que lucran con las universidades.
——
* Centro de Investigaciones Periodísticas.
(http://ciperchile.cl).

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