Oct 30 2020
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Opini贸nPol铆tica

Chile: El plebiscito, la derecha y la violencia

Un triunfo hist贸rico obtuvo el pueblo chileno con el resultado del plebiscito del pasado 25 de octubre: 78,27% por el Apruebo y 21,73% por el Rechazo, mientras que la Convenci贸n Constituyente, es decir, 100 por ciento de representantes elegidos para redactar la nueva constituci贸n, obtuvo el 78,99% y quienes apoyaban una Convenci贸n Mixta -formada la mitad de los actuales parlamentarios y otra mitad elegida- alcanz贸 el 21,01%.聽 La participaci贸n electoral lleg贸 al 51%.

Las celebraciones y alegr铆a por los resultados se extendieron por todo el pa铆s, mientras el gobierno de Sebasti谩n Pi帽era daba explicaciones para calmar a sus partidarios, muchos de los cuales votaron favorablemente para poner fin a la constituci贸n aprobada bajo la larga noche de la dictadura de Augusto Pinochet. Incluso entre los ministros de su gabinete se produjo una divisi贸n entre los partidarios de una nueva carta fundamental y los que propon铆an reformarla.聽

Hoy el presidente deber谩 decidir si continuar gobernando con ellos o solicitarles la renuncia. Una decisi贸n compleja, principalmente con quien debe mostrar el rostro de Chile en el exterior, como es el ministro de relaciones exteriores, Andr茅s Allamand, un conservador que se fue al extremo m谩s duro de la derecha oponi茅ndose a una nueva constituci贸n.

Pese a la pandemia de Covid-19 y a la campa帽a del terror que lanz贸 la derecha por los medios y redes sociales, acusando de complicidad a la oposici贸n por los brotes de violencia ocurridos en los 煤ltimos meses, la gente no hizo caso y privilegi贸 el concepto de Dignidad, por el que masivamente se hab铆a manifestado exigiendo mayor igualdad en educaci贸n, salud y pensiones, junto a demandas hist贸ricas por la propiedad p煤blica del agua y el respeto a los derechos humanos, violentados por la represi贸n policial del actual gobierno.

Durante los 17 a帽os de la dictadura formada por civiles y militares que encabez贸 el general Pinochet, la derecha jam谩s alz贸 la voz por la violencia sin precedentes, que dej贸 millares de muertos, desaparecidos, asesinatos en el extranjero, torturados y exiliados.聽 La derecha fue c贸mplice de la p谩gina m谩s negra de la historia de Chile y hoy alza la voz pretendiendo vestirse con un traje inmaculado de pureza. Son el mismo sector econ贸mico y pol铆tico que se enriqueci贸 con las privatizaciones truchas y que aprovecharon a los militares hasta el 煤ltimo d铆a de la dictadura para dejar instalado un sistema neoliberal extremo y una constituci贸n que les aseguraba el control pol铆tico, aunque no gobernaran, como lo se帽al贸 uno de sus principales ide贸logos.

La violencia ha provocado grandes cambios a lo largo de la historia. La revoluci贸n francesa es un buen ejemplo del costo que se pag贸 por imponer las ideas de democracia, separaci贸n de poderes y acabar con el absolutismo. Las luchas de independencia en Am茅rica, incluyendo la de los estadounidenses contra los brit谩nicos, o las guerras contra el imperio espa帽ol en todo el continente, son prueba de ello. En el caso de Chile, es duro reconocerlo, pero la coalici贸n de derecha del presidente Pi帽era, jam谩s hubiera aceptado un plebiscito si no se hubiesen producido hechos violentos luego del estallido social del 18 de octubre de 2019.

En un par de semanas fueron quemadas m谩s de 20 estaciones del metro de Santiago, saqueados decenas de supermercados en varias ciudades, al igual que peque帽os comercios, farmacias, ataques reiterados a cuarteles policiales y una represi贸n desatada de la autoridad que dej贸 muertos y a centenares de personas con da帽os oculares permanentes.Un r茅gimen democr谩tico no puede permitir, tolerar o justificar la violencia debido a que rompe la principal norma de una sociedad como es garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Tampoco es permitido a un gobierno que ampare, justifique o no sancione las violaciones a los derechos humanos -como ha ocurrido en el 煤ltimo a帽o- a los encargados del orden p煤blico, como son Carabineros de Chile.聽 Por ello es fundamental el respeto al Estado de derecho y el adecuado comportamiento de las fuerzas del orden, a quienes se les entrega el monopolio de las armas.

El camino para una nueva constituci贸n ha dado su primer paso, pero no hay que enga帽arse. Los sectores duros de la derecha se resistir谩n, pondr谩n obst谩culos y, desde luego, ya se oponen para incorporar proporcionalmente en la elecci贸n de los constituyentes a los pueblos ind铆genas, que representan el 12% de la poblaci贸n chilena. No han aceptado hasta ahora el car谩cter plurinacional del pa铆s, pero la derrota en el plebiscito ha sido tan profunda que el poder de negociaci贸n de la coalici贸n ha quedado muy debilitado. La elecci贸n de los constituyentes ser谩 una batalla dura, donde se usar谩n muchos recursos econ贸micos para evitar que se obtengan los dos tercios y as铆 mantener espacios para asegurar visiones val贸ricas e ideol贸gicas.

Una vez elegidos los constituyentes tendr谩n nueves meses para redactar la que ser谩 la Carta Fundamental y, eventualmente, el plazo podr谩 ser prorrogado en tres meses m谩s. Todas las resoluciones deber谩n ser acordadas por los dos tercios de los constituyentes por lo que la elecci贸n de los 155 miembros, mitad hombres y mitad mujeres, ser谩 fundamental.聽 Se vienen tiempo dif铆ciles para el gobierno y la derecha, pero tambi茅n para la oposici贸n de centro e izquierda, divididos en las eternas rencillas que han caracterizado al sector, pese a que la evaluaci贸n ciudadana ha sido implacable con todos los partidos pol铆ticos, de un lado y de otro.

El centro izquierda chileno, al igual que en muchos otros pa铆ses, est谩 en una b煤squeda desesperada de un l铆der, hombre o mujer con visi贸n de estadista, que logre conducir, dar una mirada larga al futuro y proponer un programa que abarque los sue帽os y aspiraciones de la inmensa mayor铆a que clama por una sociedad m谩s justa. No ser谩 f谩cil, el desaf铆o es enorme ya que requiere liderar, asegurar el crecimiento econ贸mico sustentable y responder a las m煤ltiples demandas de los m谩s variados sectores de la sociedad chilena.

*Economista de la Universidad de Zagreb en Croacia y M谩ster en Ciencia Pol铆tica de la Universidad Cat贸lica de Chile. Exembajador, actualmente es Subdirector de Desarrollo Estrat茅gico de la Universidad de Chile.

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