Feb 28 2012
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OpiniónSociedad

Chile, elogio de la violencia

‚ÄúSi vis pacem, para bellum ‚ÄĒque significa ‚Äúsi quieres la paz, prep√°rate para la guerra‚ÄĚ‚ÄĒ es una m√°xima de la antigua Roma atribuida a Vegecio. O quiz√°s prefiera usted la c√©lebre frase de Marx, aquello de que ‚Äúla violencia es la partera de la historia‚ÄĚ. El p√°rrafo citado encabez√≥ un art√≠culo propio que bajo el nombre de El dilema shakespeariano y la violencia en Chile se publicara en este mismo medio period√≠stico en agosto de 2011.| CRISTI√ĀN JOEL S√ĀNCHEZ.*

 

Esto de citarse a sí mismo es, sin duda, de mal gusto, además de bochornoso. Pero no tengo mucho a donde recurrir cuando la sola mención de la palabrita violencia provoca en muchos sectores una alergia urticariante para la cual no hay antihistamínico que valga.

 

Ah√≠, en ese art√≠culo, me atrev√≠ a defender la violencia con la cual respond√≠an los estudiantes a la represi√≥n policial en los momentos m√°s √°lgidos de la rebeli√≥n juvenil del a√Īo pasado, un tema que, quiz√°s de manera m√°s descarnada, vuelvo a abordar ahora. Parto entonces con una seguidilla de citas elegidas entre varios autores ‚ÄĒque bien pueden avalar mi osad√≠a de saltar por segunda vez a la palestra en defensa de la violencia.

 

La primera viene de un fil√≥sofo un tanto ‚Äúdemod√©‚ÄĚ, pero que en su tiempo moviliz√≥ en Europa a grandes contingentes de j√≥venes que so√Īaron con alcanzar lo imposible, don Herbert Marcuse.
Dijo: Por muy pacíficas que sean o vayan a ser nuestras manifestaciones, hemos de contar con que se les opone la violencia de las instituciones.

 

¬ŅNo le gusta Marcuse por su color escarlata? Bueno, citemos entoinces a Bertold Brecht que dijo una verdad elefanti√°sica:
Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera.

 

¬ŅTambi√©n encuentra muy colorado a don Bertold? Recurramos entonces a un ciudadano fuera de toda sospecha, Mahatma Gandhi:
Si hay violencia en nuestros corazones es mejor ser violentos que ponernos el manto de la no violencia para encubrir la impotencia.

 

Si usted se fija, todas estas citas, en especial la √ļltima, apuntan al leg√≠timo derecho de los pueblos ‚ÄĒal leg√≠timo derecho de la persona humana‚ÄĒ a responder con la violencia a los ataques violentos con los cuales se aplastan los derechos ciudadanos. Don Mahatma agrega un aditamento que es la base de lo que hoy se extiende como incendio incontrolable por la larga geograf√≠a nacional: la impotencia de la ciudadan√≠a de golpear y golpear puertas cerradas a machote por una instituci√≥n, el gobierno, que no tiene otra forma de responder m√°s que con la violencia.

 

Un hecho que tocaba el art√≠culo de marras autocitado, era lamentar que los estudiantes ‚ÄĒen el punto √°lgido de sus manifestaciones‚ÄĒ hayan ca√≠do en el garlito tendido por el gobierno de hacer creer al pa√≠s que la respuesta leg√≠tima de las masas a la represi√≥n, a los golpes, al gaseo, a los balines de goma y de acero, no s√≥lo es ilegal, sino que moralmente repudiable.

 

La monserga presidencial de que el √ļnico m√©todo es sentarse a conversar cuando ha sido precisamente ese camino el que ha fracasado una y otra vez al carecer las masas de cualquier otra forma de presi√≥n que no sean las protestas, la toma de las calles, de los centros de trabajo, de colegios y universidades, es una falaz manera de cargar al pueblo la responsabilidad de las derivaciones extremas a las que se llega cuando el di√°logo es s√≥lo un mon√≥logo acompa√Īado con la amenaza permanente de la represi√≥n.

 

Dijimos en esa ocasi√≥n que el mes de agosto marc√≥ el antes y el despu√©s en el destino del movimiento estudiantil. Fallas en la direcci√≥n de los estudiantes que transaron en traspasar al mundo pol√≠tico la b√ļsqueda de la soluci√≥n, adem√°s de caer en la maniobra h√°bil del gobierno de imponer a las protestas recorridos que evitaban la visibilidad del movimiento, establecer d√≠as y lugares de concentraci√≥n en los extramuros, y, por sobre todo, castrar la respuesta a la violencia de la represi√≥n con el complejo de no parecer violentistas, llevaron a un fracaso que actualmente se reconoce y que redujera todo el esfuerzo y sacrificio pr√°cticamente a fojas cero.

 

Aysén es, hasta ahora, otra cosa.

 

No hay ahí sólo estudiantes, sino que principalmente trabajadores, pobladores, campesinos: un pueblo cansado de ser postergado por décadas, menospreciado, olvidado en sus derechos, salvo para extraer de ahí los intereses y las ganancias de los poderosos aposentados en el centro de la riqueza. Entre ellos están los pescadores que muy bien alguien definía como hombres acostumbrados al rigor de un trabajo duro, siempre al borde de la muerte, el cuero curtido de mar y sal, de escaso sol y de escasa esperanza.

 

Estos hombres son mucho m√°s dif√≠ciles de amedrentar con golpes y amenazas que hicieran a los estudiantes perder la batalla por Plaza Italia y la Alameda. A los aiseninos encabezados por los hombres de mar, no les asustan ‚Äúbalas y polic√≠as‚ÄĚ para parodiar a Violeta. De ah√≠ que la batalla por el Puente Ib√°√Īez de acceso a Ays√©n, hasta el momento que esto escribo, ha sido ganada por ellos, con escudos artesanales de planchas de zinc, con tapas de ollas que la √ļltima noche hicieron est√©riles las balas de goma y acero, luego que varios de ellos cayeran heridos por la cobard√≠a de las armas policiales.

 

La estrategia de los gobernantes, que enfrentan la rebelión creciente de las masas que, sin duda, se intensificará en los próximos meses, es descalificar la respuesta violenta de los agredidos haciendo absoluta abstracción de los ataques arteros que la policía inicia siempre contra los manifestantes, utilizando de la forma más feroz que se conoce de todos los implementos represivos de los cuales los dota el propio Estado.

 

Pero fueron derrotados en el propio terreno de la violencia que el gobierno quiso imponer. Sin embargo, en una demostración de grandeza desmintiendo las falacias del régimen, a estas horas han levantado el bloqueo de manera parcial para permitir la entrada a Aysén y Puerto Chacabuco de alimento y combustibles, a pesar de haber ganado la batalla expulsando los carabineros muchas cuadras lejos del centro álgido de los enfrentamientos.

 

Al respecto el dirigente Iv√°n Fuentes se√Īal√≥ que con esto dan una se√Īal al gobierno para que se siente a conversar, recalcando que los aiseninos ‚Äúson pujantes en su movilizaci√≥n, pero son gente racional y esperaran con tranquilidad el tiempo que se tome el gobierno en responder la propuesta de los movilizados‚Ķ no obstante la enorme represi√≥n desatada y el dolor por los compa√Īeros heridos, algunos de los cuales han quedado ciegos como consecuencia de la violencia institucional‚ÄĚ

 

S√©, estimado lector, que para muchos es dif√≠cil digerir este verdadero paneg√≠rico a la violencia del pueblo, m√°s a√ļn si durante a√Īos le han machacado que la violencia represiva de los aparatos del gobierno es leg√≠tima, legal y moralmente aceptable, y que la respuesta de los reprimidos en delincuencial, destructiva y repudiable. Sin embargo ah√≠ est√°n los hechos.

 

Para la dirigencia política sin excepción, la rebelión en Medio Oriente, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia y otros lugares instigada desde Wáshington, es moralmente válida, sus gobiernos son represivos, antidemocráticos, y quienes protestan, muchas veces incluso armados, son héroes, ídolos, no importa si interpretan o no a la mayoría ciudadana.

 

Le corresponde, entonces, a usted la reflexión.

 

Hemos puesto infinidad de veces la otra mejilla, palmoteada hasta el cansancio por los inmorales de la ‚Äúno violencia‚ÄĚ. No hemos logrado nada. Es por eso que este articulista, compelido a tener que elegir entre las frases insertadas m√°s arriba, con el pensamiento y el coraz√≥n puesto en los helados caminos de Ays√©n, me quedo con el siempre vigente Bertold Brecht: s√≥lo la violencia ayuda donde la violencia impera.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Escritor.
El artículo mencionado se encuentra aquí.

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    2 Coment√°rios - A√Īadir comentario

    Comentarios

    1. Lientur7
      28 febrero 2012 15:27

      El PARO GENERAL es a la vez la más pacífica y la más violenta de las resistencias contra el poder, cuando éste se ha convertido en el enemigo de los ciudadanos.

    2. Ann Br√ľning
      29 febrero 2012 19:33

      Es dificil el tema, no se puede juzgar al autor ni a los que no están de acuerdo con él.
      reflexi√≥n 1: Ays√©n es el hogar de los ayseninos.¬ŅQu√© har√≠amos si un vecino poderoso entra a nuestra casa y se lleva lo que quiere?
      Reflexi√≥n 2: Si nos tiran una pelota con barro ¬ŅQu√© es mejor? ¬Ņcogerla y embarrarse o dejarla pasar?