Los d铆as 15 y 16 de mayo pasado se efectuaron las mega elecciones simult谩neas para elegir a 155 miembros de la Convenci贸n Constituyente (CC) que deber谩n redactar una nueva constituci贸n, paritaria, que ser谩 compuesta por 77 mujeres y 78 hombres. Asimismo, se vot贸 por gobernadores regionales, alcaldes y concejales. En cada circunscripci贸n electoral del pa铆s se debi贸 votar en cuatro papeletas para elegir entre un total de 16.731 candidatos. La participaci贸n electoral alcanz贸 a 6.458.082 personas equivalente a un 43,35% del total de inscritos, cifra inferior en cerca de un mill贸n de votos a la registrada en el plebiscito de octubre de 2020, donde votaron el 50,95% de los electores.

En la pr谩ctica se trat贸 de dos elecciones: una para elegir a quienes deber谩n escribir la nueva constituci贸n, y la segunda para las autoridades pol铆ticas y administrativas, que son vistas como una aproximaci贸n a las elecciones parlamentarias y presidenciales a realizarse el pr贸ximo 21 de noviembre. Sin duda que la atenci贸n se centr贸 en los resultados de la primera, de la CC, donde las fuerzas de derecha agrupadas en una sola lista esperaban alcanzar un tercio de los 155 esca帽os, es decir, 52 representantes. Manifestaciones y protestas han obligado a la clase pol铆tica a dar una soluci贸n

No lo lograron y obtuvieron solo 37, muy lejos del tercio. La condici贸n m谩s importante que hab铆a exigido la derecha para efectuar el plebiscito fue que todo deb铆a ser aprobado en la CC con mayor铆a de dos tercios, convencidos de que obtendr铆an f谩cilmente esa cantidad de votos en las elecciones. Efectuaron una millonaria campa帽a de propaganda y desplegaron sus mejores hombres y mujeres. Fue in煤til. Los resultados fueron un golpe profundo al gobierno y a su coalici贸n de partidos. Por su parte, la oposici贸n fue incapaz de cerrar un acuerdo y levantar una sola lista de candidatos.

Se presentaron con alrededor de 10 listas donde se agruparon las fuerzas que han gobernado Chile durante 24 a帽os, vale decir la centro-izquierda formada por dem贸cratas cristianos y social democracia, m谩s otros partidos menores de car谩cter progresista que obtuvieron 25 esca帽os. Otra lista fue la de la izquierda dura encabezada por el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA) junto con otros movimientos cr铆ticos a los gobiernos anteriores y que se negaron a pactar con ellos por considerarlos neoliberales. Obtuvieron 28 delegados.

En otra lista se organizaron los llamados 芦independientes no neutrales禄, formada por exmilitantes o personas sin afiliaci贸n pol铆tica ligadas al mundo del centro-izquierda y que lograron 11 asientos. Otra fue la llamada 芦lista del pueblo禄, formada por sectores radicalizados antineoliberales, identificados con las protestas del estallido social; ecologistas, asamble铆stas y que se declaran antipartidos; obtuvieron 27 esca帽os. Las minor铆as ind铆genas, que representan a 10 etnias reconocidas, levantaron su propia lista y dispondr谩n de 17 cupos.

Los acuerdos para la nueva constituci贸n exig铆an la paridad de g茅nero, lo que se tradujo en que no siempre los dos primeros m谩s votados de una lista 鈥攕i eran del mismo sexo鈥 fueran elegidos. En ese caso se deb铆a ceder a un hombre o una mujer, respectivamente, de manera que se lograra la paridad entre los y las elegido/as. La gran sorpresa fue que las listas de independientes lograron la mayor铆a de los votos alcanzando 40,67%, seguida por la de las fuerzas de derecha con el 20,56%. En tercer lugar, qued贸 la lista de la izquierda radical con el 18,74%, y luego la de los partidos del centro-izquierda, con una representaci贸n del 14,46%. El resto de los esca帽os se repartieron entre grupos menores de medioambientalistas, humanistas, revolucionarios y otros.

En muchos de los pa铆ses del planeta los bienes p煤blicos citados aparecen como garant铆as constitucionales reconocidas y financiadas por el Estado con un sello de solidaridadEl gran temor de la derecha hoy no es solo porque no alcanzaron el 芦tercio de oro禄, que le permitir铆a vetar disposiciones contrarias a sus intereses, sino porque la mitad de los constituyentes elegidos son partidarios de reformas profundas que pueden producir cambios estructurales con medidas como la recuperaci贸n de recursos naturales no renovables, el t茅rmino del sistema privado de pensiones, el aumento de la carga tributaria, nacionalizaci贸n del agua, cuyos derechos son hoy privados, y una serie de otras medidas que pueden alterar la econom铆a.

Por ahora, la discusi贸n est谩 centrada en el inicio de la CC que deber谩 comenzar en el mes de junio y en cuya primera sesi贸n deber谩 ser elegido un presidente, un vicepresidente y un comit茅 t茅cnico. Se espera que sea encabezada por una mujer, gracias a la gran lucha y presencia que han alcanzado en la escena pol铆tica de Chile. Adem谩s, deber谩 dictarse un reglamento para su funcionamiento por lo que, desde hace meses, diversas instituciones han trabajado preparando borradores. De los 155 constituyentes hay 59 abogados, entre los cuales cinco son constitucionalistas, 19 profesores, 12 ingenieros, 6 periodistas y una diversidad de otras profesiones, oficios y actividades.

La segunda lectura de la mega elecci贸n de la semana pasada est谩 en los resultados obtenidos por las fuerzas pol铆ticas en la elecci贸n de gobernadores, alcaldes y concejales. Esta 煤ltima es la que mide la fuerza o representaci贸n de los partidos pol铆ticos. La sorpresa mayor fue el triunfo de una mujer de 30 a帽os, economista, en el municipio de Santiago, Irac铆 Hassler, que por primera vez en su historia tendr谩 a una alcaldesa comunista a la cabeza de la capital. A ellos se suma el crecimiento electoral del PC, que aument贸 su participaci贸n electoral de 5,47% en 2016, a un 9,23%.

El FA, surgido en 2012, est谩 formado por Revoluci贸n Democr谩tica, Convergencia Social y otros movimientos menores, que unidos alcanzaron el 9,14% de los votos en esta elecci贸n. El movimiento naci贸 en las universidades por estudiantes que hoy son diputados, todos menores de 35 a帽os. Sus principales l铆deres son Gabriel Boric, egresado de derecho, 35 a帽os, y Giorgio Jackson, de 34 a帽os, ingeniero civil. El primero fue proclamado candidato a la presidencia de la rep煤blica y participar谩 en la elecci贸n primaria programada para el 18 de julio donde enfrentar谩 al candidato comunista: el actual alcalde de una comuna popular de la regi贸n metropolitana, Daniel Jadue, de 53 a帽os, arquitecto y soci贸logo, quien est谩 entre las primeras preferencias en las encuestas.

Boric y Jackson

Para la derecha, adem谩s del trauma provocado por no haber alcanzado el 芦tercio de oro禄, se produjo la derrota y p茅rdida en ciudades y comunas emblem谩ticas donde sus alcaldes gobernaban: Santiago, Vi帽a del Mar, Valdivia y otras, junto con populosas comunas de la capital. Su fuerza electoral baj贸 del 39,1% al 33,1% que hab铆a obtenido en la votaci贸n similar del 2016. El centro-izquierda que hab铆a obtenido el 47,1% 鈥攊ncluyendo el voto de comunistas ese a帽o鈥 se redujo al 34,1, siendo una p茅rdida que ha remecido el escenario pol铆tico y que, adem谩s, tuvo secuelas inmediatas.

El eje hist贸rico que dio vida a la democracia a partir de 1990, es decir, la alianza entre los partidos dem贸crata cristiano (DC) y socialista (PS) se rompi贸 por la proclamaci贸n de la senadora Ximena Rinc贸n como candidata presidencial. Los socialistas la cuestionaron y su candidatura perdi贸 fuerza dentro de su propio partido, por lo que finalmente termin贸 renunciando a su candidatura. Por su parte, el PS que hab铆a proclamado a la exministra de Michelle Bachelet, Paula Narv谩ez, privilegi贸 participar en la primaria junto con los candidatos del PC y del FA.

Como en una verdadera teleserie, el d铆a final para formalizar la inscripci贸n de candidaturas ante el Servicio Electoral, sectores del FA vetaron que el PS incluyera a otras fuerzas social dem贸cratas y liberales, en particular al Partido Por la Democracia o PPD, cuyo candidato presidencial, Heraldo Mu帽oz, hab铆a renunciado ese mismo d铆a en favor de la candidata socialista. Se帽alaron que no pod铆an ir junto con un partido neoliberal. Todo esto ocurri贸 pocas horas antes que venciera el plazo, entre llamadas telef贸nicas, acusaciones y la prensa que segu铆a minuto a minuto los acontecimientos.

Finalmente, el PS decidi贸 no inscribir a su candidata, y ella misma acus贸 ante la prensa a los comunistas de no respetar el acuerdo previo y de no garantizar gobernabilidad. Agreg贸 acusaciones de machismo y temor a que su candidato perdiera la elecci贸n primaria. La teleserie no termin贸 aqu铆. En la DC debi贸 renunciar su presidente por la debacle electoral, as铆 como por la fallida negociaci贸n presidencial. A 煤ltima hora surgi贸 el nombre de la presidenta del senado, Yasna Provoste, del sector m谩s progresista de la DC, quien marca bien en las encuestas, pero que no acept贸 su nominaci贸n improvisada, dejando la puerta entreabierta para una eventual elecci贸n primaria con la candidata socialista. Ello podr铆a suceder y volver el centro-izquierda a tener una sola representante en la primera vuelta presidencial del 21 de noviembre, enfrentando al vencedor de las primarias entre el PC y FA, as铆 como a quien resulte vencedor entre los cuatro candidatos derechistas.

En resumen, la escena pol铆tica de Chile sufri贸 un cataclismo que parece poner fin a una etapa de la pol铆tica chilena por el surgimiento de la sociedad civil expresada en el crecimiento de las fuerzas y movimientos que se declaran independientes. La dirigencia pol铆tica actual, en general, es la que ha sido castigada y con ello los partidos que son los sostenedores del sistema democr谩tico y sin los cuales no es posible la democracia.

Las nuevas formas de hacer campa帽as pol铆ticas basadas en las redes sociales fueron mucho menos exitosas que caminar por los territorios a pesar de la pandemia, conversar con las personas, visitar sus casas, asistir a las juntas de vecinos, como hicieron durante meses muchos de los nuevos rostros que fueron elegidos. El mayor perdedor de todos es el gobierno del presidente Sebasti谩n Pi帽era, que ser谩 recordado como el peor desde el retorno de la democracia, abandonado por los electores que lo votaron y, peor a煤n, por su propia coalici贸n pol铆tica.

Los meses que restan a la elecci贸n presidencial de noviembre ser谩n de campa帽a intensa donde la derecha atemorizada ocupar谩 sus inagotables recursos para sembrar miedo. Una vez concluida la redacci贸n de la nueva constituci贸n deber谩 ser plebiscitada y con voto obligatorio, que tambi茅n fue otra de las exigencias que impuso la derecha. Si fuera rechazada la nueva Carta Fundamental, seguir铆a vigente la de 1980, aprobada por la dictadura c铆vico-militar de Augusto Pinochet; un escenario a todas luces impensable.